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OPINION

Sobre la dureza del núcleo

Antolín Velasco Maíllo

Es Director de Servicio de Formación
y Desarrollo de Recursos Humanos de Telefónica.




Busco en el diccionario el significado de la palabra núcleo y entre otras muchas definiciones me quedo con "parte esencial de las cosas". Se comenta también que al núcleo se le supone dureza y densidad. En el caso de las empresas, algunas de ellas señeras de nuestra débil economía, núcleo duro se llama a aquellos accionistas que detentan una parte importante del capital y que constituyen una garantía de solidez y estabilidad para la empresa. A mí me gusta más la expresión "núcleo de propietarios", ya que como se ha indicado anteriormente al núcleo se le supone dureza y densidad. Además, al añadir la palabra propietarios, estamos especificando exactamente de qué parte de la empresa hablamos, ya que además están los empleados y cómo no, los clientes.

En el caso de nuestra mayor empresa de telecomunicaciones, el núcleo de la propiedad lo ha tenido hasta ahora el Estado y todavía lo tiene (en este momento alrededor del 20% de las acciones). Ha sido el Gobierno, el que ha ejercido y ejerce el control de la misma. Los otros accionistas del núcleo duro han participado también en el control a través del Consejo de Administración.

En este momento el PP se plantea vender la participación del 20%, participación que se ha reducido en los últimos años desde el 51% hasta el 20% de la mano del Gobierno del PSOE.

En mi opinión creo que la venta de dicha participación es no sólo conveniente, sino inevitable. Ya se conoce que a partir del 1 de enero de 1998, se liberalizará el servicio telefónico básico nacional e internacional. Habrá no sólo un segundo operador, sino probablemente y además es totalmente inevitable, otros muchos. Los distintos operadores proporcionarán servicios de telecomunicaciones de voz, datos e imágenes y no será posible establecer discriminaciones. Al Gobierno de turno se le planteará el problema de participar en todos los Operadores, porque no se entendería porqué tiene que participar como accionista en uno o dos de ellos y no en los otros.

Dado que el Gobierno debe ser el elemento regulador, se entiende que el principio de la no discriminación debe prevalecer sobre otros aspectos, tales como el posible interés estratégico o económico, etc. ... No sería de recibo ser juez y parte.

Hace 20 años, las telecomunicaciones eran un "monopolio natural". Esta naturalidad ha sido barrida por los avances de la tecnología. Esa tesis ha pasado a la historia. Lo que ahora es comúnmente aceptado es que la competencia entre Operadores va a permitir mejorar la calidad de los servicios y disminuir los precios, lo que unido al hecho de que las telecomunicaciones son un motor de la economía, se deduce que el fin del monopolio y la liberalización resulta beneficioso para el conjunto de los ciudadanos, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Estoy de acuerdo con que el Estado venda totalmente sus participaciones en los Operadores para que centre su papel en el de Elemento Regulador, evitando discriminaciones y cuidando escrupulosamente para que la calidad de los servicios y oportunidades que se ofrezcan a los ciudadanos sea equivalente y no dependa de factores territoriales o sociales. En este sentido las Comunidades Autónomas deben jugar también un papel activo, incentivando la inversión y el uso de los servicios y evitando la aparición de la doble o triple velocidad entre regiones.

Pero volvamos al tema del "núcleo de propietarios". Por definición, el Núcleo debe ser duro y estable. Esto significa que se compromete con el proyecto de la empresa a largo plazo. El Núcleo debe estar "a las duras y a las maduras". El Núcleo no debe mirar sólo el aspecto de rentabilidad de su inversión, sino establecer un compromiso firme, explícito y serio con los objetivos y la misión de la empresa.

En este sentido sería muy conveniente que al menos en el caso del principal Operador, se incorporara al Núcleo una representación de los Empleados-Accionistas (sólo en la última OPV hubo más de 17.000 empleados de Telefónica que adquirieron acciones). En mi opinión los empleados de una empresa están no sólo involucrados, sino comprometidos (*) con los objetivos, misión, visión y resultados de la misma. Qué mayor dureza, estabilidad y compromiso que el de los empleados-accionistas, que además de sus acciones tienen sus garbanzos en la empresa. Debería corresponder a los tres grandes Sindicatos, articular un mecanismo amplio, creíble y no sectario de coordinar y hacer valer todas esas pequeñas y aisladas participaciones. La tarea no es fácil pero sí posible.

(*) Para establecer la diferencia entre involucración y compromiso, basta considerar que en un plato de huevos con chorizo, la gallina está involucrada, pero es el cerdo el que está comprometido.