La ceremonia de la confusión
RESPUESTA AL ARTICULO DE FÉLIX ALVAREZ DE MIRANDA EN LA REVISTA BIT (Nº 130 DE ENERO 2002)
En el pasado número de la revista BIT, se incluye un artículo de Félix Alvarez de Miranda que incurre en inexactitudes que pueden llevar a conclusiones alejadas de la realidad. Confunde el uso que realiza el autor de los datos del informe de la CMT, utilizando datos globales del sector para luego centrarse en la telefonía fija. Lo cierto es que el informe citado de la CMT señala que el sector de la telefonía fija ha decrecido durante el año 2000 y ha decrecido sobre todo en lo que corresponde a los servicios de tráfico medido. Por lo tanto, a diferencia de lo señalado, puede afirmarse que en términos de la telefonía fija nos encontramos ante un mercado con fuerte competencia en precios, pero que no ha generado crecimiento. Este dato es muy significativo para entender cabalmente las dificultades que lógicamente estamos encontrando todos los agentes del sector. En todo caso, cualquier comparación debe realizarse de forma homogénea. Así por ejemplo, el caso mencionado de BT se corresponde a un operador cuyo mercado se liberalizó desde más de quince años. No obstante, y recogiendo datos del último informe de la CMT relativo a junio de 2001, la cuota de mercado de Telefónica de España en llamadas interprovinciales es del 81% y del 86% en llamadas provinciales (frente al 83% y 95% mencionados en el artículo). Asimismo, el autor olvida mencionar el fuerte desarrollo de la competencia en el mercado de llamadas metropolitanas, de forma que en sólo seis meses la captación de cuota de mercado por parte de operadores ha sido de más de cinco puntos porcentuales. Ello sin duda ha venido marcado por la preselección del tráfico metropolitano en la que España se encuentra a un primer nivel entre los principales mercados europeos, a pesar de que el proceso de liberalización del sector se inició con un año de retraso respecto a dichos mercados. El autor se pregunta por la escasa participación en el mercado a pesar del elevado ritmo inversor de algunos operadores. A ningún lector de la revista del COIT y AEIT le debería sorprender este hecho, ya que es bien conocido que una de las características de nuestro sector es que se enmarca en un contexto de elevadas necesidades de inversión con períodos de maduración relativamente largos. No obstante, el autor olvida la defensa de los operadores con vocación inversora, para tomar manifiestamente partido por aquellos que han centrado su negocio en el acceso indirecto, que exige escasas inversiones y es inicialmente muy atractivo, pues la diferencia entre el precio que los operadores ofrecen a los clientes finales y el precio (regulado) de la interconexión que han de pagar a Telefónica de España por el uso de su red es la más alta de Europa. Esta diferencia obviamente deberá alinearse con la existente en dichos países, reduciendo así el carácter sumamente atractivo de este negocio. En la defensa de su posiciones no duda el autor en calificar de anticompetitivos los precios de Telefónica de España, así como de imposibles de replicar por la competencia. Amén de reafirmar lo expuesto en el párrafo anterior en relación con el diferencial entre precios a cliente final y precios de interconexión, es bien conocido que Telefónica de España, a diferencia del resto de operadores que gozan de total libertad en su política comercial, debe someter a la aprobación del Regulador los distintos planes de precios que ofrece en el mercado minorista a sus clientes finales; esta aprobación tiene en cuenta los criterios de replicabilidad y suficiencia en materia de costes, por lo que Telefónica de España no tiene en vigor ningún plan de precios (sea o no sean planes de descuentos) que no haya sido analizado y autorizado por los diferentes organismos reguladores (tanto la CMT como los Ministerios de Ciencia y Tecnología y de Economía). Viene a colación en este sentido, mencionar las condiciones en las que Telefónica de España puede desarrollar su oferta comercial, que se enmarcan en uno de los esquemas de límites de precios o price-cap más agresivos del mundo, con unos índices de reducción anual de precios de los distintos servicios sin precedentes. También es necesario realizar algunas matizaciones sobre la situación de los servicios ADSL. En Septiembre de 1999 comienza la comercialización de dicho servicio por parte de Telefónica de España, con el nombre de GigADSL, y no sólo a sus filiales, como se da a entender en el artículo, si no a todos los operadores con licencia individual o con autorización general tipo C. Operadores que eran libres de fijar sus precios minoristas en el mercado a partir del precio mayorista aprobado por el Regulador para el servicio GigADSL. Durante 2 años, y a diferencia de otros países de nuestro entorno, Telefónica de España estuvo excluida de la oferta minorista de ADSL, siendo exclusivamente proveedor mayorista. La evolución del mercado en este período demuestra que los operadores no han impulsado suficientemente el desarrollo del mismo. En el año 2001 Telefónica de España solicitó participar como minorista en el mercado ADSL, tal y como otros operadores dominantes europeos venían haciendo, proponiendo al Regulador adoptar un precio minorista idéntico al que libremente se había fijado en el mercado hasta ese momento, manteniendo una oferta mayorista que permitiera replicar un servicio minorista competitivo a los operadores autorizados. A partir de ese instante, y gracias a la apuesta decidida de Telefónica de España por este servicio, que sin duda es elemento muy importante para el desarrollo de la Sociedad de la Información y de la banda ancha en España, se produce una enorme dinamización del mercado, con un gran crecimiento en el número de usuarios y una mejora en el índice de participación en el mismo de operadores ajenos al Grupo Telefónica, los cuáles con anterioridad no habían realizado ningún esfuerzo comercial en el ámbito de los servicios ADSL. En lo que respecta al acceso desagregado, no se puede olvidar que este proceso presenta una indudable complejidad y está lleno de dificultades técnicas y operativas. Aproximadamente en la misma fecha que en España comenzó la apertura del bucle de abonado en la modalidad de acceso desagregado, comenzó el proceso en países cercanos como Italia, Reino Unido o Francia, y en ningún caso las cifras un año más tarde demuestran que se haya producido un mayor éxito que en nuestro mercado. Únicamente cabe confirmar la dificultad del proceso de acceso desagregado, a la vez que se pone de manifiesto que las expectativas que existían hace más de un año pueden calificarse de excesivamente optimistas. En este contexto, la Oferta de Bucle de Abonado (OBA) de Telefónica de España, presentada en Diciembre de 2000 y aprobada definitivamente por el Regulador en Enero de 2001, es una muestra del esfuerzo realizado. Puede afirmarse que en este momento, en su conjunto, las condiciones de que disponen los operadores entrantes en España se encuentran entre las más favorables de Europa (por ejemplo, permitiendo la facilidad de alojamiento de equipos de operadores en la misma sala que la que utiliza Telefónica de España para sus propios equipos, precios que en ocasiones no llegan a cubrir los costes de provisión de los múltiples servicios a operadores que intervienen en el proceso, regulación de todas las condiciones de todos y cada uno de los servicios contemplados en la OBA ), con una OBA que desarrolla los procedimientos aplicables de forma exhaustiva sin parangón en ningún otro caso. Asimismo, Telefónica de España viene cumpliendo escrupulosamente los plazos y condiciones que el Regulador viene fijando para los diferentes aspectos de la apertura del bucle. Actualmente están disponibles para la coubicación o alojamiento de equipos de operadores 50 centrales, que ofrecen la posibilidad de alquilar alrededor de 1,5 Millones de bucles a los operadores autorizados. En otras 39 centrales Telefónica de España está realizando los trabajos necesarios, que finalizarán durante el mes de febrero de 2002, alcanzándose entonces la cifra de unos 3.250.000 bucles susceptibles de desagregación por parte de los operadores. Cabe recordar que en enero de 2001 hubo 19 operadores que solicitaron coubicación en 971 centrales. Pues bien, transcurridos doce meses únicamente seis operadores mantiene interés en 116 de ellas. Debe señalarse que Telefónica de España ha comunicado a los operadores la información necesaria para que éstos confirmen su interés en la coubicación de equipos en 851 centrales telefónicas, no habiéndose producido ni una sola petición en la últimas 550 centrales valoradas (¿Cómo se recuperarán los costes derivados de dichos estudios?). A menudo ha sido la falta de una planificación firme de los propios operadores, con desestimientos, cambios, cancelaciones, etc., lo que ha provocado retrasos una vez que Telefónica de España ha hecho entrega de los necesarios proyectos de adecuación de espacios en las centrales. Tampoco puede olvidarse que en nuestro país el Regulador ha optado por regular desde un primer momento la modalidad de acceso indirecto al bucle de abonado (conocida como bit stream access), modalidad no contemplada ni sujeta a regulación en el reglamento de la apertura del bucle de la Comisión Europea y que significa una ventaja indudable frente a la situación en otros mercados en los que dicha modalidad está únicamente sujeta al acuerdo comercial entre las partes. En estas condiciones y garantizando un cumplimiento riguroso de los trabajos según el calendario establecido, como viene siendo la norma, sólo será el mayor o menor interés comercial de los operadores lo que pueda limitar el atractivo y consiguiente desarrollo de la oferta de alquiler del bucle, frente a otras opciones como la creación de infraestructuras alternativas, tanto mediante cable o fibra como mediante sistemas de acceso radioeléctrico (LMDS).
Bit - Nº 131
Andrés Garrido Martín
Gerente de Regulación Técnica de Telefónica de España