El cuento de la economía de mercado (1ª parte): la aleccionadora arenga del grán prócer Raúl Cabanes Martínez Doctor Ingeniero de Telecomunicación por la UPM. Se dedica profesionalmente a la formación tanto en Telefónica como en la ETSIT de Madrid. Es vicesecretario del COIT en donde es miembro de las Comisiones de Estrategia y de Empleo. Con este artículo el autor inicia una serie de reflexiones personales relativas a la economía de mercado en la que estamos inmersos ( por eso nos ahoga cada día). Siguiendo el mismo esquema de ironía que ya utilizó años atrás para hablarnos sobre el despliegue de las Escuelas de Telecomunicación (ver BIT´s 53 y 54, de 1988) pone en boca de un personaje imaginario, el gran prócer, representación del poder fáctico absoluto, una peculiar interpretación de los hilos que mueven nuestra sociedad. No se habían reunido desde mediados de 1988. Al g.p., gran prócer de este país de fábula (= de cuento), no le gustaba convocar a sus colaboradores -huestes se decía él - así como así. Las reuniones -sabía- siempre provocan quejas, demandas o , en el mejor de los casos, preguntas indiscretas. Con el subordinado, como adversario latente que es, hay que enfrentarse de uno en uno -pensaba para sí-. Si se juntan varios, siempre es peligroso: o te ponen en un brete o , lo que es peor, se les incrementa la inquina contra la organización es decir, contra uno mismo. Pero de cuando en cuando hay que reunirse, aunque sea por guardar las apariencias y dar ejemplo del modelo que vendemos de sociedad (= empresa) solidaria. Es un rollazo hacerlo - opinaba el g.p.- pero algún esfuerzo habrá que hacer en esta vida. Pero cuando sí había necesidad de convocar a los grandes dirigentes del país (intermediarios suyos, los consideraba el g.p. en su más íntima conciencia de la que, paradójicamente, carecía) era cuando surgía algún hecho que podía alterar el orden establecido, el orden establecido por él mismo. Y eso acababa de suceder un 3 de marzo de 1996. Le sentó como un tiro. Todo iba tan bien desde finales del 82: un gobierno de izquierdas haciendo política de derechas y, por tanto, trabajando para él. Además, haciéndolo tan discretamente, que parecía que estaban directamente a sus órdenes; aunque él sabía que no era así . Habían caído en la trampa que el g.p. les había tendido. Y, aunque la habían captado en seguida, rechazando la mayoría, de plano, nuestras primeras iniciativas, no pensaron en la segunda derivada porque, claro, al ser de letras casi todos, no sabían de la sinuosidad de las matemáticas. Y en esta vida, cada vez más, hay que saber de todo. Bastó que unos pocos tomaran nota de los procedimientos ocultos de la economía de mercado (de mis procedimientos) y como novatos y, por tanto, torpes que eran, hicieron chapuzas a diestro y siniestro. De las chapuzas a siniestro nadie decía nada, porque, por su ideología, el pueblo las asumía bien; pero las chapuzas a diestro eran otra cosa; no las esperaban de ellos. Ésto, por otra parte, nos veía muy bien, porque la prensa (canallesca la llama el vulgo con esa intuición que, sin saber bien por qué, siempre acierta) quedaba entretenida y no se metía con nuestros grandes negocios (especulativos, claro, porque sólo así pueden ser buenos los negocios). Y ahora que todo iba a las mil maravillas una pandillita provinciana de jovenzuelos había tomado las riendas del país, que no del poder (sabía y se decía a sí mismo). Tenía que haberme dado cuenta cuando empezaron a atacar con el rollo ese de la corrupción y otras gaitas que, por cierto -pensaba para sí-, como sigan así les va a tocar también a ellos porque estas cosas se sabe como empiezan pero nunca como acaban. Me lo dice constantemente mi asesor de sistemas complejos que aplica una teoría que llama del caos, aunque a mí me gustaría que la llamara del orden, que es lo que tiene que haber. Y el caso es que siempre acierta cuando dice que las cosas son impredecibles y que lo más probable es que los sistemas complejos se comporten al revés de lo que nos gustaría. Y lo que está pasando sí que es complicado de entender. Ni siquiera yo, que tengo más información que nadie, lo veo claro. Con lo que ha llovido y lo que está lloviendo, me dice mi asesor, hay que hacer algo para que los pantanos no se desborden. No lo entiendo y me aclara que es una metáfora. Pero sigo sin entenderlo. Y lo malo no era sólo éso. Había pasado ya varios meses y parecía que seguían en la oposición. Y, claro, cuando uno está en la oposición no significa que se quiera hacer lo contrario que hace quien manda, sino que se quiere oponerse a que, el que manda, mande; es decir, se quiere el sitio del otro, como siempre. Todavía no se han dado cuenta que pueden mandar ya. Bueno, son mandatos relativos porque el que manda absolutamente soy yo, aunque ellos no lo saben.... aún. Tan ensimismado estaba en sus elucubraciones mentales que no se había percatado que sus acólitos ya estaban sentados en la sala de juntas. Bueno, faltaba uno al que apodaban, no se sabe bien por qué, el escaqueao. Este prócer, pequeño prócer más bien, como el resto de los allí sentados, tenía una rara -sana- habilidad para no estar nunca. Y es que tenía un truco perfecto, infalible. Su incesante actividad -decía- le obligaba a disponer de varios despachos en distintos puntos de la localidad y del país. Y, claro, siempre estaba en otro lugar, en donde se le requería con más urgencia. El g.p. sí sabía donde encontrarle (jugando al golf por la tarde o en el casino por la noche; obviamente, por la mañana dormía) pero para lo que hacía en su organización mejor estaba donde estaba. Le requerían para que comenzara la reunión y así lo hizo: - Como decíamos ayer.... - Otra vez con lo mismo -pensaban unos y otros (Y eso que hacía ocho años que nos los reunía así , a todos juntos) - Bien, como os decía ayer -apostilló con más propiedad- , os he reunido porque hemos de volver a reencontrarnos con nosotros mismos, lo que quiere decir, con nuestros negocios. Nos ha ido tan bien estos últimos años que hemos olvidado eso de que el ojo del amo alimenta el ganado. Pero ha sucedido un hecho excepcional que, si nos despistamos, puede variar nuestro status actual que, como sabemos, mejor no puede ser.... - Pero, ¿a qué viene que el Atlético de Madrid haya ganado la Liga? Indicó uno de los próceres, adelantándole al pensamiento de todos. - Bueno, -dijo el g.p.-, no me refería a eso que, la verdad, si es verdaderamente excepcional. Me refería al cambio de gobierno, surgido tras las elecciones de marzo. - Ah, bueno -exclamaron todos al unísono - Sigo - continuó el g.p.-. Os preguntareis el por qué de mi preocupación si quienes han ganado son los nuestros: la derecha de toda la vida que, por fín, ha ido más o menos de acuerdo a las elecciones, - Sí, sí, nos lo preguntamos -animó el más "pelota" (porque pelotas lo eran todos; si no de pensamiento sí de palabra, obra u omisión ya que así eran las reglas de juego). - Bien. Sabeis de mi amor por la Naturaleza.... (- Debe ser su nueva amiga . Habrá que averiguar cuándo es el día de su cumpleaños y regalarle un ramo de flores -pensó el tontorrón del grupo-) - .... y de mi fascinación por sus leyes -prosiguió el g.p. - Su complejidad y, al tiempo, su sencillez, sus ciclos perpetuos, sus simetrías escondidas, .... Se hizo un silencio expectativo que rompió el propio g.p., satisfecho al observar el grado de "absortez" en que había quedado el personal. - .... Y de entre ellas, la simetría especular, que tiene una doble interpretación. Por un lado, significa simetría de espejo y, de ahí, mi inquietud: al ciclo "gobierno de izquierdas, política de derechas" le podría seguir el de "gobierno de derechas, política de izquierdas"....Es por ello lo de mi preocupación. Por otra parte, su cara positiva -para nosotros- proviene de su significación, pura, que aparece al intercambiar sustantivo y adjetivo: de simetría especular a especular simétricamente, es decir, equilibradamente. De ahí nuestra devoción a la madre Naturaleza a la que seguimos -como bien sabeis- fervorosamente en esta mencionda acepción. Quiero decir con todo ésto -continuó sin pausa- que hemos de volver al tajo y engrasar las tuercas (si es que os queda alguna, pensó). Lo que, dicho más modernamente, significa que hemos de reciclarnos (aunque lo que de verdad quería decir es que teneis que reciclaros). - ¿Por qué, si estamos, perfectamente al loro, de lo que pasa ? Preguntó alguien, algo ofendido. - Pues porque estais completamente obsoletos. A ver, quién me puede decir qué significa reengineering, benchmarking, merchandising, total quality, downsizing, .... Un silencio sepulcral invadió la sala. - Veis, vuestro silencio me dá la razón. Y aunque, la verdad,-prosiguió-, todos esos palabros no significan nada nuevo, sí hay que saber cómo utilizarlos y, sobre todo, cuando hay que aplicarlos. Porque, os adelanto, son una magnífica coartada para nuestros propósitos de siempre. Ya lo aprendereis. - ¿Y cómo? -Preguntaron. - Estudiando, que es como se aprende. Vais a participar en el PRIMER PROGRAMA DE FORMACION PARA PRÓCERES. - ¿Cuando? -inquirieron, nerviosos, al observar la seguridad con que el g.p. había decidido que iban a tener que esforzarse, estudiando (....si no lo habían hecho nunca, ni de pequeños -pensaban casi todos-) - Ya mismo. El próximo lunes comenzamos con la primera lección. - Y, ¿de qué va la cosa? Habló el matizador, sorprendentemente, por primera vez en el día - Sólo os diré el tema general del próximo y primer día. Aplicamos con ello la metodología didáctica más extendida entre los gurús de la formación. Dar poca información para mantener "en vilo" e interesados a los participantes (Qué buena excusa -pensó el g.p.- para no informar nada de nada - era su lema- cuanto menos sepan los demás más sé yo respecto a ellos. Esa era su aplicación práctica de la teoría de la relatividad, de un tal Alberto, tenía entendido). Pues bien, os doy una pista: aprendereis todo sobre unas nuevas profesiones que nos abren caminos insospechados en nuestros firmes y eternos propósitos . Sabreis quienes son los matemágicos. - ¿Los mate.... qué? - Los matemágicos. Son los especialistas de las Ciencias Económicas que hacen "magia", verdadera magia - sonrió complacido-, con los números. Con ellos, ya lo vereis, todo es posible.... To be continued Next chapter: EL CUENTO DE LA ECONOMÍA DE MERCADO (2ª parte): matemágicos, los nuevos profesionales de la ingeniería económica.