El sector telco entra en una nueva fase tras el apagado del cobre y la madurez del 5G
El sector de las telecomunicaciones en España atraviesa un momento de transición estructural. El último Barómetro Telco correspondiente al tercer trimestre de 2025 refleja un cambio de ciclo que afecta directamente al modelo tecnológico, económico y operativo de las redes, y que plantea nuevos retos y oportunidades para los ingenieros de telecomunicación.
El informe confirma el cierre definitivo de una etapa histórica: el apagado del cobre y la consolidación plena de la fibra óptica como infraestructura dominante. España culmina así un proceso iniciado hace más de una década, con 17,6 millones de hogares conectados mediante FTTH y un despliegue que alcanza ya los 82 millones de accesos instalados.
Este hito supone mucho más que un cambio tecnológico. Para la ingeniería de telecomunicación implica el paso de una fase centrada en el despliegue de infraestructuras a otra donde cobran mayor relevancia la optimización de red, la eficiencia operativa y la evolución de los servicios sobre redes ya maduras.
Más tráfico, menos ingresos: el nuevo equilibrio del sector
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la divergencia creciente entre el aumento del tráfico de datos y la evolución de los ingresos. Durante el tercer trimestre, el tráfico móvil creció un 19,7% interanual, impulsado principalmente por el uso del 5G, que ya representa cerca del 20% del tráfico total.
Sin embargo, este crecimiento no se traduce en mayores ingresos. El ingreso medio por cliente de banda ancha móvil continúa descendiendo, reflejando la presión competitiva y la dificultad del sector para monetizar el incremento del consumo. Este escenario obliga a los operadores a explorar nuevos modelos de negocio, mayor eficiencia en la explotación de redes y nuevas capas de servicios, ámbitos donde la ingeniería vuelve a adquirir un papel estratégico.
El 5G deja de ser promesa para convertirse en tráfico real
El informe confirma también un cambio cualitativo en el papel del 5G. Tras varios años de despliegue, la tecnología empieza a mostrar un impacto tangible en el uso de red, con crecimientos interanuales cercanos al 80% en tráfico cursado.
Para los ingenieros de telecomunicación, este cambio implica una evolución en los retos técnicos: gestión de capacidad, optimización radio, edge computing, virtualización y nuevas arquitecturas de red adquieren mayor relevancia frente al despliegue puro de infraestructura. Además, las diferencias en estrategias de despliegue entre operadores reflejan enfoques distintos en el uso del espectro y la planificación de red.
Redes compartidas y nuevos modelos de infraestructura
Otro de los elementos que marca esta nueva etapa es el avance de modelos de compartición de red y la aparición de operadores neutros. El crecimiento de estructuras mayoristas y NetCo introduce nuevas dinámicas en el sector, donde la ingeniería debe adaptarse a entornos multioperador y a esquemas más complejos de gestión de infraestructura.
Este contexto modifica también la lógica competitiva tradicional: el crecimiento ya no depende únicamente del despliegue propio, sino de la capacidad de integración, interoperabilidad y eficiencia en el uso de redes compartidas.
Un mercado maduro que exige innovación
El Barómetro Telco dibuja un mercado más equilibrado pero también más exigente. La fibra ha alcanzado su madurez, el 5G entra en fase de explotación real y la presión sobre ingresos obliga a acelerar la innovación en servicios y modelos operativos.
Para la profesión, este escenario refuerza el papel del ingeniero de telecomunicación como figura clave en la transición hacia redes más eficientes, sostenibles y orientadas a nuevos servicios digitales, en un momento en el que la infraestructura deja de ser el único factor diferencial.
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