30 años de liberalización de las Telecomunicaciones en España (1996-2026)

Nos remontamos a 1987 cuando la Unión Europea lanza su Libro Blanco sobre la liberalización de las Telecomunicaciones y los profesionales y el conjunto del sector, al comienzo de los años 90, se ponen a trabajar alineados con el objetivo de crear competencia en el mercado de las Telecomunicaciones español y se dan los primeros pasos para conformar un segundo operador alternativo a Telefónica que vaya siendo la simiente de la apertura a la competencia. Hay que eliminar el monopolio y abrir el mercado.
Esta apertura comienza el 7 de junio de 1996 y de forma paulatina va abriendo paso a numerosos operadores que, a lo largo de estos 30 años han generado un enorme proceso de transformación a todos los niveles en España.
La liberalización de las Telecomunicaciones se ha producido gracias al concurso y trabajo en equipo del conjunto del sector de la mano de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales que con DIGITALES, AMETIC, CNMC, AOTEC, FENITEL, Colegios profesionales y muchos otros agentes (entre ellos ACUTELAN, FEMP, RECI…) que se han ido conformando e integrando en este gran equipo en estos años ha producido el resultado que actualmente disfrutamos en España: una alta conectividad, basada en unas infraestructuras de telecomunicaciones resilientes, con una gran variedad de servicios de calidad para los ciudadanos.
Este equipo de profesionales que trabajó desde las distintas vertientes del sector: reguladores, industria, operadores, instaladores e integradores, ingenieros e ingenieros técnicos de Telecomunicación, supo ver con anticipación las bondades del nuevo modelo y los beneficios para ciudadanos y empresas y conformó un ecosistema virtuoso.
Ecosistema que se planteó como gran reto llegar a todos los hogares españoles y garantizar los derechos constitucionales de libre acceso a la información y seguridad de la información del ciudadano, posibilitando la libre elección de operador. En estos treinta años, iniciada la liberalización, en 1998, se promulga el Real Decreto-Ley 1/1998, las ICT, Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones para el acceso a los servicios de telecomunicación. Un hito significativo que conviene destacar en estos años y que fue un gran logro de ese conjunto de entidades y profesionales que lo lideraron. Para los ingenieros de Telecomunicación y para su colegio profesional, COIT, significó que, el proyecto y la certificación de ICT con su visado y verificación, junto al proyecto arquitectónico, pasaron a ser elementos clave en el proceso urbanístico municipal. Desde entonces, los hogares españoles tuvieron acceso a esa gran ventana hacia la sociedad digital.
No solo las infraestructuras físicas se desplegaron (y siguen desplegándose), las telecomunicaciones vía satélite irrumpen y comienzan su andadura en 1992 y a mediados de la década de los años 90 comienza el desarrollo de las redes de telefonía móvil con el modelo de éxito europeo, el estándar GSM.
Y en este proceso liberalizador de las redes móviles hasta nuestros días con la quinta generación (5G) se inició otro gran reto para los ingenieros de Telecomunicación con la puesta en marcha del Real Decreto 1066/2011, de control de emisiones radioeléctricas, en el que se definieron procesos técnico-administrativos para garantizar que las emisiones radioeléctricas de las distintas estaciones base radio estaban y están por debajo de los límites que se establecen en la citada norma por la comunidad científica internacional aportando tranquilidad a la ciudadanía.
Estos treinta años de liberalización que han llevado a España a una profunda transformación digital también plantean retos que tenemos que ser capaces de superar siempre desde el esfuerzo conjunto de todos los agentes involucrados: la salida del mercado de profesionales altamente cualificados, la existencia de zonas muy rurales con escasa conectividad y la necesidad de dotar a los edificios, dentro del concepto de la ciudad inteligente, de fibra óptica en su interior (Reglamento GigaBIT), de infraestructuras de monitorización y control para su sostenibilidad (directiva de eficiencia energética y nodo IoT), entre otro retos tecnológicos.
No obstante, el balance, pasados estos treinta años, es muy positivo. Hoy, España, tiene una alta conectividad que la ponen a la cabeza de Europa como consecuencia de unas infraestructuras digitales que proveen los mejores servicios a los ciudadanos.
Debemos ser capaces de seguir impulsando este trabajo en equipo y este esfuerzo continuado del conjunto de agentes del sector a lo largo de los próximos años con una administración sensible a los nuevos retos.