¿Están cambiando las sociedades industriales hasta el punto de que sea legítimo hablar de un movimiento hacia una sociedad post-industrial? ¿Qué papel juega la clase profesional y técnica en este proceso? . A lo largo de las siguientes líncas se describe brevemente el modelo propuesto por D. SeU y R. Richta sobrc la emergencia de una nueva sociedad. Se utilizan cstos cambios como marco de referencia para reflexionar acerca del futuro de profesionaJes y técnicos. Post-industrialismo aristoeraeia asalariada JORGE PEREZ MARTINEZ ESTHER PEREZ CUESTA Bajo diversas denominaciones: "Postindustrialismo" (1), "Sociedad industrial avanzada" (2), "Tercera Ola" (3), "Capitalismo tardío" (4), "Socialismo global" (5), etc, distintos autores (D. Bell, R. Aron, A. Toffler, E. Mandel, R. Richta...) hacen referencia a un mismo fenómeno, cuyo significado es interpre. tado y valorado de forma diferente, y a menudo antagónica. Se trata de la crisis socio-eco nómica de las sociedades d e s a rroUadas actuales, y la eventual emergencia de un nuevo orden del que, estos autores, constatan su especificidad tomando como indicadores el conjunto de cambios que se están produciendo en el seno de las sociedades industriales más avanzadas, cambios que, por otro lado, son los responsables directos de su crisis. ¿Cuál es la naturaleza e importancia de las fisura s que se están produciendo en las sociedades industriales avanzadas, y que son la base de esta polémica? ¿Cómo se configura la nueva sociedad y cuáles son sus rasgos característicos? . Aunque el objeto de este artículo no es dar una respuesta concreta a estas cuestiones, sí que intentaremos proporcionar los elementos necesarios para que el lector pueda enmarcar debidamente el problema, e introducirse en la discursión. Comenzaremos la exposición partiendo de los ideólogos del postindustrialismo, de entre los cuales, hemos seleccionado a D. Bel! y R. Richta, por dos razones importantes: - Sus estudios son los más completos y coherentes, y sirven de base al resto de los teóricos de este grupo. - Proporcionan un contraste interesante, ya que Bell refiere su análisis a las sociedades capitalistas y Richta a las del bloque socialista. Finalmente, centraremos nuestra atención en un problema específico: la situación de los profesionales cn la "nueva sociedad" . Producción de bienes Blue-colIar Producción de servicios White-colIar Economía Estructura Ocupacional Tecnología Máquina Ideología Empirismo (ensayo-error) Estrato dominante Industrialcs Empresarios EL ADVENIMIENTO DE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL Según las tesis de D. Bellla sociedad postindustrial difiere de la industrial principalmente en los planos de la economía y de la estructura social. La sociedad postindustrial no es ya, en primer término, una economía productora de bienes, sino una economía productora de servicios. Por otro lado, se está efectuando una drástica transformación en la estructura ocupacional de la fuerza de trabajo: los empleados (white-collar workers) han s usti tuido a los obreros (blue-collar workers) como sector de la fuerza de trabajo más importante. Dentro del grupo de empleados, se registra un predominio creciente de profesionales, técnicos y científicos: si los elementos fundamentales en la sociedad industrial fueron empresarios e industriales, los científicos, economistas, ingenieros, etc., desplazan a los anteriores en la sociedad postindustrial. Finalmente, junto a la vieja tecno Intelectua (Teoría información, cibernética, etc.) Teoría (predicción y planificación) Profesionales Técnicos Científicos logía de la máquina, ocupa un lugar cada vez más importante la nueva "tecnología intelectual" que haciendo uso extensivo de los ordenadores (teoría de la información, cibernética, teoría de la decisión, etc.) permite la planificación racional, la predicción, y un incremento técnico autónomo de todas las áreas de la sociedad. Las transformaciones anteriormente expuestas (ver Cuadro 1) no son más que manifestaciones de un cambio más profundo en lo que BeD denomina "principio axial", principio lógico en torno al cual se organizan los modos de vida y las instituciones socio-económicas. Si la sociedad industrial se caracterizaba por la coordinación de máquinas y hombres pa. ra la producción de bienes, la sociedad postindustrial se organiza alrededor del conocimiento para lograr el control social y la dirección de la innovación y el cambio. A continuación examinaremos el conjunto de pruebas que aporta Bel! para justificar sus hipótesis, así como cuestionaremos la interpretación que hace de las mismas. primario (agricultura), secundario (manufactura e industria) y terciario (servicios). Si el industrialismo se ha caracterizado por un transvase de la fuerza de trabajo del sector primario al secundario, D. Bell afirma que el postindustrialismo supone La economía de servicios Hace unos 30 años Clark dividió analíticamente la economía en tres sectores: un engrosamiento de los servicios, en detrimento del sector secundario (cuadro 1I). ¿Qué valoración hemos de conceder a esta transfonnación? Bellla interpreta como demostrativa del surgimiento de una nueva sociedad, distinta de la industrial, haciendo especial hincapié en el crecimiento de la educación, investigación y administración gubernamental. Corolario de la economía de servicios es el incremento de los empleados (white-collar) respecto de los obreros (blue-colIar), incremento que en definitiva indica un cambio en la estructura ocupacional. Aparte de la cuestión exclusivamente numérica (si hay más o menos trabajadores en los servicios que en las fábricas), podemos contemplar el aspecto cualitativo del cambio desde una doble vertiente: - Por un lado, la variación del entorno (habitus) del trabajador. De la fábrica a la oficina es, para Bell, el paso de un universo a otro: los ruidos ensordecedores de las máquinas son sustituidos por agradables entrevistas con clientes y por relaciones personales; la alienación producida por un trabajo que consiste en ser una pieza de la cadena de montaje o un anexo más de la máquina de producción. viene ahora a trastocarse en una labor más creativa, más humanizada, más liberalizadora... Es distinta la propia estructuración de las empresas (las industriales son grandes, y las de servicios por lo general pequeñas), e incluso su objetivo; de la máxima producción al bienestar social (sanidad, educación, investigación). - Por otro lado, el protagonista de la nueva sociedad es diferente del obrero ind ust rial. Más preparado, más seleccionado... Si el trabajador semiespecializado sólo precisaba para formarse profesionalmente de unas pocas semanas, el empleado necesita de un proceso educativo más amplio, no sólo en cuanto a tiempo, sino en cuanto a contenido. La preeminencia de la clase profesional y técnica Con todo, y según D. Bell, el cambio más espectacular acaecido en la estructura ocupacional, no es el incremento de los white-collar respecto de los bluecollar, sino el generoso desarrollo de los empleos profesionales y técnicos Tendencia al crecimiento del sector servicios. Evolución de la composición de la fuerza de trabajo en EE.UU. o otro.» cuadro III). Tal y como lo interpreta el autor, ésta es una de las claves del postindustrialismo, clave que consiste ni más ni menos que en la aparición.de una nueva clase dominante: los empr~krios e industriales, protagonistas de la sociedad industrial, han sido sustituidos por profe sionales y técnicos en la sociedad postindustrial. (Cuadro IV). Son tres las características por las que Bell define a los profesionales: preparación universitaria, responsabilidad social y prioridad de la ética de servicio respecto de la ética de lucro. El aumento de profesionales hace extensivas estas cualidades, y por tanto, el postindustrialismo difiere de la sociedad industrial en que supone una mejora sustancial en cuanto a calidad de vida de la ,especie humana. Postindustrialismo sería sinónimo de humanización, conciencia, conocimiento... mientras que industrialismo habría significado esclavitud, competencia desenfrenada. La primacía del conocimiento teórico: tecnología intelectual para la planificación y el control del cambio La última y más importante característica de las sociedades postindustriales sería, según BeIl, el nacimiento de una nueva tecnología intelectual (teoría de sistemas, teoría de la decisión, etc.), capaz de sustituir los "juicios intuitivos" por "algoritmo s" (normas para la solución de problemas) en la toma de decisiones de toda índole. El argumento es simple: dada la complejidad de las sociedades avanzadas, sometidas a múltiples intereses en con. flicto, éstas sólo pueden subsistir si son capaces de anticipar el futuro, con el fin de planificarlo, y en definitiva, controlarlo. Así, en la esfera económica (1 + D) es la clave del éxito económico de la empresa. Lo característico de las industrias de base científica es que los esfuerzos más importantes (y por tanto los costos mayores) se realizan en el trabajo teórico, anterior a la producción. El beneficio industrial no depende tanto de la cadena de producción (en proceso continuo de automatización) cuanto de las "rentas tecnológicas" obtenidas mediante la innovación y planificación tecnológica y el control sobre los nuevos descubrimientos científicos, los cuales son las premisa fundamental de la economía postindustriaI. las decisiones políticas, que afectan al control de la comunidad total, y que tratan de solventar los graves problemas de inestabilidad social que padecen las sociedades avanzadas, hacen uso también de la nueva tecnología intelectual, en tanto en cuanto ésta les permite adoptar decisiones complejas que incluyen una gran variedad de datos, y que en forma alguna podrían ser sostenidas por simples juicios intuitivos. LA CIVILIZACION EN LA ENCRUCIJADA: LA SOCIEDAD CIENTIFICOTECNICA Una de las aportaciones fundamentales en defensa de la tesis post-industrial pro viene de la Europa Socialista. Radovan Richta y sus colaboradores de empresarios e industriales, protogonistos de lo sociedad la Escuela Checoslovaca, toman como punto de partida la comparación entre revolución industrial y revolución científico-técnica. La industrialización, creadora de la base de la producción capitalista, generalizó la estructura de las fuerzas productivas propias de la fábrica, a la economía, e imprimió su sello a toda la vida humana: máquinas y cadenas mecánicas, y al lado, el ejército de obreros a su servicio, cada uno de los cuales ejecuta una tarea parcial. Estos son los cimientos de la sociedad industrial. Sin embargo, nos dice Richta que, en las últimas décadas, el desarrollo impetuoso de la ciencia y la técnica está transformando las fuerzas productivas a todos los niveles: 1.- La auto matización se instaura en los principales sectores productivos: energético, metalúrgico, industrias de transformación y gestión estandarizada. Esto conlleva un cambio importante por lo que respecta a la posición del hombre en el proceso productivo. Reemplazado por las máquinas automáticas de aquellas labores más rutinarias, queda reservado ahora para realizar otro tipo de funciones bien distintas que tienen en común el ser necesariamente creativas. 2.- Corolario de lo anterior es el surgimiento de nuevas fuerzas sociales productivas, de las cuales la más importante está conformada por la ciencia y la tecnología. Si el esquema que impuso el industrialismo se caracterizaba por un gran número de obreros y pocos cerebros pensantes, la revolución científico-técnica, al automatizar las tareas específicas de los obreros, coloca a todos los hombres en posición de realizar trabajos crea. tivos. Es por esto que en la nueva sociedad el colectivo numéricamente más importante es el formado por los trabajadores intelectuales. En la primera parte de su libro, Richta hace un estudio exhaustivo de la naturaleza de estos cambios, que, por otro lado, afectan tanto a las sociedades capitalistas como a las sociedades socialistas. Llega a conclusiones similares a las de D. Be": tendencia a una economía de servicios, crecimiento del personal técnico y profesional en todos los sectores de la economía y primacía del conocimiento teórico y de la "tecnología intelectual". Si éstos son los rasgos comunes a ambos autores, hay también diferencias destacadas entre ellos, a la hora de interpretar aspectos tan importantes como el de los conflictos que conllevan las transformaciones anteriores en los sistemas capitalista y socialista, y el de la estratificación social que emerge en la nueva sociedad. Para R. Richta la revolución científico-técnica se diferencia de las revoluciones anteriores (incluida la socialista) en que no puede ser llevada a cabo por una sola clase en detrimento de las demás. AfIrma esto, basándose en el carácter específico de esta revolución: al convertirse todos los hombres en científicos y técnicos, ejecutantes de tareas creativas, no cabe pensar en la imposición de una clase sobre las demás. Así como el funcionamiento del hombre como apéndice de la máquina puede ser impuesto desde el exterior, la actividad creadora requiere un compromiso voluntario del ser humano. Por tanto, dice R. Richta, la revolución científico-técnica, vendrá a resquebrajar y a destruir el sistema de clases que opera en las sociedades capitalistas. No habrá lugar para la dominación ni para las élites. En las sociedades socialistas, la revolución científico-técnica significará una hecatombe menor, pero aún así contiene algún peligro. y este peligro que se dará en la transición, estará constituido por la tentación que alentará a los técnicos y científicos actuales para configurarse como clase. En tal período de reciclaje (en el que los obreros se convierten en técnicos, y científicos) los profe. sionales encarnan las élites instruidas que detentan en sus manos el poder de la ciencia y la técnica, frente a las masas impotentes que dependen de los primeros. Sin embargo, siempre en opinión de Richta, la propia filosofía de la revolución (meritocracia, igualdad de todos para las oportunidades, éxito de los mejores, etc.) impide la existencia de clases sociales, en tanto en cuanto éstas no pueden reproducirse. "Tiempos modernos" de Charles ChaDlin Daniel Bel! por su parte, no supone en ningún momento la desaparición de las clases sociales, sino que por el contrario afirma la sustitución de la actual clase dominante" pot parte de científicos y técnicos, los cuales vendrán a constituirse como élites en la sociedad postindustrial, tanto en los países capitalistas como socialistas. dades capitalistas y socialistas en un único y análogo sistema de funcionamiento. Para Richta, un sistema sin clases, para BeII, un sistema con élites, pero igualmente conformado en uno y otro bloque. y todo ello, en virtud del "ethos" científico sobre el que se fundamenta la nueva sociedad. De cualquier manera resulta interesante destacar que ambos autores predicen la convergencia de las socie Pre-industrial Recursos Locus social Tierra Granja Plantaciones Figuras dominantes Medios de poder T erra tenientes Militares Control directo por la fuerza Base de clase Propiedad Fuerza militar Acceso Herencia Apropiación mediante ejércitos Industrial Maquinaria Empresa de negocios Hombres de negocios Influencia indirecta sobre las decisiones políticas Propiedad Organización política Preparación técnica Herencia Patronazgo Educación Post-industrial Conocimientos Universidad Centros de investigación Científicos Investigadores Equilibrio de fuerzas técnico-poi íticas Franquicias y derechos Preparación técnica Organización política Educación Movilización Cooptación En los apartados anteriores, hemos puesto de manifiesto la contradicción existente entre las diversas opiniones sobre el lugar que "la clase profesional y técnica" podría ocupar en la estratificación social de la futura sociedad postindustrial. Casi todos los autores coinciden en predecir la notable transformación que sobre este colectivo deben operar, por un lado el hecho de que la ciencia y la tecnología se estén convirtiendo en las principales fuerzas productivas, y por otro, la continua demanda de servicios especializados (educación, sanidad, gestión administrativa). Ahora bien, ¿En qué sentido van a afectar estos cambios a la "clase profesional y técnica"? Para los teóricos del post-industrialismo del lado capitalista, profesionales y técnicos ocuparán en su conjunto un lugar predominante dentro de la estructura social de la nueva sociedad. Para los teóricos del post-socialismo, si bien en un principio, el papel predominante de este colectivo es una de las fuentes de conflicto más grave con que se enfrenta el "El investigador en el labaratoi o, ¿ La nueva dominante? ¿ La dase evolui onaria? sistema socialista, el resultado final no tiene por qué suponer ninguna forma de estra tificación. Por su parte, otros autores predicen un futuro muy distinto. La masificación (aumento tanto absoluto como relativo de su número en el conjunto de la población activa), la asalarización (pérdida de la independencia profesional) y la concentración (realización de trabajo en equipo, dentro de una cada vez más profunda, completa y desarrollada división técnica del trabajo), son indicadores obvios de un proceso acelerado de proletarización de los profesionales. Los profesionales, concluyen estos autores, están destinados a formar parte del sector más cualificado de la fuerza de trabajo, perdiendo los elementos diferenciales que les distinguían del resto de los asalariados. Del concepto de "clase profesional y técnica " al de "aristocracia asalariada" Una disparidad de opiniones tan grande sobre un mismo tema es siempre sospechosa de esconder un equívoco de base: a nuestro juicio, el concepto mismo de "clase profesional y técnica". En la mayoría de los estudios sobre estratificación social, los profesionales aparecen al margen de la estructura de clases, o mejor dicho sin un lugar específico dentro de la misma. El origen de esta situación ambigua hay que buscarlo en el hechp de que tradicionalmente el grueso de este colectivo no se encontrará ligado directamente al sistema de producción (ejercicio libre de la profesión). El desarrollo de nuevas profesiones en respuesta a las necesidades técnicas de los complejos sistemas de producción y control, junto con la socialización creciente de importantes parcelas del sector servi. cios (sanidad, educación, etc.) ha trastocado esta situación, siendo la categoría de asalariado la preponderante en este colectivo. y sin embargo, se ha mantenido la ambigiiedad sobre su posición en la estratificación social: el recurso al concepto de "clases medias" frecuentemente utilizado para describir esta ambiguedad, se ha mostrado igualmente inoperante. En realidad, bajo el nombre de "clase profesional y técnica" se homogeneizan situaciones individuales muy distintas, que van desde el alto cargo directivo de empresa o Administración al recién titulado en subempleo. Ambos tienen en común su carácter de "asalariados" y un "nivel educacional elevado", que les diferencia tanto de la élite económica y política (no asalariada), como del resto de los asalariados (obreros industriales y oficinistas); aunque al mismo tiempo, a nadie se le oculta, la diferencia tan radical que separa las situaciones presentadas en este ejemplo. Al menos, desde mediados del siglo X[x la expresión "aristocracia obrera", ha sido utilizada para referirse a detenninados estratos superiores de la clase trabajadora: mejor pagados, mejor tratados, y, en general, considerados más "respetables" y políticamente más moderados que la masa del proletariado. Hobsbawm (6), en su excelente trabajo, ha estudiado en profundidad el comportamiento socio-político de esta "aristocracia" en el movimiento obrero británico a lo largo de la 2a mitad del siglo X[X y primera del siglo XX. Hobsbawn muestra que la existencia de la aristocracia obrera es una constante en Inglaterra desde los mismos inicios de la revolución industrial, y responsable en gran medida del carácter conservador del movimiento obrero inglés. Sin embargo, lo que más nos interesa de su estudio es la observación de que esta aristocracia, aunque constante, se renueva continuamente en función de las distintas innovaciones tecnológicas que sufre el capitalismo en su desarrollo histórico. Toda innovación tecnológica supone la proletarización de la aristocracia obrera existente (cuya razón de ser era su especialización en la tecnología anterior) y la elevación de una nueva aristocracia ligada al predominio de la nueva tecnología. Si aplicamos este modelo al estudio de la clase profesional y técnica, y tenemos en cuenta el conjunto de transformaciones que los teóricos del post-industrialismo observan en la sociedad actual (economía de servicios, proceso continuo de autoffiatización del trabajo, preponderancia del conocimiento científico en la producción...), no es difícil vislumbrar cuál es la posición social de este colectivo en la futura estratificación de la sociedad post-industrial: aparece como una nueva aristocracia asalariada. El término "aristocracia asalariada" que pretendemos introducir, nos parece doblemente afortunado: por un lado, da cuenta de la distancia social de este colectivo con respecto al resto de los trabajadores, por otro, sugiere una jerarquización dentro de! mismo. La sustitución de la palabra "obrero" por la de "asalariado", nos parece conveniente, pues este último nombre carece del contenido ideológico que, a favor o en contra, conlleva la primera. La pertinencia, al menos como hipótesis de trabajo, de! modelo que presentamos, se pone de manifiesto cuando observamos comportamientos tales como: - La oposición a la tendencia de "entrar en convenio" en unos momentQs en que las grandes Centrales Sindicales se muestran favorables a la apertura de los abanicos salariales. - El bajo nivel de sindicación de profesionales y técnicos (tanto en Sindicatos de clase como en Sindicatos de cuadros) en unos momentos de paro y subempleo, que en principio favorecerían unos comportamientos más proletario o una defensa más estricta de sus intereses corporativos. - El carácter conservador de la mayoría de los conflictos planteados por profesionales, que ha venido caracterizándose por una defensa de intereses específicos en sectores puntuales. Estas actitudes que se están dando en la mayoría de los países industrializados, invalidan en cierto modo la tesis, en algÚn momento defendida, que preconizaba la convergencia de intereses entre la clase trabajadora y los profesionales. Pero al mismo tiempo, estos indicadores muestran igualmente e! fenómeno denominado "fraccionamiento profesional" (por profesiones, por sectores-y por niveles de decisión), que no es más que una exteriorización de la jerarquización de la aristocracia asalariada. Con referencia al cuadro V, y tomando como criterio el carácter o el nivel de decisión que puede tomar un profesional en la empresa o en la Administración, aparecen al menos tres grandes grupos de profesionales y técnicos: los que se sitúan a niveles de decisión exclusivamente técnica, los que tienen atribuciones en la toma de decisiones organizativas, y finalmente, los que deciden sobre las grandes líneas de actuación de su empresa (nivel de decisión política). La tendencia post-industrial debe actuar en e! sentido de un crecimiento espectacular del conjunto de profesionales y técnicos, fundamentalmente en los niveles de decisión inferiores y por tanto, -cipar, de algún modo, en la polémica. debe significar la pérdida de status de los" mismos (¿proletarización? ¿defensa a ultranza de la distancia social frente al resto de los trabajadores? ). Por otro lado, se hace necesaria una profunda profesionalización de las élites político-económicas (¿accederán a ella los estratos superiores de la aristocracia asalariada o por el contrario, las élites ya existentes se harán profesionales reducciendo al mínimo la movilidad social? ). El resultado final de este proceso es imposible de prever pues dependerá en gran medida de los rasgos concretos que tome el post-industrialismo y de la opción (compromiso) social que elijan los distintos estratos de la aristocracia asalariada. Por todo ello, pensamos que los "profesionales y técnicos" tienen algo que decir en este tema y por tanto, parti La o boti zac i ón en el sector del auomovi I se ha convertido en pa a digma de la a u tomatización en g,an escala de! sistema productivo. . El térrnino (Aristocracia Asalariado) 01 tiempo que diferencio o profesionaies y técnicos del resto de los trabajadores permite establecer uno jerarquización en el seno de este colectivo, NOTAS BIBLlOGRAFlCAS (1) D. BELL.- El advenimiento de la so ci edad post-industrial. Alianza Universidad. j (2) R. ARON.- Dix-huit ler;-ons sur la société industrielle. Centre de Documentation Universitaire. París 1962. (3) A. TOFFLER.- La tercera ola. Plaza & Janés. (4) E. MANDEL.- El capitalismo tardío. Ediciones Era. (5) R. RICHTA.- La civilización en la encrucijada. Ayuso. (6) E.J. HOBSBAWM.- Trabajadores. Estudios de historia de la clase obrera. Editorial Crítica.