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Las telecomunicaciones, elemento de desequilibrio entre regiones
Opinión Las telecomunicaciones, elemento de desequilibrio entre regiones Juan I. Sánchez Piñole a Comisión de la Unión Europea ha publicado a principios de este año una Comunicación al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones sobre la Cohesión y la Sociedad de la Información que no estoy seguro haya sido leída y "procesada" por toda la clase política de las COMUNIDADES AUTÓNOMAS. Por si resulta de interés para alguno de los compañeros que no están ubicados en las grandes metrópolis de las Telecomunicaciones de nuestra Nación y pueden utilizar este documento para mentalizar sobre el tema, hago aquí un pequeño extracto. Esta Comunicación forma parte del seguimiento a las recomendaciones y análisis de un Informe anterior sobre la Cohesión Económica y Social en el ámbito de la sociedad de la información. Los redactores de la Comisión alertan del peligro que supone para la Cohesión el desarrollo desigual de las regiones (en versión comunitaria habría que hacer corresponder este concepto aproximadamente a nuestras CC.AA.) en materia de telecomunicaciones, que podría conducir a una nueva clasificación de los territorios entre ricos en información y pobres en información (realmente estas categorías ya existen, y entiendo que se trata de no ahondar diferencias). Es absolutamente claro que para la Comisión, la información es un producto igual que cualquier otro que podamos imaginar, con la diferencia de que en su visión, el futuro estará aún más marcado por las diferencias en los parámetros que van a definirle de modo cuantitativo y cualitativo. Recuerdo aquí que para la Unión Europea, las Telecomunicaciones están englobadas en la Dirección General XIII, que abarca además el Mercado de la Información (si hay mercado es que hay producto) y Valoración de la Investigación, (es decir a lo que está por venir), y depende del mismo Comisario del que dependen los Asuntos Industriales y las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones. En España, por contra, sigue siendo un tema ligado orgánicamente a las "Obras Públicas" independiente del nombre administrativo que tenga formalmente, es decir ni se relaciona con la Industria, que lo es, ni con las Tecnologías de la Información, cuyo soporte constituye. Ello tiene consecuencias como las que detecta en la Comunicación la Comisión y serán mencionadas en otro lugar. Por todo ello resaltan los redactores comunitarios la necesidad de tomar medidas a los diferentes Gobiernos y Administraciones en los ámbitos de política legislativa, de inversiones y de solicitud de ayudas. La Comunicación pone de manifiesto que las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) pueden ser un factor clave para superar aislamientos de regiones cuya ubicación deje fuera de los ejes de desarrollo tradicionales, lo que es evidentemente el caso de bastantes Comunidades del Estado. La Comunicación parte de la base de que sólo una infraestructura adecuada de información y telecomunicaciones permitirá participar en esa sociedad que viene. Pero asimismo, detecta que al cuantificar en datos promedios los parámetros que miden la posición de partida de las regiones europeas, se manejan siempre datos a nivel Estado y por tanto el desequilibrio dentro de ellos, al no estar valorado estadísticamente puede producir retraso de algunas en relación con otras, con efectos muy perjudiciales en los años futuros. Como es lógico, resulta difícil corregir lo no identificado. Llama la atención a la Comisión el bajo porcentaje (algo menos del 2%) de inversiones del Fondo Europeo de Desarrollo Regional se dedica a inversiones en el sector de Telecomunicaciones. Parece claro que se tiende a inversiones en infraestructura de corte tradicional, como carreteras, o de tipo lúdico como pabellones deportivos etc., que por otra parte son más identificables por el ciudadano medio y dejan bien a los políticos del lugar. La adscripción orgánica de las Telecomunicaciones ya citada anteriormente las hace entrar siempre en competencia para ser elegidas con obras civiles de elevado precio, y los gestores les asignan sistemáticamente la peor parte. Es aún más significativo que el porcentaje dedicado a fomentar la demanda es sólo el 0,3 %, cuando para los redactores de la Comunicación se trata de uno de los elementos claves para entrar en esa nueva sociedad. Resulta de interés la afirmación de la Comisión de que el servicio universal que hoy parece reducirse al servicio de telefonía vocal debería concebirse "a la carta" por utilizar un término al uso popularizado por la transmisión de acontecimientos deportivos, es decir que para una PYME puede ser algo muy distinto que para un Hospital o una anciana que vive sola en su domicilio. La Comisión alerta del peligro de dejar el acceso a los servicios avanzados a las fuerzas del mercado, puesto que el resultado puede ser causa de retrasos irrecuperables para las regiones menos favorecidas. Esto me parece de gran importancia en estos momentos en que existen tantos adoradores de la diosa Mercado. La Comisión pide a los Estados Miembros y a las regiones interesadas que sopesen bien sus decisiones de inversión para evitar que se abra aún más la distancia entre los ya potencialmente ricos en información y aquellos que son pobres, y cuyas clases políticas ni siquiera llegan a percatarse de ello. Resulta curiosa la afirmación de que el nivel regional es el más adecuado para determinar las oportunidades que ofrece la sociedad de la información, cuando tradicionalmente hemos considerado que las Telecomunicaciones son tema ligado al Estado Central, y así se ha reflejado en nuestro texto constitucional. En dicha comunicación se identifican una serie de parámetros que definen las telecomunicaciones como instrumento de evolución hacia la sociedad de la información, y que resumo a continuación. En primer lugar tendríamos los indicadores de acceso, tales como cobertura de la Red Digital de Servicios Integrados, la digitalización de centrales telefónicas, el número de nodos de servicios en línea, tiempos de instalación de una línea, calidad de servicios, gama de servicios soportados etc. En segundo lugar tendríamos los indicadores de asequibilidad, ligados a las tarifas de los servicios, cuyo análisis pone ya de manifiesto que aquellas regiones centrales de la Unión Europea tienen siempre precios más bajos que las regiones de cohesión, (léase nosotros) lo que refleja simplemente la tendencia de la riqueza a perpetuarse. En tercer lugar, se citan los indicadores de suscripción que son otro dato clave para calibrar el retraso de las regiones de la cohesión. La Comunicación cita por ejemplo el número de servidores de Internet, abonos a servicios de transmisión de datos, redes de cable, densidad telefónica, abonos a telefonía móvil, que como no, son muchísimo más alto en las regiones centrales de Europa que en las regiones de cohesión entre las que nos encontramos. * Juan I. Sánchez Piñole Es ingeniero de Telecomunicaciones por la ETSITM. Licenciado en Derecho y Diplomado en Medioambiente por la EOI. Es Presidente de la delegación de Asturias de la AEIT. Las conclusiones del documento, pese a que van dirigidas a los Estados, deberían ser conocidas por los responsables políticos de nuestras CC.AA., aunque sólo fuera para reclamar de aquel el cumplimiento de sus obligaciones y de las indicaciones que se le hacen. Tengo dudas sobre la existencia de estadísticas de las propias Administraciones de las CC.AA. de todos estos parámetros y de su seguimiento. Estoy seguro de que existen bastantes datos, pero obrarán lógicamente en poder de nuestro Operador dominante, y estarán referidos únicamente a las áreas de negocio propios. No me resulta evidente que este tema sea prioritario para toda la clase política de nuestras Comunidades Autónomas, y por ello, aquellas que preocupadas por el presente se estén olvidando de las Telecomunicaciones van a condicionar gravemente su proyección hacia el tercer milenio.
30 oct 2015
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Un triste final para una extraña historia
Opinión Un triste final para una extraña historia Ricardo Valle i uno no hubiese estado personalmente comprometido unos cuantos años con el desarrollo de Fundesco, el conjunto de confusas y contradictorias noticias en torno a la delicada situación que está viviendo Fundesco en estos días, se limitaría a una más de las crisis que la fundación ha atravesado en su ya relativamente larga historia. En este caso, aparentemente, como consecuencia de la supresión de la subvención por parte de Telefónica o, como se ha dicho más finamente, de la reducción a cero de la asignación de Telefónica. Sin embargo un anuncio tan cortante, que está obligando a realizar a toda velocidad un cambio dramático en la estructura de Fundesco parece que debería haber requerido una cierta etapa de maduración y una planificación del proceso a seguir, antes de lanzarse a una precipitada carrera para desembarazarse del actual equipo de profesionales que desarrollan sus actividad en la Fundación, una gran parte de ellos compañeros nuestros. Para los que hemos trabajado en Fundesco no constituye una novedad la dificultad de una institución tan personalizada y dependiente de Telefónica y casi con seguridad todos hemos vivido, como sucede en cualquier empresa, alguna modalidad de crisis. Pero, si bien entendemos que la decisión final compete a Telefónica, parece natural que nos planteemos algunos interrogantes sobre una decisión que a muchos nos parece cuando menos sorprendente y lamentable. Por otra parte las noticias que se van recogiendo de la prensa diaria y nos llegan a través de compañeros nos afectan muy especialmente por la singular forma en que se está instrumentando lo que podríamos llamar la voladura controlada de la mayor parte de Fundesco. En un país como el nuestro, estructurado de forma tan cartesiana en grupos y carreras convenientemente distanciados para evitar perniciosos contagios y donde la práctica del dialogo social no es moneda de cambio, hay que reconocer el valor y el mérito que supone la existencia de una institución, como Fundesco, que siempre ha tratado de romper esa tradicional separación entre "territorios" y ha dedicado su esfuerzo a transmitir a la sociedad en general el mensaje del cambio social que están produciendo las recientes tecnologías de la información y las comunicaciones. Desde mi punto de vista que creo compartido por bastantes profesionales de muy diversas ramas del saber, es realmente motivo de agradecimiento que Telefónica haya promovido, impulsado y apoyado una institución que se ha dedicado a crear un puente entre Tecnología y Sociedad en un país tradicionalmente poco motivado por el progreso tecnológico y que siempre ha considerado, y en gran medida continúa considerando, que las tecnologías y la cultura son dos mundos aparte. Gracias a iniciativas como Fundesco, Telefónica ha liderado una aproximación, fuera del exclusivo punto de vista del negocio, a los aspectos sociales de las tecnologías de la información y las comunicaciones, favoreciendo temas como la prospectiva tecnológica, el análisis crítico del proceso de integración de dichas tecnologías en nuestra sociedad, la evaluación de su impacto en los diferentes aspectos de la vida social y el mantenimiento de un debate permanente sobre las mismas, orientado a contribuir al desarrollo y modernización de la sociedad española. Creo sinceramente que Fundesco ha sido un ejemplo de amplitud de miras en el servicio a la sociedad y que no abundan en España instituciones como Fundesco. Por ello me resulta más sorprendente la situación actual. ¿Porqué, de forma súbita, se adopta una medida tan contundente? ¿Había establecido Telefónica, con anterioridad, unos criterios que no se han respetado y, en consecuencia, se toman estas medidas? No parece haber respuesta clara. Lo más alarmante es que, sin un nuevo proyecto de fundación conocido, que se fije como objetivo a perseguir, se inicia el desmantelamiento del equipo de profesionales de Fundesco y mi sorpresa y la de muchos compañeros ha sido enterarnos "por la prensa" de que aparentemente esos profesionales son los causantes de la situación creada. Parece que repentinamente Telefónica ha decidido aplicar criterios empresariales a Fundesco, no sabemos si estos criterios se van a extender a las otras fundaciones de Telefónica. También nos enteramos que los profesionales de la fundación se duermen en sus laureles y como señala, siempre según la prensa, un directivo de Telefónica, Fundesco se había convertido en un dinosaurio al que conviene adelgazar. Por supuesto no se puede negar originalidad a llamar, desde Telefónica, dinosaurio a Fundesco y desde luego la eficacia de la cura de adelgazamiento aplicada está fuera de toda duda. Es probable que se haya producido en los últimos años una cierta hipertrofia de personal de todo tipo en Fundesco, cuyas causas no estaría de más determinar y analizar como paso previo a las oportunas medidas correctoras. Pero tal como han trascendido las noticias no se ha producido esta reflexión interna y lo que nos llega es un profundo cambio de criterios y directrices; del que, al parecer, la dirección de la fundación fue "informada" en la propia sesión del último Patronato. En cualquier caso la decisión repentina de mantener Fundesco pero sin concederle subvención es realmente muy sorprendente y novedosa. El modelo de Fundesco ha ido evolucionando con los años y ha pasado por diferentes etapas. Es lógico y evidente que cualquiera de nosotros, inmersos en el mundo de las telecomunicaciones más o menos de acuerdo con las líneas que la fundación ha seguido en una etapa o en otra, pero dudo que exista alguien que crea posible que Fundesco pueda desarrollar actividades en desacuerdo con la opinión de su Patronato presidido estatutariamente por el presidente de Telefónica. Porque eso y no otra cosa es lo que se nos transmite. A Fundesco no se le cambian los objetivos, su dirección elabora el plan de actividades para 1998 y presenta dicho plan de actividades al Patronato y parece que éste, con lo que podríamos llamar una sorprendente carga de refinado sadismo, tuvo a bien escuchar el planteamiento del ambicioso plan que el presidente ejecutivo le presentó en su última sesión y tan sólo después de escucharle le comunicó amablemente la decisión de no conceder ni un céntimo de subvención. ¿Estaremos presenciando el nacimiento de un nuevo modelo de gestión? Mis conocimientos de alta gestión empresarial son muy escasos, pero la originalidad de la relación percibida entre el Presidente del Patronato y el presidente de la Comisión Delegada marca un modelo inédito que no creo que muchos profesionales de Fundesco, tan instruidos en estrategias institucionales hubiesen podido prever. Su presidente no fue capaz de preverlo. Y uno no puede resistir preguntarse cómo es posible que por parte de Fundesco no se conociese la nueva opinión de Telefónica, contraria a conceder subvenciones a fondo perdido. Es fácil imaginar la sorpresa del equipo directivo que sin saber esta decisiva opinión elabora un plan de actividades solicitando una subvención. Casi tanta como la de los observadores cuando se enteran de que las víctimas de este desaguisado no son, como algún ignorante podía pensar sus autores, sino los profesionales quizá excesivamente dormidos en los laureles. El modelo de gestión y el sistema de información para la gestión es, como se puede apreciar enormemente creativo, no sabemos si procede de alguna renombrada escuela y si bien no resulta muy convincente, hay que recordar que todas las nuevas teorías encuentran dificultades en sus comienzos. En cualquier caso, ¿ Qué tiene que ver este extraño procedimiento que, se cuente como se cuente, manifiesta evidentemente una íntima contradicción entre Telefónica y la actual presidencia de la Fundación con los profesionales de la casa ? Nadie puede negar que gracias al mecenazgo de Telefónica, Fundesco ha sido y en parte continúa siendo una referencia nacional e internacional en todo lo referente a la promoción y difusión de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la sociedad. Pero ese posicionamiento nacional o internacional no se consigue únicamente con mecenazgo. Una variable de extraordinaria importancia es la seriedad y el prestigio de los profesionales de la Fundación. A lo largo de cerca de tres décadas Fundesco favoreció la creación de equipos interdisciplinarios que supieron ganarse la credibilidad de los diferentes sectores de la sociedad y han llegado a tener una envidiable capacidad de convocatoria. Esos profesionales que, por ejemplo, mucho antes que se adoptase ninguna medida desde las esferas gubernamentales impulsaron en España el tema de la Informática en la Escuela, haciendo de Fundesco una de las escasas instituciones pioneras en España de este impulso. La siembra que se hizo en su día, hace más de 20 años, ha sido un factor determinante en la formación y motivación de un considerable número de técnicos, asesores y educadores que posteriormente han puesto lo mejor de ellos mismos en integrar las posibilidades de las modernas tecnologías en las escuelas. Desde sus comienzos los profesionales de Fundesco, como resultados de una serie de encuentros celebrados en Buitrago en los albores de la Fundación y seguidos posteriormente bajo la forma de Grupos de Trabajo, han aportado a la sociedad el resultado de las reflexiones de incontables equipos de expertos y pensadores sobre las consecuencias, las ventajas e inconvenientes de la integración de las tecnologías en las diferentes ramas del quehacer humano. Estas aportaciones, frecuentemente en forma de informes técnicos todavía se buscan por los estudiosos, a pesar de la rápida evolución del cambio tecnológico y algunos de ellos han superado ampliamente el valor coyuntural de un informe de situación. Esos profesionales que de forma incansable han dedicado una ingente cantidad de energía en difundir en la sociedad española tan poco dada a la labor de divulgación los conceptos más o menos enrevesados de las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones y extenderlos favoreciendo así el avance y modernización de la sociedad. Fundesco durante muchos años ha subsanado un vacío informativo en el campo de las tecnologías de la información ofreciendo informes de los mejores expertos españoles, traduciendo obras de reconocidos autores extranjeros y fomentando mediante premios la labor de creación en este ámbito. Durante años se realizó una seria labor de promoción de campos tecnológicos emergentes, proponiendo iniciativas en línea con los países más avanzados del mundo, después de encuentros con instituciones de otros países, similares a Fundesco. Las relaciones internacionales experimentaron un notable cambio y el prestigio de la fundación se extendió realmente por todas partes. Desde antes de la incorporación de España a la entonces Comunidad Europea, Fundesco fue una de las pocas instituciones españolas con una presencia activa en los Programas relacionados con las aplicaciones sociales de las tecnologías de la información incluyendo su análisis prospectivo. En muchos de esos proyectos Fundesco ha sido, fuera de la natural presencia universitaria, la primera institución española que empezó a participar en proyectos, llegando incluso a ser contratista principal de alguno de ellos. En colaboración con otras unidades del entorno de Telefónica, Fundesco ha venido constituyendo una pieza importante en la instrumentación de la presencia de Telefónica en Latinoamérica y ha sido motor de un gran número de iniciativas con importante proyección en el ámbito de numerosas operadoras latinoamericanas, en temas como formación y capacitación de cuadros técnicos, prospectiva, políticas de colaboración etc. Desde sus inicios hasta el día de hoy Fundesco ha constituido un punto de referencia indudable e indiscutible en todos los temas relacionados con la aplicación y posibilidades de las nuestras tecnologías en el campo de la discapacidad. Ha colaborado en los Programas más importantes de la Unión Europea en ese campo y su presencia ha sido asimismo importante en muchas de las acciones de cooperación científica y técnica dirigidas a este sensible campo de actuación donde además ha colaborado en múltiples ocasiones para crear en España una opinión y una imagen social más elevada y digna sobre la discapacidad, luchando contra las tradiciones de nuestro país, tan retrasado en movimientos de integración y de respeto a las personas con minusvalías y discapacidades. No puedo evitar en estos momentos de vivencia personal, recordar cuando en el entorno europeo las redes científicas públicas de cada país estaban iniciando sus esfuerzos para interconectarse entre sí y, ante la carencia en España de una red académica pública, Fundesco promovió su puesta en marcha, realizó los estudios iniciales en colaboración con las altas instancias del MEC y se consiguió poner en marcha un proyecto para el intercambio de recursos informáticos entre científicos españoles que, finalmente, se convirtió en RedIRIS, gestionada directamente por Fundesco durante varios años, actividad que generó un grupo de expertos de innegable prestigio. Desde el punto de vista de la difusión no se pueden olvidar esfuerzos de la importancia y significación de la colaboración con la Administración en promover los servicios de telecomunicación en las PYMES españolas en el marco del Proyecto STAR. Ni la permanente contribución y ayuda a las autoridades de las diferentes comunidades autonómicas españolas en los estudios para la integración de las telecomunicaciones en el desarrollo regional. En otro orden de colaboraciones, en su momento fue una satisfacción y hay motivos para que lo siga siendo que la Presidencia del Gobierno solicitase la colaboración de Fundesco cuando, producida la integración en la Unión Europea, se consideró necesaria una reflexión sobre el papel de las recientes tecnologías, no sólo las telecomunicaciones y la informática, en la evolución de la sociedad y fruto de esa confianza fue la organización de los Encuentros de Buitrago sobre Nuevas Tecnologías, con participación de un nutrido grupo de representantes de la Administración y de expertos de gran número de campos tecnológicos de muy diferentes países. El mundo de la comunicación también fue siempre objeto de atención preferente de la fundación, durante bastantes años se han producido encuentros entre profesionales de Fundesco y representantes del mundo del periodismo científico, así como con destacados representantes del mundo de la comunicación en general. Fundesco ha ofrecido a la sociedad una importante panoplia de publicaciones con un esfuerzo editorial muy considerable que, aunque ahora se pretenda minimizarlo merece un reconocimiento profesional más generoso y menos frívolo. Fuera de partidismos y lecturas sesgadas de la historia de Fundesco estoy convencido de que desde todos los ángulos de la sociedad se percibe, o al menos se ha percibido, la Fundación como una plataforma interdisciplinaria de debate y análisis social con un acusado sentido de la independencia de pensamiento y que progresivamente fue alcanzando una gran credibilidad y un relevante poder de convocatoria. Al margen de la preocupación personal por nuestros compañeros de la fundación, que personalmente para mí lo son todos los profesionales que han aportado su esfuerzo, sean o no ingenieros de telecomunicación, cabe preguntarse si no era posible haber instrumentado el cambio necesario de otra forma, aunque sólo fuese para evitar la sombra de otras sospechas. Los interrogantes pueden continuar: si Telefónica, como se ha dicho, considera mejor financiar proyecto a proyecto ¿porqué se destruyen los equipos de profesionales antes de saber qué proyectos son de interés para ella?. ¿Porqué no se ha señalado un modelo de fundación y se ha establecido un plan de aproximación progresiva al mismo? Se pretende tranquilizar diciendo que la fundación no va a desaparecer. Por el momento parece que no hay que temer la lluvia de fuego purificador desde las alturas y esperamos y deseamos que, con estos modernos procedimientos de gestión y coordinación organizativa y el esforzado, aunque reducido, grupo de custodios del fuego sagrado institucional, Fundesco ocupe el lugar que todos le deseamos. Esperemos, de todo corazón, que la situación se normalice y Fundesco no tenga que buscar, es un ejemplo, el mecenazgo de alguna bebida espumosa para publicar de nuevo sus reputados anuarios sobre Telecomunicación, sustituyendo la presencia y subvención de la primera operadora nacional. En cualquier caso se siente la desaparición de una referencia de las más claras de la sociedad española en el ámbito de las tecnologías y no se puede evitar un cierto sentimiento de nostalgia, aunque se nos informe que ahora la nueva Fundesco, libre de lastres, va a seguir navegando. Siempre basándonos en la información de los medios, nos parece que la forma de largar lastre ha sido innecesariamente desabrida y precipitada. Si hay que cambiar hágase, pero sin rebajar la categoría y el reconocimiento al esfuerzo de tantos profesionales de prestigio y, sobre todo, hágase con mucho cariño y cuidado porque se trata de una institución prestigiosa que ha prestado muy significativos servicios a Telefónica, entre otros la mejora de su imagen, muchas veces necesitada de un toque de generosidad social. Porque de no ser así, más de uno podría pensar que se trata de un procedimiento de asegurar lealtades internas, o que se trata de un caso de enfrentamientos personales de muy alto nivel que dirimen sus desavenencias con una frivolidad peligrosa. En ambos casos habría motivos de honda preocupación. * Ricardo Valle Ricardo Valle es Director del GATE de la Universidad Politécnica de Madrid.. Las conclusiones del documento, pese a que van dirigidas a los Estados, deberían ser conocidas por los responsables políticos de nuestras CC.AA., aunque sólo fuera para reclamar de aquel el cumplimiento de sus obligaciones y de las indicaciones que se le hacen. Tengo dudas sobre la existencia de estadísticas de las propias Administraciones de las CC.AA. de todos estos parámetros y de su seguimiento. Estoy seguro de que existen bastantes datos, pero obrarán lógicamente en poder de nuestro Operador dominante, y estarán referidos únicamente a las áreas de negocio propios. No me resulta evidente que este tema sea prioritario para toda la clase política de nuestras Comunidades Autónomas, y por ello, aquellas que preocupadas por el presente se estén olvidando de las Telecomunicaciones van a condicionar gravemente su proyección hacia el tercer milenio.
30 oct 2015
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La Ley General de Telecomunicaciones: una pieza no consensuada del proceso de liberalización
José Roberto Ramírez 1. Antecedentes: El proceso de liberalización en España Desde el 30 de Agosto de 1987, el panorama de las telecomunicaciones en Europa y en el mundo entero ha cambiado profundamente. En esa fecha, la Comunidad Europea lanzó el "Libro Verde sobre el Desarrollo de los Servicios y Equipos de Telecomunicación en el marco del Mercado Único", impulsando un proceso, desarrollado posteriormente a través de una larga lista de medidas liberalizadoras, cuya pretensión era culminar en la liberalización plena de 1998. Este impulso obligó a los Estados europeos a adaptar su marco regulatorio y España lógicamente también se sumó a esta tendencia. En paralelo con el Libro Verde y de acuerdo con los principios en el recogidos, en España se aprobaba La Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (Ley 31/1987), la L.O.T., que implantaba por primera vez un marco regulatorio integrado en el sector, y posteriormente se alcanzaban hitos tan significativos como el Primer Plan Nacional de Telecomunicaciones, la elaboración de un nuevo Contrato entre el Estado y Telefónica, la puesta en marcha del Consejo Asesor de las Telecomunicaciones en 1991, la Ley 32/1992 que modificaba y adaptaba la L.O.T. y toda una extensa normativa de desarrollo. El Acuerdo del Consejo de Ministros de 7.10.1994, estableció ya el horizonte de liberalización hasta 1998, y promovió la promulgación de diversas medidas sobre el satélite, las telecomunicaciones por cable, la creación de un 2º operador de telefonía móvil, etc., acordes con la filosofía de liberalización progresiva fijada. Sin embargo, por distintas razones, entre las que estaría la situación política del país al final de la última legislatura socialista, el proceso se ralentizó desde mediados de 1995 hasta algo después de la victoria electoral del Partido Popular. Pese a que el cambio de Gobierno originó un momentáneo parón, con la modificación del horizonte de liberalización plena que quedó fijado en el 1 de diciembre de 1998, continuaron promulgándose medidas como la Ley de Liberalización de las Telecomunicaciones con la consiguiente creación de la CMT y el lanzamiento de un 2º operador de servicios básicos, la O.M. sobre tarifas y condiciones de interconexión, etc., que aceleraron este proceso y permitieron, sobre todo, poner en marcha los concursos de adjudicación de licencias para operadores de servicio fijo (2da y 3ra licencia de servicio fijo), de cable (decenas de demarcaciones) y móviles. Estas iniciativas, junto con las continuas adecuaciones que exigían las directivas comunitarias y la irrupción de la TV digital con su tormentosa regulación, dieron como resultado un enorme "magma" normativo que había que ordenar. En este marco se promulga la Ley General de Telecomunicaciones, que pretende constituir la norma que regule las reglas del juego de las telecomunicaciones en España para los próximos años, y que viene a aparecer en un momento crucial para las mismas: el año 1998. Ha sido casi un año de trámites parlamentarios, desde su entrada en el Congreso el 30.06.1997, tramitación de enmiendas en el Congreso, declaración de trámite de urgencia, aprobación por el Pleno del Congreso, enmiendas en el Senado, vuelta al Congreso para su aprobación final y publicación en el B.O.E. Tras entrar para su tramitación en el Congreso de los Diputados, la Ley fue objeto de 2 enmiendas a la totalidad (PSOE e IU), que fueron rechazadas, y de 436 enmiendas al articulado. En el Senado la Ley fue objeto de 2 vetos (rechazados), 364 enmiendas (224 aprobadas en mayor o menor grado) y 5 votos particulares. Como resultado del trámite parlamentario la Ley fue enmendada con todos sus artículos a excepción de los arts. 2 y 75 y la D. A. 4ª, si bien la mayor parte de los cambios fueron técnicos o de estilo. El dictamen o texto remitido por el Senado fue aprobado sin modificaciones por el Congreso de los Diputados, el pasado día 2/4/98, y la Ley General de Telecomunicaciones ha sido publicada finalmente en el Boletín Oficial del Estado el 25 de abril de 1.998. Desdichadamente, sin embargo, la Ley no alcanzó todo el consenso parlamentario que "una cuestión de Estado" como esta debiera tener. Todo parece indicar que a partir de este momento, pueden aparecer diferencias significativas en algunos temas clave, como por ejemplo, el servicio universal, las políticas activas en el sector, la asignación de competencias a la CMT y la delimitación de su campo de actuación frente al Ministerio de Fomento, el Tribunal de Defensa de la Competencia y el Gobierno mismo, que podrán variar según el signo político de los sucesivos Gobiernos, o incluso la actuación coyuntural cada uno de ellos. 2. Contenido de la Ley Tal como se contempla en la exposición de motivos de la propia Ley, con objeto de promover la plena competencia en las telecomunicaciones, se regulan los principales aspectos del sector, entre los que destaca que: * Desaparecen los sistemas de concesiones y autorizaciones administrativas, frente a dos únicas figuras: licencias individuales y autorizaciones generales. * El concepto de operador dominante se asocia a diversas obligaciones. Se define como el operador con más del 25% de cuota de mercado aplicable a cualquier ámbito geográfico. La CMT podrá, sin embargo, decidir caso por caso, la inclusión o exclusión en este concepto de cualquier operador. * La interconexión es un derecho y una obligación de cualquier operador, sujeta a negociación entre las partes. Los operadores de telefonía móvil podrán tener obligaciones análogas a las de los operadores dominantes. * Se desarrolla la prestación del servicio universal por parte del operador dominante y su financiación por todos los operadores del mercado, en un escenario de servicios mínimos asegurados, sujetos a evolución en el tiempo. Los servicios incluidos son: conexión a la red de telefonía fija y servicio de telefonía fija que permitan cursar llamadas nacionales e internacionales, y la transmisión de fax y datos; guía telefónica; oferta suficiente de teléfonos públicos de pago; y acceso de los discapacitados . * Se establece la posibilidad de utilización compartida de bienes de titularidad pública o privada (en casos de expropiación forzosa, canalizaciones subterráneas, etc.), que sean objeto en el futuro de ocupación en virtud de obligaciones de servicio público. Si no se alcanza el acuerdo entre los operadores, la CMT podrá establecer las condiciones de la compartición. * El espectro radioeléctrico queda definido como recurso escaso cuyo uso gestiona el Estado, quién podrá limitar las licencias que hagan uso del mismo. Esto refuerza el control gubernamental sobre servicios con potencial de crecimiento y de interés para los nuevos entrantes, como los móviles, el acceso local inalámbrico y los servicios alternativos de TV (MMDS). * Se unifican y actualizan otros aspectos como tasas, cánones, infracciones, sanciones. * Se establece la necesidad de transformación ordenada de los títulos habilitantes actuales, de forma que se elimine el riesgo de incertidumbre jurídica. En cambio, no se contempla el régimen de radio y televisión, cuya transformación sin duda será problemática dada la tendencia hacia la convergencia tecnológica y empresarial entre las telecomunicaciones y el audiovisual, y el indudable interés que despierta el control de los medios de comunicación en el ámbito político, en los grupos de influencia y en los grandes grupos empresariales, en general. Veremos los efectos de esta transformación sobre las actuales licencias de TV privada, los Canales Autonómicos, la TV digital por satélite, el MMDS, las infraestructuras de transporte y difusión pública de TV terrestre, la propia TV pública, y sobre la generalidad del panorama del audiovisual en España, y las infraestructuras que lo soportan. La Ley contiene en gran medida la traslación y adaptación de directivas comunitarias al marco jurídico de nuestro país, lo que no es un procedimiento mecánico ni exento de posibilidades de interpretación, como lo demuestra la historia reciente del Real Decreto-Ley sobre TV digital y el gran número de enmiendas a la Ley, en su mayor parte rechazadas, presentadas sobre este tema por los grupos políticos de la oposición. En este proceso, forzosamente más técnico, hubiera sido deseable también un mayor consenso. También contiene la Ley una refundición, agrupación y amparo en un sólo texto legal de medidas ya implantadas, que abarca disposiciones sobre tarifas y condiciones de interconexión, numeración, funcionamiento y competencias de la CMT, infraestructuras en interior de edificios, etc., aspectos que no hacen a la Ley innovadora, pero pueden facilitar la simplificación del marco normativo. Específicamente la legislación existente que la Ley ampara se refiere a: * Tarifas y condiciones de interconexión hasta 1 de diciembre de 1998. * Numeración: Plan Nacional y Reglamento de Asignación y Reserva, Portabilidad Geográfica, Acceso Indirecto. * Reglamento de la CMT y régimen interior. * Ley de Infraestructuras en el Interior de Edificios. * Reglamento de Telefonía Básica. Finalmente, tiene un carácter fuertemente derogatorio sobre el ordenamiento jurídico preexistente, abarcando la casi totalidad de la Ley 31/1987 de Ordenación de las Telecomunicaciones (L.O.T.), la Ley 37/1995 de Telecomunicaciones por Satélite, la Ley 42/1995 de Telecomunicaciones por Cable, determinados artículos de la Ley 12/1997 de Liberalización de las Telecomunicaciones, y el art. 170 de la Ley 13/1996, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social, entre otras. Ello implicará la necesidad de un desarrollo normativo extensísimo para adaptar y sustituir la normativa precedente. 3. El trámite parlamentario 3.1. Congreso de los Diputados Este trámite parlamentario de la LGT se ha caracterizado por el desacuerdo de los Grupos Parlamentarios Socialista e Izquierda Unida, junto a otros partidos minoritarios, en torno a la sustitución del carácter de servicio público, que históricamente han tenido las telecomunicaciones, por otra nueva definición, como "servicios de interés general que se prestan en régimen de competencia". Según estos grupos, esta nueva calificación no garantizará ya unos servicios mínimos idénticos para todos los ciudadanos. Asimismo, expresaron el riesgo que supone la pérdida del control del Estado sobre Telefónica, sin duda el principal agente del sector nacional en términos de dimensión empresarial, financiera, de mercado, y de empleo. Estos grupos interpretaban con preocupación, que el Estado abandona un sector estratégico como es el de las telecomunicaciones, dejándolo en manos de grupos de inversores privados, con el riesgo de discriminación y dualización social entre los ciudadanos, en función de la disponibilidad o privación de servicios de telecomunicación. Finalmente, aspectos como los planteamientos intervencionistas, la discrecionalidad gubernativa, y el concepto de Servicio Universal, tanto en lo referente a su definición, la ampliación del ámbito de servicios incluidos, su financiación y garantías, y su concepto dinámico, fueron objeto de enmiendas. Resultaron novedosos, el planteamiento del acceso a Internet como integrante del Servicio Universal y del acceso en Banda Ancha para Centros educativos, Sanitarios y Bibliotecas. Los Grupos nacionalistas por su parte han centrado sus enmiendas, como era de esperar, en torno al hecho autonómico, que les permita tener mayor protagonismo en aquellos aspectos que afectan a sus territorios y desarrollar sus propias redes institucionales. Los aspectos del audiovisual también fueron objeto de su atención, especialmente, la gestión del espectro para esta clase de servicios. Asimismo, plantearon la posibilidad de que sean las CC.AA. las que gestionen el servicio universal, cuando su prestación se refiera a su territorio. Otro aspecto controvertido fue el referido a las competencias de la CMT en materia de competencia. Los Grupos Socialista, Izquierda Unida y CiU presentaron enmiendas que se dirigían a proporcionar a la CMT, en lugar de al Tribunal de Defensa de la Competencia, bien todas las funciones en materia de competencia de las telecomunicaciones, o bien las atribuciones de instrucción de los procesos en esta materia (lo que venía realizando el Servicio de Defensa de la Competencia bajo la esfera del Ministerio de Hacienda para la generalidad de los procesos). En el fondo subyacía, para unos la desconfianza en la independencia del servicio mencionado y la necesidad de reforzar a la CMT, y para otros la posibilidad de arañar en algún otro momento esa competencia para sus CCAA. Todas estas enmiendas fueron derrotadas y la balanza se inclinó completamente a favor de la asunción de todas las competencias por el Tribunal de Defensa de la Competencia. Temas comunes a las enmiendas de todos los grupos parlamentarios eran: disminuir la ambigüedad existente en muchos puntos de la LGT, referida a competencias de Fomento y la CMT, establecer el principio del silencio positivo en la solicitud de licencias y autorizaciones, o disminuir los plazos de respuesta de la Administración. 3.2. Senado Aún cuando la mayor parte de las modificaciones tuvieron carácter menor y significaban correcciones de estilo, existieron otras con carácter sustantivo, entre las que destacan: * Las condiciones de interconexión prestadas a otros operadores, por los titulares de redes públicas, no serán obligatoriamente similares a las que disfrutan para sus propios servicios. * Los operadores dominantes se definirán en función de los ingresos brutos globales en cada ámbito, y los operadores de móviles podrán ser objeto de diversas obligaciones similares a las de los operadores dominantes, si así lo dispone el reglamento de interconexión. * En la fijación de los precios de interconexión, los criterios aplicables a los operadores dominantes se extenderán a los operadores de telefonía móvil con una cuota de mercado nacional equivalente (25% del mercado). * La aprobación por el Mº de Fomento del Proyecto Técnico de instalación de una red de telecomunicaciones de un operador con obligaciones de servicio público, implicará, además de la declaración de utilidad pública, la necesidad de ocupación a efectos de la legislación sobre expropiación forzosa. * Se contempla que las normas de desarrollo de la Ley puedan obligar a notificar a un organismo público los algoritmos o procedimientos de cifrado, a efectos de su control. * Se extienden las obligaciones de colaboración con la Inspección de Telecomunicaciones, se autoriza la transformación por el Gobierno en una sociedad mercantil a la Entidad Pública Empresarial de la Red Técnica Española de Televisión y se autoriza a Correos y Telégrafos a participar mayoritariamente en el accionariado de sociedades. * Se trasladan las competencias para la fijación de precios a la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, se declaran vigentes algunas disposiciones ya promulgadas como las relativas a infraestructuras comunes de telecomunicaciones en los edificios, TV digital, competencias del Gobierno para la fijación de tarifas y condiciones de interconexión hasta el 1/12/98, entre otras. 3.3. Convalidación por el Congreso El dictamen o texto remitido por el Senado fue aprobado sin modificaciones por el Congreso de los Diputados. Pero, la culminación ha sido una Ley no consensuada entre los principales Partidos Políticos, una situación a la que no debiera haberse llegado y que no será buena para el sector. Como a veces sucede, los representantes políticos quizás no estuvieron a la altura de las circunstancias. 4. La importancia del desarrollo reglamentario La LGT deja pendientes de desarrollo numerosos y muy importantes temas, sobre los cuáles descansan en gran parte las condiciones para la plena competencia de nuestro mercado y la prestación del servicio universal, como son las condiciones aplicables a las autorizaciones y licencias que definen la política de entrada a cada segmento del mercado, la portabilidad, la interconexión, la gestión del servicio universal, y la gestión de espectro, entre otros. Como puede deducirse de la lista completa de temas pendientes, el desarrollo reglamentario de la Ley abre múltiples posibilidades distintas, y por ello, es en este desarrollo dónde verdaderamente se va a hacer política de telecomunicaciones, ya que las condiciones que impongan estos reglamentos fijarán la estructura del sector. La importancia de este desarrollo, será mayor, si cabe, por la gran amplitud del planteamiento derogatorio de la Ley sobre el ordenamiento jurídico anterior, que convierte todo el proceso en una completa "reregulación" del sector, y por el amplio margen de maniobra con que dota al Gobierno, al no requerir trámite parlamentario alguno la elaboración de los Reglamentos. Aquí el riesgo de discrecionalidad, que existe, podría mitigarse mediante el diálogo y la consulta con los agentes del sector, durante el proceso de elaboración de las distintas disposiciones. Lamentablemente, la exclusión del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación entre los integrantes explícitos del nuevo Consejo Asesor de las Telecomunicaciones, no parece el mejor modo de avanzar en este planteamiento. 5. Valoración general A la vista del contenido final de la Ley, hay que recordar que en un pasado editorial (Bit nº 102), ante la remisión de la Ley General de Telecomunicaciones al Congreso para su debate, se planteaban ya algunos requisitos que debía reunir la Ley, entre los que resaltaban: la incorporación de las directivas europeas y la reducción de la discrecionalidad política de los legisladores; el proporcionar un marco legal de carácter flexible, abierto, evolucionable y de amplio consenso entre los grupos parlamentarios; el limitarse a marcar objetivos, reglas de juego y delimitar claramente las competencias y atribuciones del Mº. de Fomento y de la CMT; y el suscitar un amplio consenso sectorial y parlamentario. No parece, sin embargo, que el texto final se acomode a estos requisitos, especialmente en lo que se refiere a la limitación de la discrecionalidad y a la necesidad de consenso parlamentario, aspectos que sin duda introducen riesgos, incertidumbres e inseguridades regulatorias que debían de haberse evitado. Al marcar las reglas del juego, tampoco parece que se haya conseguido una separación adecuada de funciones, esto es, entre la función reglamentadora (que corresponde al Gobierno), y las de intervención y promoción directa (ejecutivas, de gestión y aplicación de la regulación) que debieran asignarse a las Autoridades Reguladoras Independientes, la CMT en nuestro caso. En concreto, el desequilibrio de las atribuciones sobre concesión de títulos, en detrimento de las competencias de la CMT, induce a mantenerse expectantes sobre el funcionamiento del nuevo sistema de licencias y autorizaciones, observando si incorpora transparencia y reduce la carga burocrática sobre los agentes que pretenden entrar en el mercado, o por el contrario, estas ventajas se ven anuladas por el desarrollo reglamentario y la discrecionalidad en la actuación del Ministerio de Fomento, especialmente, durante la aplicación del régimen transitorio de la Ley y la adaptación de las licencias de los operadores ya en el mercado. También en este ámbito, debiera haberse alcanzado una desregulación máxima del sector, lo que no es igual a liberalización máxima, sino que la regulación sea la mínima necesaria y se oriente exclusivamente a la resolución de las problemáticas que puedan aparecer. Esto permitiría la máxima libertad de los agentes y el mejor aprovechamiento del dinamismo del sector. La filosofía de la Ley, en cambio, impide su aplicación directa y la hace completamente dependiente del desarrollo reglamentario, lo que puede originar un efecto bloqueante y de freno para el sector. 6. ¿Que dirá si la Ley está bien hecha? La valoración final, "a posteriori", de la Ley se basará en los efectos que produzca, que deberán centrarse en: * Las reducciones de precios e incremento de la oferta de servicios para el consumidor final y las empresas; * En el efecto multiplicador de la actividad económica general gracias a la extensión y abaratamiento de los servicios e infraestructuras de telecomunicación; * En una mayor cohesión social y territorial, gracias a las mejoras en gama de servicios, las reducciones de precios, y las obligaciones que se impongan en el desarrollo de la Ley; * En un desarrollo estable del sector nacional de las T.I.C., que resista los ciclos no expansivos de la economía, y que se extienda tanto a los fabricantes de equipamiento y los operadores de redes y servicios, como a las actividades indirectas de asesoramiento y consultoría; * En la transparencia en las decisiones que afectan al sector, con criterios objetivos y no mediatizados por intereses espurios, especialmente en aspectos clave como son la concesión de licencias; * Y en suma, en el establecimiento de un marco atractivo para la inversión estable y no especulativa, que permita la rentabilización adecuada de la misma. A la vez deberá servir para evitar otros efectos indeseables como: * Que los operadores establecidos ahoguen el desarrollo de los nuevos entrantes; * Que los nuevos entrantes no aporten valor ni inversión, y basen su actuación sólo en la obtención de situaciones de privilegio a costa de los ya establecidos; * Que la falta de agilidad en la actividad reglamentadora, se convierta en un obstáculo para el desarrollo de nuevos servicios y la entrada de nuevos operadores; * Y que los subterfugios legales, procedimentales o políticos se impongan sobre la sana y leal competencia y la eficiencia productiva. Para que todo ello ocurra así, el Gobierno y el Ministerio de Fomento deberán acertar en el desarrollo de la Ley, buscando el máximo consenso político y sectorial, ya que el impacto en el sector, "la verdadera Ley a efectos prácticos", comienza ahora con los Decretos y Órdenes Ministeriales que contendrán los Reglamentos. ¡Y en todo ello, los Ingenieros de Telecomunicación, con el COIT y la AEIT a la cabeza, creo que seguiremos teniendo mucho que decir!. * José Roberto Ramírez Vocal de la AEIT y miembro del GRETEL (Grupo de Expertos en Regulación de las Telecomunicaciones) del COIT/AEIT. -------------------------------------------------------------------------------- DIRECTIVAS EUROPEAS CUYOS CRITERIOS SE INCORPORAN A LA LGT Directiva 90/387/CEE, del Consejo, de 28 de junio de 1990, relativa al establecimiento del mercado interior de servicios de telecomunicación mediante ONP. Directiva 92/44/CE, del Consejo, de 5 de junio de 1992, relativa a la aplicación de la ONP para líneas alquiladas. Directiva 97/51/CEE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de octubre de 1997, por la que se modifican las dos anteriores. Directiva la 95/62/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de diciembre de 1995, relativa a la aplicación de la ONP sobre a la telefonía vocal. Directiva 96/19/CE, de la Comisión, de 13 de marzo de 1996, que modifica la 90/388/CEE, para la plena competencia en los mercados de telecomunicaciones. Directiva 97/13/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de abril de 1997, sobre marco común en materia de autorizaciones generales y licencias individuales. Directiva 97/33/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de junio de 1997, sobre interconexión, servicio universal e interoperabilidad mediante la aplicación de los principios de la ONP. Directiva 97/66/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de diciembre de 1997, sobre protección de datos personales e intimidad. -------------------------------------------------------------------------------- ASPECTOS A DESARROLLAR TRAS LA LGT Orden Ministerial conteniendo las condiciones aplicables a cada categoría de redes y servicios sujetos al régimen de autorizaciones generales. Orden Ministerial conteniendo las condiciones generales a los operadores sujetos al régimen de licencias individuales. Reglamento con las condiciones mínimas para la interconexión. Establecimiento por la CMT de las condiciones y criterios del sistema de contabilidad de costes para la fijación de precios de interconexión. Reglamento de conservación de números telefónicos por los abonados en portabilidad de operador y de servicio fijo/móvil. Reglamento de las condiciones en que la CMT puede requerir información financiera a los operadores. Reglamento sobre la calidad de prestación de servicios y explotación de redes sujetos a obligaciones de servicio público. Real Decreto sobre los procedimientos de revisión del ámbito y financiación del servicio universal. Reglamento con condiciones y procedimiento de designación de operadores encargados de la prestación del servicio universal. Publicación por la CMT de los criterios generales para la determinación del coste neto del servicio universal. Reglamento sobre la estructura, organización y mecanismos de control del Fondo Nacional del Servicio Universal. Reglamento sobre los servicios incluidos en la categoría de servicios obligatorios de telecomunicación. Reglamento adjudicando la obligación de prestar los servicios de telex, telegráficos y otros. Reglamento que determina los operadores obligados a suministrar los servicios de líneas alquiladas, transmisión de datos, RDSI, servicios de telefonía avanzados y los relacionados con la comunicación entre determinados colectivos. Real Decreto de otras obligaciones de servicio público distintas al servicio universal y de los servicios obligatorios. Reglamento de infraestructuras en el interior de los edificios. Real Decreto de modificación del régimen aplicable a laboratorios de ensayo, para adaptarlo a la normativa comunitaria. Reglamento de las condiciones aplicables a los operadores e instaladores de equipos y aparatos de telecomunicación para su puesta en servicio. Reglamento de las condiciones de gestión del espectro radioeléctrico, planes y otorgamiento de derechos de uso.
30 oct 2015
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La verdadera historia interminable
Leonardo Bermejo Saez Según el Diccionario de la Lengua Española, Fantasía es, en su 4ª acepción, "un grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce". Pues bien, sobre esa base y haciendo un cierto paralelismo con la magnifica novela-cuento de Michael Ende La Historia Interminable, es fácil reflexionar sobre la interminable historia que avanza con nosotros desde hace millones de años. Un reino fantástico No es dificil deducir, desde la novela de M. Ende, que su Reino de Fantasia es una referencia al mundo de la Imaginación, la Creatividad, y en definitiva la Inteligencia del género humano. Además, es cierto, como en la novela, que ese reino de la Fantasia-Imaginación ha tenido a lo largo de la historia momentos de expansión y crecimiento y no es menos cierto que ha sufrido retrocesos ante el avance del Reino de la Nada (guerras, fanatismos, pobreza, etc), por cierto muy bien representado por M. Ende como una nube negra que borra la libre imaginación y la fantasia de sus personajes. De una u otra forma, conociendo todo esto, es curioso que hayamos olvidado o no valoremos en su justa medida, a las personas y los hechos que han protagonizado lo que entiendo como real y verdadera historia interminable: la historia cientifica y tecnológica del hombre, provocada por su fantástica capacidad creativa, siempre a partir del entorno y conocimientos que le rodeaban en cada momento. Generalmente la historia de la humanidad se escribe y se estudia atendiendo a como el hombre conquistaba territorios y dominaba a otros hombres (reyes, generales, naciones, batallas, etc), a como unas formas filosóficas avanzaban sobre otras y las superaban (evoluciones sociales, revoluciones, movimientos económicos, etc) y a como se transformaba el arte (pintores, músicos, escritores, etc). Así, a las puertas del nuevo siglo no es extraño que se despierte un cierto ínteres por conocer la vida, en ocasiones apasionante, y la obra de sabios, científicos e inventores que intervinieron también en la historia convencional mientras hacian avanzar esa otra historia interminable de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, no ocupan el lugar que deberían tener en nuestro bagaje cultural, salvo excepciones muy particulares. Con la humildad que el tema requiere y aunque la gran explosión científico-técnica, tal como ahora la percibimos, se ha producido en los siglos XIX y XX, siempre es bueno echar una mirada al camino recorrido para comprender la actual situación de la ciencia y la relación entre el hombre, sus desarrollos, sus descubrimientos, y la evolución científico-técnica que modificó su vida y seguirá transformándola. Evolución siempre, revolución a veces En el principio los hombres usaban instrumentos (palos, huesos, etc) y se alimentaban con lo que la naturaleza les daba generosamente; es de suponer que sus formas de comunicación eran igualmente elementales, pero no por eso menos ingeniosas. Su Reino de Fantasía tendría límites muy cortos. Más aún, hicieron falta miles de años para que aprendieran a tallar la piedra, a guardar y conservar alimentos, a usar instrumentos y en definitiva a modificar su entorno y las cosas que contenía, para su propio provecho. Su cerebro evolucionaba (Fantasía extendía sus límites) y cuanto más diseñaba, más descubría y más aprendía por sí mismo o de otros, y eso además modificaba la inteligencia de sus descendientes por vía genética. Su Fantasía llegaba a predecir -intuir en lenguaje científico- cosas que tardarían siglos en demostrarse o descubrirse. Su intuición y su capacidad de relativizar y relacionar las técnicas y descubrimientos para crear o intuir otros nuevos aceleraba el proceso: en su Fantasía (intuición-deducción) Julio Verne llegó antes que nadie a la Luna, al Polo Sur y al África profunda. Pero sin lugar a dudas el ejemplo de la divisibilidad de la materia es el caso más fantástico: aproximadamente 400 años a. de c., el filósofo griego Demócrito llamó átomo (indivisible) a la partícula de materia que tenía el menor tamaño posible y por si fuera poco llegó a suponer que los átomos de cada elemento eran diferentes en tamaño y forma y que precisamente esas diferencias definían las distintas propiedades y características de los elementos. Aristóteles no lo aceptó, pero dos mil años después supimos que era cierto. Avanzando en el tiempo y pasando por encima de siglos de oscurantismo (la Nada frenaba a la Fantasía) en que el hombre, sin duda y a pesar de todo, variaba y evolucionaba de forma "clandestina" sus métodos científicos y sus desarrollos tecnológicos, llegamos al Renacimiento, época creativa de enorme transcendencia donde el impulso del arte, la navegación y el comercio van a extender el Reino de la Fantasía humana en la dirección de las ciencias matemáticas y del transporte: los continentes se acercan intelectualmente y todo método y técnica que mejore y acorte las distancias marítimas es implantado rápidamente. Como curiosidad próxima a nosotros, en 1967 se descubren en la Biblioteca Nacional de Madrid anotaciones de Leonardo de Vinci (siglo XV) donde este describe una máquina que mantiene la proporción constante 10:1 (Sistema de numeración decimal) en cada una de sus 13 ruedas de registro de dígitos, ¿era una calculadora automática?, ¿se llegó a construir?: no lo sabemos, pero da idea de la capacidad creativa de los hombres del Renacimiento y sobre todo, indica que su fantasía ya no estaba lejos de las necesidades del hombre del Siglo XX. Sin ánimo de olvidar a nadie y dando un nuevo salto en el tiempo nos encontramos en los siglos XVII y XVIII. Más aún, centrándonos en las contribuciones científicas más próximas a nosotros se advierte en estos siglos un impulso considerable en las Matemáticas (Blaise Pascal, G. Wilhelm Leibniz), la Astronomía (Kepler, Galileo, Newton) y el Transporte (James Watt). No sería justo pasar por esta época sin detenernos en el físico y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) que en 1691 desarrolla una máquina que realiza las cuatro operaciones básicas y raices cuadradas. Leibniz es, sin duda, junto a Mozart, uno de los monstruos de la inteligencia y la fantasía humana, un científico y un inventor, en el mejor sentido de la palabra. Antes de cumplir 10 años ha leido a Cicerón, Plinio, Herodoto, Jenofonte y Platón. y a los 15 años ingresa en la Universidad de Leipzig interesándose por el estudio de la lógica. En su obra De Arte Combinatoria trata de crear un "método general por el que todas las verdades de la razón se reducirán a algún tipo de cálculo". El sueño de Leibniz lo conocemos actualmente como Lógica Simbólica. No sólo formula las propiedades de la suma lógica, negación, identidad y la clase nula sino que expone las ventajas del Sistema de Numeración Binario frente al Sistema Decimal. Tienen que transcurrir 2 siglos para que el matemático inglés George Boole incorpore la Lógica al Algebra (Teoría de Conjuntos) y surja el Algebra de Boole. Sin duda, los procesos lógicos de los ordenadores electrónicos actuales se deben a Leibniz y a Boole. La máquina calculadora de Leibniz fue empleada en su época por matemáticos y contables. Además sus trabajos matemáticos le permiten publicar en 1677 su notación para el Cálculo Diferencial e Integral. Sin embargo, a pesar de su sabiduría, Leibniz disfrutaba tratando con toda clase de gentes, en la creencia de que siempre podría aprender algo, incluso del más ignorante. Comportamiento no muy extendido entre los científicos y técnicos de los siglos XVIII, XIX y XX, posiblemente por recelos de considerar conocimientos populares como algo próximo al oscurantismo de épocas pasadas o por simple soberbia profesional. Y llegamos al hombre y la ciencia actuales cuyos defectos y virtudes, éxitos y fracasos solo pueden ser entendidos partiendo de la denominada revolución industrial del siglo XVIII, nacida en Europa y cuyos principales exponentes vienen marcados por el carbón, hierro, madera y piedra como materiales base, la máquina de vapor como desarrollo tecnológico para proporcionar energía y movimiento, la generación de energía hidráulica y la industria textil como industria referente. En ese siglo, la fantasía y creatividad humanas se desarrollan más porque se desligan de métodos, creencias y organizaciones sociales que los han frenado durante... Más aún, salvo excepciones, la organización social burguesa sustituye a la aristocracia por evolución o mediante revoluciones. Realmente era inevitable, no solo por necesidades de distribucción de la riqueza y el trabajo sino por romper todas las fronteras del Reino de Fantasía, permitiendo así extender el conocimiento de la ciencia y la investigación básica y tecnológica en todas las direcciones. Aquí está el siglo XX El nuevo escenario de esta primera revolución industrial va a ser sustituido, con más o menos rapidez y desigualdad en diversas áreas geográficas del mundo. A pesar de todo lo ocurrido y conseguido por el hombre, el desequilibrio intelectual se extiende y el hombre no evoluciona paralelamente, ni siquiera dentro de las sociedades más avanzadas cientifícamente. Millones de hombres no conocen, no entienden, no creen e incluso rechazan la evolución de la ciencia y muchos de sus resultados; esto último, en ocasiones, con bastante acierto. El nuevo escenario, llamado por algunos segunda revolución industrial y gestado en el último tercio del siglo XIX se caracteriza por nuevos métodos de transformación de los recursos de la naturaleza; esto ha propiciado un continuo crecimiento económico hasta los años 70, sin olvidar que sus desajustes económicos han producido enfrentamientos armados incluso en las zonas más desarrolladas, cuyo análisis no es objeto de este artículo, pero que han retrasado y enturbiado el progreso de la ciencia, allí donde han ocurrido. Por ejemplo, a pesar de que esté muy extendida la idea de que la segunda guerra mundial sirvió para acelerar desarrollos científico-técnicos, en mi opinión el razonamiento es al revés: es seguro que cientos de médicos, físicos, ingenieros, científicos, etc, vieron interrumpidos sus trabajos y proyectos en marcha, cuando no fueron destruidos por los intereses de los contendientes. Esta segunda revolución industrial usa como tecnologías básicas la electricidad, la mecánica y la química, con el petróleo como principal materia prima. Los nuevos materiales son: el acero y las aleaciones frente al hierro; el cemento frente a la piedra; la bakelita y los plásticos frente a la madera y aparecen otros sin referencia anterior como el celuloide. En este escenario una parte importante de la imaginación humana se utiliza en descubrir procesos y métodos que aumenten la productividad de empresas y servicios impactando así, cuando no dirigiendo la creatividad de los hombres de ciencia; realmente comienza a desaparecer el concepto de hombre de ciencia, el sabio de siglos anteriores. Salvo excepciones, a partir de la mitad del siglo XX, la cantidad de información necesaria para dar un paso de importancia en la ciencia básica o en la tecnología aplicada obliga a trabajar conjuntamente a grupos de científicos y a repartir tareas con uno o más objetivos comunes. Es muy dificil el invento o el desarrollo aislado de algún aspecto o solución científica transcendente para la humanidad. Afortunadamente siguen produciendose excepciones como la del Dr. Patarroyo con su vacuna de la malaria cedida gratuitamente a la Organización Mundial de la Salud a pesar de la presión de algunas multinacionales farmacéuticas. De todas formas, en la situación actual solo la creatividad conjunta y la colaboración generosa pueden aumentar y mejorar los límites de la futura imaginación del hombre del siglo XXI, llevándonos hacia regiones del Reino de Fantasía que sean útiles y no destructivas de los seres vivos. En definitiva, a medida que avanza el siglo XX la despersonalización de los desarrollos, diseños e inventos se incrementa y la ciencia y la tecnología pasa a manos de entidades superiores -empresas, institutos, universidades, centros de I+D, etc- a pesar de que esos desarrollos han sido, en muchas ocasiones, la consecuencia del trabajo y la creatividad de una o dos personas. Se destacan las entidades y laboratorios pero no a las personas, salvo excepciones como la medicina y las ciencias que la envuelven: química, bioquímica, genética, etc, cuyos descubrimientos y desarrollos son más personalizados. Otra característica, más bien contradicción, de esta segunda revolución industrial es que siendo uno de sus objetivos la productividad y su consecuencia el consumo, sin embargo hay un retraso considerable entre la aparición de sus inventos, productos, descubrimientos, etc., en los centros de I+D y su difusión en la sociedad de consumo. El automóvil se concibe en el siglo XIX y se difunde en los años 20, la radio surge en 1906 y hasta los años 30 no se extiende, con la televisión hay que esperar hasta los 50, con el teléfono la espera es de unos 30 años. Finalmente, la última fase de este período histórico, que empieza en los 50, evolucionó rápidamente hacia lo que hoy dia se conoce como la revolución cientifico-técnica, caracterizada porque la imaginación y creatividad humana dan un salto histórico con la creación de materiales sintéticos, productos farmaceúticos, y nuevos productos de consumo muy evolucionados respecto al período anterior. Las ingenierías espacial, núclear, genética y de telecomunicaciones cambian incluso la concepción que el hombre tiene del mundo que le rodea y del universo. De cualquier modo la injusta distribucción, tanto de la riqueza económica como de los conocimientos cientificos, entre la población humana, pueden ser la causa de que en la frontera del nuevo milenio, el Reino de la Nada no haya desaparecido y nos veamos sometidos nuevamente, como en el año 1000, a fanatismos nuevos y existentes, cuya expresión más radical, quizás no haya aparecido todavía. En mi opinión el fomentar la imaginación y el amor por la ciencia junto con una constante expansión de la cultura será el mejor ejército del Reino de Fantasía contra sus antiguos y probables nuevos contrincantes. *Leonardo Bermejo Saez Leonardo Bermejo Sáez es ingeniero de Telecomunicación por la UPM. De 1971 a 1991 trabajó en la División de Tráfico del Centro de I+D de ITT Standard Eléctrica S.A., posteriormente Alcatel. Actualmente trabaja en Isdefe, en cuya División de Consultoría ha participado en la Gestión del Plan Nacional de I+D en Comunicaciones de Banda Ancha (PlanBA) promovido por la DGTel. En 1997 ha dirigido la realización del futuro "Plan de Enrutamiento del Tráfico Internacional en la Región de Centro América y Panamá", promovido por la Unión Europea y COMTELCA (Comisión Técnica de Telecomunicaciones de Centroamericana).
30 oct 2015
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La pervivencia del sistema sexagesimal
OPINIÓN La pervivencia del sistema sexagesimal Aquilino Morcillo Crovetto econozco mi vieja perplejidad ante el hecho de que el tiempo y los ángulos se midan por un arcaico sistema sexagesimal, y máxime cuando es consubstancial a materias que van desde el electromagnetismo a la mecánica cuántica. Precisamente por conocer que este sistema proviene de la cuna de nuestra civilización, Mesopotamia, no entendía cómo no lo había desplazado el sistema decimal, irradiado en el mundo por los revolucionarios franceses tras el triunfo de la Ilustración. Puesto que ahora creo poseer algunas respuestas, me parece procedente comunicarlas. La primera referencia literaria al día, noche, mes y año, provienen del poema Gilgamesh, escrito en caracteres cuneiformes y que narra las míticas aventuras de este príncipe de la ciudad sumeria de Uruk, que vivió sobre el año 2750 a. de C. La escritura la habían inventado los sumerios sobre el 3300 a. de C. Posteriormente, en la Biblia hay además referencias a la semana y a la hora, y conocemos que los babilonios ya dividían el arco en grados y minutos. Hay que pensar que la medición de los ángulos y del tiempo en el mismo sistema sexagesimal proviene de un proceso convergente en el que la observación astronómica, en la que los primitivos pueblos agrícolas eran maestros, ocupa un lugar destacado, tal y como nos muestran las reliquias megalíticas supervivientes de esos pueblos, como las de Stonhengen en Inglaterra, empezado a construir hace 5000 años, las pirámides egipcias, mayas y aztecas o el intihuatana inca de Machu Pichu. En primer lugar, hay que destacar la razón de ser de estas construcciones en su aplicación de calendarios, ya que un pueblo agrícola sin escritura necesitó conocer con exactitud la duración del año y de las estaciones, al objeto de prever labores tan vitales como la siembra y la recolección, lo cual no es difícil comprobando, al observar el Sol, que en los equinoccios el día tiene una duración igual a la noche en toda la Tierra (del 20 al 21 de marzo y del 22 al 23 de septiembre), mientras que en los solsticios, las duraciones del día son máximas respecto a las de la noche (21 al 22 de junio para el hemisferio norte), o mínimas (21 al 22 de diciembre). La duración exacta del día y de su noche podía observarse por la posición de las estrellas en el firmamento, pues hay un momento en la noche en el que las estrellas ocupan el mismo lugar a lo largo de todo el año, o día sideral, cuya duración es de 23 horas y 56 minutos; y para conocer los espacios del día, los sumerios empleaban ya en el 2025 a. de C. la sombra del gnomon, o barra clavada en el suelo. Al observar la Luna, resulta evidente comprobar que cada 29 días y medio (en números redondos, cada 30 días), existe luna llena. A este período lo llamaron mes. Un año comprendía 12 períodos de lunas llenas o meses, por lo que su duración era de 360 días. Aunque en realidad era de algo más de 365 días, había cuatro días al año en los que reajustar el calendario, por lo que el error estaba siempre bajo control. El hecho de que los calendarios megalíticos prevean hasta la determinación exacta de la fecha de los eclipses, mucho más de lo necesario para determinar los ciclos estacionales agrícolas, es debido a que al ligar la religión y los dioses a los astros, los sacerdotes debían conocer cuándo se ocultaban o manifestaban a los mortales, y cuál era el superior. El problema a determinar es por qué los sumerios, que partían de un año de 360 días y un círculo de 360 grados, dividieron los días en 12 horas dobles (24), la hora en 60 minutos, y muy posteriormente, el minuto en 60 segundos, cuya respuesta exige remontarse a una época ágrafa en la que se contaba con los dedos, de la que surgen no sólo los sistemas decimales, sino los de base duodecimal y los de base sexagesimal. Hoy en día, existen artículos que en occidente se compran por docenas, tales como los huevos o las ostras. Georges Ifrah, al observar a pueblos actuales que aún cuentan con las falanges de los dedos de una mano en Egipto, Siria, Irak, Afganistán, Pakistán y algunas regiones de la India, mantiene la siguiente tesis: Si extendemos la palma de la mano derecha y contamos con el dedo pulgar cada una de las tres falanges de los dedos meñique anular corazón e índice, al acabar la cuenta tendremos 12 unidades, en lugar de las cinco obtenidas de contar exclusivamente los dedos. Si a cada 12 unidades asignamos un dedo de la mano izquierda, habremos obtenido 60 unidades al acabar la cuenta, con lo cual únicamente con 10 dedos tenemos la posibilidad de designar biunívocamente hasta 60 objetos con sólo señalar los dedos correspondientes de la mano izquierda, y la falange determinada de un dedo de la mano derecha. La base duodecinal y la sexagesimal quedan establecidas. Los sumerios se encontraron con un mes de 30 días y 12 meses en cada año de 360 días. Obviamente, el círculo de 360 grados lo dividieron en 12 sectores de 30 grados cada uno (signos del Zodiaco), pues la posición de los astros eran parte de su mística y sistema de medir el tiempo. Era normal que el día lo dividieran en 12 horas, y posteriormente, en 24 (12 para el día y doce para la noche). Cuando hubo que subdividir la hora o el grado, la segunda base prestó su apoyo, por lo que se estableció en 60 minutos, mensurables desde el año 2000 a. de C. gracias a la existencia de los relojes de arena y de agua. * Aquilino Morcillo Aquilino Morcillo Crovetto es ingeniero de Telecomunicación. La necesidad de medir segundos fue muy posterior, pues la trigonometría no se inicia hasta el año 140 a. de C. con Hiparco, y hasta el siglo XI no se construye en China un reloj astronómico con un error de 100 segundos por día. En definitiva, los relojes europeos de pesas del S. XIII sólo anuncian las horas, y hasta 1656 Huygens no inventa el reloj de péndulo en el que se marca el segundo. No obstante, el reloj naútico de precisión para determinar la posición del buque no es operativo hasta 1680. Supongo que para los sumerios, obsesionados con las coincidencias numéricas, el hecho de que la división sexagesimal del minuto casi coincida con la frecuencia del latido del corazón humano, les confirmaría en la validez de un sistema en el que las apariciones en el firmamento de sus dioses cósmicos (Sol, Luna, Estrellas, Constelaciones), estaba en directa relación con el destino de la humanidad (astrología del zodíaco), con la vida del individuo y con las épocas de recolección y cultivo, a partir de las manos. Puro humanismo prehistórico. De hecho, cinco milenios después, por lo menos, el arcaico sistema sexagesimal para medir el tiempo y las posiciones angulares, no sólo sigue vigente tanto en la técnica, la ciencia (hasta el segundo, desde el que se pasa a decimal) y en el uso cotidiano, sino que es inmutable a los milenarios cambios culturales.
30 oct 2015
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Sexto continente
OPINIÓN Pluralidad de lenguaje y diálogo Viriato Candel Sexto continente a rutinaria emisión de sonidos merece una correspondencia de oposición con la divulgación de las ideas. Refiere un académico francés "si la gente no hablara más que cuando tiene algo que decir, el ser humano perdería el don de la palabra en pocas generaciones". Así, el lenguaje parece navegar por diferentes derroteros que la presencia del buen sentido y, al final la verdad padece el tormento desgarrado del disfraz, uno de los efectos característicos que los cínicos se atribuyen. Pero guste o no, de unos en otros, participa del doble carácter espiritual y material, y desde su inmersión en el pozo de la historia, ha recorrido caminos de discordia acompañando limitaciones y temores. Entre pantanos y palmeras, entre ríos (Mesopotamia), tal es la génesis de la Babel (Babilonia) de los textos cuneiformes, lengua de aluvión y caliza de celebrada fertilidad en la que Tigris y Eúfrates parecen hermanarse hasta confundirse, tierra de hombres acreedores y deudores de sí mismos, torre de la soberbia que estrecha el cielo y legado de causa de la dispersión. También anduvo en lenguas la necesidad de comunicación, atributo humano esencial, en tiempos del rey egipcio Samético I. Herodoto escribe de esto y apunta una experiencia a la que sucumbió el prudente e inteligente adorador de Apis: Hizo cuidar y alimentar a un recién nacido no sólo sin instrucción y educación, sino sin diálogo. Pasado el tiempo, y con ocasión de que un criado le ofreciese pan, el niño exclamó "bekos, bekos", expresión frigia que significa precisamente pan. De suerte que la conclusión apareció evidente y el frigio fue atribuido a la primera lengua articulada. En cambio, científicos posteriores introdujeron métodos nuevos a la investigación antropológica. Algunos sabios desde Platón y Aristóteles a san Gregorio Niseno, trataron de las dificultades originadas por la oceanía de idiomas existentes, pero ninguno sugirió la formulación de un único modo de hablar. Acaso Rogerio Bacon, precursor de Galileo y Newton, conciliase la abstracción con la ciencia en alguno de los trabajos donde menciona máquinas de volar, dispositivos capaces de mover un carruaje sin tiro (automóvil), aumentos de velocidad en naves con un solo remero (motor) y desdichas. Luego de la Edad Media, vino la conveniencia de una escritura de concierto promovida por Jorge Dalgamo, que culminó el perfeccionamiento del sistema ideográfico mediante la expresión por signos de las manos, vehículo de reciprocidad y constatación de identidad de los pueblos latinos. La imperfección y ausencia de aplicaciones prácticas posteriores guardan celosamente el lugar relevante del sacerdote español Sotos Ochando. Bonifacio Sotos Ochando, erudito nacido de las vertientes de los ríos Cabriel y Júcar, en Casas Ibáñez, el 5 de junio de 1785, escribió la última voz en Munera el 9 de noviembre de 1869, tras dedicar buena parte de sus muchos años a los estudios lingüísticos y gramaticales, estableciendo el primer sistema de idioma universal ampliamente reconocido y la palabra de sexto continente. Los afanes y conclusiones del religioso manchego sirvieron de antecedente a proposiciones que vieron la luz transcurridos diez años de su fallecimiento. La voluntad de estos proyectos de lenguas de autor trae una tendencia entre original e imitación del modelo natural que el párroco suizo Juan Martín Schleyer denominó Volapük, Dios sabe con qué propósito. Semejantes consideraciones alientan el Doktoro Esperanto -doctor que espera- debido al médico polaco Lázaro Luis Zamenhof, quien añadió a manuales y diccionarios la traducción de la tragedia de Shakespeare "Hamlet", y otras auxiliares nacidas de simplificación a raíz de los Congresos celebrados con motivo de la Exposición Universal que inauguró el siglo XX. Emerge hoy la posesión de alrededor de seis mil lenguas, concurso que un académico español no duda en calificar de "calamidad", junto a muestras de paralelismo dentro de las definiciones aplicadas al lenguaje y su homónimo informático, incluso opiniones acertadas desde el ámbito de las telecomunicaciones que prevén una severa disminución en el intercambio verbal frente a la utilidad de la interconexión entre máquinas. * Viriato Candel Viriato Candel es ingeniero de Telecomunicación. Menos atinada parece la reciente pretensión de defensa de las nuevas tecnologías como ansiado lenguaje sin excepción capaz de retormar a aquella condición mítica anterior al enojo divino, sugerencia de incipiente radicalidad que contradice los fundamentos coincidentes de meros instrumentos y herramientas de traducción en medio de idiomas singulares. Sigue el acercamiento a tales premisas nuestro inocente egipcio, aún objeto de experimentación y víctima; trasladado a la actualidad debería argumentar ante el alimento "bit, bit", y los franceses concurrentes apresurarían la hora de la comida. Sin embargo, medios de relación como Internet ayudan a la supervivencia de la pluralidad de lenguas habladas en la Tierra, multitud de fuentes inagotables de cultura, patrimonio que plasma de manera desigual ánimos compartidos y acento esperanzador de humildad. Y elogio de quienes espigaron el sueño de superación de la falta de entendimiento entre los hombres.
30 oct 2015
Artículo BIT
La ingeniería del siglo XXI
Aquilino Morcillo La ingeniería del siglo XXI on motivo de la conmemoración del IV centenario de la muerte de Felipe II, y en una de las exposiciones que al respecto se han celebrado en Madrid, he tenido la ocasión de conocer que este Rey, en la cumbre su poder, fue incapaz de cambiar la anquilosada Universidad española para adaptarla a la formación de los estudios de ingeniería necesarios para realizar las obras técnicas que el reinado requería en el mundo, por lo que se vio obligado a crear la Academia Real Mathematica, cuyo plan de estudios encargó a Juan de Herrera. El dato cronológico de que estemos acabando el Siglo XX no tiene mayor transcendencia, a no ser porque está coincidiendo con un cambio de cultura, que nos está llevando de una sociedad industrial a otra muy diferente de la sociedad de la información, por lo que aquellos valores que han estado prevaleciendo durante más de un siglo, comienzan a cambiar por otros aún no totalmente formulados, pero que serán los necesarios para la adaptación al nuevo entorno que ha creado la tecnología. Este cambio tiene su traducción cuantitativa en que la información pasa a ser el elemento productivo por excelencia, ocupando a más del 50% de la población y generando más del 50% de la renta nacional. Si el cambio de la época agrícola a la industrial originó un impacto social tan dramáticamente reflejado en la literatura del siglo XIX, y cuyas consecuencias han sido tan revolucionarias como la integración social de la mujer, la más que duplicación de la esperanza de vida al nacer (estancada durante milenios), y la eliminación del hambre y de las epidemias para cada vez mayor número de seres humanos, la nueva época nos está trayendo no menos dramas y nos legará no menos avances, pues el momento actual es precisamente el de crisis o cambio, por lo que conviene prever las medidas para afrontar el futuro. Unas de los efectos de la globalización generada por una red mundial de comunicaciones que ha eliminado las históricas barreras de espacio y tiempo entre los habitantes del planeta, es el instantáneo flujo de capitales que buscan la máxima rentabilidad, lo que trae como consecuencia que las empresas sólo prevalecen si son competitivas en el nuevo entorno, lo que determina una precariedad en la permanencia de las mismas, lo que se traduce en el fin de la breve época del pleno empleo. Ello no implica que falte el trabajo, sino que mientras unos pocos privilegiados mantendrán su empleo en los organismos estatales y en las grandes corporaciones multinacionales, la mayoría de los trabajadores provendrán de PYMES (Pequeña y Mediana Empresa), o del autoempleo, como autónomos. Puesto que esta realidad es difícilmente evadible, la misión del Estado debe centrarse no sólo en que no falte el trabajo, sino en que los ciudadanos tengan siempre acceso a los beneficios de la seguridad social, aunque carezcan del mítico empleo de por vida. Esta nueva situación laboral ya ha incidido en nuestra profesión, máxime cuando es tan idónea para gestionar la sociedad de la información como lo fue las de los ingenieros industriales para gestionar la anterior sociedad industrial, y es conocida gracias al estudio elaborado en 1972 por el COIT, y a los cuatro informes del "Proyecto de Estudios Sociológicos sobre los Ingenieros de Telecomunicación" (PESIT), realizados entre los años 1984 a 1997. Entre las empresas públicas, enseñanza y Telefónica, el 68% de la profesión empleada en estos organismos en 1972, pasó a ser del 52% en 1997. El empleo de "por vida" no sólo disminuye constantemente, sino que el grado de satisfacción por el trabajo realizado pasó del 90% de los colegiados en 1984 al 81% en 1997. Lo más significativo es que mientras en 1975 la actividad de alta dirección ocupaba al 20% de los ingenieros, en 1997 el tanto por ciento había disminuido a la mitad. En consecuencia, en ese año la opinión de "cómo creemos que nos ve la sociedad", indica que casi un 70 % creen que como tecnólogos, y sólo el 30% que como gestores. Siendo la tecnología importante, el problema es si únicamente con este bagaje se puede afrontar una nueva etapa en la que la gestión de la misma puede abandonarse en otras manos (como abogados y economistas) cuando la creación de trabajos tecnológicos es la competencia específica de la titulación superior de ingeniería. El 60 % de los ingenieros de telecomunicación creían en 1984 en sus posibilidades de promoción, mientras que en 1997 la proporción había bajado al 44%, y posiblemente sea esta la razón por la que tanto en adecuación de medios como en aspectos prácticos, los ejercientes en 1997 califican con suspenso (4,8) a la enseñanza recibida en la ETSIT, mientras otorgan un 7,5 a los aspectos teóricos. En esta nueva etapa, en que la competitividad es una exigencia con un peso que no tenía hace 20 años, la tendencia es que el ingeniero ejerza labores que necesitan de un entorno de trabajo en equipo, mientras que pierden peso las actividades que pueden desarrollarse en solitario y a golpe de genialidad. No hay que olvidar que la Investigación y Desarrollo no ha superado el 14% ocupacional de los profesionales en el último cuarto de siglo, y la tendencia es de disminución. El ingeniero del futuro necesita una fuerte preparación teórica, pues la "Ley de Moore", cuya vigencia no parece que decline en los próximos 20 años, nos garantiza la obsolescencia de equipos no exactamente cada año y medio, pero si cada 5 años, por lo que es absurdo profundizar en herramientas que ya no estarán en el mercado cuando se termine la carrera. De igual modo, la necesidad de trabajar con equipos humanos le obligan a conocer la modernas técnicas de gestión, tal y como las va a estudiar mediante un cursillo cuando su empresa lo necesite en esta actividad, pero con la diferencia de que la sociedad le comienza a exigir es que sea el profesional quien cree la nueva empresa que sólo él puede gestionar por ser poseedor de la tecnología adecuada. Normalmente, y con datos de los EE.UU., esa empresa no tendrá una vida promedio superior a los 5 años, pero entonces tendrá que reconvertirse a diferente tecnología. Como sabemos los profesionales, lo que perviven son los sistemas, pero no los materiales. * Aquilino Morcillo Aquilino Morcillo Crovetto es ingeniero de Telecomunicación. Esto implica un radical cambio de mentalidad, tanto en la enseñanza como en el ejercicio profesional, pues la realidad está progresivamente dejando de ser aquella para que se preparaban las promociones hace sólo 25 años. ¿Seremos capaces de afrontar el reto?. Sólo deseo más suerte a los actuales gestores de la enseñanza que la que hace cuatro siglos acompañó a Felipe II cuando en España no se ponía el Sol, y no se encontró con más base teórica que unos gremios en los que se pasaba de aprendiz a oficial, y de oficial a maestro, sin necesidad de saber leer un plano. El cambio necesario hoy en día no es menos brutal, y mi confianza es que puede realizarse.
30 oct 2015
Artículo BIT
Los nuevos operadores ante la construcción de sus redes de telecomunicación
Jose A. Alonso Hernandez Los nuevos operadores ante la construcción de sus redes de telecomunicación ucho se ha hablado y escrito acerca de los profundos cambios que, en estos últimos tiempos, están sacudiendo al sector de las telecomunicaciones. La evidencia de estos cambios resulta patente no solo en lo tecnológico sino en la variación del escenario empresarial causada por la aparición de los segundos y terceros operadores y el nacimiento de los operadores de cable. Estos cambios están, a su vez, originando modificaciones sustanciales tanto en la organización y gestión de los referidos operadores como en los suministradores de servicios, empresas fabricantes y sociedades de ingeniería e instalaciones. Uno de los factores del cambio ha sido la aparición de la competencia que podríamos definir como global y que ha dado al traste con los monopolios que caracterizaron universalmente en el pasado al sector de las telecomunicaciones. Otro factor causante de la transformación del sector, es la evolución de la tecnología y los servicios que pone a disposición nuevos equipamientos y sistemas que permiten una gran variedad de aplicaciones y una reducción de precios de los equipos y de la construcción de las infraestructuras. Los cambios han afectado tanto a los operadores tradicionales como a los nuevos. En efecto, los primeros han debido variar sus estructuras y sus políticas de gestión con miras a cubrir las nuevas áreas de negocio en base a los nuevos servicios emergentes y a poder enfrentarse con éxito a la competencia. Durante mucho tiempo estos operadores trabajaron en territorios geográficos propios y limitados, sin competencia alguna ni variaciones rápidas en la propia oferta de servicios. Los desarrollos y evolución de sus redes fueron progresivos en el tiempo hasta cubrir el territorio de su área geográfica. Como contraste, los nuevos operadores de servicios de telecomunicación, se encuentran ante el reto de crear sus redes en breves espacios de tiempo, usando la mejor tecnología disponible para transportar por ellas servicios suficientemente atractivos como para ser capaces de captar clientes y acortar los plazos del retorno de las enormes inversiones puestas en juego. Para conseguir la difusión amplia de los servicios, las nuevas redes que se deberán construir tienen que realizar una cobertura del territorio lo mas capilar posible utilizando, para este fin, todas las infraestructuras disponibles y construyendo aquellas nuevas que sean necesarias. Se trata de proyectos complejos que, como se ha dicho, conllevan fuertes inversiones y cuya ejecución está limitada en el tiempo. Estas circunstancias hacen que, en opinión del que suscribe este artículo, los operadores deben darles un tratamiento especial y diferente a lo que ha sido la tradicional forma de contratar la construcción de redes. En efecto, las antiguas administraciones de telecomunicación se planteaban la construcción de la red subdividiendo las diferentes tareas o actividades (ingeniería, obra civil, instalación. ...) entre diversas sociedades cada una de ellas especializada en cada sector en particular. Esta fórmula no es adecuada para los nuevos operadores por la falta de experiencia y recursos técnicos y de gestión y control que padecen en sus recién constituidas organizaciones. Un aspecto importante a tener en cuenta son los problemas de coordinación que es necesario afrontar. Esto puede provocar, a su vez, la dificultad de delimitar responsabilidades en aquellas tareas en las que las referidas responsabilidades quedan siempre difuminadas ante la problemática de definir sus fronteras y acotarlas contractualmente en su totalidad. Todo esto, al final redunda en una pérdida de eficacia, un alargamiento de los plazos de ejecución y en definitiva retardo en la llegada de los servicios a los usuarios y por tanto retraso en la generación de los recursos económicos para rentabilizar las inversiones realizadas con la construcción de la red. Por otra parte, los operadores tradicionales, a lo largo de su historia han logrado constituir, organizar y hacerse con un Know How de definición, control y valoración de unidades, así como con una selección de empresas colaboradoras de su confianza, y conocimientos precisos de la mejor fórmula de contratación lo que, unido a la realización paulativa y progresiva de la construcción de las redes, permitieron ir tejiendo poco a poco las infraestructuras actualmente disponibles. Esta progresividad y avance paulatino en el tiempo no es aplicable a los nuevos operadores porque es precisamente la variable tiempo la que resulta escasa y limitada para alcanzar los objetivos requeridos. Para obviar las carencias puestas de manifiesto y conseguir la celeridad, fiabilidad y calidad exigidas, la solución está en buscar el apoyo de una entidad capaz de constituirse en un auténtico "integrador de sistemas". La forma de contratación adecuada en estas circunstancias que garantiza una auténtica efectividad de los resultados finales al concentrar de forma precisa las responsabilidades es la "llave en mano". Esta modalidad permite integrar la totalidad de las tareas partiendo del análisis de las necesidades del Cliente hasta llegar a la entrega final del sistema funcionante garantizando, al mismo tiempo, la consecución de la funcionalidad técnica dentro de los plazos y dentro de los presupuestos económicos previstos. *Jose A. Alonso José Antonio Alonso Hernández es Ingeniero Superior de Telecomunicación y Director del Departamento de Tecnología y Sistemas de SEIRT S.A. El "partner" o sociedad de integración debe ser capaz de ofrecer todos los servicios conexos con la creación de planta de forma contemporánea y por tanto disponer de los conocimientos, experiencia, herramientas de control y software de aplicación adecuado a las diferentes etapas que constituyen la "network creation". Las sociedades o empresas que tradicionalmente han realizado trabajos de construcción de redes y están dispuestas a afrontar los nuevos mercados deben, en primer lugar, reconsiderar su propia organización, buscando tecnificarse y así incrementar el bagaje técnico de sus ofertas para adecuarse a las nuevas necesidades que requieren capacidad para ofrecer proyectos innovadores a costes contenidos. Esto abre amplias perspectivas a los profesionales de la telecomunicación que están llamados a ser los artífices de la creación de una sociedad mundial "on line" cuyos miembros podrán interconectarse entre si y con miles de centros servidores de información en cualquier momento y desde cualquier lugar del orbe.
30 oct 2015