Artículo BIT
Evaristo Abril
Entrevista Evaristo Abril Domingo Rector de la Universidad de Valladolid “Las Escuelas éramos conscientes de la buena formación que se daba en los centros españoles de ingeniería de telecomunicación y lo que no queríamos era renunciar a ese nivel de calidad en la formación” Tres años lleva ya Evaristo Abril ostentando la máxima responsabilidad en la Universidad de Valladolid, tierra adoptiva que le acoge desde el año 1995, cuando aterrizó en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación para formar parte de un equipo joven y lleno de ilusión por la investigación y la docencia. Primero como Catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones y, más adelante, como Director de la propia Escuela, ha vivido de primera mano los intensos debates para la adaptación de la ingeniería de telecomunicación al Espacio Europeo de Educación Superior, proceso del que, pese a las dificultades, se siente satisfecho porque, como nos comenta, finalmente se ha concretado en un título de ingeniero de telecomunicación que mantiene la excelencia. Actualmente es el único ingeniero de telecomunicación que ostenta el puesto de Rector Magnífico en España, pero esta alta responsabilidad no le ha impedido permanecer en contacto con sus compañeros de profesión ya que, de hecho, es además el primer y actual Presidente de la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de Castilla y León. Charlamos con él en esta entrevista sobre la evolución de la Universidad española, sobre la investigación, sobre el proceso de Bolonia, sobre la profesión y hacemos un repaso a su trayectoria profesional. Estudió telecomunicaciones en la UPM, donde en 1987 obtuvo el título de Doctor Ingeniero de Telecomunicación. ¿De dónde surge la vocación de estudiar teleco? ¿Fue duro salir de Teruel, su tierra natal? En el año 1979 era habitual que los jóvenes tuviésemos que salir de nuestra ciudad a estudiar, porque la verdad es que el sistema universitario español ha evolucionado mucho en los últimos años, pero en aquella época había muy pocas universidades y se podían estudiar algunas carreras en muy pocos sitios. Teleco, por ejemplo, sólo se podía estudiar en Barcelona y en Madrid. Creo que es positivo para los jóvenes el que puedan salir de su ciudad a los 18 años y no estar siempre en el ambiente familiar, que yo creo que hace que se asuman cotas de responsabilidad mucho mas tarde. En mi caso, cuando terminé de estudiar COU, tenía dos dudas. Por un lado tenía claro que quería ser ingeniero, pero no sabía si aeronáutico o de telecomunicación. De hecho, la primera opción que puse era aeronáutico. Como en aquella época el primer año de ingeniería era común para todas, me marché a estudiar industriales a Zaragoza y cuando terminé segundo ya me decanté por telecomunicación. Tomé esa decisión porque en aquel momento parecía que todo lo relacionado con el mundo de las telecomunicaciones iba a tener una evolución muy positiva y mucha importancia en el final del siglo XX. Comenzó a impartir clase en la UPM en el año 1985. ¿De dónde viene esa vocación por la enseñanza? ¿Qué le ha aportado esa experiencia para el desarrollo de su vida profesional? Mi vocación por la Universidad nace en el último año de carrera. Entré en contacto con un departamento universitario donde realicé mi trabajo con una cierta dosis de investigación. Una vez finalicé el proyecto fin de carrera, me planteé, como una posibilidad, dedicarme a la docencia y a la investigación y eso me impulsó a hacer el doctorado. A mí lo que me llamó la atención de la Universidad fue la investigación, estudiar los últimos avances de las telecomunicaciones y contribuir, en la medida de lo posible, a la evolución de este terreno. En 1995 obtiene la Cátedra de Teoría de la Señal y Comunicaciones y se traslada a la Universidad de Valladolid, lo que ya es una tercera ciudad importante en su trayectoria profesional. ¿Es importante esa movilidad para los jóvenes ingenieros? El abandonar el domicilio familiar te permite madurar antes y asumir unas responsabilidades que en un entorno familiar uno tarda más en asumir. Además yo creo que la movilidad es muy importante porque te permite conocer nuevas personas, nuevos entornos y todo eso es positivo. Una de las claves que se apunta para la reforma de los planes de estudio es, justamente, hacer un marco de titulaciones comparables donde exista una unidad de medida común que permita favorecer la movilidad, no sólo a “Si preguntásemos a los profesores nos dirían que el nivel de nuestros estudiantes ha ido bajando. Yo también lo pienso, pero creo que es debido a la degradación de la enseñanza no universitaria” Entrevista con Evaristo Abril Domingo nivel nacional, sino también internacional. En el caso de la movilidad internacional claramente todo son ventajas, porque conoces otra cultura, otra lengua, otra forma de trabajar… Desde 1998 es miembro del Claustro de la Universidad y en 2001 se convierte en miembro de la Junta de Gobierno, para culminar siendo Rector en el año 2006. ¿Siempre le ha atraído esta faceta de gestión? ¿Qué balance hace de estos años y cuáles eran y son los principales objetivos y retos al frente del Rectorado? La labor de gestión me gusta. Además el trasladarme a una Escuela de Ingenieros de Telecomunicación relativamente joven, como la de Valladolid, ayudó a que las personas que estábamos en ese centro asumiéramos puestos de responsabilidad y de gestión. Yo creo que el paso por la gestión es, sobre todo en la Universidad, una tarea que deberían asumir todos los profesionales, porque es bueno darse cuenta de qué problemas hay detrás de la gestión y lo que cuesta sacar las cosas adelante. En la Universidad tenemos un sistema de gobierno muy complejo y creo que sería bueno que todas las personas tuviesen, con distintos niveles de responsabilidad, experiencia en estos puestos para asumir lo complicado que es hacer las cosas. En relación con los ingenieros de telecomunicación, quizás siempre nos ha gustado más la parte técnica y menos la parte de gestión. Quizás sea por nuestra formación, pero hay que tener en cuenta que ahora estos aspectos están cambiando con la evolución de los planes de estudio, aunque sí era una carencia en la época en que yo estudié. Siguiendo su recorrido profesional, ha pasado por todos los estadios dentro del mundo universitario: estudiante, profesor, catedrático, investigador, Director de Escuela y Rector. ¿Desde esta perspectiva tan privilegiada, cómo cree que ha evolucionado la Universidad en estos años? ¿Y cómo ha evolucionado el estudiante de Ingeniería de Telecomunicación? La Universidad española ha evolucionado de una manera muy positiva. En este momento la oferta de estudios universitarios es amplísima. Hemos pasado de las dos “Lo que me llamó la atención de la Universidad fue la investigación, estudiar los últimos avances de las telecomunicaciones y contribuir, en la medida de lo posible, a la evolución de este terreno” Escuelas que existían cuando yo empecé mis estudios de telecomunicación a un montón de centros, no me atrevo a decir la cifra. Esto es un elemento positivo en lo que respecta a la popularización de la Universidad. Creo que en este momento, en la Universidad española se está realizando un trabajo científico de alta calidad y en eso también se ha evolucionado de una manera muy positiva en los últimos años. En los últimos siete años se han introducido también requisitos más exigentes de calidad de cara al profesorado, tanto al contratado como al funcionario, que antes de obtener las plazas se someten a unos procesos de evaluación por parte de una agencia externa sobre su experiencia en las facetas de docencia, investigación y gestión. Además en este momento estamos en plena reforma de planes de estudio y no vamos a cambiar para dar un paso hacia atrás. Yo creo que la Universidad española en la actualidad poco se parece a la Universidad en la cual estudiamos nosotros. ¿Y el estudiante? Es una pregunta complicada. Si preguntásemos a los profesores nos dirían que el nivel de nuestros estudiantes ha ido bajando. Yo también lo pienso, pero creo que es debido a la degradación de la enseñanza no universitaria. Antes de llegar a nuestras aulas no se ha fomentado la cultura del esfuerzo y la cultura del trabajo. Calificaciones como “progresa adecuadamente” poco nos ayudan en la Universidad. No obstante, a pesar de esos aspectos negativos, también tienen otros factores positivos. Nuestros universitarios llegan a nuestras aulas con unos conocimientos mejores de idiomas que nosotros, también tienen unas habilidades que antes no teníamos, relacionadas con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones e Internet. En su etapa como Director de la Escuela, estuvo presente en CODITEL, la Conferencia de Directores de Escuela.¿Qué valoración hace de la actividad de este órgano y de la presencia del Colegio dentro del proceso? La verdad es que han sido unos años muy intensos para CODITEL y, en general, para todas las titulaciones. El que existan estas reuniones donde todos los directores de las Escuelas que imparten la titulación de ingeniero de telecomunicación se puedan reunir y debatir sobre el futuro de la carrera me parece que es un elemento imprescindible de debate. Tanto el COIT como CODITEL han sabido responder a las expectativas. Hemos contado con muchas indefiniciones a lo largo del proceso de Bolonia, porque el Gobierno ha tardado mucho en definir cuál era el marco legislativo donde nos teníamos que situar. De hecho, el Decreto para la adaptación de los planes de estudio se publicó en octubre de 2007 y las fichas donde hemos tenido que construir las ingenierías, se publican a principios del 2009, lo que significa que hemos estado durante un año sin conocer el marco legislativo. Las Escuelas éramos conscientes de la buena formación que se daba en los centros españoles de ingeniería de telecomunicación y lo que no queríamos era renunciar a ese “Los nuevos planes de estudio van a ser mejores que los que teníamos antes, y además van a ser evaluados por una agencia externa, lo que nos servirá a las Universidades de retroalimentación, para intentar ir mejorando” nivel de calidad en la formación. Al final se ha optado por un esquema que nos permite mantener el título de ingeniero de telecomunicación, con unos buenos conocimientos científicos básicos y mejorar los títulos de ingeniería técnica de telecomunicación. También ha formado parte, ha participado en el programa piloto de la ANECA de acreditación de titulaciones y como auditor de la misma en los procesos de auditoría de Programa de Doctorado con Mención de Calidad. ¿Qué papel jugará en el proceso de evaluación de los planes de estudio de graduados y máster? ¿En qué punto se encuentran ahora las cosas y qué futuro podemos avanzar? Antes los planes de estudio simplemente eran sometidos a una revisión formal en cuanto al número de asignaturas, al número de créditos... Ahora, todos los planes de estudio (de grado, de máster o de doctorado) son evaluados por una agencia externa, que es la ANECA y serán sometidos con posterioridad a un proceso de acreditación, de tal manera que vamos a tener nuevos títulos que son evaluados con anterioridad y luego van a ser sometidos a una evaluación con posterioridad. Creo que es un cambio radical. Tardaremos en ver sus frutos, porque en educación las decisiones que uno puede tomar ahora tardan muchos años en verse. Los nuevos planes de estudio van a ser mejores que los que teníamos antes, y además van a ser evaluados por una agencia externa, lo que nos servirá a las Universidades de retroalimentación, para intentar ir mejorando. Impulsó la creación de la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de Castilla y León y además fue su primer presidente. ¿Cuáles son las principales actividades que desarrolla y en qué proyectos está trabajando? El colectivo de los ingenieros de telecomunicación es un colectivo que antes no era muy dado a pertenecer al Colegio y a la Asociación. Creo que esto pasaba porque no veíamos cuales eran los beneficios que nos podía reportar la pertenencia a ambas. Yo nada más finalizar la carrera me colegié y ahí he seguido colegiado y asociado desde el año 1985. Creo firmemente en ello, porque creo que es una forma de dar a conocer cuál es nuestro trabajo, intentar potenciar la profesión (ya que hay que tener en cuenta que en este mundo casi vamos construyendo día a día lo que son las telecomunicaciones). Es muy importante que existan unas instituciones que se encarguen de defender, de reivindicar ante el Gobierno y otras instituciones el papel de los ingenieros de telecomunicación. En el proceso de descentralización que ha vivido tanto el Colegio como la Asociación un grupo de conocidos nos propusimos la puesta en marcha de la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de Castilla y León. Nuestras actividades se centran en divulgar qué es la profesión a través de conferencias, y dar a conocer lo que es el Colebit “Es muy importante que existan unas instituciones que se encarguen de defender, de reivindicar ante el Gobierno y otras instituciones el papel de los ingenieros de telecomunicación” gio y la Asociación a los alumnos que están en quinto curso de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación. Se imparte una jornada de divulgación y una jornada técnica sobre algún aspecto tecnológico concreto. También colaboramos en la celebración del Día Mundial de las Telecomunicaciones e Internet y hacemos actos lúdicos en los que permitimos que los colegiados se relacionen. ¿Cómo valora el estatus de la Asociación dentro de la Comunidad Autónoma. ¿Es un referente en el sector? Tanto la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación, como la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación, siempre han tenido un papel importante dentro de la Comunidad Autónoma. Las telecomunicaciones a nivel autonómico han tenido que apoyarse con asesores externos para su desarrollo e impulso. La Asociación está presente en el Observatorio Regional de la Sociedad de la Información, de tal manera que somos una voz independiente y muy válida para apoyar y ayudar al despliegue, no solo de las telecomunicaciones, sino de la Sociedad de la Información, en el territorio. Esta Comunidad, hasta hace poco, era la región más amplia de toda la Unión Europea. Tiene una población relativamente pequeña y muy dispersa. Además es una población de cierta edad y dedicada a unas labores que dificultan, a priori, el despliegue de la Sociedad de la Información, por eso hay que hacer una labor, por parte de todas las Administraciones y de todas las instituciones, por colaborar y favorecer esa extensión de la Sociedad de la Información a todos los ciudadanos. Vivió muy de cerca la polémica sobre los supuestos efectos nocivos para la salud de las estaciones base de telefonía móvil. En el año 1996 publicó el informe “Infraestructuras de telecomunicaciones para directrices de ordenación del territorio para la Junta de Castilla y León”. En 2004 se convierte en el investigador principal de consultoría y asistencia técnica en materia de telecomunicaciones relativa a las antenas situadas en la ciudad de Valladolid. ¿Ha pasado por fín esa alarma social? Yo creo que sí. Ahora prácticamente ya no hay ninguna noticia negativa con respecto a las estaciones base. Lo que sí que es cierto es que a raíz de esa alarma social, tanto las Administraciones locales como regionales se han dotado de una legislación demasiado restrictiva para el despliegue de las estaciones base, de tal manera de que aunque no haya alarma social, sí que se ha complicado bastante el despliegue de nuevas redes de telefonía móvil. Por eso hay que seguir trabajando a todos los niveles. Por un lado desde la Asociación, desde el Colegio, para intentar convencer a la sociedad, de que realmente las emisiones radioeléctricas no tienen ningún efecto para la salud y, por otro lado, convencer a la Administración local, de la necesidad de flexibilizar el despliegue de antenas. Lo que ocurrió no sólo en Valladolid fue que se pasó de no haber ningún control para el establecimiento de estaciones base a ser demasiado restrictivos. Por eso somos partidarios de flexibilizar cumpliendo determinadas condiciones para poder instalar una estación base de telefonía móvil. A lo largo de su dilatada carrera en Castilla y León, cuenta con proyectos con las Consejerías de Fomento, Agricultura, Medio Ambiente y de Educación y también empresas de todas las áreas. ¿Esto puede ser una muestra de la capacidad del ingeniero de telecomunicación para adaptarse a esa realidad en constante cambio y vinculada a tantísimos aspectos y tan diversos? Si uno mira mi CV se dará cuenta de que he procurado no abandonar ninguno de los aspectos de cualquier buen investigador, porque, por un lado, tenemos que hacer investigación básica, y también se nos pide que contribuyamos a la transferencia del conocimiento hacia el mundo de la empresa. Una de las cosas que tampoco nos tenemos que olvidar en el mundo académico, es la colaboración con las instituciones. La Universidad es donde más conocimiento se encuentra y yo creo que es importante que ese conocimiento seamos capaz de trasladarlo a las instituciones. Colaborar con la Administración local y regional aportando “Respecto a las estaciones base, a raíz de esa alarma social, tanto las Administraciones locales como regionales se han dotado de una legislación demasiado restrictiva para el despliegue de las estaciones base” esos conocimientos que tenemos en materia de telecomunicaciones es parte de nuestras tareas. Estoy satisfecho de mi trayectoria profesional porque, como digo, en la medida de lo posible he intentado tocar todos los frentes. En cuanto a investigación, la verdad es que sus trabajos son extensísimos, así como publicaciones conferencias, artículos… sería imposible en una entrevista desgranar un trabajo tan amplio en radiocomunicaciones, comunicaciones ópticas e incluso telemedicina. ¿Es la investigación en su caso una necesidad personal? Al principio lo que me llevó a quedarme en la Universidad fue el interés por la investigación. La cantidad de campos en los que he trabajado es fruto de haber trabajado en una Escuela joven como la de Valladolid. Éramos muy pocos profesores que teníamos una cierta experiencia investigadora y hemos ido abriendo nuevos campos, en función de los intereses personales y también de lo que nos demanda la sociedad. Yo empecé con comunicaciones ópticas. La línea de radiocomunicaciones la abrimos por ese interés de asesoramiento del Ayuntamiento en materia de telefonía móvil. Telemedicina también era una línea que abrimos respondiendo a la demanda de lo que nos pedía la Administración Regional, porque intentar dar servicios a los ciudadanos en un territorio tan extenso hace que técnicas como la telemedicina, sean una alternativa muy interesante. Uno está contento de haber sido capaz de construir pequeños grupos de investigación en una Escuela de reciente creación y la verdad es que se han hecho tesis doctorales en el ámbito de las radiocomunicaciones, en el ámbito de las comunicaciones ópticas, en el ámbito de la telemedicina, y en el mundo de Internet que ya de por sí son un motivo de satisfacción. Para terminar, quería tocar un tema que es preocupante dentro de las instituciones que es la transposición de la Directiva de Servicios, la Ley Ómnibus y el impacto que va a tener en las instituciones colegiales. Me gustaría tener una valoración sobre el tema. Todo lo que sea intentar construir esa idea que es la Unión Europea me parece muy interesante. Crear un marco homogéneo, me parece importante. Ahora bien, el que aprovechando esa transposición de esa Directiva Europea, se intenten cambiar ciertas cosas que yo considero que no se deberían tocar, tampoco me parece correcto. Es cierto que dentro de esa Ley Ómnibus hay aspectos que tratan de hacer más competitivo el sector de los servicios, pero yo no sé si la forma de hacerlo más competitivo es a base de eliminar la obligatoriedad del visado. Ahí tengo mis dudas de que ese tipo de medidas vaya a contribuir a mejorar los servicios que prestamos desde los diferentes colectivos. De tal manera que yo diría que hay por un lado todo lo que sea unirnos me parece positivo, pero hay otros aspectos que me parece que pueden ser perjudiciales para la profesión y para la sociedad. Entrevista con Evaristo Abril Domingo
30 oct 2015