J. FONTAINE Los Franceses se lanzan en persecución de los Americanos. Pero estos van a todo correr. A comienzos de 1981, dos fábricas completamente nuevas, con abundancia de siluetas con forma de capirote, respirando un aire cuidadosamente desenpolvado, comenzarán a producir, la una cerca de Nantes, la otra cerca de Aix-en-Provence. Dos grandes empresas francesas, Matra y Saint-GobainPont-a-Mousson, darán de este modo sus primeros pasos en la fabricación de los circuitos electrónicos integrados, teniendo idéntica fórmula, en la que el socio francés aportará el 51 por ciento del capital (en dinero), y un americano -Harris para la Matra, y el National Semiconductor para la SGPM- el 49 por ciento, en forma de transferencia tecnológica. Dos nuevos "polos" que se juntarán -según el deseo y con el apoyo financiero del gobierno-, a los dos que ya existen, el uno perteneciente a Philips (Radiotécnica-Compelec en Caen), y el otro a Thomson (ya solo, y asociado con el CEA de Efcis de Grenoble ).Y que funcionarán junto a los tres americanos ya instalados en nuestro país, la IBM en Corbeil, Motorola en Toulouse y Texas Instruments en Villeneuve-Loubet. Dos antiguos, dos nuevos: tales son las fuerzas sobre las que se asienta Francia para obtener un puesto en la industria más prometedora, más conquistadora, más innovadora y con más concurrencia que sin dudas se pueda encontrar hoy. Para evaluar los éxitos de este "Plan de componentes"., es preciso saber primeramente de qué locos razonanientos depende la industria de los circuitos integrados, para ello serán necesarias algunas ojeadas a la historia de la tecnología; Todo comenzó en 1947 con la invención del transistor, en los Laboratorios Bell de A TT. La siguiente etapa -en 1959- fue la invención por la firma Fairchild, del circuito integrado, que agrupaba a un gran número (hoy, hasta 100.000) de transistores y otros componentes simples sobre una minúscula "porción" de silicio. La tercera etapa, se debe a Intel en 1971; y fue el microprocesador, que reune en la pastilla de silicio no solamente la unidad de cálculo central, sino sus servidores periféricos, entrada-salida, memorias estáticas, o borrables, etc. De manera breve, el verdadero "computer on a chip", u Vean después la fulminante acelera. ción del progreso. La razón de ello es que se parte de un montaje radical. mente nuevo, pero extremadamente sencillo, el transistor, sobre el que han convergido rápidamente innovaciones venidas de todos los horizontes de la Ciencia: química, física, metalurgia, matemática. . . No es nada nuevo pero siempre chocante, el decir que si la industria del automovil hubiera avanzado al mismo paso, un Rolls costaría hoy 10 francos y consumiría un litro por millón de kilómetros también es verdad que cabría en un dedal, lo Que constituye un inconveniente para un co ordenador en dimunuta superficie. Siete u ocho años después de su lanzamiento industrial, el microprocesador alcanza ya su cuarta generación, definida por la longitud de las "palabras" que comprende: 4 bits, 8 bits, 16 bits y pronto, se espera, los 32 bits, cada vez con nueva capacidad de tratamiento. Observen ya la renovación de los actores: el gigante ATT está ausente del mercado y no produce más que para él; Fairchild, tras haber dispersado sus hombres a los cuatro vientos, se hizo volver a comprar por Schulumberger; en cuanto a Intel, reconocido por el momento como lider, del microprocesador (con 663 millones de dólares en volumen de negocios y con el 20 por ciento de margen beneficiario el pasado año), no existía en 1968. che, incluso si es una ventaja para un ordenador). y nada deja prever una disminución en esta miniaturización. "¿Sus límites? La velocidad de la luz y la dimensión de átomo. . . y aún estamos lejos", me dijo un investigador de IBM. La característica crítica es la densidad del trazo con que se graba sobre el metal. A mayor finura, mayor es el riesgo para la menor mota de polvo interrumpa el circuito. Actualmente, se sabe trabajar correctamente hasta con 3 micras (3 milésimas de milímetro) y se prepara una generación con trazos aún más finos que una micra. No ha habido ningún adelanto durante algún tiempo porque esta escala, la radioactividad natural perturba a los átomos. y es preciso protegerse. .,. Naturalmente, cuando más fino es el trazo, más funciones se pueden incluir en una mínima porción, mínimas porciones sobre la arandela estandard de silicio (de 3 a 4 pulgadas de diámetro), y finalmente, beneficio para la caja. El primer problema para el ingeniero es la de la optimización: ¿hasta qué punto miniaturizar sin arriesgarse demasiado? En términos económicos, el riesgo se mide por las tasas de deshecho obtenidas al final. Cuando se inicia una nueva fabricación, es corriente que el porcentaje de pérdidas alcance el 97 ó 98 por ciento. jIngenieros de la casa Renault, ¿cuantos problemas tendrían, si de cada cien coches que llegaran al final de la cadena, tan solo dos pudieran salir a la carretera?! El secreto mejor guardado de todos los fabricantes es como aumentar este porcentaje. El SO por ciento se dice, está muy bien, el 80, es una hazaña. Sin eIT.bargo, todo el mundo le dirá que en este extraño oficio, el mejor medio de aumentar los rendimientos (y también la fiabilidad de las partículas recibidas en el exámen), es el de producir mucho con objeto de end~rezar rápidamente la "curva de aprendizaje". Además, no es menos necesario, para amortizar las enormes inversiones: una máquina de verificar, que separe las buenas partículas de las malas -en realidad un gran ordenador-, vale 2 ó 3 millones de francos, y se necesitan muchas: ya que probar un microprocesador un poco complicado supone veinte minutos. Es posible rentabilizar una cadena de fabricación en menos de 20.000 arandelas por mes, cada una portadora de varios centenares de partículas. He aquí reunidas todas las razones de una fuga perdida con anterioridad: cuantas más partículas se hacen, mejor se sabe hacerlas, más se mejora su calidad y más bajan los costes. Queda un problema: ¿qué hacer al respecto? Entonces es cuando se observa un segundo milagro, éste económico: tan rápida, como veloz es la oferta, la demanda se remontará más deprisa todavía. Fabricantes de ropa interior o pastas alimenticias, ¿pueden ustedes imaginar esto? un producto cuyo precio unitario baje en una media del 20 por ciento por año, pero cuyo mercado, en los años buenos aumente el SO por ciento. Pues bien, este es el caso desde hace veinte años, y esto no ha hecho más que empezar. ¿Por qué? Porque el circuito integrado es la especia universal, el suplemento de inteligencia que puede mejorar de manera dramática el coste, la marca, la utilidad, la comodidad de todos los productos de la industria y de los presentes servicios y de los del futuro. Como lo dijo despreocupadamente alguien en la firma Motorola, se trata de "una solución en la búsqueda de sus problemas": sus salidas no tienen otro Jímite que la poca imaginación de las personas encargadas de en 34-BIT contrarle aplicaciones. Pero, jqué salidas, cuando son reconocidas! La informática primeramente, en todas sus variedades de gigante ordenador a la manera de pequeña calculadora: IBM, primer productor mundial de circuitos, absorbe toda su producción y, aden.ás, compra de manera masiva al exterior.Las telecomunicaciones -las centrales telefónicas, los satélites, todos los nuevos servicios y redes que los PTT nos preparan necesitan millones de circuitos. También los bienes de producción: máquinas-herramientas por mando numérico, robots, controles de procesos. El electrodoméstico. Los relojes de pulsera. Las armas. Los juegos. .. Otros, no menos populares, comienzan a abrirse justo en este momento. El automóvil: dentro de pocos años, un coche sin cerebro electrónico será tan invendible como un coche sin limpia parabrisas. Las transacciones monetarias. y comerciales: una huella en una tarjeta de crédito que se introducirá en un terminal de puntos de. venta, y tendremos la "sociedad sin dinero y sin cheques". Muy pronto, un día !todas las máquinas oirán y hablarán: Texas Instruments acaba de lanzar un aparato traductor dotado de un acento bastante bueno. La puerta se abrirá con su contraseña, el coche pedirá que se le eche gasolina, el horno le anunciará que el asado está hecho. El diálogo hombre-máquina no necesitará ya de ningún aprendizaje. Ahora bien, para pronunciar tres frases, son necesarios 16 bits, para reconocer la voz, 32 bits. . . La explosión de los mercados es evidentemente indisociable de la implosión de los precios. Y una y otra son impulsadas por una competencia febril, encarnizada, total. Texas Instruments es sin duda la única firma de la Historia que anunciara -hace ya diez años- que los precios de su próximo catálogo bajarían un 80 por ciento. . . Esta competencia es mundial. Si automóviles que valen 20 francos el kilo pueden venderse en las antípodas, ¿qué decir de los microprocesadores que valen 100.000 francos el kilo? Del mismo modo, que los mercados son mundiales, la producción también lo es: es absurdo que un circuito fabricado en Arizona con silicio Alemán sea comprobado en California y montado en su taller de Singapur o en las Filipinas. En cuanto allogical que dirige todo esto, está en cualquier parte entre dos antenas y un satélite. La guerra de los precios que llevan a cabo los constructores es tanto más aberrante en cuanto que los circuitos integrados son a partir de ahora muy baratos, en valor absoluto y sobre todo respe<;to a los servicios que prestan, hasta el punto de que se pueda hablar de "inteligencia gratuita". El 4 bits que se encuentra en los juguetes, cuesta hoy algunos francos; el8 bits -cuerpo de coraceros- algunas decenas de francos; un 16 bits de alta calidad -ca" baIlo de carreras- algunos cientos de francos, pero costará menos de cien en 1982-1983, cuando lleguen los 32 bits. Toda la electrónica que pueda imaginarse dentro de un automóvil funcionará con un microprocesador que quizá valga 100 dólares, lo que supondrá únicamente el ahorro de gasolina en algunos miles de kilómetros. Este avance plantea otro ten.ible problema de optimización a su gestor, Se da por entendido que el primer fabricante que saque un circuito más ajustado o adaptado a una nueva aplicación, podrá venderlo al precio que quiera. Pero, cuidado: la competencia, cual manada de lobos, se lanzará tras su pista, con la firme intención de hacer caer los precios desde el momento en que lo permite su productividad. El provisional monopolista tiene dieciocho meses, como mucho dos años para "hacer su agosto" (demasiado agosto a veces). Pasado este plazo, el software y la cadena deberán estar amortizados; siendo máximos los redimientos no queda más que batirse en retirada y encontrar otra cosa. Muchos se quedan en el campo de batalla. Al final, el ganador será el que se remonte a la ola de sofistificación y se mantenga en el punto favorable de la curva donde se equilibren el mejor precio de venta y el de rendimiento. O como explica Jean-Luc Grand-Clement, director de Eurotécnica (fusión de Saint-Gobain-NSC): "Optimizar mi gama de productos en analogía a mi capacidad de tratamiento de las cargas". O, aún más, según Marc Lassus, Presidente de Matra-Harris: "Dominar la evolución en el tiempo de la ecuación complejidad-rendimiento-rentabilidad" . El sistema económico americano, con su simbiosis ciencia-industria, sus enormes mercados tan afamados por su innovación como sus financieros por su rentabilidad, y la facilidad con que se crea y Se cierra una empresa, asombra en esta frenética industria. Industria ésta dominada hoy por cinco grandes nombres, habiendo perfilado cada uno una estrategia personal entre la carrera hacia la innovación y la carrera hacia la productividad. Los suficientemente lejos, en cabeza, por volumen de negocios (no contamos aquí a los productores "independientes", de A TI e IBM, que son los más grandes), Texas Instruments, el campeón de la producción masiva y del degradamiento de precios. Después la National Semi Conductor, que juega 1 lo mismo; Intel, que logra mantener un año o dos de ventaja en su investigación-desarrollo; la Motorola, también innovadora; y Fair Child, que no ha invertido lo suficiente en estos últimos tiempos. Posteriormente hay una pléyade de "medianas empresas" muy agresivas: Zilog (filial de Fxxon), General Instruments, Mostek, Rocwell, Harris, RCA, Intersil, American Microsystems, Signetics (comprada por la Philips), etc. Y por fin en la célebre Silicon Valley al sur de San Francisco, pero también en otros sitios, existe una floración incesante de "pequeñas empresas" fundadas por los transfugas de las grandes, que se desarrollan en algunas estaciones, gracias a los pedidos del Pentágono, y desaparecen cuando han hecho fortuna, o se plantan tontamente. Sin tener vergiienza del resto: las gigantes como lIT, General Electric, Westinghouse, Hughes y Monsanto, también se estacionaron. El destino de todas se va a jugar, en los próximos diez años, entorno a dos problemas fundamentales: 1.- Encontrar la financiación. La carrera hacia el progreso cuesta cada vez más desmesuradamente cara. Nos acercamos ahora al ratio 1/1: un millón de inversiones para un millón de volumen de negocios anuales. También en esto, son posibles diferentes estrategias. Por ejemplo, revalorizar la garantía con el fin de aumentar el volumen de negocios y el "cash flow" con los sistemas levantados alrededor del circuito, como Texas Instruments, que se dirige hacia el reloj y hacia aparatos. (Además, al mismo tiempo, otros usuarios como Honeywell o Hewlett-rackard, apuntan más alto y se lanzan a la fabricación de sus circuitos). O aún más entablen acuerdos ya concertados (licencia de fabricación) con empresas que tengan dinero disponible, para cubrir con rapidez el mercado más amplio posible. Especializarse en algún inexpugnable "nido tecnológico" de altos precios (armamento). O simplemente, hacerse comprar. La Bolsa con las compañías de la Silicon Valley está tan animada, se bromea en California, como un mercado de autos de ocasión un sábado por la tarde. 2.- Encontrar cerebros. En una memoria producida por millones de ejemplares, el coste del software es despreciable. Pero poner a punto una nueva aplicación para que un microprocesador consuma algunos cientos de programadores al año. Cuanto más se complica el circuito más necesario es el ingeniero para ponerle en marcha y el usuario menos capaz de facilitarlo. Los jóvenes ingenieros se disputan y sin embargo "la inteligencia se estanca". Afortunadamente, se comienza a entrever la forma para remediarlo. Es sencilla (en principio): tratar de automatizar la fabricación del sistema-logicial. El circuito generará él mismo la forma de utilizarlo. A principios del año, Intel anunció a bombo y platillo un paso en esta dirección. Si quiere comprender como se llegará a esto, no deberá dejarlo para más tarde. ¿ Qué van a hacer nuestros francesitos en esta guerra de las galaxias? Que nosotros estamos atrasados respecto a los Americanos -no sólo nosotros, sino toda Europa-, es evidente. Es preciso saber que nadie en Francia produce todavía verdaderos microprocesadores. . . y no se producirán antes de algún tiempo. Nuestros campeones en principio van a dar sus primeros pasos en los circuitos integrados, unidades de cálculo y memorias. Ahí es además donde se encuentra, en volumen de negocios y para los próximos diez años quizá lo esencial del mercado. El microprocesador no representa aún sino menos del 10 por ciento. Sin duda hubiéramos podido, empezar antes, pero, entre los que tienen esta vocación a la CGE se le pasó su turno, y la Thomson no se ha decidido (" jQué lástima! ", se lamenta uno de sus candidatos, "hubiera podido ser la primera y la única en Francia, e incluso hasta en Europa. . ."). Una vez más, el ministerio de Industria ha tomado cartas en el asunto, y sacó 600 millones de francos de su bolsillo, suma é~ta para invertir entre 1978 y 1982. Primerapregunta: ¿sobre quien depositarios? La mayor parte de los millones del "Plan Componentes" van a parar a los recién llegados: el uno Saint-Gobain, rico en "cash flow" y teniendo que aprender todo en electrónica; el otro, Matra, ansioso de todo lo que es "vanguardia" y famoso por no tenerle miedo a nada. La estrategia del Plan contiene algunos puntos sobre esto: - Absorber, sin consideración alguna, la tecnología de los americanos, con el fin de reducir al mínimo el riesgo de comenzar. Motorola se ha prestado gustosa al juego. NSC se ha hecho más de rogar. Texas Instruments ha dudado, y después rehusó. Un acuerdo ya concertado con Intel sería evidentemente bien recibido, se está tras ello. - Establecer de este modo una base industrial sólida, apoyada en una producción masiva. En efecto, se ve que es el volumen, la condición necesaria de la competitividad y de la calidad. - Esperar la rentabilidad tan pronto como sea posible. "¿Mis objetivos? Formar a las personas, saber lo que haré en tres años y liberar los beneficios", dijo Paul Mirat, Presidente de Efcis. "Concentrar mis recursos, controlar el volumen en todos los precios, encontrar clientes -no solamente en Francia-y sacar dinero para continuar", es lo que se propone Marc Lassus, de la Matra-Harris. y Jean-Luc Gran-Clement, de Eurotécnica afirma: "Esperamos ganar dinero en dos años" . - De este modo, aseguradas las espaldas, rellenar de manera progresiva nuestras lagunas, para disponer de moneda de cambio, y dar, de aquí a algunos años, significativos pasos hacia la autonomía. Esto quiere decir, ser capaz de lanzar nuevas aplicaciones (por ejemplo, en Telecomunicaciones), o más aún, saber fabricar máquinas que constituyan las cadenas de fabricación y que son por el momento el monopolio -temible- de algunos PME americanas supersofisticadas, (Thomson, y Matra se ocupan de ello). Todo esto, que se parece mucho a lo que han hecho los Japoneses en diversos terrenos, es voluntarioso, pero coherente. Oyendo a los interesados, no se tienen dudas. "No somos más torpes que los .americanos; ¿Por qué vamos a tener éxito aplicando los mismos métodos que ellos? ". O bien: "Nosotros tenemos los laboratorios, los equipos; en el plano de conocimientos, ellos no tienen nada que enseñarnos". Y aún más: "Las empresas han jugado bien su papel. Los plazos son respetados". El asunto se ha llevado a bombo y platillo. En el fondo, la verdadera razón es que hay que tomar posiciones, que el circuito integrado detenta la llave del progreso para todas las industrias, que un país que no lo produzca caerá a la fuerza en la dependencia de los otros. De manera escueta, cualquiera que sea el riesgo, ha de asumirse. Cuando se les pregunta a los americanos, parecen temer sobre todo a los japoneses: AHORRE DINERO EN LA TRANSMISION DE DATOS El multiplexor estadístico de Micom, además de abaratar los costes de comunicaciones, optimizando la utilización de la línea, le controla los errores y es totalmente transparente para cual quier sistema. Micom tiene una gama completa al servicio de las comunicaciones. Specific Dynamics Ibeña, S.A. MADRID-27 Torrelaguna, 61 Tel.: 4030362 Télex: 23534 BARCELONA-13 Roger de Flor, 49 Te!.: 225 15 26 Télex: 51546 VALENCIA-7 Gran Vía Ramón y Cajal, 37-8° Tels.: 32569 90 - 325 82 39 Télex: 64313 BILBAO-8 Alameda de Urquijo, 30 - Dpto. 7 Tels,: 4444739/41 Télex: 31764 BIT - 3 7