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Artículo BIT
¿Silencio consentido?
BIT 134/JULIO-AGOSTO 2002 8 ¿marginación irresponsable? ¿ignorancia descalificante? o ¿víctima inocente?. Desde el principio la industria asumió el liderazgo del proceso normativo de la 3G. Ella es la que estimuló la presentación de propuestas, definió los métodos de trabajo, presidió las negociaciones para lograr acuerdos entre las diferentes opciones y la que concertó intereses sobre los derechos de propiedad intelectual. En definitiva, la industria de las telecomunicaciones ha hecho y sigue haciendo un esfuerzo relevante para facilitar la existencia de una nueva tecnología que haga realidad la “Internet de banda ancha desde el móvil”. Por todo ello, en la aventura de la 3G el sector industrial es el que mejor puede evaluar las dificultades y plazos para la disponibilidad de soluciones comerciales tal y como establecía la convocatoria de noviembre de 1999. Era por entonces cuando se estaba trabajando en completar una versión de las especificaciones técnicas del UMTS que tuviera la suficiente consistencia y fiabilidad para asegurar el adecuado funcionamiento de las primeras instalaciones operativas del sistema. La tarea se realizaba, y se sigue realizando, en el seno de un foro de organismos de normalización de diferentes regiones denominado 3GPP (de Third Generation Partnership Project), con participación del ETSI europeo y de representantes de EE UU, Japón, China y Corea. El trabajo se organizó en diferentes fases de manera que en cada una de ellas se dispusiera de especificaciones suficientemente detalladas y consistentes, pero con un progreto de 2001 el servicio debería estar implantado, como mínimo, en las zonas urbanas con más de 250.000 habitantes. Además, se exigía el cumplimiento de la normativa técnica del ETSI (Instituto Europeo de Normas de Telecomunicación) sobre sistemas UMTS (sigla que identifica la norma europea para la 3G). La resolución del concurso publicada el 13 de marzo de 2000 mantiene todas las obligaciones de la convocatoria, sin alterar la fecha de implantación a pesar de que el pliego admitía la posibilidad de modificarla. El incumplimiento del primero de agosto de 2001 fue justificado por el retraso en la disponibilidad del equipamiento necesario, circunstancia que impacta directamente sobre las capacidades de la industria del sector. En este contexto cabe preguntarse sobre cómo calificar el papel de la industria en la aventura de la tercera generación de los sistemas móviles: arece que ese retraso es hijo de nadie; se asume como algo inevitable en proyectos tan complejos como éste. Por ello, resulta difícil identificar a los responsables de haber generado unas expectativas incumplidas que tanto han contribuido a deteriorar la salud financiera de los operadores y fabricantes. Pero hablar de retraso implica la existencia de una fecha de referencia inicial: ¿quién determinó esa fecha en la que tenía que estar disponible la 3G? ¿qué criterios se utilizaron para fijarla? Ciñéndonos al caso de España, las pistas nos sitúan en noviembre de 1999 con la publicación, por el entonces Ministerio de Fomento, de la convocatoria para el otorgamiento por concurso de cuatro licencias para el establecimiento de la red y para la explotación del servicio de comunicaciones móviles de tercera generación. En el correspondiente pliego se determinaba que el 1 de agos- ¿Silencio consentido? En el ambiente de los protagonistas del negocio de móviles se percibe una resignada actitud ante el retraso en la disponibilidad de la denominada tercera generación (3G). Psivo avance en las prestaciones de los servicios. Fue en marzo de 2000, coincidiendo con la resolución del concurso en España, cuando se adoptó la versión de la primera fase con unas facilidades muy básicas de dudoso interés para el mercado; en marzo de 2001 se aprobó la versión correspondiente a la segunda fase, estando anunciada una nueva para 2002. Es difícil dar una respuesta precisa sobre el tiempo que transcurre entre la adopción de una especificación suficientemente detallada y su implantación operativa. Si repasamos lo acontecido con el denominado sistema GSM que caracteriza a la actual segunda generación, en 1990 se aprobó la versión que debería utilizarse como pauta para iniciar el despliegue comercial en Europa. Fue en 1992 cuando se realizaron, en Barcelona y Sevilla, las primeras instalaciones de prueba en España, pero hasta 1995 no se impulsó su comercialización. Es cierto que este plazo de cinco años estuvo condicionado por la existencia previa de un ser vicio (MoviLine) con una cobertura del 90% del territorio y de un 98% de la población y por la ausencia, hasta 1995, de competencia en el mercado. Por ello, es correcto extrapolar directamente la referencia del GSM en España pero si cabe suponer que, dada la mayor complejidad del proyecto de 3G, serán precisos al menos tres años desde la adopción de la especificación técnica detallada para disponer de las primeras instalaciones comerciales. Por tanto, el requerimiento del 1 de agosto de 2001 fue una frivolidad tecnológica y su aplazamiento posterior, esta vez previa consulta al sector, a junio de 2002 ha exigido una gran dosis de flexibilidad. Como sucede con cualquier innovación tecnológica de la trascendencia de la 3G, el proceso de introducción es lento y complejo; las especificaciones iniciales son incompletas, incluyen opciones y todos, fabricantes y operadores, son víctimas de la falta de experiencia en su aplicación práctica. Quizá ya no nos acordemos o no hayamos sido conscientes de lo sucedido, pero en la introducción y extensión del GSM se fueron incorporando progresivamente prestaciones que no existían en el primer momento. Alrededor de la 3G se han suscitado unas expectativas demasiado ambiciosas y para su introducción y comercialización será preciso recorrer un largo camino en el que, además de resolver la disponibilidad de unos terminales atractivos, se precisará de la colaboración entre fabricantes y operadores para asegurar la adecuada compatibilidad. Los clientes estamos acostumbrados a las facilidades del sistema GSM con su capacidad de itinerancia entre redes de diferentes operadores y resultará difícil de aceptar el uso de una nueva tecnología que no nazca, al menos, con las prestaciones ya consolidadas de los sistemas y servicios existentes. Para evitar errores es importante que la industria del sector abandone su habitual discreción y que periódicamente oriente a la sociedad, si se prefiere desde un ámbito asociativo, acerca de las previsiones más realistas de la denominada tercera generación. No solo sobre los plazos para su disponibilidad, sino también educando a los potenciales usuarios respecto a las ventajas que progresivamente les ofrecerá, pero evitando mensajes grandilocuentes y engañosos que generen expectativas que luego produzcan decepción al comprobar que las prestaciones realmente disponibles, al menos en las primeras etapas, son inferiores a las previstas o incluso inferiores en algunos aspectos a las hoy en día operativas con el GSM . Algún fabricante ya ha anticipado su visión particular, señalando que el despliegue de los servicios UMTS no se producirá antes de 2003 y no alcanzará una escala significativa antes de 2004. Algunos operadores han decidido aplazar sin fecha fija, no antes de 2003, su lanzamiento comercial; otros advierten tímidamente que la “Internet de banda ancha desde el móvil”, aquélla que pondrá a nuestra disposición, sin limitaciones de tiempo y lugar, la mensajería con imágenes, los juegos interactivos y la videoconferencia, es una aspiración de largo recorrido. En Bélgica ya se ha reconocido oficialmente el aplazamiento de la puesta en servicio hasta septiembre de 2003, es decir un año después de la fecha inicialmente prevista. No cometamos más frivolidades y convirtamos el retraso en una oportunidad para validar y consolidar las especificaciones, adquirir la necesaria experiencia, instruir al mercado, promover la creación de aplicaciones y contenidos. Pero ello exige romper el silencio. BIT 134/JULIO-AGOSTO 2002 9 1 Javier Domínguez [email protected]
30 oct 2015
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...Y cumplir la penitencia
BIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 6 nos industriales y empresariales. No estamos ante una catástrofe, pero hay que encontrar la manera de dar confianza al sector y a los ciudadanos. Ha habido problemas en la regulación, si bien muchas veces se ha hecho de acuerdo con el sector. En casos como el de las licencias de UMTS, habrá que adaptar la regulación de la mano del sector, haciéndolo compatible con el bien general. Posiblemente las respuestas a la situación actual puedan estar en lo que se trate en este Encuentro. Para el Ministro hay empresas francamente buenas, no solo Telefónica; pero si Telefónica, que debe de ser un orgullo del país. El conjunto irá bien si a la compañía incumbente le va bien, siendo compatible con la competencia y la compartición. En telefonía fija hay un estancamiento, la competencia ha estado basada en rebajas de tarifas y tarifas cada vez mas sofisticadas, pero Telefónica mantiene casi el 90 % de cuota de mercado, es necesario dar entrada a auténticos actores con capacidad de inversión, en redes, infraestructuras y publicidad, no meros revendedores. Hay que impulsar la oferta e incrementar la demanda con nuevas líneas de negocio, el Ministro puso como ejemplo los mensajes cortos en Operación Triunfo, dejar que las reglas del juego promuevan posiciones, sin restringir la publicidad de Telefónica. Sin embargo puede haber estrategias para aumentar no para repartir, como puede ser la contratación de la Administración. Para incentivar la demanda, dijo el Ministro, habrá que actuar en varios aspectos, el gobierno para formar a los ciudadanos y na novedad importante, desde el año pasado, era el cambio de Ministro de Ciencia y Tecnología que inauguraba el Encuentro. El año pasado, la ministra Anna Birulés alabó el desarrollo de la sociedad de la información, independientemente de la situación económica o financiera coyunturales, dijo que las TICs han influido en la economía y son motor de crecimiento sostenido y que para juzgar su influencia hace falta mas tiempo y perspectiva histórica ya que no todos los beneficios se reflejan en las mediciones. Para ese desarrollo las actuaciones desde el gobierno habían sido: la plena liberalización de las llamadas locales, el bucle local, la tarifa plana en Internet, los bonos metropolitanos y la televisión y la radio digitales. Después de esta introducción, llegaron las intervenciones de los representantes de las empresas del sector, operadores, suministradores de infraestructuras y de contenidos, en ellas prácticamente todos mantenían posturas muy cercanas, había unanimidad en los planteamientos, análisis de la situación y posibles soluciones. Hasta tal punto que pensé que los contenidos de las intervenciones se podían agrupar en tres componentes, examen de conciencia, dolor de contrición y propósito de la enmienda, y por ello adopté el título de “Como una Confesión”. A la vista de lo escuchado este año he decidido continuar con el Catecismo y titular este comentario “... y cumplir la penitencia”. El nuevo Ministro Josep Piqué comenzó recomendando hacer una reflexión sobre la situación del sector “en conjunción”, con “dialogo permanente y constante” e incluso con “complicidad” entre el gobierno y el sector. Para el desarrollo de la Sociedad de la Información se impone la Banda Ancha, para la que son necesarias infraestructuras y para potenciar estas hay que adoptar estrategias empresariales. La Administración facilita marcos como el crecimiento de la economía, la estabilidad presupuestaria, la privatización y la liberalización, pero hay que pensar en térmi- ...Y cumplir la penitencia Una vez más ha vuelto a celebrarse, en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander el Encuentro de Telecomunicaciones, esta vez en su XVI edición con el lema “La era de la banda ancha”, dirigido por Jesús Banegas y Francisco de Bergia. Uestablecer incentivos fiscales a la demanda y el consumo, los operadores fijando estrategias y no obsesionándose con el dominante, que a su vez debe de ampliar inversiones para abrir mercados y ofrecer servicios. En el móvil es inevitable la llegada del UMTS, hay que mantener el desarrollo de la 3G, porque si no es así, dentro de unos años la situación será la actual de la fija. Habrá que autorizar a compartir infraestructuras y rebajar la presión fiscal. En cuanto a los fabricantes, en España no existe una gran compañía dominante y habrá que apoyar estrategias empresariales. Desde el gobierno debe establecerse una relación estrecha entre el sector de las Telecomunicaciones y el de Defensa, esto puede no ser progresista, pero es bueno para el progreso, terminó diciendo. Cesar Alierta dividió su intervención en cuatro apartados, en cuanto a la situación del sector considera que además de cometer errores, las expectativas no se han plasmado en realidades, se tomaron decisiones financieras de mercado sin tener en cuenta el negocio, ha habido sobreinversión en transmisión, Telefónica de España ha dedicado el 76 % de su inversión a red de acceso. Los ejes de las estrategias de Telefónica para una coyuntura adversa son, atención al cliente, generar nuevos servicios, visión multidoméstica del despliegue geográfico, en este aspecto Telefónica ha conseguido un 43 % del EBITDA procedente de fuera del mercado de origen, cuando los demás operadores multinacionales no han llegado al 20 %, en el aspecto financiero la compañía ha realizado un esfuerzo de reducción mayor que cualquier otra, con bajadas de tarifas e inversiones basadas en negocio. De alguna manera definió esta idea diciendo “zapatero a tus zapatos”. El tercer apartado lo concreto en que sin un sector de las telecomunicaciones rentable no habrá Era de la Banda Ancha, para ello es necesario un modelo de negocio que permita la rentabilidad de las inversiones sin riesgos comerciales, tecnológicos y regulatorios, en el caso del ADSL es necesaria capacidad de venta minorista. En el cuarto apartado consideró la necesidad de un nuevo marco regulatorio, entendible y estable, así como la adaptación de la normativa a la europea y lo concretó en regular solamente los elementos no replicables del acceso, evitar la regulación de mercados emergentes, limitar la intervención en el mercado minorista, gestionar adecuadamente el espectro, concretar un marco regulatorio para el servicio universal y estimular la difusión de equipamiento y de uso de las nuevas tecnologías en empresas y hogares. A continuación Jesús Banegas presentó un exhaustivo y documentado estudio titulado “Crisis y recuperación del sector de las Telecomunicaciones” en el que efectuó un repaso histórico del despliegue de redes, en el que se muestra como en varios de los parámetros España se encuentra en el ultimo lugar de la Unión Europea. Puso de manifiesto los extracostes del despliegue de redes en nuestro país ocasionados por: la orografía, la distribución heterogénea de la población, la migración estacional como consecuencia del turismo, las obligaciones legales de cobertura y la utilización relativamente baja. Estos extracostes respecto a la media de la UE, los cuantifica en el 20 % para las redes fijas y en el 50 % para las móviles. La mención a la orografía me hizo recordar que para poner de manifiesto su importancia, yo mismo comento, tanto en clase como en conferencias, que Sánchez Albornoz en “España, un enigma histórico” y Ángel Calvo en “Condicionamientos geográficos”, primer tomo de la Historia de España de Alfaguara, para demostrar la diferente evolución socio económica de España, utilizan el perfil de la línea férrea París - Algeciras, en el que se ve la planicie francesa y como un verdadero “serrucho” la Península Ibérica. Por lo que respecta a las tarifas Banegas muestra cómo con respecto a la media de la UE, la cuota de conexión es mas alta, la cuota de abono mas baja, las llamadas locales también más baratas y las tarifas de móviles muy parecidas con unos costos el 50 % superiores. Habla de presión fiscal diferencial, como la del tabaco, los licores, la gasolina, etc. con costes que no hay en otros países, tributación estatal, local, etc. Considera Banegas que estamos ante una crisis paradójica en la que tenemos mayores costes salariales y de inversión que en la UE, alta productividad con el liderazgo europeo en servicios fijos y móviles, con el “price cap” más ambicioso de la UE, mercado de equipos más abierto a la competencia y déficit en infraestructuras. Los orígenes de esta crisis los sitúa en el “price cap”, la presión fiscal diferencial, carente de sentido, el intervencionismo en precios, las tarifas planas sobre servicios de costes variables, la inestabilidad regulatoria, las barreras al despliegue de infraestructuras, las amenazas fiscales y regulatorias permanentes y el desinterés publico por el valor añadido nacional. Considera Banegas que hay motivos para la recuperación ya que BIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 7 1 José Mª RomeoBIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 8 para el consumo 28.000 millones de euros con un crecimiento del 15 % anual, pero si ese es el limite ¿qué hacer para que encuentre sitio la BA? para las empresas el negocio. ¿cuál es la situación actual? beneficio neto poco atractivo, costes fijos altos, sujetos a regulación que no diferencia operadores buenos y malos. ¿la inversión actual es bastante y es la buena? ¿aprovechar o no lo actual? ¿va a ser suficiente la demanda? ¿se va a crear? ¿con precios retributivos? ¿cómo se negocia el negocio futuro y el futuro a diferencia del actual? la competencia debe de basarse en estudios del negocio. ¿Cómo va a evolucionar la regulación? la de las telecomunicaciones menos especifica y continuista con la anterior, hasta ahora la incorporación de la de la UE no esta cambiando mucho. Después de explicar la regulación y los organismos de regulación en Europa y de hacer comentarios al contencioso de las plataformas digitales en Itaes posible, es necesaria, es urgente, existe consenso sectorial en el método, representa una oportunidad histórica en medio de una pésima situación internacional, por lo que, bien planteada y resuelta, puede facilitar liderazgos. En definitiva decía “rectificar es de sabios” y en este sentido exponía sus propuestas de actuación: libertad de precios, fomento de las inversiones, eliminación de barreras, normalizar la presión fiscal, facilitar la innovación, control del “fair play” en el mercado, normalización de la financiación de los suministros, inversiones publicas crecientes y libertad de amortización en el TIC, fomento y apoyo a la I + D española, la exportación y el desarrollo de contenidos digitales. La primera mañana finalizó con la intervención de José María Vázquez Quintana, su exposición puede dividirse en una parte de preguntas muy auto explicativas y otra de exposición de la regulación y los organismos de regulación en Europa y comentarios al contencioso de las plataformas digitales en Italia. Encuentra tres referentes Telecomunicación, TV e Internet, en el primero predomina la gratuidad y es un riesgo con el que se va a tropezar y empiezan las preguntas ¿será posible la Banda Ancha si no hay pago?. ¿Qué se espera de la Banda Ancha? que sea más rica y se obtenga en cualquier momento y lugar, ¿con qué limites? lo que este dispuesta la población a consumir, normalmente se dedican 7 horas al trabajo y 3 al ocio, esto sería bastante para la BA si lo que se ofrece es mejor que lo de ahora. Y ¿con que dinero? actualmente hay disponibles lia, Vázquez Quintana expone unas sugerencias sobre la política a seguir como: adoptar un objetivo político ambicioso para España, admitir cualquier impulso empresarial potente, sin condicionarlo en su arranque, dejar que haya negocio antes de condicionarlo, apoyar la difusión entre la ciudadanía, mediante criterios asimilables al Servicio Universal, potenciar el acceso, incluso condicionando la competencia, articular bien los órganos de regulación (aclarar, simplificar, consolidar), potenciar el papel de la autorregulación, potenciar los sistemas de resolución alternativa de conflictos. Finalmente y tras advertir que estas son ideas propias y que incluso algunos consejeros de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones no están de acuerdo con ellas, Vázquez Quintana resume en las siguientes conclusiones: La banda ancha es la ocasión, justifica una voluntad política decidida a aprovecharla para nuestro progreso. La iniciativa privada tiene un potencial que debe liberarse plenamente. Es preferible esperar a que haya mercado para regularlo que regularlo contra el instinto empresarial. En esta primera sesión no cabe duda de que ha existido coincidencia en cuanto a cumplir la penitencia por parte del Ministerio, el Operador Incumbente, el representante de los fabricantes y el Regulador, veremos en las intervenciones individuales de los distintos actores del sector cual es su interpretación. A primera hora de la tarde tubo lugar la intervención de Fernando Labad, Vicepresidente de la Fundación Telefónica, sobre “Función social de la banda ancha”. Es posible que esta intervención se considerase por algunos como una promoción de las actividades del patrocinador del evento y sin embargo constituyó la única muestra de lo que realmente se esta haciendo utilizando la Banda Ancha, de alguna manera fue la aportación de los usuarios finales, que no tuvieron otra oportunidad de hacerlo. De la mesa redonda sobre “Soluciones tecnológicas para las redes de banda ancha” que moderó López Vilches comentando que si el año pasado la situación era triste este año es para llorar, creo que más que hacer mención a las tecnologías especificas, interesan los comentarios de los componentes de la mesa. Para Pablo Calvo todo lo del UMTS salvo el video se puede dar con GPRS, las Wireless LAN tendrán mercado aunque están tardando por los modelos de negocio de los operadores también menciono la posibilidad de uso de bandas liberali- Actualmente hay disponibles para el consumo, 28.000 millones de euros con un crecimiento del 15 % anualBIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 9 zadas en 5 GHZ en Estados Unidos. Casamitjana advierte del cuello de botella en el acceso del fijo y del inicio de la saturación en el móvil, cree que el GPRS no impedirá el UMTS y que las Wireless LAN tendrán aplicaciones de nicho. Opina Casamitjana que a nivel de redes empresariales deben eliminarse fronteras e ir a una red convergente y anima diciendo que la situación actual no es el fin, ni el principio del fin, es el fin del principio. Entender las necesidades de los usuarios finales de acuerdo con los grupos distintos de usuarios es la opinión de González de Quesada, del mismo modo cree que es posible ir introduciendo las tecnologías a medida que se van desarrollando para empezar a crear experiencia en el usuario, al mismo tiempo que se va dando dinero a los operadores, en cuanto a los protocolos IP debe apoyarse las plataformas de software abiertas. Muy realista fue Raúl Ortiz diciendo que hay que tener paciencia, que hay que esperar a que accedan generaciones que están mas dispuestas al uso de estas tecnologías, pero que aun no tienen capacidad económica para ello. El martes intervenían los representantes de algunos de los, digamos, nuevos operadores mas importantes y antes de comenzar se notaba la misma expectación en el ambiente que antes se producía el primer día con el ministro y Telefónica. Salazar- Simpson, con mucho gracejo, recapitula las intervenciones anteriores y la situación del sector, haciendo hincapié en algunos aspectos como la necesidad de que las Administraciones publicas, central, autonómica como el año pasado en que ha habido un exceso de atención a la tecnología subyacente sin prestar atención a lo que son capaces de aportar. Critica el abuso en el uso de siglas que según él es kafkaiano y no le dicen nada al usuario y lo compara con lo que ocurre en el sector del automóvil. Comenta Entrecanales cómo se ha replanteado el negocio del GPRS y anuncia los nuevos servicios de Vodafone con terminales con pantalla y cámara incorporada. En el tema de las siglas puede haber una cierta coincidencia con Eduardo Villar, cuando este, a continuación, expuso lo que llama un cambio en el enfoque, que consiste en pasar de servicios verticales, segmentados en función de la forma de entrega (PSTN/ISDN, GSM, DSL, satélite, Cable TV) a servicios integrados como, aplicaciones soporte, servicios de Red y acceso y transporte. Considera que estamos ante un sector en crisis en el que crece el mercado, cae la inversión y existe demanda. así como otros fabricantes han elegido algunas de las varias posibilidades, ellos han decidido no renunciar a toda la gama de productos y a todas las tecnologías, adoptando medidas organizativas, concentrando y externalizando, considera que son necesarias medidas para incentivar y que no aumente la brecha exportación e importación. Alcatel España ha elegido la dedicación a I + D en temas de acceso. Carlos Mira hizo una magnifiy local, alineen sus objetivos para garantizar el desarrollo del sector. También cree Salazar que Internet no ha crecido a la velocidad que algunos esperaban, pero Internet supone crear un mercado que no existía, se trata de un verdadero cambio cultural y como todos los cambios, necesita tiempo. En esto coincide con Ortiz y lo ejemplifica con la escena de una madre que le esta diciendo a su hijo pequeño “No...no te bajé de Internet, naciste de mi en el hospital”. Montes insiste lo mismo que el año pasado en que se ha puesto la tecnología por delante de la necesidad, estudia el mercado posible de banda ancha y muestra como en red fija el uso domestico se sitúa en el 30 % y el empresarial en el 60 %, en el caso de móvil el máximo gasto se cifra en 3,5 euros/mes y la velocidad exigida en 384 kbit, para residencial y en 9,8 euros/mes para empresarial. Considera Montes al GPRS como catalizador hacia 3G, expone los casos de Corea, Deutsche Telecom. y NTT Docomo y presenta la iniciativa Open Mobile Aliance, que tiene por objetivo garantizar la interoperabilidad extremo a extremo para los usuarios con participación de operadores, fabricantes, proveedores de contenidos y aplicaciones y por ultimo expone las alianzas Siemens- NEC, Siemens-Motorola y la creación del Centro mundial de desarrollo, fabricación y comercialización del Web-Payphone en Zaragoza. Entrecanales también insiste ca radiografía del negocio de móviles como introducción a la situación del UMTS. Los móviles aumentan en Estados Unidos y bajan en Europa, donde, con el 80 % de penetración, se gestiona mas la fidelidad que el crecimiento. Aunque los minutos por usuario siguen aumentando y es de esperar un trasvase de usuarios de la red fija, hay mucha presión por mejorar la eficacia en costes y encontrar nuevas fuentes de beneficios. Un operador móvil debe de tener el 20 % de cuota para tener beneficios y por tanto existe crisis de crecimiento. En cuanto a los fabricantes en 24 meses se han reducido a la mitad las ventas, en Europa esta afectando el fin del GSM, mientras en USA y Asia el CDMA tiene continuidad. Es necesario adoptar estructuras de costes de forma que ninguna línea de productos financie a otra, piensa que solo habrá sitio para los que estén entre los 3 o 4 primeros del mundo en su categoría. Un comentario que me resultó interesante por mi experiencia americana, cuando discutíamos si TDMA o CDMA, fue el de que Estados Unidos puede llegar antes a la 3G gracias a la adopción en su momento del CDMA, mientras que Europa tiene que abandonar el GSM y crear el UMTS. Para el despliegue del UMTS en Europa, es necesario que haya necesidad real de mercado, no puede ser el todo gratis, tiene que haber un plan de negocio atractivo para el operador. Una vez así la estrategia a seguir debería tener dos fases, una orientada al segmento de empresas, para profesionales móviles, con terminales existentes como PDA y PC portátiles y servicioBIT 135/SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2002 10 de datos con Red Privada Virtual, haciendo el comentario de que hasta ahora para vender terminales móviles a una empresa se hablaba con compras y ahora habrá que hablar con Informática. En la segunda fase ya habrán llegado los terminales baratos y podrá orientarse al mercado de consumo, la cobertura es critica, pero se acepta que sea progresiva empezando por aeropuertos, estaciones, hoteles, etc. Como consecuencia de esta intervención de Mira, se pone de manifiesto cómo los suministradores están encargando y pagando a consultoras la confección de estudios de mercado y “bussines plans” para conocer las posibilidades de negocio de los operadores, posteriormente con los resultados de esos planes gestionan con las entidades de crédito la posibilidad de financiación a los operadores. Una novedad en estos eventos fue el tema de la mesa redonda “El negocio de los contenidos en banda ancha” y para mas novedad, el primero en intervenir que fue Luis Abril se presento como nuevo en el sector y por tanto iba a hablar en base a su experiencia en otros sectores, cree que la oferta tecnológica supera la demanda de los consumidores y que la BA es un mercado por descubrir para los contenidos. Para predecir el futuro considera seis apartados:1) Los contenidos tradicionales no han precisado de la BA. 2) Cual es la tecnología mas adecuada para lanzar la BA, existen varias y todas tienen su nicho, no hay certeza de cual será la “killer technology” para lanzar la BA, una u otra estarán condicionadas por la situación geográfica e histórica. 3) Cuál es el terminal que permitirá el lanzamiento, la TV es el mas extendido por lo que se le adaptaran codificadores con canal de retorno y plantea la duda sobre que el PC le sustituya, el PC será el terminal “on line” por excelencia y los móviles requerirán servicios diferentes de los actuales. 4) No está claro el concepto de contenidos y servicios y no hay un concepto único de contenidos y estos para la BA están todavía por descubrir, no se pueden trasladar los actuales, hay que pensar en el cliente y no en el producto, es el “killer consumer ”. Pueden encontrase algunas pistas de cuáles van a ser en Corea o Japón, pero ¿son trasladables?. 5) Cuáles son los hábitos del cliente consumidor, la facilidad de uso, la funcionalidad, el precio, el acceso y la seguridad, que son indiferentes a la tecnología y al medio de transmisión. Por otra parte hay un laberinto de normas y tecnologías así como variedad de equipos. 6) Cuál es el modelo de negocio que genera los contenidos en la BA, la filosofía de todo gratis es un lastre. La BA tiene que demostrar su valor a operadores, creadores de contenidos y suministradores. No está mal el análisis de la cuestión por alguien recién llegado como el se definió al principio. Tedy Bautista de la SGAE mostró el interés por la cultura efímera, cultura de masas como respuesta a la cultura de elite. La cultura será un mapa con puntos fijos y móviles, el publico. Considera que los derechos de autor no están garantizados, pero también expresó la idea de cómo la música en MP3 parece que tiene calidad en los altavoces del PC , pero no es lo mismo si se graba en CD y se vuelve a oír en un reproductor. Estamos ante nuevos modelos de consumos culturales y de nuevos autores y harán posible la cohesión social. Bergareche del Grupo Correo, llamó la atención sobre la responsabilidad social que suponen estos contenidos que a través del televisor harán familiar lo que es individual a través del PC. Para Galdón es un camino sin retorno. Luis Lada, en su nuevo cometido, ve el panorama del sector desde la perspectiva de la Telefonía Móvil considera que es una crisis estructural como otras de las que se ha salido, en definitiva el proceso crea una crisis. La década de los noventa ha sido una etapa singular en la que a la BA, Internet, móvil y liberalización se ha unido el crecimiento económico. Hoy día en vídeojuegos se gasta mas que en las taquillas de los cines. Afirma que es peligroso jugar a diseñar mercados, ya que después de la liberalización hay menos que antes y concluye diciendo que este entorno requiere extender la estandarización entre terminales y aplicaciones y sobre todo seguridad regulatoria, los intermediarios forzosos, el reparto apriorístico de cuotas de mercado y otras técnicas de regulación intrusiva son contraproducentes, los mercados son y serán el motor para el desarrollo del sector. Los países y las empresas que se transformen mas rápidamente estarán mejor posicionadas para aprovechar la nueva etapa de expansión que inevitablemente llegara. También fue novedad la mesa redonda sobre el panorama iberoamericano de la banda ancha con intervención de personalidades políticas y empresariales de Brasil y Mejico y de nuestro compañero Alfredo Redondo, presidente de Alcatel Latinoamérica que hizo un magnifico análisis y exposición de las telecomunicaciones en América, en todos sus aspectos, cuestión que personalmente creo poder valorar adecuadamente. Hay que esperar a que accedan generaciones que están dispuestas al uso de estas tecnologías, pero que aun no tienen capacidad económica para ello.
30 oct 2015
Artículo BIT
Situación del sector de las telecomunicaciones y previsión ante la crisis
BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 8 ción centrada sobre todo en la telefonía móvil en primer lugar y de la fija más tarde, con contrapartidas de inversión, dieron su fruto que se tradujo en la creación de nuevas redes, desarrollo sostenido en el crecimiento y penetración de nuevos servicios, con el consecuente aumento en la inversión, generación de empleo cualificado y mayor variedad de servicios y precios para el usuario, un circulo que ha venido en llamarse virtuoso. En contraposición como decíamos y por lo que se refiere a la situación actual hemos entrado en una fuerte crisis que tiene su origen en primer lugar, en la globalización de los mercados, que está alterando la cadena de valor del negocio y que se manifieste en los procesos de transformación que han iniciado los grandes fabricantes del Sector. El contenido industrial del negocio de los suministradores está decreciendo. El valor añadido de fabricación disminuye, mientras el valor añadido inmaterial, tal como la I+D, caso que se den las condiciones adecuadas debería aumentar. Este es un fenómeno mundial que aún no siendo nuevo (ordeuebrándose el crecimiento sostenido del Subsector de equipos de Telecomunicación, y por tanto la inversión que ha venido creciendo año tras año durante una década, y que está afectando gravemente a las empresas proveedoras de equipos de telecomunicación con un efecto determinante en su cuenta de resultados y en el empleo y que según los datos con los que cuenta ANIEL, puede llegar a cerrarse con una caída de 31% y por lo que se refiere a la inversión en Infraestructuración del –44%. Esta situación pone de manifiesto que el modelo regulatorio seguido hasta ahora, donde todos pierden, está agotado y debemos urgentemente cambiarlo, sino queremos que tenga un fuerte impacto en la calidad, extensión y puesta en marcha de nuevos servicios y por ende en el empleo. Si hacemos historia, habría que remontarse una década atrás, en concreto a los años 91/93, para encontrar una situación que teniendo un origen diferente, cambió de forma drástica el tejido industrial, y afectó la propia naturaleza de la industria existente hasta ese momento. Una vez superados los problemas (aproximadamente año y medio) se produjeron crecimientos en la cifra de negocio muy por encima de la media de la economía española, que han durado hasta bien entrado el año 2000. Recordemos que en aquellos momentos la desaparición de los aranceles y la estructura industrial centrada en fabricar la mayor parte de lo que se consumía en España, así como las fuertes inversiones por los acontecimientos del 92 que tocaron a su fin por aquellas fechas, sumado a la guerra del Golfo, dio al traste con un buen número de industrias, que no pudieron o supieron adaptarse al reto de especializarse en determinadas tecnologías, buscando aquellas líneas tecnológicas en las que España podía ser competitiva a la vez que en paralelo se abrían nuevos mercados a través de la exportación, al mismo tiempo que se reforzaba la calidad. También una acertada política de liberaliza- Situación del sector de las telecomunicaciones y previsión ante la crisis Todo hace pensar que en el sector industrial de equipos de telecomunicaciones ha comenzado un periodo de fuerte recesión que por su nivel de intensidad no tiene antecedentes. Qnadores y electrónica de consumo) ni de ahora, se ha hecho más palpable por la situación financiera mundial que está afectando fuertemente a los operadores, los cuales se la han trasladado a sus suministradores en forma de reducción de inversiones, acortamiento de márgenes y exigencias de financiación. En este sentido, la tendencia de la industria de alta tecnología se decanta claramente por la cesión de actividades no estratégicas a terceros, por vía de externalización, o la entrada en nuevas áreas de actividad, como puedan ser software y servicios. La razón por la que se adopta esta tendencia no es solo por reducir costes sino también porque aporta una mayor flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado. Estos cambios son cada vez más fuertes e impredecibles, como el que afrontamos ahora, y por ello es importante poder anticipar la posible bajada de la producción en los centros industriales. Esta estrategia origina un desplazamiento de la fuerza laboral hacia otro tipo de competencias y perfiles profesionales y acuerdos ó asociaciones con empresas capacitadas para optimizar las actividades comunes a diversas empresas. A la situación de carácter estructural señalada anteriormente, había que añadir aspectos de carácter coyuntural como la política de subastas y en España, las elevadas tasas por el espectro radioeléctrico, que han frenado las inversiones en los mercados, reduciendo el valor hacia el accionista y poniendo en situación difícil a algunos operadores y por extensión a sus proveedores. Si a esto añadimos el retraso en el lanzamiento del UMTS, la ralentización de la economía americana y el efecto 11S y en la actualidad la tensión con IRAK y su efecto de contagio sobre el resto de mercados, especialmente el mercado bursátil, han sido un cúmulo de factores que están teniendo un efecto muy negativo sobre el Sector. También han contribuido muy negativamente aspectos de índole interno, como pueden ser por un lado una política tarifaria centrada en la reducción de los márgenes de los operadores, a través de la intervención en la regulación de algunas tarifas finales, de otro una acusada inestabilidad regulatoria unida a una dispersión de competencias de las autoridades regulatorias junto a un afán recaudatorio por encima de lo que sería normal por parte de las Administraciones Públicas (el próximo año las modificaciones introducidas en el Proyecto de Ley de Presupuestos del Estado y el de Reforma de Haciendas Locales, puede suponer un incremento de la presión fiscal del 22%), están afectando o pueden afectar todavía más el despliegue de infraestructura. Ante la situación anteriormente expuesta que no pretende ser exhaustiva, cabría preguntarnos cual puede ser el futuro que nos aguarda. En primer lugar vaya por adelantado que atendiendo a los niveles de penetración de los servicios, nuestro país tiene todavía mucho recorrido por estar en cifras de penetración por debajo de la media de la UE. Además este sector tiene cada vez más un mayor peso en la economía española, contribuyendo en paralelo a la mayor competitividad del resto de sectores. Por si esto no fuera poco, este es además un sector que es fuente inagotable de nuevos productos y servicios, contribuyendo a mejorar la calidad de vida a la vez que afecta a nuestra forma de relacionarnos. Finalmente es en estos momentos de crisis donde los países, si saben tomar las actuaciones oportunas, pueden salir reforzados. España desde mi punto de vista está en mejores condiciones que otros países para aprovechar el fenómeno de la globalización para ello, entre otras medidas, tenemos que seguir mejorando los mecanismos de financiación y atracción del capital semilla hacia la I+D+I, reforzar políticas efectivas de estimulo de la demanda, empezando por dar ejemplo, acercando las administraciones Central, Autonómica y Local al ciudadano a través de la e-Administración, y haciendo a la vez que esta política de demanda, sirva para estimular la oferta de productos y servicios propia. Finalmente quiero resaltar aquí que el futuro de la industria más allá de la propia tecnología, y la regulación se encuentra y encontrará comprometido con la formación a todos los niveles que permita competir en igualdad de condiciones a nivel global. Para ello, y cada día parece más claro que los países desarrollados y que aspiran a un cierto liderazgo deberán prestar cada vez más atención al desarrollo de la “nueva industria del conocimiento”. Con este fin, y con vistas a construir la “nueva industria” del futuro, deberemos contar con el personal adecuado que vaya más allá del propio desarrollo tecnológico de los productos y servicios, buscando un mayor compromiso de los futuros técnicos, tal y como advierte un estudio de próxima publicación por ANIEL y el Colegio sobre Perfiles Profesionales, en “el que se recomienda, que los profesionales deben sacar el mayor partido a las tecnologías, aprender a aplicarlas convenientemente e integrarlas posteriormente adecuadamente en el mercado. Por ello las instituciones educativas, harán bien en ir diseñando y preparando la formación de especializaciones y perfiles que hoy día no existen más que en el espacio de las necesidades sin concretar”. BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 9 1 Juan Gascón Cánovas Director Telecomunicaciones de ANIEL
30 oct 2015
Artículo BIT
¿Un futuro plano?
BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 10 de sus soluciones y no dudan en condicionar el éxito de la futura Sociedad de la Información a la consolidación de sus estrategias. Últimamente se empiezan a oír voces que reconocen la dificultad de mantener el ritmo de crecimiento de nuevos clientes de accesos de “banda ancha”. Parecería como si se hubiera iniciado el agotamiento del filón de los internautas con un perfil de consumo elevado que recorrieron el camino desde la RTC para llegar a las autovías de las modernas tecnologías. Se lanzan mensajes al regulador proponiendo un marco más favorable, se solicitan medidas para rentabilizar las inversiones, se piden campañas para que crezcan los hogares dotados con ordenadores personales, se anima el desarrollo de aplicaciones de interés para los ciudadanos, y se demanda un mayor gasto en publicidad. Todos estos factores son necesarios para avanzar en el desarrollo de la Sociedad de la Información y sobre ellos se han elaborado muchos discursos y estrategias, pero deberían acompañarse de un esfuerzo rompedor por parte de los prestadores del acceso para eliminar del subconsciente de los usuarios la idea de que la conexión a Internet es compleja y costosa obligándoles a controlar el consumo que de ella se hace. Los ciudadanos apreciamos las propuestas que simplifiquen nuestra actividad diaria, especialmente aquellas que nos redimen de análisis previos y eliminan la desconfianza de hacer algo de lo que luego podamos lamentarnos. De acuerdo con el ya citado informe del Estudio General de ada vez resulta más difícil mantener el ritmo de crecimiento de los clientes y el último informe del Estudio General de Medios (oleada abril – mayo de 2002) muestra que se frenó el aumento de los usuarios de Internet que son una de las mejores canteras para potenciar la penetración de la “banda ancha”. La comercialización de los accesos de alta velocidad soportados por diferentes tecnologías (ADSL, cable o radio) permite apreciar las ventajas de disponer de conexiones permanentes con una velocidad de intercambio de información mucho más atractiva que la que ofrece la red telefónica conmutada (RTC). Pero quizá el mayor aliciente de estas modalidades de acceso sea el que su precio es fijo e independiente del tiempo de conexión (verdadera “tarifa plana”) facilitando la predictibilidad y certeza de la factura.. Imagino que la mayoría de los actuales clientes de los accesos de “banda ancha” fueron anteriormente pacientes sufridores de la lentitud que caracteriza el intercambio de información por la RTC. Una gran parte habrían contratado la imperfecta “tarifa plana” y aquellos que accedían a Internet sin guardar pautas horarias adquirirían además algún bono para consumir una determinada cantidad de minutos. Supongo que con los precios de las verdaderas “tarifas planas” estarán disfrutando de un ahorro en el gasto mensual que implica el acceso intensivo a Internet y, sobre todo, se han liberado de la tortura sicológica que significa estar sometido a la disciplina del reloj y a la incomodidad de establecer una llamada cada vez que desean conectarse a la red. Los prestadores de accesos de "banda ancha" manifiestan su satisfacción por los resultados logrados en la comercialización ¿Un futuro plano? En el horizonte del mercado de las soluciones de alta velocidad o de “banda ancha” para el acceso a las redes de telecomunicación se vislumbran algunas nubes preocupantes. CMedios, para el 60% de los individuos el lugar más utilizado para acceder a Internet es el hogar, seguido por el puesto de trabajo con un 30,9%. Por otro lado, los datos más recientes de la situación en España sitúan en un 3% la penetración en los hogares de los accesos de “banda ancha”: suponiendo 13,5 millones de hogares, serían unos 400.000 los equipados. Siendo la penetración de ordenadores personales (PC) en los hogares del orden del 35% (es decir 4,725 millones de hogares dotados) y estimándose en un 20% los que ya estarían conectados a Internet, existe un amplio colectivo de hogares candidatos a incorporarse al club de la "banda ancha". El desafío comercial se incrementa si consideramos los hogares con PC pero aún no conectados a Internet y aquellos otros que progresivamente se irán dotando de la herramienta informática. Si nos mantenemos en el escenario del hogar y nos comparamos con los países del resto de Europa es obvio que se precisa un esfuerzo importante para impulsar la penetración de los PC y alcanzar una velocidad de crucero en el desarrollo de la Sociedad de la Información. Pero la campaña para estimular la adquisición del ordenador personal debe acompañarse desde los operadores de redes y prestadores del servicio de acceso a Internet con ofertas atractivas y realmente innovadoras. En este sentido sería muy interesante que se introdujera en el acceso por RTC la opción de una verdadera “tarifa plana”, sin discriminación horaria. De esta manera, se generalizaría una cultura para la conexión a la red descontaminada de algunos de los factores que más condicionan la incorporación de los ciudadanos a la Sociedad de la Información. Es probable que inicialmente la novedad y la liberación del temor a un gasto excesivo generen un uso irreflexivo; progresivamente la situación se iría estabilizando y los nuevos conversos al mundo de Internet apreciarán las ventajas de migrar a las soluciones de mayor velocidad y pasarán a engrosar la lista de los entusiastas de la “banda ancha”. Los expertos en redes aducirán que la verdadera “tarifa plana” modificará el perfil del tráfico para el que están dimensionadas las centrales de conmutación, con riesgo de congestión y de disminución de la calidad del servicio telefónico; insistirán en que cambiarán los hábitos de comportamiento de los usuarios siendo necesario un tiempo para disponer de estadísticas fiables sobre los nuevos perfiles; manifestarán que para mantener los ratios de calidad actuales sería preciso, muy posiblemente, gastar en una tecnología, la de conmutación de circuitos, que ya inició su decadencia y que lo más beneficioso para la sociedad es invertir en una nueva estructura de red basada en la tecnología IP de Internet; y concluirán que la apuesta debería ser la de reducir de los precios del acceso de “banda ancha” como consecuencia de mayores volúmenes y de la consolidación de la competencia. El hecho de que los internautas más adictos ya se han traspasado al club de la “banda ancha” permite suponer que han aliviado a la RTC de sus atípicos comportamientos, dejando margen para que, sin modificaciones en el dimensionado de las centrales telefónicas, pueda estimularse la incorporación de nuevos candidatos a internautas intensivos que, posteriormente, se convertirán en usuarios de la alta velocidad. Si la verdadera “tarifa plana” de acceso a la RTC incluyera, además, todo tipo de llamadas locales, no sólo las de conexión a Internet, ello se convertiría en un instrumento de los operadores históricos para frenar y orientar la migración del tráfico telefónico hacia las redes IP, capitalizando la mejor calidad de servicio que todavía ofrece la red telefónica conmutada y mejorando la rentabilidad de las inversiones realizadas en las últimas décadas. Pero sería, asimismo, una herramienta para ir configurando el nuevo modelo de negocio asociado con la “banda ancha” -determinante para el futuro del sector de las telecomunicaciones- que progresivamente integrará todos los servicios en un contexto tecnológico con sabor IP y con un esquema de precios basado en una cuota fija de conexión sin discriminación horaria y con capacidad de acceso a unas aplicaciones y contenidos que tendrán un coste adicional dependiente de su naturaleza y de la calidad con la que se desee obtenerlos. En definitiva, se trataría de acompañar el discurso reivindicativo de los operadores por una propuesta rompedora que ayude a eliminar de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas la percepción de que el acceso a la comunicación y a la información es caro y exige aplicar unas pautas complejas. BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 11 1 Javier Domínguez [email protected]
30 oct 2015
Artículo BIT
IPv6, ¿una ilusión?
BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 12 en la que millones de equipos están conectados a la Red, todos ellos haciendo uso de IPv4. ¿Alguien sería capaz de calcular el coste, tanto económico como en recursos, que puede suponer la sustitución de todo ese equipamiento por nuevos dispositivos IPv6? Posiblemente las cifras serían escalofriantes. Además, si existen técnicas como NAT que son capaces de utilizar direcciones privadas como si fueran públicas, ¿es necesario tener un mayor espacio de direcciones que el actual ofrecido por IPv4? Por último ¿existe alguna “killer application”, que justifique el uso masivo del nuevo protocolo? En realidad, en mi opinión, estas cuestiones se desmoronan analizando mínimamente la situación. En primer lugar, IPv6 no ha nacido para sustituir completamente a IPv4, al menos a corto plazo. Se han desarrollado técnicas que permiten la coexistencia de ambas pilas de protocolos, precisamente para abaratar los costes de la transición de uno hacia otro, de manera que los equipos involucrados en las comunicaciones pueden emplear un protocolo u otro en función de su interlocutor remoto, de las necesidades de las aplicaciones que hacen uso del protocolo de red, o incluso del tipo de redes que atraviesan los datos. Por otro lado, el coste de pasar de IPv4 a IPv6 a usuarios e ISP’s es mínimo si no nulo y si embargo el coste de gestionar parches como NAT es enorme. Por otra parte no es cierto que no sea necesario un mayor espacio de direcciones que el actual. Técnicas como NAT tan sólo son un parche que han perace no mucho tiempo este protocolo, el cual es la evolución de la actual versión cuatro de IP (IPv4), tan sólo era conocido y manejado por aquellos que se dedicaban a los trabajos de investigación y/o a la elaboración de las normativas que se encargan de regular su funcionamiento, es decir, comunidades investigadoras que prácticamente se reducían a entornos universitarios en el mejor de los casos. Pero las cosas han cambiado. IPv6 nació con el objetivo de dar solución a algunas deficiencias detectadas en IPv4 y que son necesarias para dar respuesta a las nuevas necesidades que surgen al considerar nuevas aplicaciones en el ámbito de una Internet evolucionada, lo que se conoce con el nombre de Internet de Nueva Generación. Espacio de direcciones mucho mayor que el actual para poder albergar a todos los nuevos usuarios y dispositivos que necesitan tener conectividad; nueva estructura jerárquica de direccionamiento que mejora la eficiencia en el enrutamiento de paquetes; nuevo formato de la cabecera del paquete para mejorar el procesamiento de los mismos en los enrutadores; características de autoconfiguración que posibilitan el acercamiento de las nuevas tecnologías a usuarios sin ningún conocimiento técnico; soporte para la movilidad de los dispositivos sin perder conectividad; posibilidad de ofrecer determinadas calidades de servicio en el nivel de red en función del tipo de aplicaciones; todas ellas son tan sólo algunas de las nuevas características que ofrece el nuevo protocolo de red. A pesar de las mejoras tan atractivas que ofrece, no ha estado claro hasta hace poco que IPv6 dejara de ser un protocolo experimental para empezar a utilizarse de forma cotidiana. ¿Por qué? En mi opinión, varios aspectos no siempre pertenecientes al ámbito tecnológico, han hecho que esto fuera así. Por una parte pensemos en la situación actual IPv6, ¿una ilusión? Un nuevo protocolo de red ha empezado hace tiempo a ponerse en el primer plano de la actualidad. Se trata de la versión nueva del protocolo de red utilizado en la arquitectura del modelo de Internet: IPv6. Hmitido retrasar las necesidades de direccionamiento, pero son incompatibles con muchos servidores de aplicaciones, además de comprometer aspectos básicos en las comunicaciones como la seguridad extremo a extremo, eficiencia, etc. Pensemos en los millones de dispositivos potencialmente conectables a la Red que se avecinan y que precisan de su propia dirección IP: equipos xDSL, teléfonos de tercera generación, ordenadores de bolsillo, electrodomésticos, vehículos, ... ¿de verdad alguien piensa que toda esa masa de dispositivos se pueden gestionar de forma eficiente con parches como NAT? Finalmente, no es cierto que IPv6 necesite una aplicación que sea su motor de desarrollo principal, haciendo que su implantación sea rápida a la par que inevitable. En realidad tiene cerca de la docena de “killer applications”, si no más. Tan sólo hay que pensar en cada una de las mejoras que caracterizan a IPv6 para encontrar esas aplicaciones que se van a beneficiar de ellas. Para empezar pensemos en lo que se puede hacer con un espacio de direcciones que según estimaciones pesimistas puede llegar a ofrecer cerca de 1.500 direcciones IPv6 por metro cuadrado en todo el globo terráqueo. ¿Quién se beneficia de ello? Seguro que todos tenemos en mente que la aplicación por excelencia que más se beneficiará será la telefonía móvil (tercera generación –3G- y sucesivas). Esto es cierto puesto que cada operador puede tener identificado cada uno de los terminales con una dirección IP en todo momento, pero si únicamente ligamos IPv6 con la telefonía 3G estamos cometiendo un error. Hay otros muchos sectores que desean que sus equipos tengan conectividad para ofrecer nuevos servicios, actualizaciones de su software, etc.. Como anticipo valgan los siguientes: las máquinas de “vending” (tabaco, refrescos, expendedoras de billetes, ...) con conectividad pueden informar al proveedor del estado de sus respectivos stocks para realizar reposiciones a tiempo, o permitir que los usuarios puedan notificar incidencias mediante comunicaciones de voz sobre IP, etc; los vehículos con su propia dirección IP son fácilmente localizables en caso de robo, o pueden permitir una gestión más eficaz en un aparcamiento público para llegar directamente a una plaza previamente asignada, o pueden ser informados en tiempo real de incidencias en el tráfico, etc; en casa, los electrodomésticos que pueden ser gestionados a distancia como televisores, vídeos, aparatos de aire acondicionado, aparatos de música, pueden ser todos manejados con un único mando, el cual puede ser incluso un terminal móvil (PDA, teléfono) para permitir hacerlo incluso desde fuera del domicilio, y podría seguir enumerando ejemplos. Por otra parte, si pensamos en la seguridad intrínseca que nos ofrece IPv6 a nivel de red, nos daremos cuenta de que sectores como la banca, comercio electrónico, administración, etc. pueden hacer sus aplicaciones más sencillas y posiblemente más eficientes al suprimir esa capa de ellas, sin perder con ello ni un ápice de confidencialidad y seguridad en todas sus comunicaciones. Los usuarios sin ningún tipo de conocimiento en tecnología, se pueden despreocupar de todo tipo de configuraciones en sus dispositivos para conseguir conectividad, puesto que el nuevo protocolo lo hará por ellos. Por este motivo tanto los vehículos, electrodomésticos, terminales móviles, etc. podrán ser utilizados por todos los usuarios y no solamente por aquellos que estén más familiarizados con la tecnología. Como se puede observar hay multitud de sectores que se aprovecharán de las nuevas características del protocolo, e incluso hay muchos más en cuanto pensemos en los aspectos de movilidad, calidad de servicio y multicast que también ofrece IPv6, constituyendo por tanto todos ellos una gran variedad de posibles “killer applications”. Bajo mi punto de vista, en nuestros días ya se puede decir que IPv6 es una realidad, no solamente un proyecto de futuro a medio plazo, como así lo demuestra el hecho de que diversas empresas lo estén empezando a utilizar en sus redes corporativas. La utilidad de dicho protocolo ha quedado probada en la reciente fusión de dos gigantes del sector de las comunicaciones como son HP y Compaq, los cuales para unificar sus sistemas han decidido decantarse por IPv6 por todas las ventajas que les aporta. Por otra parte, la Unión Europea (UE) le ha dado el empujón definitivo a este protocolo para hacerlo realidad ya que se ha decantado claramente por el desarrollo e implantación a medio plazo de dicho protocolo ante la alarmante escasez de direcciones IPv4 a medio plazo, superando incluso a los Estados Unidos en iniciativas tomadas en este campo. De hecho, en el último año la UE ha concedido más de 30 proyectos a otros tantos consorcios con el fin de que Europa se ponga a la cabeza en este tipo de tecnología. Sin temor a equivocarme, España se puede considerar como uno de los motores prin- BIT 136/NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2002 13 1 Miguel A. Díaz Ingeniero de Telecom.cipales que están haciendo que IPv6 sea una realidad, adquiriendo una gran experiencia en su implantación y desarrollo. De hecho, solamente en lo que va de año, España participa de forma activa cuando no liderando, a través de empresas como Consulintel, TID, Vodafone, Agora, novaGnet, DS2, etc. y universidades como la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Murcia, los siguientes proyectos europeos entre otros: 1. Euro6IX (http://www.euro6ix.net), el cual se encarga de poner en práctica la primera red nativa europea de intercambiadores de tráfico IPv6 con el fin de obtener experiencia suficiente en su implantación y servir de instrumento de prueba de aquellas aplicaciones sobre las que se está realizando la portabilidad de IPv4 a IPv6. 2. 6QM (http://www.6qm.net), el cual se encarga de desarrollar todas las actividades necesarias para obtener un sistema de medición de la calidad que ofrecen las redes IPv6. 3. 6POWER (http://www.6power. net), cuyo fin es el estudio, implantación y desarrollo de aplicaciones para implantar IPv6 en redes de comunicación de banda ancha sobre la red eléctrica. 4. Eurov6 (http://www.eurov6. net), cuyo objetivo es la demostración de la utilidad de IPv6 en casos prácticos de la vida cotidiana tanto en ámbitos domésticos como profesionales. Incluso el Ministerio de Ciencia y Tecnología se ha concienciado de la oportunidad histórica que este nuevo protocolo presenta para que nuestro país se coloque entre los países punteros en el conocimiento de esta nueva tecnología y como respuesta está amparando a un grupo de empresas españolas que han constituido un grupo de trabajo llamado ”IPv6 Task Force Español” que siguiendo la iniciativa de un grupo similar de rango europeo, el “IPv6 Task Force Europeo” tiene como cometido publicar una serie de recomendaciones para la aplicación e implantación de este nuevo protocolo en la industria española. En definitiva, IPv6 a pesar de sus detractores, tiene ya su hueco en el mercado de las comunicaciones gracias por una parte al apoyo inequívoco de instituciones oficiales como la Comisión Europea que están haciendo de Europa uno de los actores más significativos en este campo y por otra a aquellos sectores de la industria que ven en IPv6 un potencial importante para nuevas aplicaciones y servicios que serán los cimientos de la Internet de la Nueva Generación. U Miguel A. Díaz Fernández 1Ingeniero de Telecomunicación 1Colaborador en I+D en diferentes proyectos IPv6 financiados por la Comisión Europea
30 oct 2015
Artículo BIT
Necesidad de un cambio de enfoque para las telecomunicaciones en Europa
El Gobierno ha aprobado recientemente el anteproyecto de Ley General de Telecomunicaciones que tiene como objetivo principal transponer al derecho español el contenido de las directivas que configuran el nuevo marco regulador europeo para las redes y servicios de comunicaciones electrónicas. El texto propuesto refleja bastante fielmente, en general, la regulación europea y deja varios puntos abiertos para su concreción posterior en reglamentos, lo que puede ser una buena técnica legislativa pero crea un elevado grado de incertidumbre y por tanto no mejora la seguridad jurídica. Aprovecha también para poner orden en el entramado de competencias y reguladores que actúan sobre diferentes aspectos en el sector y aunque se producen avances al clarificar los objetivos y competencias de cada uno de los tres reguladores actuales (CMT – MCyT – MEconomía) y se evita crear otro nuevo, como habría sido la Agencia Estatal de Radiocomunicaciones, todavía se está lejos del objetivo deseable de un único regulador con una capacidad de intervención limitada a casos específicos. Uno de los aspectos dónde la Ley de Telecomunicaciones debería avanzar decisivamente es en la eliminación de las diferencias respecto a otros sectores de servicios públicos en el tratamiento del Servicio Universal y de las obligaciones de Servicio Público para acabar con la singularidad española, que es única en el mundo. En efecto, el sector de las telecomunicaciones sigue estando claramente discriminado respecto a otros sectores básicos como el suministro eléctrico, o de agua, soportando a costa del propio sector obligaciones de extensión de servicio a cualquier zona o usuario sin límite en el coste de provisión de servicio. Aunque está previsto un mecanismo compensatorio para los costes extraordinarios globales netos, en realidad este mecanismo no se ha puesto en marcha hasta el momento y Telefónica soporta en solitario una carga que ahora se quiere aumentar forzando la sustitución del TRAC para usuarios que no precisen comunicación de datos, sin tiempo para poder optimizar los costes de la solución técnica. Por otra parte, aunque se hubiera puesto en marcha, la legislación actual establece que sea el propio sector, es decir todos los operadores, los que soporten esta carga. Resultaría más proporcionado, en línea con la situación de otros países europeos limitar las obligaciones de prestación de servicio hasta una nivel de coste unitario razonable soportando la diferencia el usuario final, para lo que podría contar con subvenciones similares a las existentes para mejoras de vivienda, turismo rural, explotaciones agrarias, generación de energía solar, etc. Esta situación es doblemente injusta en un sector que necesita los recursos para el desarrollo de los nuevos servicios e infraestructuras de la Sociedad de la Información. Sí el Gobierno y el Parlamento consideran necesaria la persistencia de estas obligaciones, a pesar de no existir dicha obligación en otros sectores con necesidades más básicas, deberían ser los fondos públicos los que financien esta extensión de servicio, posibilidad que se ha eliminado en la últimaÔ BIT 137 ENE.-MAR. 07 2003 El anteproyecto de LGT es mejorable Necesidad de un cambio de enfoque para las telecomunicaciones en Europa Luis Lada Director General de Estrategia Corporativa y Regulación de Telefónica, S.A lu Opinión El nuevo marco europeo se diseñó con unos objetivos ambiciosos y compartidos por la industria y los usuarios.redacción del anteproyecto. Tampoco está claro que las obligaciones de servicio público que se impongan y que produzcan un coste neto, vayan a ser compensadas a los operadores, en un entorno en que también se incrementan los requerimientos derivados de la seguridad nacional y de la colaboración internacional. Un aspecto positivo tanto en la ley como en las directivas europeas es la amplia liberalización del régimen de licencias y autorizaciones para prestar servicios y explotar redes, aunque en la práctica el régimen anterior no constituía una barrera importante, como lo demuestra el elevado número de títulos habilitantes concedidos y de operadores con actividad en el mercado. El tema central del nuevo marco regulatorio tanto en la LGT como en las directivas europeas es la regulación de los operadores con peso significativo en el mercado y de los mercados en competencia. Es en este aspecto dónde los objetivos no coinciden con las realidades y dónde se requiere un giro significativo hacia la desregulación de los mercados, la desaparición progresiva de la intervención ex-ante y la aplicación de las normas de la competencia, de la misma forma que se realiza en otros mercados. En todo el anteproyecto legislativo no aparecen objetivos claros en este sentido, ni plazos de tiempo para la desaparición de la regulación intervencionista aplicada actualmente. Siguiendo el marco europeo, se fuerza la existencia de la competencia mediante una fuerte regulación del mercado con el riesgo de que se extienda este modelo a otros mercados emergentes o en expansión, en aras de un principio de neutralidad tecnológica mal aplicado. Este no es un problema exclusivo de la legislación española, sino que es el modelo de las directivas europeas, que apartándose de los objetivos declarados, amenaza con ser una rémora para el desarrollo de las inversiones en el sector. Por otra parte, la ley debería premiar la iniciativa eliminando expresamente la capacidad de los reguladores para limitar cualquier tipo de oferta comercial que no sea predatoria; establecer los mecanismos de salida del mercado para los operadores que lo deseen, con el mismo grado de libertad que se establece para su entrada en el mercado y limitar la capacidad de las administraciones locales para frenar el desarrollo de determinadas infraestructuras (caso de los móviles) o para desvirtuar la competencia con recursos públicos aplicados a determinadas infraestructuras. El nuevo marco europeo se diseñó con unos objetivos ambiciosos y compartidos por la industria y los usuarios. Planteaba la necesidad de abordar una etapa basada en la convergencia de redes y servicios, con una progresiva menor intervención regulatoria, para conseguir que sean las leyes generales de la competencia las que regulen el sector. Se planteaba también la problemática de la diferente regulación del mundo de las telecomunicaciones, de Internet y de los contenidos y la competencia en este entorno convergente, apuntando a una regulación tecnológicamente neutra, eliminando la regulación existente e introduciendo únicamente regulación si se demostraba que existían fallos perdurables en el mercado, así como la ausencia de alternativas viables, es decir, la regulación debía ser una excepción y no la norma principal, como ocurre en la práctica en estos momentos. El planteamiento y los objetivos declarados eran consecuentes con el impulso necesario para desarrollar la Sociedad de la Información. Sin embargo, en la implementación práctica se está tomando el camino equivocado. Cuando se habla de regulación tecnológicamente neutra, en lugar de disminuir la regulación de los sectores más regulados, lo que se hace es incrementarle en los sectores menos regulados, como es el caso de la telefonía móvil o de los servicios de acceso de banda ancha. Se insiste en la reducción de precios y se introduce una doble regulación para, en teoría, fomentar los accesos de banda ancha. En la recientemente aprobada recomendación europea sobre mercados relevantes, la Comisión Europea insiste en regular el DIFERENCIAS ENTRE OBJETIVOS Y MEDIDAS REGULATORIAS EN EL MARCO EUROPEO BIT 137 ENE.-MAR. 08 2003 lu Opinión La discrepancia entre los objetivos identificados para impulsar la Sociedad de la Información y su implantación práctica tiene su origen en la falta de valentía inicial de las instituciones europeas para abordar un cambio de modelo.BIT 137 ENE.-MAR. 09 2003 mercado mayorista de ADSL además del mercado de acceso al bucle de abonado desagregado, cuando hubiera sido suficiente con la regulación del acceso al bucle en las zonas donde el cable no esté desarrollado para asegurar la competencia en banda ancha. Esta discrepancia entre los objetivos identificados para impulsar la Sociedad de la Información y la implantación práctica de los mismos tiene su origen en la falta de valentía inicial de las instituciones europeas para abordar un cambio de modelo, reduciendo las modificaciones a la introducción de un modelo regulatorio flexible que permitiría, en teoría, aumentar o disminuir la regulación en función del grado de competencia en cada mercado. El paquete regulatorio mantiene la persistencia de todas las medidas actuales hasta que el regulador decida que hay competencia y, además, extiende el concepto de acceso mediante la posibilidad de regular el acceso a cualquier facilidad del operador que se considere con poder significativo de mercado. Esto supone, en la práctica, la persistencia y extensión del modelo actual de fuerte regulación del operador dominante y el régimen de ayudas regulatorias a los operadores virtuales y oportunistas, que, como ha demostrado la experiencia, no favorecen la inversión e innovación que precisa este sector, sobre todo en mercados emergentes como los de banda ancha fija y móvil. La Comisión Europea en su 8º Informe sobre la Implementación del marco regulatorio, saca unas conclusiones positivas sobre la evolución del mercado, achacando los problemas del sector a causas ajenas a la regulación y, en base a esto, se propone profundizar en la política regulatoria actual, extendiéndola a sectores en los que dicha política intervencionista no estaba implantada. El análisis que realiza de la situación del sector en su conjunto es engañoso y las conclusiones del mismo serían muy LA COMISIÓN EUROPEA NO RECONOCE LA REALIDAD DEL SECTOR Y PERSISTE EN LOS ERRORESdistintas si se analiza la evolución de los servicios más regulados y de los menos regulados y cuáles son los que han contribuido de manera efectiva al crecimiento del sector. Según el informe de la Comisión Europea, el mercado de telecomunicaciones alcanzó los 23 billones de euros en 2002 y creció en su conjunto entre un 5% y un 7%, habiéndose ralentizado respecto a 2001, que creció un 9.5%. Sin embargo lo que no dice el informe es que este crecimiento ha sido debido fundamentalmente al mercado de la telefonía móvil, cuyo modelo competitivo se basa en la competencia entre distintas plataformas y en el, que hasta el momento, no se han introducido los mecanismos regulatorios de ayuda a operadores virtuales que desincentivan la inversión. El mercado de la telefonía fija europeo, al igual que ocurre en España, se encuentra estancado con crecimientos muy bajos o negativos, a pesar de la introducción de un modelo regulatorio teóricamente dinamizador, pero que, en realidad, lo que ha conseguido es una reducción de precios, tanto mayoristas como minoristas, alejada de la evolución de los costes, que deja sin márgenes de actuación y sin incentivos a la inversión a todos los agentes implicados. Otro aspecto muy significativo a tener en cuenta es el importante descenso de la inversión en redes y servicios que se ha producido en España y en toda Europa y que es denunciado por las asociaciones sectoriales, según han planteado los principales operadores y fabricantes europeos a la Comisión Europea. El informe de la Comisión tampoco analiza este hecho y se limita a seguir la evolución del número de operadores y de las cuotas de mercado, sin tomar en consideración las dificultades económicas por las que atraviesan la mayoría de los operadores de redes fijas, y lo que es peor, no analiza la sostenibilidad de un modelo que disminuye sistemáticamente los márgenes y desincentiva la inversión. Dado que las conclusiones que obtiene sobre el desarrollo del mercado son positivas, en clara contraposición con el sentimiento del mercado y con el de los inversores, y al no analizar las necesidades futuras, la Comisión deduce que las medidas regulatorias son las adecuadas y que lo que debe hacerse es profundizar en las mismas, lo que parece más una justificación de su actuación pasada que la base para definir un modelo que asegure un futuro mejor. El debate actual sobre la normativa europea está desenfocado, ya que se basa en analizar el pasado y tomar medidas en función de este análisis, en lugar de centrarse en analizar como promover la inversión en un nuevo escenario distinto, que ya se está desarrollando, dónde la clave no es la evolución de la cuota de los operadores en cada servicio, sino la competencia entre distintas plataformas tecnológicas por un mercado de servicios y contenidos que está por desarrollar. El mercado actual de los servicios de voz se lo disputan los operadores de telefonía fija y móvil, y en el futuro todos los operadores de datos e internet ofrecerán voz sobre IP. De la misma forma, la principal competencia de un proveedor de ADSL o de las plataformas digitales por satélite, son los operadores de cable. Este es el escenario que hay que promover con una competencia entre plataformas tecnológicas, lideradas por operadores que inviertan y que si tienen éxito obtengan su recompensa, junto con los proveedores de contenidos o los agentes que han colaborado en el desarrollo del mercado. Y éstos no están sujetos a regulaciones cambiantes que pretendan sostener intermediarios que no aportan valor añadido. El marco actual difícilmente va a producir los efectos deseados, ya que, en lugar de analizar este escenario general y ver cuáles pueden ser los aspectos que, temporalmente, pudieran frenar el desarrollo de la Competencia, regulando exclusivamente los recursos y facilidades esenciales no replicables, se fija en analizar múltiples mercados muy estrechos para ver si existe competencia efectiva según unos criterios subjetivos y tomar medidas ex ante, de la misma forma que se tomarían si se hubiera demostrado que un operador o agente del mercado hubiera abusado de su posición de dominio en el mismo. En este modelo de regulación, los operadores que tienen una posición significativa en el mercado se convierten automáticamente en “sospechosos” y se les aplica una fuerte regulación, que elimina cualquier incentivo para mejorar su eficiencia. Se trata, por tanto, de un error de principio, que debería subsanarse tanto NECESIDAD DE UN CAMBIO DE ENFOQUE EN EL MARCO REGULATORIO lu Opinión BIT 137 ENE.-MAR. 10 2003 El debate actual sobre la normativa europea está desenfocado, la clave es la competencia entre distintas plataformas tecnológicas por un mercado de servicios y contenidos que está por desarrollar.en el planteamiento general como en las medidas a aplicar, ya que una vez que se toma este camino, se crea una gran incertidumbre, se da lugar a divergencias importantes en la aplicación de la regulación a nivel nacional y algunos reguladores van más allá en las ayudas a los competidores, con medidas extremas como es el caso de la coexistencia de interconexión por capacidad y por tiempo, de la doble regulación de los servicios mayorista y minorista de ADSL, o la implantación del denominado bucle de abonado virtual, en el que se utiliza toda la infraestructura de acceso y conmutación del operador regulado para que un operador que compite con él, proporcione un servicio a un precio establecido por el regulador. Estos son ejemplos de medidas que se han establecido en España y que incluso se mantendrán en el nuevo marco legal recientemente presentado. Este marco desincentiva la inversión de todos los agentes, ya que obliga a los operadores con poder significativo a trasladar los beneficios de la innovación o las mejoras en productividad a sus competidores, vía servicios mayoristas, lo que, a su vez, no favorece que los nuevos operadores asuman riesgos. Por otra parte se vienen trasladando a los usuarios los excedentes de consumo vía precios minoristas regulados, todo lo cual incrementa los riesgos del negocio mucho más que en cualquier otra actividad sujeta a las lógicas incertidumbres tecnológicas. Mientras no se resuelve este problema, los inversores seguirán dando la espalda al sector que más ha contribuido a mejorar la competitividad de los países. A pesar de todas estas medidas, existen múltiples quejas de los nuevos entrantes sobre la situación del sector, reclamando más ayudas regulatorias. También hay quejas y presiones de otros agentes proveedores de servicios y de contenidos para que se reduzcan los precios de los accesos a la red, sin tener en cuenta que el acceso es un negocio que requiere un retorno razonable para que pueda sostenerse con la calidad y las inversiones necesarias. Por último, no deben olvidarse la grave situación por la que pasa la industria de fabricantes de equipamiento y los instaladores, dada la importante reducción de las inversiones. Debe tenerse en cuenta que el debate regulatorio sobre el marco necesario para desarrollar los nuevos servicios está abierto también en otros países, como es el caso de EEUU, dónde hay una tendencia clara a modificar la regulación del acceso y se plantea la evolución al escenario de competencia entre plataformas tecnológicas. En ese país hay iniciativas concretas para no obligar a los operadores locales a compartir los recursos de ADSL con otros operadores y para reducir la regulación de determinadas facilidades de acceso, manteniendo la obligación básica de acceso al bucle de abonado e incentivando a los operadores entrantes para que desarrollen sus propios servicios sobre estas infraestructuras básicas. Se considera que el recurso esencial, hoy en día, puede ser el bucle de abonado, pero no las tecnologías que puedan desarrollarse sobre él. En un futuro próximo, cuando estén más desarrolladas otras alternativas, incluso el bucle de abonado podría no ser un recurso esencial, tal como ocurre en las áreas con fuerte implantación de los operadores de cable, lo que implica asumir como relevante cada uno de los mercados urbanos. Una vez superada la etapa del monopolio en Europa, la solución para incentivar el desarrollo de los nuevos servicios que requiere la sociedad está en pasar cuanto antes a una nueva etapa, en la que prime la libertad de empresa, la inversión y en definitiva el beneficio del usuario, que tendrá acceso a más y mejores servicios con una mínima intervención regulatoria, dejando a las autoridades de competencia que actúen con un modelo similar al existente en los sectores innovadores y competitivos. BIT 137 ENE.-MAR. 11 2003
30 oct 2015
Artículo BIT
Las infraestructuras básicas de las Telecomunicaciones
Hace casi cinco años ya que las telecomunicaciones españolas se abrieron a la competencia. A lo largo del período transcurrido, el proceso ha seguido un camino zigzagueante, con éxitos y contratiempos. El primer Gobierno Aznar, y muy especialmente el Ministro Arias-Salgado y el Secretario General de Comunicaciones, Villar Uribarri asumieron el reto de renunciar al plazo establecido por la Unión Europea para que España derribara las barreras legales que permitían a Telefónica ejercer un monopolio de derecho sobre este sector en España. El objetivo era acelerar la entrada de la competencia en un sector de gran importancia para el desarrollo tecnológico español. Los objetivos perseguidos apuntaban a crear un mercado en plena competencia de redes, servicios y aplicaciones que realizara una aportación significativa en la plena liberalización económica de España y en la modernización del tejido empresarial español. Los gabinetes políticos y los primeros niveles de la Administración bullían en aquellos años con ideas, planes y proyectos encaminados a integrar plenamente a España en los nuevos mercados, ampliando sin cesar los horizontes de oportunidad que se vislumbraban de crear un entorno de mayor crecimiento, más y mejor empleo, menor inflación, en definitiva, de catapultar a la Sociedad Española hacia una nueva frontera de bienestar. Las telecomunicaciones aparecían entonces como la puerta que abriría la senda del crecimiento económico, de la modernización de los hábitos de trabajo, de la tercera revolución tecnológica. Así, los nuevos operadores realizarían fuertes inversiones y los ciudadanos y empresas españoles asistirían al despliegue de nuevos servicios y, aplicaciones de telecomunicaciones cada vez a mejores precios. Fruto de la situación de los mercados financieros, ansiosos de invertir en nuestro sector, de los crecimientos sin límite del consumo de algunos servicios, y de las expectativas generadas, se inició un camino que despertó las mayores ilusiones, y una legión de profesionales, empresas e inversores se lanzó en frenética carrera a desarrollar iniciativas, ideas y proyectos de todo tipo, alentados por el entonces aparentemente inagotable flujo económico que llovía sobre el sector. El Gobierno puso al alcance de estos pioneros una pléyade de licencias, concesiones, autorizaciones y, por supuesto, de activos públicos, sobre todo del valioso y, según recoge la propia terminología legal, escaso espectro radioeléctrico. El objetivo principal consistía en abrir a la competencia un sector ávido de inversión y que debía permitir un rápido despliegue de las Tecnologías de la Información en España. Pronto aparecieron, sin embargo, las primeras tensiones en el modelo y aquellos grupos que inicialmente se zambulleron en la elaboración de ambiciosos planes de negocio, tropezaron con diversas dificultades. Seguramente el mayor, que el mercado no era tan elástico como se pensaba, ni la demanda tan inagotable como parecía. Pero otros, no menos inesperados pronto coadyuvaron a erosionar sus ambiciosos planes de negocio. Las Infraestructuras básicas de las Telecomunicaciones Eugenio Fontán Oñate Director de la Unidad de Telecomunicaciones de Fomento de Construcciones y Contratas lu Opinión BIT 139 JUN.-JUL. 6 2003 El despliegue de estas infraestructuras de corte clásico ha consumido gran cantidad de tiempo y dinero de los nuevos operadores de telecomunicación.Entre éstos, por ejemplo, las dificultades inherentes al despliegue de nuevas redes, sobre todo de acceso, o la negativa evolución de los mercados de capital. Pronto la confluencia de varios de estos factores comenzó a cobrarse las primeras víctimas. Pues bien, algunos de aquellos obstáculos con que entonces toparon aquellos que arriesgaron su tiempo, esfuerzo y dinero, aún permanecen incólumes en la actualidad. Las empresas de telecomunicaciones enfocan su actividad a la prestación de servicios avanzados, bien de voz o de datos. Mediante el empleo de redes fijas, móviles o mixtas, lo que les interesa es ampliar su base de clientes, aumentar la demanda de servicios y empezar a facturar de manera creciente. Pero para ello requieren la existencia de una infraestructura básica, más próxima a la obra civil que a la Tecnología de la Información. Me refiero, entre otras, a las zanjas, canalizaciones y sus construcciones accesorias. El despliegue de las nuevas redes de banda ancha se ha revelado como un proceso lento y costoso. Hay que gestionar permisos, realizar obras, tender tuberías y solo al final, desplegar las fibras ópticas e interconexionarlas. Si bien el objetivo es la creación de una oferta de nuevos servicios y aplicaciones, los operadores de telecomunicaciones han tenido que destinar la mayor parte de su esfuerzo inicial a tareas de obra civil que lo hagan posible y a ello han dedicado ingentes recursos económicos. El despliegue de estas infraestructuras de corte clásico ha consumido gran cantidad de tiempo y dinero de los nuevos operadores de telecomunicación. No hay sino que echar un vistazo a sus balances para comprender el enorme peso que esta inversión no estratégica ocupa en ellos. Y, a menudo, financiada con fondos ajenos. Al final, estamos hablando de fuertes inversiones destinadas a aspectos ajenos al corazón del negocio. Y para colmo, cada operador ha tenido que realizar las suyas. No es infrecuente encontrar en las calles de muchas ciudades españolas varias arquetas contiguas, cada una de ellas con el nombre de un operador de telecomunicaciones. Estas arquetas no son sino la parte visible de una enorme red de canalizaciones subterráneas infrautilizadas y multiplicadas por el número de operadores. Estas canalizaciones no tienen otra misión que permitir el tendido de fibras ópticas. En definitiva, cada operador ha tenido que establecer su propio despliegue, a menudo en paralelo con otros, y siempre creando molestias a los ciudadanos, que ven como un día sí y otro también sus calles están cortadas y sus aceras levantadas. Cabe preguntarse si tiene sentido tanto esfuerzo y si el tiempo consumido no ha contribuido a amplificar los problemas de una demanda escasa que contempla, desesperada, la lentitud en alcanzar las prometidas bendiciones de unas tecnologías que no terminan de llegar. Los Planes de Negocio de los operadores han tropezado con la dificultad física de desplegar redes, unas veces por razones financieras, otras por la dificultad de su coordinación con otros servicios públicos cuando no por la simple oposición de las autoridades municipales. BIT 139 JUN.-JUL. 7 2003 Cada operador ha tenido que establecer su propio despliegue, a menudo en paralelo con otros, y siempre creando molestias a los ciudadanos. Ô¡Cuánto esfuerzo el empleado por unas empresas cuyo negocio se centraba en la prestación de servicios avanzados y que han destinado una parte significativa de su inversión a zanjas y canalizaciones básicas! Este esfuerzo no ha beneficiado a nadie. No a los nuevos operadores, que si bien necesitan evidentemente desplegar sus redes de fibra óptica, no tienen interés alguno en multiplicar el número de canalizaciones ni sobrecargar sus pasivos con los créditos necesarios para ello. Tampoco a los usuarios, que sufren las molestias de las obras y los retrasos en el despliegue de nuevos servicios. España adolece de un claro atraso en el desarrollo de la Sociedad de la Información, si nos comparamos con el resto de los países europeos. Y los nuevos operadores se encuentran con dificultades que cuestionan su futuro. Es evidente que sólo con un sector fuerte y empresas dinámicas se puede pensar en salvar esta brecha. Esta era la idea subyacente en la liberalización y la apertura a la competencia antes mencionada. Es legítimo preguntarse si tiene sentido, en estas condiciones, seguir con un modelo en que cada operador tenga que construir y mantener la totalidad de la obra civil asociada a su despliegue de red. Los operadores móviles ya están planteando al Gobierno la posibilidad de compartir las infraestructuras necesarias. Para los operadores de servicios fijos existe una alternativa equivalente. Cabe plantearse, abiertamente, la idea de que cuantos activos asociados al despliegue de redes de telecomunicaciones no sean propiamente estratégicos para la prestación del servicio de telecomunicaciones puedan ser segregados del balance de los operadores, agrupados, valorados y sacados a subasta pública, en régimen de contrata de servicios como cualquier otro activo público gestionado por la iniciativa privada. Y sobre todo, que las nuevas inversiones que tienen que hacer se puedan diseñar teniendo en cuenta este modelo de gestión por terceros. No tiene sentido que los operadores de telecomunicaciones se dediquen a invertir en obra civil, cuando existen empresas que pueden hacerlo en condiciones de mayor eficiencia y que además entienden perfectamente un negocio a largo plazo, con gran inversión inicial y ajustadas tasas de retorno. Se conseguirían entre otras, varias ventajas. Permitir a los operadores dedicar su esfuerzo y recursos a aquellas actividades verdaderamente estratégicas. Atraer a este sector capitales y empresas ajenos al mismo, como constructoras y gestores de infraestructuras. Y, por último, una racionalización en la apertura de zanjas, canalizaciones y construcciones anexas. Estos días se deslizan incesantemente propuestas para dinamizar el sector de las telecomunicaciones, fomentar la inversión y volver a las tasas de creación de empleo y riqueza de hace unos pocos meses. Creo que merecería la pena considerar esta idea como una más entre las que persiguen el objetivo de reforzar el sector y aprovechar sus innegables atributos de dinamizador de todo el tejido económico y empresarial. lu Opinión BIT 139 JUN.-JUL. 8 2003 No tiene sentido que los operadores de telecomunicaciones se dediquen a invertir en obra civil, cuando existen empresas que pueden hacerlo en condiciones de mayor eficiencia
30 oct 2015
Artículo BIT
La liberalización de las telecomunicaciones o ¡No es eso!
Cuando los fabricantes de equipos “están hasta el cuello”, los instaladores apenas ganan para sobrevivir, los usuarios se quejan, los operadores entrantes están reduciendo empleo y el operador incumbente está negociando una reducción de empleo (en estos momentos quizás ya lo haya hecho), las empresas valen en bolsa la mitad que hace unos años, los inversores que metieron dinero en telecomunicaciones, se lamentan amargamente por haberlo hecho y España está a la cola del desarrollo de la Sociedad de la Información, deberíamos pensar si el modelo de liberalización que hemos adoptado es el adecuado. Vistos los resultados, cualquiera diría que no, aunque a tenor de lo que nuestros responsables políticos y los de Bruselas dicen, parece que estamos en el mejor de los mundos. Según parece no hay apenas nada que cambiar, solo “mejorar la regulación”, a ver si Telefónica pierde algo más de cuota y mejora la competencia. Este sector es el más regulado que existe, pues hay tres reguladores y aquí todo el mundo regula. Parece que el regulador tiene “mala conciencia” de cómo van las cosas, y aumenta e incrementa su ritmo de regulación, para ver si algo se arregla. Lo que sucede es una especie de circulo vicioso. El regulador “aprieta” a Telefónica, ésta ajusta sus costes y baja sus precios, con lo cual el efecto pretendido que es el de facilitar la vida al entrante, no solo no se produce, sino que es el entrante el que a su vez debe volver a bajar los precios y claro está, las inversiones que hicieron (los que las hicieron), no se recuperan y vuelven a tener necesidad de reducir sus costes. El regulador vuelve esta vez no solo a imponer los precios sino también a limitar la acción comercial de Telefónica. Tras una tira y afloja, Telefónica se defiende, encontrando la manera de ofrecer al mercado algo diferente. El entrante tampoco da un servicio maravilloso, porque debe ajustar sus costes y no gana clientes o si los gana los vuelve a perder al poco tiempo. Resultado, el entrante se queja al regulador y éste idea una nueva limitación para Telefónica.....y así hasta ahora. Cuando en los años dorados del punto com, todo el mundo invertía en el sector, porque parecía que “ataban los perros con longaniza”. Teníamos a los bancos, constructoras, administraciones autonómicas, la RENFE, las electricas,....creando operadores y pidiendo licencias por doquier. Parecía que el sector era “el rey Midas”. Cualquiera podía iniciar una aventura empresarial y prometer “libertad” (la libertad ha llegado...), “amor” (vas a adorar el teléfono..), en fin todo tipo de grandes palabras y maravillosos sentimientos. Tras unos años de experiencia, la realidad es muy otra y el resultado es que si en lugar de invertir en telecomunicaciones, hubieran metido el dinero en una cuenta de esas que existen y que no menciono para no hacer publicidad gratuita, hubieran ganado algo y sobre todo no hubieran perdido “hasta la camisa”. Diríamos que ¿no ha ganado nadie?. Hombre, pues no, aparente- La liberalizacion de las telecomunicaciones o... ¡No es eso! Antolín Velasco Ingeniero de Telecomunicaciones En Telefónica de España desde 1975 lu Opinión BIT 140 AGO.-SEP. 6 2003 Pediría menos regulación y más inversión pública en infraestructuras de telecomunicaciones, especialmente en donde están menos desarrolladas o simplemente no las hay.mente alguien ha ganado. Los precios han bajado y el cliente ahora puede elegir Operador. De lo que no estoy seguro es de si el cliente está ahora más satisfecho. Lo que es seguro es que está más confuso. En mis tiempos jóvenes, cuando subíamos las escaleras de General Arrando, criticando al decano del Colegio y preparando “el asalto al poder” decíamos que las telecomunicaciones eran un monopolio natural. Posteriormente cuando se inició la liberalización a dictado de Bruselas se nos olvidó esa frase. De hecho con la publicación del Libro Verde se inició una “voladura controlada” de ese concepto. El concepto de monopolio natural estaba ligado a la igualdad telecomunicaciones = infraestructuras. Nadie duda de que los aeropuertos o las vías férreas son infraestructuras. En las telecomunicaciones no está tan claro. Este sería un debate a retomar. Cuando se inició la liberalización algunos (los menos) invirtieron en infraestructuras y se han arrepentido o lo están haciendo en estos momento. Otros no invirtieron o apenas lo hicieron y se aprovecharon de las aparentes facilidades del modelo, aunque como hemos comentado tampoco les ha ido bien. ¿Tiene sentido competir en infraestructuras? ¿en cuales si y en cuales no? Todos hemos visto en los viajes por carretera tres antenas de móviles en numerosas lomas de toda España. En algunas calles de Madrid se cuentan por decenas las cámaras de registro de los operadores y mientras tanto Telefónica tiene obligación de dar servicio en cualquier localidad de España a un precio regulado y aun no se ha aplicado la compensación prevista en la ley. En este contexto parece que va a seguir habiendo “dos Españas”, una con exceso de capacidad y otra en la que será difícil que alguien invierta en las necesarias infraestructuras de telecomunicaciones, para el acceso a la anhelada Sociedad de la Información y del Conocimiento. Antes las cosas estaban más claras, pero ahora mismo la situación desde el punto de vista del negocio se ha vuelto mucho más compleja y parece que esa es la dirección futura. Todos los operadores más o menos venden lo mismo. Los móviles venden voz y datos. Los fijos venden voz y datos. Los móviles quieren apoyarse en servicios fijos. Los fijos quieren ofrecer movilidad. En fin, que hoy día lo relevante sigue siendo el cliente y el servicio que se le da y este servicio se le puede dar con tecnologías muy distintas. Lo que sí está claro es que ha habido diferentes raseros a la hora de aplicar los procesos de liberalización en distintos sectores. El caso del sector eléctrico, por ejemplo, me parece un modelo más ordenado. Al menos las empresas han recibido subvenciones en concepto de costes de transición a la competencia. El doble rasero en este caso no tiene explicación racional. Mientras tanto, el regulador se dedica a regular todo, lo viejo y lo nuevo (lo viejo porque es lo conocido y lo nuevo por si acaso), la voz y la banda ancha, desanimando la inversión y aportando inseguridad jurídica. Se aprueba la ley de compensación por servicio universal, pero luego no se aplica. Se aprueba el Programa Info XXI (veremos ahora qué pasa con el Plan Soto) y se vende varias veces, pero seguimos estando en la cola del desarrollo de la SI. Yo le pediría a la administración menos regulación y más inversión pública en infraestructuras de telecomunicaciones, especialmente en los sitios donde están menos desarrolladas o simplemente no las hay. Menos regulación y dar más facilidades a los operadores que arriesgan e invierten, especialmente en la banda ancha, donde todo está por inventar. Evitar la regulación que favorece al operador que no invierte (p.ej. con la reventa de capacidad excedente), que se aprovecha de la infraestructura existente y utiliza el modelo de “coge el dinero y corre”. Más seguridad jurídica para garantizar que las inversiones realizadas no se vean comprometidas por cambios posteriores. Más facilidades para las empresas que innovan. Más impulso en el desarrollo de los servicios para los ciudadanos a través de la red. Más inversión en educación y en medios tecnológicos para las escuelas y universidades. A ver si ahora que entramos en periodo electoral, se produce un debate sobre el modelo que tenemos, porque así no podemos seguir. Si queremos que el sector cumpla el papel que debe cumplir para que este pais se modernice, algo deberá cambiar. BIT 140 AGO.-SEP. 7 2003
30 oct 2015