En anteriores números de la Revista y en especial en el 127, con un informe que trataba de la navegación por satélite (así como en el libro que hemos realizado para la Comunidad de Madrid, incluido en formato CD en el número anterior) se han analizado las características técnicas del Proyecto Galileo, promovido por la Unión Europea y que, poco a poco, va abriéndose camino, aunque con dificultades, como se ha demostrado en la cumbre de Barcelona. Pero este proyecto no significa, únicamente, un sistema de posicionamiento formado por una constelación de treinta satélites en órbita media, es, sobre todo, un ambicioso plan que influirá en el desarrollo de la industria y la tecnología en Europa, por afectar a sectores estratégicos, incluso ligados con la soberanía, como aeroespacial y telecomunicaciones.
Para comprender la trascendencia del proyecto bastará recordar que fue en 1973, hace casi 30 años, cuando el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, aprobó un SNS (sistema de navegación por satélite), integrando tres proyectos anteriores de la Marina y el Ejército del Aire, con el nombre de Global Positioning System, más conocido por sus siglas GPS. Con el tiempo, éstas se han convertido en la forma habitual de referirnos a los sistemas de posicionamiento. Es por lo tanto, un sistema militar, al servicio del ejército norteamericano. Lo que ha ocurrido es que algunas aplicaciones son de utilización abierta, por parte de todos los países, si bien con un menor grado de precisión que el que puede ofrecer el sistema. Además, la experiencia nos enseña que, en determinadas situaciones (Guerra del Golfo, por ejemplo) la prioridad del uso militar de sus propietarios, limita, suprime o modifica, las informaciónes de referencia para los cálculos.
En la misma época, Rusia desarrolló el sistema GLONASS y en los años ochenta, la Agencia Espacial Europea (ESA) abandonó, por las dificultades existentes, su programa NAVSAT, quedándose Europa en una situación de inferioridad tecnológica manifiesta. Como solución intermedia, en 1994, la Unión Europea, ESA y Eurocontrol llegaron al acuerdo de poner en marcha el proyecto EGNOS que, aprovechando la señal libre del GPS, e información complementaria de GLONASS, mejora prestaciones y seguridad, introduciendo un nuevo canal y equipos a bordo de tres satélites, no pertenecientes a las constelaciones americana y rusa. Su entrada en funcionamiento está prevista para 2004.
La Unión Europea tiene que ser consecuente con sus planteamientos. No puede aspirar a liderar tecnológicamente la sociedad de la información y al mismo tiempo dejar su mercado de trescientos millones de habitantes como meros usuarios de servicios via satélite subordinados a intereses extracomunitarios. El Proyecto Galileo ha permanecido durante dos años y medio solamente con la fase de definición desarrollada y pendiente de aprobación la fase de desarrollo y validación, debido en gran parte a las presiones de Estados Unidos sobre algunos países europeos, y ahora, de nuevo, se pone en marcha para ser una realidad en el año 2008, después de integrar, en el 2005, la infraestructura de EGNOS.
Galileo tiene cobertura mundial y es compatible (e interoperable) con el GPS, pero es civil, europeo e independiente. Dada la situación actual de la tecnología ofrecerá muchos más servicios que los gratuitos de navegación y gubernamentales, mediante servicios tarificables de acceso controlado y prestaciones garantizadas que posibilitan tantas aplicaciones como sean posibles de imaginar
En esta ocasión, la actuación española es inmejorable. Desde el primer momento se apoyó a la ESA, comprometiendo una cuota del 11%, cuando la media de contribución a los diferentes programas es del 4%; diversas empresas e instituciones se han implicado, constituyendo el Consorcio
GSS; el Gobierno, junto a la Comisaria de Transportes, Loyola de Palacio, ha trabajado para conseguir la luz verde y la oposición ha apoyado fuertemente al Gobierno, respaldándole ante Bruselas. Todos han sido, y somos, conscientes de su importancia estratégica para Europa y de las posibilidades para las empresas españolas, ya sea participando en el diseño y construcción de la nueva infraestructura, ya sea en la explotación de las aplicaciones que el sistema posibilita. Tenemos la suerte de contar con empresas y técnicos preparados para afrontar con éxito esta oportunidad. Aprovechémosla.
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