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De todo un poco
Muchas y muy importantes cosas están sucediendo en el sector electrónico en los últimos e ses La actividad industrial de la Compa ñía Telefónica Nacional de España y los acuerdos alcanzados por la Dirección Ge neral de Electrónica e Informática son de entidad y transcendencia suficientes La vorágine de acuerdos y compromisoSs globalmente consideradas sugiere tende cias y líneas de actuación dominantes que conviene puntualizar Sin necesidad de ser gran conoce dor del sector f basta ver con qué tipo de empresas se ha llegado a acuerdos hasta la fechas para concluir que la balanza se haya claramente desni velada 3 favor de la industria multinac nal y en contra de la de capital y tecnolo gía nacional Profundizando un poco más busquemos las causasl En el caso de la actuación de la Dirección General de Electrónica e Informáticas Joan Majó ha manifestado de forma reiterada que la ventanilla del Ministerio de Industria y Energía se encuentra abierta desde que se puso en marcha el Plan Electrónico cional pero que mientras que las multh nacionales enseguida hicieron acto de presenciaf no sucedió lo mismo con la industria de capital y tecnología nac nal aunque a las pocas que lo han hechc se las ha ayudadol Esta versión oficial que no deja de ser ciertas no tiene en cuenta las especiales características de nuestro sectort Podría resumirse que si tuviéramos una industria nacional capac tada para responder con la urgencia y rapi dez exigida al nivel que han demostrado las multinacionaleSs no haría falta para nada un Plan Electrónico Nacional Pero que en términos generaleSs no la tenga moSs no significa que no podamos tenen a Para lo que precisamente se necesita un Plan que se supone de urgencia es pa ra que al cabo de esos cuatro años de vigencia tengamos al menos una docena de empresas nacional en capital y teo nologíaf capacitadas para competir en el mercado europeol Y aquí es justamente donde no se está apostando fuerte Pa ce como si de un mismo punto de partN óal nuestra débil industria nacional se tuvieran diferentes puntos de I legada a Frente a quienes opinan que tiene que lograrse una industria española en capital y tecnología que en calidad y precie compita en el mercado internacional y que para elle no basta con abrir una ventanillas están quienes se han puesto como objetivo primordial lograr nivelar nuestra balanza de pagos en el sector No debe olvidársele a la Administración que la industria propia que tenemos está como estás entre otras cosaSs por la histó rica dejación de responsabilidades que los responsables de la gestión pública han de mostrado como motor industrial en nues tro paiV El problema esf sin embargos y mirado desde el lado oficial al menos compleje El Director General de Eleo trónica e Informática carece de los meca nismos que le permitan lograr que ese enorme mercado que representan las compras de la propia Administración sean coherentemente utilizadas en bene ficio de la industria nacional A veces se encuentra más solo que la una en sus planteamientos frente al resto de la Administración Una vez garantizadas a través de los acuerdos con las multinacio nales y la incorporación a los mismos de compromisos de exportación la nive ción de nuestra balanza de pagosf Majó trata de cumplir los objetivos de gene ción demanda y planificación de neces dades contemplados en el PEIN en deten minados organismos públicoSs con maso menos éxito según los casos De hechot aunque no necesariamente por las presic nes realizadas desde la Dirección General de Electrónica e Informáticas sí es cierto que ya existe un Plan Cuatrienal concre to en CTNE que el Ministerio de De fensa cuenta apreciablemente más con nuestra industria que hace muy pocos añoSs que la Dirección General de Avia ción Civil dispone de un plan de necesi dadeSs también cuatrienal y que la Direo ción General de Obras Hidráulicas plan ficó adecuadamente la informatización de las cuencas hidrográficas y ello perm tió la adjudicación del proyecto a emp sas español Pero aún queda muchísimo por hacer hasta lograr que las inversiones públicas cumplan su función como gene radores de riqueza en nuestro país y no colaboren a una mayor degradación de nuestra balanza de pagosí El hecho de que el dinero extrarv jero fluya con enorme facilidad hacia nuestro país últimamente y que quienes deberían invertir en Espa ña y desde dentro no parecen apostar por nuestro sectorf ha llevado a Joan Majó a apuntarse al carro del realismo y dejar para más adelante otros planteamientosI Esto ha traído consigo que durante el primer año de vigencia del PEIN se hayan dedicado tantos esfuerzos a garantizar la presencia industrial en España de emp sas multinacionales y tan pocos a fomen tar la existencia a corto y medio plazo de una industria de verdad español Cua do redacto estas líneas se está firmando por fin el primer acuerdo con una Enrique Gutiérrez Bueno de capital y tecnología nacionales en el marco del Plan Electrónico e Infornr tico Nacional dSerá éste el primer al que sigan otros muchos 7 i Le habrá llegado ya la hora a la industria nacional 7 La verdad es que la empresa española del sector tendrá que demostrar también que está a la altura de las circunstanciasí Se tendrá que demostrar imaginación y ga nas y no perder oportunidades Es cierto que la industria nacional s en generáis usa muy poco los resortes de financiación y ayuda que tiene a su disposiciónt y que el nivel está globalmente baj Pero hay enormes excepciones y embriones de grandes empresas a las que hay que r y muchot La situación en Telefónica es dife rente Mientras que la Dirección General de Electrónica e Info mática no tiene capacidad ejecutiva pia y anda tras los diferentes mentos compradores tratando de lleva les a programar sus compras y dirigirlas hacia nuestra industria nacional con ma yor o menor éxito según los casoss la CTNE tiene justamente eso de lo que ca rece el Ministerio de Industrial un merca do cautivo propio que puede manejar pa ra buscar la mejor salida para la industriaí Aceptemos de entrada el modelo indus trial actual en telecomunicaciones como algo que se implantó hace añosf en ro mentos en que no había capacidad na para abordar un reto tecnológico mo el que entonces representaban las te lecomunicaciones y que no es el mome to de cuestionara aunque tampoco sería un mal ejercic El mercado cautivo a tes mencionado y la participación de la propia CTNE en las empresas suminist doras ha permitido alcanzar importantes cuotas de producción en este sector Ahora Telefónica decide conducir el de sarrollo industrial español en electrónica e informática y abordar nuevos merca dos Hasta el momento ha creado una empresade radiotelefonías otra de seg ridad industriáis ha incrementado laact vidad en una ya existente para entrar en Defensas está a punto de comprar Secoi sa al INI y se encuentra estudiando la creaciónt entre otras actividades de una importante empresa de ingeniería para coordinar grandes proyec Tal activ dads enormemente positivas puede hace se de diferentes fornr Telefónica ha elegido la búsqueda sistemática de mult nacionaleSs con las quet justo es recono cerlOs negocia no sólo la fabricación en nuestro paísf sino también la dedicación de fondos a IDt Asís Jras el acuerdo con ATTs ha pactado con MBB y Hormannf con Philips y con Ericsson ta la fechan Tras reconocen por tantOs que existe un esfuerzo para fomentar un cierto desarrollo de tecnología de Espa ñ3s convengamos en que existen otros medioSs a mi juicio mejoreSs para apoyar el desarrollo tecnológico en nuestro paíSs especialmente cuando los esfuerzos pan ten de entidades como la Compañía Te fónica Nacional de Españal Decía recien temente Luis Solana que en los acuerdos alcanzados se ponía especial hincapié en traer inteligencia Creo sinceramente que tal inteligencia la tenemos ya en nuestro país y que se encuentra en eso las técnicas y facultadest Que toda nues tra sociedad ha evolucionado y que la preparación de nuestros ingenieros está a la altura de la que reciben en cualquier país de nuestro entornos o mejor Y que depende de la fe que se tenga en la pro pia capacidad humanas que se dé o no desarrollo tecnológico propic En los po cos casos en que tal confianza hacia nues tros técnicos se ha dadOs los frutos están a la vista Creo sinceramente que no exis ten más casos porque no se han puesto los med Eso sís este camino significa más riesgos más esfuerzo y menos segun dad en tener una rentabilidad a corto p zo Y quizá esto haya frenado a CTNEf que en realidad quiere potenciar nuestra capacidad industriáis con la condición de lograr beneficios mañana mismo Era realmente necesario buscar una empresa multinacional para invertir en seguridad electrónica7 No podían haberse puesto los medios para que alguna de las muchas empresas de radiocomunicaciones que existen en España hubiera abordado con garantías el diseño que ahora se va a traer de fuera 7 i Tenemos que buscar más allá de nuestras fronteras aquello que con un poco más de esfuerzo puede desarrollarse aquí7 Me temo que esto viene a ser la versión 1984 y mejorada del que inve ten ellos que hizo famoso Unamuno Cuando una entidad de la categoría de Telefónica no arriesga máSs dquién puede hacerlo7 En definitivas se trata de un problema de modeloSs y se ha elegido uno que dará muchos mejores resultados que el que hasta la fecha disfrutábamoSs pero que quede claro que en la cuneta se han quedado otrost Quisiera finalmente destacar que quien esto escribe no cree que debaevitarse lapresenciaen nuestro país de empresas multinacion leSs sino todo lo contrarios facilitándose su establecimiento en España Pero está igualmente convencido de que es necesa rio potencian paralelamentes industrias de capital y tecnología nacional Que no se me malinterpretel En el PEINr la balanza está desnivelada en contra de la industria de capital y tecnología nacionales Si Telefónica no arriesga más dquién puede hacerlo7 Por f inr primer acuerdo con una industria nacional en el marco del PEIISL
30 oct 2015
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Enrique Gutiérrez Bueno La reciente celebración de un seminario en torno a la planificación en telecomunicaciones, vaió, una vez más, para reactivar el debate lo concerniente a la pendiente ordena.ión y racionalización del sector, asunto, de tanto plantearlo desde tribunas de todo tipo ya levanta escepticismo incredulidad entre quienes piensan, o irisaban, que esto debería ser mucho eolítica real por solucionarlo. Está visto lueen algunas áreas habría que reconveri ir a la propia Administración. Y es que «a voluntad política que muchos creímos ver al inicio del mandato del actual Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones en sus primeras declaraciones, allá por los meses de Febrero y Maro de 1983, resultó, con el peso del tiempo, un espejismo. En su intervención en nuestro Colegio en aquella época, que ya va para dos años, y tirando de archivos, Enrique Barón señalaba la imposibilidad de establecer, como hubiera sido su deseo, un amplio debate nacional sobre el futuro de nuestras telecomunicaciones, tal y como estaba ocurriendo en otros países. Desgraciadamente, decía la situación límite a la que se ha llegado no permite excesivas demoras. Hay que actuar pronto y con energía. Cabe ahora preguntarse a qué se refería Enrique Barón cuando se refería a actuar pronto y con energía Es pronto no haber logrado nada al cabo de dos años Resulta actuar con energía ir descendiendo escalones en los objetivos hasta un momento, el actual, en que ya casi ni sabemos dónde estamos Ahora parece que está a punto de publicarse en el B.O.E. la creación de una Secretaría General de Comunicaciones, de quien dependerían dos Direcciones Generales, una de Correos y otra de Telecomunicaciones. Si ello es cierto, que ojalá lo sea cuando estas líneas vean la luz, mucho ha costado dar tan necesario paso. Suponiendo que por fin lo sea, cabe preguntarse cómo se va a hacer funcionar adecuadamente un nuevo Departamento sin el personal adecuado, sin medios humanos suficientes. La muy recien te publicación en el B.O.E. de un Real Decreto por el que se aprueba la oferta de empleo público para 1985 deja entrever cuáles serán los problemas reales de este nuevo organismo. El mencionado Real Decreto prevé la contratación de 27.841 empleos de nueva creación en la Administración española 135 ingenieros de caminos, 10 arquitectos, 30 ingenieros industriales, 20 ingenieros de minas, 70 ingenieros agrónomos, 40 ingenieros de montes y 5 ingenieros navales. De telecomunicación, ni uno solo. Que conste, de entrada, que, como colectivo, no necesitamos. Estamos saturados de trabajo. Pero, aunque no lo sienta por nuestra profesión, sí lo siento por la Administración. Por la ceguera de quienes deben llevar a buen puerto, sin saber a ciencia cierta dónde está el Norte, nuestras telecomunicaciones se ven así privadas del concurso de profesionales adecuadamente preparados. Destaquemos que que ingresaron en la Administración lo hicieron ya ocho años. Seguiremos, pues, disfrutando de los mismos profesionales que hasta la fecha y de la misma destecnificación que tantas veces hemos denunciado desde estas mismas páginas. Aquí, desde luego, está costando demasiado que llegue el cambio. Para que sirva de referencia y porque los considero, en muchos aspectos, procesos análogos, convendría recordar el nacimiento de la Dirección General de Electrónica e Informática hace aproximadamente 5 años. La electrónica y la informática, contraban dispersas entre las competencias de múltiples y variados estamentos oficiales, sin que nadie entendiese fundamentalmente de ellas. Las enormes presiones, especialmente desde la industria coordinada en aquellos momentos desde ANIEL, lograron la creación .de la Dirección General solicitada. Los resultados desde entonces están a la vista. Ahí está, entre otros logros, el Plan Eléctrico e Informático Nacional, al que jamás se hubiera soñado llegar de no haber contado con la mencionada Dirección General. Creo sinceramente que en tanto no se tenga un responsable único de nuestras te inapreciablemente en este forma, ni recurriendo a que la política global del Gobierno no está por de 8BIT tender las nuevas tecnologías y ello repercute sobre las telecomunicaciones, puede justificarse el vacío actual. Frente a la ineficacia de parte de la Administración, destaquemos lo contrario en el caso del equipo que dirige Joan Majó. Destaquemos los esfuerzos que se realizan últimamente por apoyar nuestra industria nacional. El camino elegido es el que a continuación paso a detallar. Garantizados los acuerdos con las empresas multinacionales, que, por suficientemente aireados, no explico, se ha pasado al establecimiento de ayudas concretas a las industrias de capital y tecnología nacionales. Del presupuesto de 1984 sobraron algunos millones, que se repartieron entre aquellas empresas que justificaron inversiones en I D durante dicho año. Ello se hacía en cantidades que oscilaban en función de lo que cada uno había invertido en base al mencionado concepto. A esta ayuda puntual, que a la mayoría de las empresas sorprendió, por desconocida, y agradó a la vez, sigue, y esto es lo más importante, una 3yuda global a cuatro años con aquellas industrias que programen sus necesidades a cuatro años y negocien dichas perspectivas con la Administración. Se puede anticipar que, hasta el momento de redactar esta líneas sólo Eliop, S.A. y Electrónica Ensa han firmado sus acuerdos con la Dirección General de Electrónica e Informática, pero que están en plenas negociaciones la mayoría, es decir, el Grupo Piher, Fagor, Piher Electrónica, Televes, Aurki, Tagra, Elbasa, Premo, Autrón, Experiencias Industriales, Amper, Equipos Electrónicos, Diseda, Investrónica y Ceselsa. Entre todos han programado invertir casi 17.000 millones durante el período 8487, comprometiéndose a alcanzar una producción global de 73.000 millones y una exportación por valor de 25.000 millones en el mismo período. El solo ejercicio que supone para las empresas del sector programar y cumplir en negociaciones con la Administración, y con su posterior seguimiento, un programa a cuatro años, ya resulta un importante logro. Puede interpretarse que la industria nacional, hasta la fecha sin ningún apoyo real y efectivo desde los poderes públicos, empieza a descubrir que tal apoyo empieza a existir, y que, en algunos casos, hasta tiene nombres y apellidos. Tras el que viene el lobo, algunos ya empiezan a verle las orejas. Ala Dirección General de Obras Hidráulicas le dieron este pasado mes de Diciembre el premio Actualidad Electrónica al organismo ajeno al sector que más había colaborado en beneficio de nuestra industria electrónica nacional. El tiempo está demostrando lo merecido del veredicto final del jurado. La reciente adjudicación del control automatizado de ia cuenca del Segura, con un presupuesto cercano a los mil millones de pesetas, a la industria nacional con equipo de diseño y fabricación propio, así lo demuestran. Quienes durante años han venido pidiendo para el sector electrónico soluciones puntuales como ésta, deben valorar la labor realizada por esta Dirección General y desear que el ejemplo cunda. Pensemos lo siguiente existen lo que se suele llamar nichos tecnológicos, donde nuestra Industria debe, tiene, que estar presente y, al menos en nuestro país, en cabeza, por tecnología y mercado, y, para ello, tanto Administración como empresarios y sindicatos deben hacer esfuerzos especiales. Cuando, en determinadas áreas, la Administración, que tiene la capacidad de la demanda, organiza y planifica ésta, y encuentra el adecuado eco en la industria nacional, en calidad y precio, los resultados han de ser espectaculares. Ya no puede venderse la solución de que para que nuestra industria particípela Administración debe pagar más, y, a veces, con peores resultados. Acordemos en exigir a la Administración un esfuerzo por planificar su demanda. Pero sólo cuando a continuación la industria nacional está a la altura de las circunstancias, el modelo funciona. Los medios para lograrlo son ya harto conocidos financiación del í D, apoyo a la buena gestión empresarial desde el Estado, política de prototipos, planificación de la demanda, homologación de equipos, etc. etc. En determinadas áreas, como Defensa, Electrónica Industrial, o Telecomunicaciones, ello es perfectamente posible. En Defensa por su carácter estratégico y el actual esfuerzo, por razones evidentes, que se está realizando en lograr suministradores con tecnología y fabricación nacionales, siempre que ello sea posible. En Electrónica Industrial, aunque no por causas, sucede algo parecido el hecho de que se trate de y sistemas casi siempre a medida del usuario, facilita enormemente la actividad de la industria nacional. Sobre telecomunicaciones me reitero en lo que afirmé desde esta misma tribuna en el número anterior. Increíble en 1985 la Administración no contratará ni un solo Ingeniero de Telecomunicación. La actuación de la Dirección General de Obras Hidráulicas, un ejemplo a seguir. La Dirección General de Electrónica e Informática hace, por fin, esfuerzos por apoyar la Industria Nacional.
30 oct 2015
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Enrique Gutiérrez Bueno El mundo entero, al menos el civilizado, anda revuelto por el futuro tecnológico de las próximas décadas que ahondará definitivamente las barreras entre quienes posean tecnología propia y quienes dependan de los conocimientos de otros. El último envite ha sido el de la llamada guerra de las galaxias. Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países líderes de Europa Occidental, junto con sus homólogos estadounidense, japonés y canadiense se han reunido recientemente en Bonn para hacer rente a uno de los desafíos más importantes desde la II Guerra Mundial: Cómo evitar que el desfase tecnológico europeo rente a los EE.UU. y Japón se convierta en los próximos años y gracias a la "iniciativa de Defensa Estratégica" en algo absolutamente insuperable. En nuestro país, gobernantes y gobernados, acostumbrados al histórico deslumbramiento ante lo ajeno y al desprecio de lo propio, sólo pensamos er cómo sacar el mejor partido a todo este tinglado mundial, con el menor esfuerzo, Narciso Serra afirma que apoyaremos "posturas europeas comunes". Faltaría más, especialmente tras nuestra tan próxima entrada en la CEE. Pero esto, como de costumbre, no será suficiente. Hace falta algo más: apostar con garra por nuestras propias capacidades. Ni lo poco que el PEIN está significando, ni la política recientemente seguida, y ahora ralentizada, por la CTNE en materia industrial, son respuestas suficientes ni adecuadas. Mientras que el resto de los países de occidente dedican importantes cantidades a desarrollo de electrónica e informática y se ponen conjuntamente de acuerdo en invertir 26.000 millones de dólares (cuatro billones y medio de pesetas) en un proyecto que revolucionará el entorno tecnológico mundial, nosotros seguimos gastando incomprensiblemente muchísimo más en el sector eléctrico o en la siderurgia que en potenciar nuestras capacidades en electrónica e informática. Seguimos dando la espalda a la realidad, y buscando, como señaló recientemente Luis Solana, en declaraciones que producen vergüenza ajena, "que otros nos enseñen a hacer las cosas". Sólo hay un camino que nos puede llevar a salir adelante en este sector: fe en nuestra propia capacidad, inversiones dirigidas a potenciar nuestra propia tecnología y aprovechamiento del mercado cautivo que las compras públicas suponen. Cualquier otra solución es, a juicio de quien esto escribe, pan para hoy y hambre para mañana. Claro que, siendo los períodos electorales cada 4 años, el pan para hoy puede ser importante. ay quienes gustan, con excesiva facilidad, de arrojar la toalla ante las dificultades y buscar caminos más fáciles a corto plazo, pensando o bien que "se ha perdido el tren de la tecnología" o "que lo busquen otros". Dos razonamientos ante tan extendida forma de pensar. En tecnología cada día sale un tren, y nunca es tarde para coger el que sale mañana mismo. Existen, además, muchos niveles tecnológicos, y aunque algunos de ellos nos están, a corto y medio plazo, vedados, otros no lo están s iponemos los medios. Italia es, por ejemplo, un país que nunca alcanzará a EE.UU. o Japón, pero que conocedor de que puede desarrollar una tecnología propia en algunas áreas, ha puesto manos a la obra, y nos lleva decenios de ventaja tecnológica. Es alguien en telecomunicaciones y en algunas áreas de electrónica para la defensa, por poner algunos ejemplos. Ese es nuestro camino. Tener tecnología propia y luchar en mercados internacionales en determinadas áreas tecnológicas. Sírvanos Italia y países análogos como ejemplo y dejémonos de buscar, salvo en áreas muy concretas que nadie discute, soluciones a nuestros males necesariamente más allá de nuestras fronteras. No pretendamos ser, de la noche a la mañana, un país como EE.UU. o Japón o, como alternativa, no ser nada y negociar las migajas de otros. Cuando nuestro anterior número entraba en impresión, se producía en CTNE el dimi-cese de Pedro Higuera. Se fue en la cresta de su ola personal al servicio de la Compañía. No lo hizo porque su entonces Presidente estuviese en desacuerdo con la política industrial seguida. Luis Solana ha manifestado siempre que le ha sido posible sus _ ideas respecto de la salida industrial de nuestro país en electrónica en informática, que no era otra que la que Pedro Higuera hacía, por otro lado, realidad día a día, pues no en balde era el padre de la criatura. Pactar con las multinacionales, ofrecerles la "zanahoria" de la planificación, y, por tanto, del mercado cautivo, para hacerles el "tocomocho" de la inversión tecnológica en España, del I + D autónomo frente a la casa matriz y el compromiso de la exportación masiva para nivelar artificialmente nuestra balanza comercial. Aceptada esta filosofía como buena, el trabajo realizado por el dimitido Dtor. Gral. fue irreprochable. Se le dimitió porque su poder en Telefónica estaba siendo mayor que lo que el aparato y ciertas multinacionales, que salían peor paradas, podían permitir. Imprimió un ritmo excesivo para lo que está acostumbrada "la casa". Fue víctima de su brillante trabajo. En cualquier caso, los proyectos iniciados permanecen, en su mayoría, inconclusos, y esa política industrial clara, aunque tuviera detractores, como quien esto escribe, ese holding industrial compacto, se desvanecen. Y Pedro Higuera está ahora en el paro. Un lujo que países como el nuestro no deben permitirse. Son ya varios los ejemplos de profesionales "aparcados" aún después de haber demostrado ampliamente sus capacidades. Cuando Telefónica, por medio de su Dirección de Planificación e Industria buscaba esa salida para nuestra industria, tenía, primero, que lograr la firma de la multinacional de turne a! pie de una serie de acuerdos y después, y quizá más importante, lograr que éstos se cumpliesen. En opinión de quien esto escribe, se estaba creando un complejo montaje con sus cimientos podridos: nadie cede tecnología sino muy en contra de su voluntad, pues sólo quien la tiene controla el futuro. La situación estaba tan poco afianzada que cualquier cambie la haría tambalear. El cese de su creador la ha tirado por los suelos. Con a política seguida desde hace tres meses en CTNE con el equipo existente en este área, y suponiendo que se terminasen los acuerdos iniciados, ¿quién peleará día a día el cumplimiento de las cláusulas pactadas? El final de todo esto viene a demostrar que sólo consolidando tecnología propia, en determinadas áreas, se puede tener seguridad. Pero este papel no sólo corresponde a CTNE, sino al conjunto de la Sociedad. ¿Seremos algún día capaces de asumirlo? Poco le queda ya a la Ley de Coordinación y Fomento de la Investigación Científica y Técnica, más conocida como Ley de la Ciencia, para ser pública. Tal y como aparece en el borrador, cuenta entre sus principales novedades con el establecimiento de vías inéditas de colaboración entre los organismos de investigación y las empresas públicas y privadas, que persiguen, según la exposición de motivos de la Ley, "una articulación entre la política científica y la política industrial".Toda política científica que se pretenda llevar a cabo debe estar respaldada por un fin último: colaborar al desarrollo industrial de nuestro país. El fin tiene que ser, a medio o largo plazo, nuestra industria. El esquema global, la organización completa, el binomio investigación aplicación industrial, debe ser coherente. Sin embargo, y aceptado esto, con la industria electrónica actual, con el modelo elegido como viable para el futuro, con la cada vez mayor presencia de multinacionales en nuestro país, con tanta carencia que empresas que tengan como práctica habitual desarrollar tecnología propia, ¿tiene sentido potenciar nuestra investigación básica? ¿para qué? ¿quién se va a beneficiar? Otra cosa bien distinta sería que el conjunto de los resortes existentes para potenciar tecnológicamente a nuestro país se movieran coordinadamente. Si el Gobierno pusiese en la picota de su programa el desarrollo tecnológico de nuestro países hiciese de motor para lograrlo; las cosas serán bien diferentes. Activar nuestra política científica y buscar y motivar a los empresarios mediante apoyos de todo tipo y una adecuada política de prototipos y compras públicas sería todo ello, al tiempo, lógico. Pero potenciar a actividad científica mediante la Ley de la Ciencia, y al tiempo, abrir las puertas de par en par a la entrada de multinacionales y no poner el máximo interés en potenciar a las industrias españolas con tecnología propia, resulta absurdo. ¿Dónde se piensa que vaya a parar ese teórico e hipotético bagaje de logros científicos, e investigación básica que se pretende? Nunca es tarde para coger el tren tecnológico. Subámonos mañana mismo: Luis Solana: "Que otros nos enseñen a hacer las cosas". Seguimos igual.
30 oct 2015
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Enrique Gutiérrez Bueno Por fin Joan Majó cesó como Director General de Electrónica e Informática. Pero no fue a dirigir la posible candidatura española a los JJ.OO de 1992, como todos creíamos, sino a responsabilizarse del Ministerio de Carlos Solchaga, nuevo Ministro de Economía y Hacienda. Aunque habrá sorprendido hasta al propio interesado, que a buen seguro satisface y alegra al conjunto del sector. Con Joan Majó se podía o no estar de cuerdo en los métodos elegidos para afrontar el gap tecnológico en que estamento global unánime a su capacidad; personal, claridad de deas y valor político. Como quiera que a partir de ahora echa tenerlo simplemente cerca, valgan estas líneas para celebrar tan importante. Amigo Joan: Seguro que estamos ante un gran Ministerio de Industria. La segunda lectura de este nombramiento y el de Carlos Solchaga en Economía y Hacienda es objetivos económicos y tecnológicos. Me explicaré. Tan importante resulta lograr una política económica adecuada, como garantizar que esta pase por no olvidar que cualquier futuro despejado pasa, en esta segunda mitad del siglo XX, por poseer tecnología propia, al menos en aquellas áreas en que ello sea posible, que son bastantes más de lo que en general, y por desconocimiento, se. El tándem Solchaga-Majó bien podría ser el de la reindustrialización de nuestro país, por el simple hecho de que Limbos la falta de sensibilidad hacia lo importante que es invertir en tecnología propia. Parece ahora mucho más fácil alcanzar ese equilibrio indispensable entre el logro de objetivos para lograrlo, léase apoyo a nuestra capacidad industrial y a nuestra independencia tecnológica. Lo que sería muy triste es que se desperdiciase la ocasión y se nos vendiera, de nuevo, al mejor postor con el objetivo de saltarnos escalones tecnológicos por los que todos los países alguna vez deben pasar o no ser nada. La verdadera labor de un buen Ministro de Industria no es sólo facilitar los medios logia de otros, sino desarrollar nuestras propias capacidades, que existen, y no dependen de terceros. La otra faceta quizá fuera inevitable como Director General en base a la falta de medios y del adecuado apoyo político, Pero no puede serlo para todo un Ministro de Industria. Importantísima consecuencia de nuestro ingreso en la CEE será, entre otras, la valoración que en el futuro hagamos todos los españoles de palabras como tecnología o eficacia. Ya en la primera asistencia del Presidente de nuestro Ejecutivo a la reunión de los doce Jefes de Estado y de Gobierno de la temen tematizado el valor que los países miembros de la CEE dan a la componente tecnológica, especialmente desde que Reagan levantó la bandera para el inicio de la loca carrera hacia la guerra de las galaxias Dije alguna vez que este tipo de transformaciones, como la tecnológica, son procesos que van necesariamente de arriba hacia abajo, de forma que solo cuando la clase dirigente de un país es consciente de le que ello, pueden si por el resto de la población. Hasta la fecha tal gestión pública ha brillado por su ausencia y el ciudadano medio y el país en su conjunto han sido ciegos ante el proceso tecnológico en ejemplo. Uno de los viene a ser la figura del periodista. Su mentalización viene a ser reflejo del sentir del hombre de la calle. De aquí Que resulte importantísimo que los medios de comunicación sean sin embargo, nada más lejos, salvo puntuales, quisiera transcribir parte de una entrevista muy reciente en el semanario Tiempo mantenida con Enrique Barón, ex ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones poco antes de su cese. Tras un bombardeo de preguntas relacionadas exclusivamente con Transportes y Turismo, textualmente la parte que merece marco y el, en otras sociedades, consiguiente desprestigio para el periodista de turno. BARÓN. La seguridad ciudadana ha sido prioridad absoluta de este Gobierno, que ha sido aún más sensible en este aspecto en las zonas turísticas. Mi Ministerio y el del Interior hemos estudiado conjuntamente las zonas turísticas para emprender acciones específicas, con reforzamiento en las épocas de máximo nivel turístico. Nuestra colaboración está dando buenos resultados. Me llama la aten- PER1ODISTA. Dígame. B. Que siempre me preguntan por Transportes y Turismo, pero se olvidan de que soy también ministro de Comunicaciones. P. Y usted quiere que le pregunte porque es el aspecto más brillante de su gestión. B. No, en absoluto, es que me sorprende de lo poco que se interesan los españoles por la tercera revolución industrial, lo que se la tercera ola, la futura sociedad de la comunicación y de la información. Se habla mucho de la televisión privada, pero muy poco de los cambios que están produciendo en nuestras vidas, los progresos en materia de telecomunicaciones. Y este país tiene una capacidad tecnológica muy importante... P. Perdón, ministro, pero apenas queda espacio y aún me gustaría saber si ha perdido usted muchos amigos en este Queda evidente el escasísimo interés, rozando la absoluta ignorancia, del periodista. Ante un párrafo del entonces entrevista para cualquier profesional de la información mucho más extensa que ésta, el entrevístador sale por los cerros de Úbeda preguntando por los amigue-tes. Lo triste =s que tal forma de sentir en torno a temas tan trascendentales, es moneda de uso cotidiano, Ahora, sin embargo, las cosas empegarán a verse de forma diferente. Compartiremos inevitablemente, como obsesión por la tecnología que antes camino por recorrer, pero nunca es tarde para intentarlo. Depende de los medios que pongamos para lograrlo. Ahora si que iba de veras. Si hubiera sido por el cese de E Barón, ya tendríamoso mente tanto Secretaría General de Comunicaciones como Dirección General de nuestro sector. Enrique Barón iba al que sería su último Consejo de Ministros con los nombramientos en la mano. M. Paz Fernández Felgueroso como titular de la Secretaría General y Antonio Martínez Ovejero como Director General. No pudo ser por rabones evidentes y sale Enrique Barón del Ministerio siendo el ministro que más anteproyectos, proyectos, borradores, propuestas de leyes y alternativas varias ha generado en materia de telecomunicaciones, sin lograr publicar, al cabo de casi tres años, ni un sola letra impresa de importancia en el BOE. Pero teniendo deja al final de su etapa un sabor agridulce que permite pensar si su sustituto y los que después vengan no lo harán muchísimo peor, que todo es posible en este país. En cualquier caso, y cuando oficialmente contemos con las mencionadas Secretaría General y Dirección General, procuremos no echar las campanas al vuelo. Exijamos a quienes sean titulares que afronten la situación, que sean serios y consecuentes en su gestión, que no se dejen manejar por las circunstancias y que den resultados, esos que llevamos tanto tiempo esperando. El tándem Solchaga-Majó bien podría ser el de la reindustrialización de nuestro país. La labor de un buen Ministro de Industria está en desarrollar nuestras propias capacidades, y no depender de terceros. Cuando contemos con la Secretaría General y la Dirección General de Telecomunicaciones procuremos no echar las campanas al vuelo.
30 oct 2015
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Enrique Gutiérrez Bueno Director Importantes novedades se han operado en el sector en las pasadas semanas. Por fin se creó una estructura mínima coherente potencialmente capacitada para asumir el papel que cualquier Estado moderno debe jugar en la adecuada ordenación de sus telecomunicaciones. Reconozcamos el mérito de tal logro al anterior Ministro, Enrique Barón, y a su asesor, Antonio Martínez Ovejero, y esperemos que el actual titular, Abel Caballero, garantice a los nuevos responsables el apoyo político necesario para lograr objetivos que a muchos se nos antojan muy importantes para el futuro de nuestro país, pero que, y no creo equivocarme mucho, van a costar sudor Los nombramientos de M. Paz Fernández Felgueroso como Secretaria General y de Javier Nadal como Director General, junto con el hecho de que los pocos profesionales que en este área tenemos, hasta la fecha dispersos, van a estar a partir de ahora trabajando juntos en torno a un proyecto de que se aborden problemas y situaciones pendientes de solución de una vez por todas. Quede claro, sin embargo, que nuestro sector se ha vuelto escéptico ante el nacimiento de nuevas expectativas, pues han sido ya varias las ocasiones en que tras crearse la sensación de que los poderes políticos tomaban interés en nuestras telecomunicaciones, el paso del tiempo ha demostrado justamente lo contrario. También el tiempo se encargará de demostrar si de nuevo sucederá lo mismo en esta ocasión. representación del COIT y de AEIT mantuvo a finales de septiembre una larga entrevista con el Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones. Se le entregó y explicó el contenido de cada uno de los diferentes documentos que nuestras juntas de gobierno han hecho públicos, especialmente nuestra colaboración en torno a la hasta hace poco llamada LOC y a la ordenación de la televisión en España. Abel Caballero justificó la política seguida con la LOC, su división en dos leyes diferenciadas, y la revisión del contenido del borrador de ambas en el hecho de que había aspectos de las mismas con los que no creía estar de acuerdo. Aseguró, contra la opinión que estaba empezando a circular, que la ley de ordenación de las telecomunicaciones estará en el Parlamento antes de la próxima legislatura. Esperemos que así sea. En cualquier caso, pensamos que, en estos momentos, tan importante resulta contar con una LOT, o como las llamemos, como que la recién nacida estructura administrativa alcance cuanto antes su madurez, aunque ambas cosas están, lógicamente, relacionadas. A veces da la sensación de que las grandes verdades quedan marginadas a la hora de llevarlas a la práctica. Supongo que no estoy precisamente descubriendo la pólvora, pero muchos, en aras de ser pragmáticos, pierden la memoria. Se pregunta uno si no se puede ser pragmático manteniendo los principios de origen hasta el final. Parece que los encargados de hacer realidad esos principios de origen, de enunciado sencillo, pero de muy importante contenido cualitativo, a la que encuentran a su paso algún problema (escollos que a veces adquieren grandes dimensiones tras tantas décadas creándose obstáculos e intereses de todo tipo), se olvidan de ellos y aceptan la realidad como un "mal menor" del que pueden sacar grandes cosas, especialmente para ellos. Quisiera dejar aquí algunos de esos principios que, a mi juicio, deberían condicionar de forma inequívoca cualquier actuación de este Gobierno: a) Las telecomunicaciones constituyen el armazón sobre el que pivota nuestra economía y la organización de nuestra sociedad y son ya una necesidad básica mas del individuo en países del desarrollo del nuestro, b) Deben, por tanto, ser garantizadas por el Estado y alcanzar hasta el último ciudadano que desee utilizarlas en nuestro territorio, c) Separados los servicios de la red nacional, esta última ha de estar, por razones técnicas obvias, unificada, y tan controlada por el Estado que la mejor solución es que esté gestionada por él mismo, que no debe hacer dejación de responsabilidad tan grande; otro cantar son los diferentes servicios para los que dicha red se utilizase, d) La gestión ele la red, insisto Que como bien común y responsabilidad del Estado, no puede gestionarse bajo condicionantes de rentabilidad económica y generación de beneficios, vayan éstos a parar donde vayan, cosa que ocurre precisamente en la situación actual, e) Las telecomunicaciones son motor tecnológico de las sociedades; las inversiones en este área se han de realizar teniendo muy en cuenta su influencia en la creación y desarrollo ciencia industria nacional con tecnología propia; no puede justificarse la existencia de beneficios, aunque la mayoría vaya para las arcas del Estado, y que ello suceda en detrimento de tas inversiones en tecnología y en potenciar un mayor desarrollo industrial de nuestras capacidades. Muchos son los programas El Eureka, el Esprit, la "Guerra de las Galaxias", el R.A.C.E., los programas de la Agencia Espacial Europea, etc., conforman una preocupación colectiva por formar del pelotón de cabeza en la carrera tecnológica iniciada a nivel mundial. Ante todo ello ¿qué debe hacer España? Centrémonos, por ejemplo, en el programa Eureka, por su carácter civil y por el interés demostrado por el Ejecutivo Joan Majó que a su juicio la organización del mencionado programa debería asemejarse a la de un club, en donde para participar se tendría que satisfacer una cuota, pues ésta sería la solución que más beneficiaría a nuestro país. Pensemos, sin embargo, en nuestra historia inmediata. Recientísimos ejemplos demuestran que en clubs como éste acabamos desperdiciando nuestros fondos, pues sirven, en última instancia para financiar la investigación y el desarrollo de otros. Ahí están, sin ir más lejos, nuestra participación en la Agencia Espacial Europea y el Consorcio Airbus. Recordemos en el primero de los casos los escasísimos retornos tecnológicos en forma de contratos con la Agencia Espacial Europea, y en el segundo la impotencia de determinada industria nacional con tecnología propia, contrastada y buena, a la hora de que se le permitiese la participación en áreas de tecnología avanzada, a pesar de nuestra contribución a la financiación del consorcio airbus. ¿Quién garantiza que no nos sucederá lo mismo cuando participemos en proyectos como el Esprit o el Eureka, o el RACE? Por otro lado, no podemos quedar al margen de experiencias tecnológicas de tan marcada envergadura y carácter europeo. La solución es, por tanto, difícil, pero apunta hacia una inversión en dos frentes paralelos, uno exterior y otro interior. Resultará muy difícil encauzar nuestra participación en estos proyectos y lograr un justo retorno económico y tecnológico si no tenemos empresas españolas preparadas para ello. Por otra parte, si ese retorno tecnológico y económico revierte en dar trabajo a industrias multinacionales instaladas en España,-flaca utilización estamos haciendo de los fondos públicos de todos los españoles. Pensemos que si las cantidades que oficialmente se van a gastar hacia fuera para permitir nuestra pertenencia a tanto club tecnológico distinguido se gastasen en desarrollar las capacidades de nuestra industria con tecnología propia, al menos en tecnologías intermedias nos acercaríamos al resto de los países del club, con lo que habríamos saltado al primer peldaño y sólo nos quedaría otro. Por tanto, el problema, desde luego de complicada solución, consiste en crear y potenciar nuestras capacidades utilizando para ello, de forma decidida, nuestro mercado interior, y participar paralelamente en actividades externas. Será, indudablemente, más caro, de forma que lo que los poderes públicos no han gastado ni planificado durante décadas, tendrán que hacerlo ahora. Malos tiempos pintan para que todo esto suceda, en tiempos de importantes recortes presupuestarios en los diferentes Ministerios, pero no existe otro remedio que apostar fuerte, tanto como se hizo a la hora de reconvertir ciertas industrias desfasadas, si queremos a medio plazo tener independencia tecnológica y ser alguien en Europa. "Por fin se creo la infraestructura mínima que tanto necesitaban las telecomunicaciones" "Según Abel Caballero la ley de ordenación de las telecomunicaciones estará en el Parlamento antes de la próxima legislatura. ¿Será verdad?" "¿Es que no se puede ser pragmático manteniendo los principios de origen hasta el final?
30 oct 2015
Artículo BIT
De todo un poco
Enrique Gutiérrez Bueno Tras la publicación de las cifras del sector electrónico por ANIEL, el Consejo de dicha Asociación ha elaborado y hecho público un informe matizándolas. Por su interés, podéis encontrarlo integro en estas mismas páginas. Viene a demostrar su contenido que cualquier triunfal istmo en nuestro sector resulta, por el momento, un relativo montaje. Queda en dicho informe patente que ni siquiera esa nivelación de nuestra balanza de pagos se está logrando. Simplemente separando el subsector informática del resto del sector electrónico, el Consejo de ANIEL demuestra que donde únicamente han cambiado las cosas es en dicho área, de forma que, en concreto, es fundamentalmente la producción en nuestro país de determinada gama de ordenadores de IBM lo que ha revolucionado las cifras. El crecimiento del resto del sector electrónico, PEIN y lo que se quiera por medio, ha sido raquítico. Que el lector saque Quisiera destacar, para sensibilizar a quien aún no lo esté, que somos, de los países de nuestro entorno, quizá el único que no posee su propia multinacional en el sector convenciendo de que ello, en todos los casos, es irremediable. Todos los protagonistas del momento se han puesto de acuerdo para convencernos del mismo mensaje no hay salida a la situación nacional de carencia de tecnología sino vía multinacional. Para ello dedican enormes presupuestos que, dicho sea de paso, originan una falta de transparencia y claridad en el sector realmente importante. Ello solamente esconde la enorme laguna que se está dejando en la potenciación de una tecnología realmente propia allá donde se pueda, que es en más áreas de las que los actuales responsables, por interés, creen y quieren convencernos. Falta, entre otras cosas, valentía para tomar decisiones y fe en nuestras propias capacidades. Existen parámetros que tenemos necesariamente que modificar, vía propio esfuerzo. He aquí alguno de ellos. Cualquier país realmente preocupado por su desarrollo tecnológico viene a dedicar una de cada cien pesetas generadas al año por su actividad económica a producir tecnología en España dedicamos solamente 0,4 pesetas. El pasado año fueron solicitadas 10.700 patentes de ellas, un 85,5 eran de procedencia extranjera. Los pagos anuales por asistencia técnica y royalties han sido, en la última década, entre cuatro y siete veces superiores a los ingresos. Para romper estas fatídicas cifras, tendríamos que convencernos de que somos capaces en la mayoría de las áreas, que no en todas, de hacerlo por nosotros mismos. El día en que, elegido un ciudadano al azar se le diga tecnología y no se encoja de hombros o salga corriendo, habrán empezado a cambiar las cosas. Qué pasaría si el Ministerio de Industria, en lugar de repartir pequeñas cantidades entre muchas empresas, lo que equivale a repartir miseria, eligiese diez o doce con tecnología propia, que las hay, y me cuesta silenciar sus nombres, y la apoyase fuertemente exigiéndoles, después, resultados. Por qué no podrían al menos la mitad de ellas llegar a ser multinacionales a medio plazo. Qué sucedería si se pidiesen responsabilidades a los funcionarios que, existiendo industria nacional, no ponen todos los medios para que sea beneficiada, como sucede en otros países, con las compras públicas. Con medidas como estas y análogas llegaríamos, ciertamente, y antes de lo que muchos creen, a crear una capacidad propia en tecnologías avanzadas, que no punta, de la que tan necesitados esta el día en que el Industria decidió aplicar, Real Decreto sobre homologación al que nadie hacía caso. Tal y como dicho Real Decreto preveía, y para el caso concreto de los terminales informáticos con pantalla y teclado, la Administración decidió aplicar, al cabo de los meses, la ley. Y, fabricación, importación y venta de todos los equipos que no estuvieran homologados. Como ninguno lo estaba, cerrajazo. Claro, que al día siguiente, y con el revuelo organizado, tuvo que publicar otro Real Decreto, retrasando el efecto otros seis meses. En primer lugar, la decisión de aplicar la ley solo merece reconocimiento, pues toda esta materia en torno a la homologación desde el Estado se estaba convirtiendo en papel mojado, y era necesario dejar las cosas en su sitio. Deberíamos, sin embargo, y en segundo lugar, profundizar algo mas. La homologación, en países de nuestro entorno, supone una defensa extra arancelaria de su propia tecnología. Así, con este espíritu, se inició, hace ya nueve largos años el lento camino que llevaría a la publicación en el B.O.E. en 1981 del Real Decreto sobre Homologación y Normalización, y a las actuales órdenes Ministeriales sobre los diferentes equipos. Da la impresión, sin embargo, a estas alturas, que no existe correlación entre la influencia que la aplicación estricta de esta política sobre homologación establece y el interés de la sociedad actual y sus gobernantes por generar y poseer tecnología propia a la que defender. La homologación viene a ser un instrumento válido para defender una parcela tecnológica frente a agresiones ajenas. Pero aquí parece que, salvo casos por todos conocidos, no existe, ni ponemos los medios para que exista, tal parcela. Puede, por tanto, dudarse de si esta herramienta es realmente necesaria. Porque puede que en toda esta política y los esfuerzos que por su logro se pongan, lleguen a protegerse los radioenlaces diseñados en Italia, o los radioteléfonos holandeses, o los ordenadores japoneses por mucho que radioenlaces, radioteléfonos u ordenadores se fabriquen en España. Para acabar de liar las cosas, parecemos empeñados en meternos unos en el terreno de los otros y liar las cosas que funcionan. Ahora Luis Solana, es decir, la C.T.N.E., parece haber puesto en su punto de mira entrar en el sector de Defensa, donde ya hay empresas con tecnología propia haciéndolo bien, tanto privadas como públicas. Que me digan qué pinta la Telefónica en este área, trayendo, además de la mano a compañías que, si tienen su sitio histórico en telecomunicaciones, no lo tienen, en absoluto, sino vía importaciones innecesarias, en el sector de Defensa. De todo esto se induce que cada vez tendente a aclararnos los protagonistas de casa, que sustituya a la otra, esa que lo arregla todo buscando soluciones En muy pocas áreas se ha podido crear empresas con tecnología propia contrastada y potencialmente capacitadas para, en breve plazo, competir más allá de nuestras fronteras el área de electrónica para la Defensa, es una de ellas. Aquí la relación entre tecnología ajena y tecnología propia es, todavía, esperanzadora y constituye un modelo para como deberían haberse hecho las cosas en otras áreas. Estuvo Joan Majó en el Club Siglo XXI. Sabe Majó dar el mensaje adecuado en el momento oportuno. Vino a resumir que la política de su Departamento ya no se dirigirá a sectores prioritarios, sino hacia el fomento del aumentó de la competitividad de determinadas empresas, aquellas que hayan sabido aprovechar las oportunidades, en detrimento de las que no han sabido luchar contra las dificultades. Queda en el aire saber si se ha hecho lo suficiente en la etapa anterior, que podríamos llamar la de ayudas sectoriales o globales o de aplicación del PEiN, para que esas empresas españolas a la que ahora se piensa apoyar con decisión nacieran, crecieran, y se multiplicaran. Nos encontramos así, al menos en el sector electrónico, con un número de empresas con capital y tecnología nacionales excesivamente escasos para lo que el momento exigiría. El tejido industria español está, en dicho sector, demasiado verde para tan fuerte embite. De cualquier forma, y como somos un pueblo con fama de crecerse ante las adversidades, mensaje captado, Sr. Ministro. Ojala que tales ayudas a las pocas industrias españolas que todos tenemos in mente lleguen puntuales. Cada vez resulta más necesaria esa estrategia global que sustituya a la que lo arregla todo buscando soluciones fuera. Existe una falta de transparencia y claridad en el sector realmente importante. Majó fomentará la competitividad de aquellas empresas que hayan sabido aprovechar las oportunidades.
30 oct 2015
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Enrique Gutiérrez Bueno Director Se publicó en el B.O.E., por fin, y tras muchos avatares, la ley sobre la regulación de las atribuciones de los arquitectos e ingenieros técnicos. Se cumplió, así, lo que estaba escrito debía suceder desde que, no se sabe bien cómo, el Parlamento recibió el mandato de igualar lasatriburiones de titulados superiores y medios. A muchos Tecordara este episodio aquel que, en su día, significó que quienes hubieran iniciado sus estudios antes de 1964 fueran, prácticamente por decreto, Doctores Ingenieros, independientemente de lo que individualmente supieran, en detrimento de quienes para lograrlo necesitaban dos años más de estudios y una fuerte tesis doctoral. Demuestra la historia, vez más, que resulta mucho más fácil resolver las cosas vía Boletín Oficial. Aquí, lo suyo es adecuarlas enseñanzas técnicas a los tiempos que corren, cosa que venimos solicitando desde hace tiempo y que arreglaría la situación por la vía más lógica. El Gobierno ha congregado a un selecto grupo de expertos en tor a Manuel Castells, para ela detallado informe titulado Nuevas Tecnologías, Economía y Sociedad en España. Quienes estén interesados en su contenido pueden acceder a él en su versión íntegra, formada por dos tomos, o en forma reducida, a través de una edición abreviada en un solo volumen. Destaca el informe cuatro ejes fundamentales sobre los que debe pivotar nuestro desarrollo tecnológico. El primero se refiere al necesario protagonismo del Estado en el proceso en marcha, actuando de tal modo que los agentes del desarrollo sean la empresa privada y la sociedad civil. El segundo eje viene a representarlo la transferencia de tecnología desde el exterior, destacándose lo ventajoso, incluso indispensable, que resulta la localizarión en España de empresas multinacionales, con la condición de que se aseguren los mecanismos para que efectivamente se produzca tal transferencia de tecnología. El tercero es el desarrollo de un potencial humano autónomo, y el cuarto la creación de un tejido tecnológicondustrial que genere una trama cada vez más amplia de producción de nuevas tecnologías. Queda pendiente una lectura rigurosa de tal informe, que debe ser, para muchos, páginas de obligada referencia. De la transcendencia que a este informe se quiere dar es buena muestra la asistencia oficial a su reciente presentación pública en un importante hotel madrileño. La presencia del Vicepresidente del Gobierno, y de al menos cuatro Ministros, entre ellos Joan Majó y Abel Caballero, demuestra que el asunto este de la adecuación tecnológica de nuestro país esta de moda y será caballo de batalla del partido en el poder en un futuro cercanoy vedettede su programa electoral. Especialmente preocupada exclusivamente en cargarse a Calviño. De alguna forma, este acto vino a ser el pistoletazo inicial de cara a las próximas elecciones. Que se haya elegido este tema no es, en absoluto, casualidad, sino decisión premeditada de quienes saben lo que se juegan si, como ha sido costumbre histórica en este país durante siglos, seguimos dejando la actividad tecnológica para otros. .J diferentes organismos a cónsultar, entre ellos el CO1T, el borrador de la futura Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones. El equipo de Javier Nadal acaba, así, una primera fase que debiera haber sido, según los planes previamente establecidos, algo más coTta, y puede decirse que ha hecho un buen trabajo. Entiéndase tal valoración producto del reconocimiento de la actividad y el cumplimiento de etapas previamente establecidas. No se olvide que hasta la fecha era normal el incumplimiento sistemático de plazos y el retraso de años en el desarrollo de compromisos. Por otra parte, quizá lo recogido en el borrador en cuestión sea lo máximo a lo que se puede actualmente aspirar. Habrá reacciones de todo tipo, porque aspectos polémicos existirán, comosiempre. Lo impor yaia LOTUseaSpronto realidad. Loue está cada vez más claro es que en este tal alguno. Pero que, al menos, este intento signifique una cierra evolución hacia la tan esperada racionalización del papel que se debe esperar del Estado en nuestras Telecomunicaciones, del que desde hace tanto tiempo se viene haciendo dejación. Del contenido del borrador propuesto tiene una especial importancia la redacción de un Plan Nacional de Telecomunicaciones. En concreto, la disposición adicional primera señala que en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente Ley, el Gobierno establecerá el Primer Plan Nacional de Telecomunicaciones. En el mismo se fijarían por ejemplo. Los niveles de extensión de los Servicios Públicos de Telecomunicación a las zonas rurales y urbanas, e programa de introducción de los nuevos servicios, el calendario de integración y coordinación de los mismos, las previsiones de introducción de técnicas digitales en las redes, la distribución de televisión por cable, las telecomunicaciones espaciales, la radiodifusión directa por satélite, y las posibles experiencias piloto de Red Digital de Servicios Integrados. Todo ello además de la determinación de los medios, fondos, calendarios y derechos y obligaciones de los prestatarios de los Servicios Públicos de Telecomunicación que sean necesarios para la realización del Plan. Como se puede apreciar, aspectos todos ellos de indudable trascendencia. Tiene, en definiti taloralit comprom portantísimo que diferencia, entre otros aspectos, este borrador del que le antecedió hace unos meses. Representa la asunción por el Estado de una tarea que, a mi juicio, le corresponde, aunque a muchos no les guste. El problema será cómo llevarlo a la práctica. A Telefónica, que sería a quien más le afectará, no le interesa el control que tal planificación significaría. Prefiere ir buscando beneficios allá donde rae fuera, le hubiera dedicado mal interés a ese 2o Plan Cuatrienal que se nos lleva desde hace tiempo prometiendo historia de la Compañía ha visto la luz. Resultará, por tanto, difícil que Telefónica colabore abiertamente con la Administración en el establecimiento de algo, que, en principio, no let t de algo, que, resa. Pero, ppor ola partein los mp p,ales, el equipo que dirige Javier Nadal, que sería quien asumiría tal responsabilidad, carece de los medios suficientes para abordar con éxito tan compleja tarea. Cómo, pues, hacerlo. Es este, a mi juicio, y por su trascendencia para el conjunto del país, y especialmente para nuestra industria, un aspecto que debería pen darlo. En caso contrario, el contenido de la Ley en este aspecto sería papel mojado y un lujo demasiado caro para los tiempos que corren asunto de la tecnología está de moda y será caballo de batalla del partido en el poder y vedette de su programa electoral. Lo recogido en el borrador de la LOT es quizá lo máximo a lo que actualmente podemos aspirar. Los Planes Nacionales de Telecomunicación, previstos en la LOT, de desarrollo crucial para nuestro país.
30 oct 2015