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Redes de acceso inalámbrico:

“It’s a must”

Hay una aceptación generalizada en el mundo desarrollado de que éste está evolucionando hacía un nuevo paradigma identificado como Sociedad de la Información.


En este nuevo modelo desarrollista, el nuevo marco de relaciones sociales, económicas, y de autodesarrollo personal estará construido sobre la base de la creación, el acceso, el intercambio y el consumo de grandes volúmenes de información multimedia, es decir no sólo de voz, sino también de datos, imágenes y vídeo en tiempo real. El desarrollo de este modelo requiere que los agentes económicos, administrativos y la generalidad de los ciudadanos puedan acceder de forma fácil y económica a redes de banda ancha, capaces de mover eficazmente esos tipos de información. La disponibilidad generalizada de accesos a ese tipo de redes de banda ancha podría llegar a determinar la frontera entre los países más avanzados y el resto.
Las redes inalámbricas. Su oportunidad y diferenciación
Las redes de acceso inalámbrico (WLL o LMDS) han nacido como una alternativa a las redes físicas terrestres de banda ancha, de fibra óptica o híbridas de fibra y coaxial, y a las tecnologías de suplementación del viejo par de cobre (tecnologías xDSL), ante las limitaciones que estas presentan para responder a las necesidades y demandas de la nueva sociedad.

Figura 1. Entorno de aplicación de las tecnologías de acceso

Figura 2. Características de los equipos de Estación Base y Cliente


El despliegue de las redes físicas terrestres es especialmente caro cuando la densidad de potenciales clientes es media/baja; su tiempo de implantación es generalmente largo, por la necesidad de hacer obra civil; y para poder atender la demanda cuando surja habrá de haberse implantado la red, es decir, haber "enterrado" un gran volumen de activos. Por el contrario, las tecnologías de suplementación del par de cobre son más fáciles de instalar, a medida que aparezca la demanda; menos costosas por usuario; pero están enormemente delimitadas por las condiciones de transmisión del par de cobre (capacidad de transmisión versus distancia), y por el aprovechamiento de esta capacidad, que favorece las tecnologías asimétricas (distintas velocidades de transmisión según el sentido del envío) para alcanzar más distancia. Ante estas circunstancias, es claro que esos tipos de redes no pueden garantizar, por si solas, una oferta generalizada de accesos avanzados de banda ancha.
Ante esas limitaciones, las tecnologías de acceso inalámbrico permiten un despliegue rápido y sintonizado con la aparición de la demanda; a un coste más barato que el de las redes terrestres; permiten el desmontaje de los activos si la demanda se retrae; y ofrecen unas capacidades de transmisión, simétricas, y adaptadas a la demanda actual de comunicaciones en banda ancha. (Tabla 1)
De este modo, estas tecnologías, no sólo son capaces de atender la demanda de usuarios finales, sino de suplementar a las otras tecnologías de banda ancha allí donde aquellas encuentran sus limitaciones. Por ejemplo, permiten a las redes de fibra óptica extender su oferta de servicios a usuarios dispersos; permiten a los operadores ofrecer sus servicios de banda ancha a los usuarios sobre bucles arrendados; permiten a los operadores acceder de forma ágil y barata a los edificios donde se ubican las centrales telefónicas abiertas a la desagregación del bucle de abonado. Los otros tipos de redes de banda ancha no disponen de una capacidad de provisión de accesos tan versátil. Las redes de fibra pueden proveer capacidad de transmisión a operadores, pero más para la red troncal que para accesos de usuarios a esos terceros operadores; y los accesos de banda ancha sobre par de cobre, compartido o desagregado, están limitados en el tipo de servicios que el operador puede ofrecer a los usuarios.

La aplicabilidad de las redes inalámbricas
Aparte de esas peculiaridades propias de cada tipo de red, el mundo real se caracteriza por una gran disparidad de necesidades de comunicación, según el usuario final. Las aplicaciones que estos usuarios utilicen en su actividad, y que requieren redes de banda ancha, determinan el mercado objetivo de cada tipo de red. En España existen dos tecnologías de redes inalámbricas, una que utiliza la banda de 26 Ghz y otra la banda de 3,5 Ghz. Las condiciones de propagación de las señales radioeléctricas en esas bandas determinan la aplicabilidad de estas tecnologías. Así, la de 26 Ghz tiene un alcance desde una estación base de 2 a 5 Km, lo que significa que para atender la demanda de una determinada área geográfica hacen falta instalar muchas estaciones base. La de 3,5 Ghz tiene un alcance de 10 a 15 Km, lo que permite atender la demanda en ese mismo área con 3 a 5 veces menos estaciones base. Sin embargo, la tecnología de 26 Ghz es capaz de ofrecer capacidades de transmisión de hasta 8 Mbps, mientras que la de 3,5 Ghz limita su capacidad a los 4 Mbps. Las aplicaciones comúnmente utilizadas por cada tipo de entidad determinan el campo de aplicación óptimo de cada tecnología, y las que más se demandan hoy en día determinan la ventaja actual de la tecnología de 3,5 Ghz para las PYMES y SOHOS altas (Figura 1).

TIPO DE RED TIPO DE COSTE DEL REUTILIZACIÓN COSTE POR VERSATILIDAD ANCHO DE
DEMOGRAFÍA DESPLIEGUE DE LOS ACTIVOS USUARIO DE LOS BANDA DE LA
ÓPTIMA       ACCESOS OFERTA BÁSICA
CABLE (FIBRA Alta/Media Muy alto No posible Alto Baja 512 Kbps
O HIBRIDO)           (asimétricos)
PAR DE Alta/Media Bajo Posible Muy Bajo Media 256 Kbps
COBRE (xDSL)         (asimétricos)
WLL (LMDS) Media/Baja Bajo Total Bajo Alta 512 Kbps
          (simétricos)

El entorno de desarrollo
La política de promoción de la banda ancha y de desarrollo de redes alternativas para soportar sus servicios, ha hecho que en la mayoría de los países se hayan habilitado bandas de frecuencia y dado licencias para el despliegue de redes inalámbricas (Tabla 2). Lamentablemente, la poca orientación de esta política hacía los mercados ha hecho que el entorno regulatorio definido para su implantación no sea el más idóneo para su desarrollo. Así, en muchos países se prohibe el uso de esas redes para complementar la red troncal -unir estaciones base- (no en España), y se le imponen obligaciones de cobertura a los operadores con criterios de superficie o población (propios de servicios móviles) en lugar de según la demanda de comunicaciones potentes y flexibles en banda ancha, que obviamente están en el sector de las empresas, PYMES y grandes.
Con posterioridad a la otorgación de licencias, y comprometiendo las perspectivas de futuro, se está promocionando la apertura del bucle de abonado baja condiciones reguladas, que no son de mercado (precios de los servicios orientados a costes, márgenes mínimos), lo que puede desincentivar las inversiones en ese tipo de redes, encorsetar la demanda en una tipología de servicios homogéneos y asimétricos, y coartar la innovación y el desarrollo de nuevas aplicaciones en banda ancha. A este relego de la política de promoción de redes alternativas, se le ha unido el afán recaudatorio de los Gobiernos, en nuestro país creando una "supertasa" sobre el espectro que multiplicó por más de 13 su coste anual (en el caso de las redes inalámbricas, sin justificación posible en supuestas subastas multimillonarias como las de las redes móviles), y que aún bajando su valor se ha decidido que aumente un 5% anual, al margen del desarrollo de los mercados. Incluso se piensa en poner una tasa o impuesto que grave las estaciones, aún cuando estas están en el dominio privado (las redes de cable ocupan el dominio público municipal, lo que pudiera justificar esa medida).
A esta penalización que se hace sobre una tecnología de futuro, se le ha unido el actual clima de alarma social sobre el peligro de las radiaciones. Aún cuando todos los expertos (véase el último informe del COIT) coinciden en la inocuidad de las estaciones de las redes inalámbricas, por su baja potencia de emisión (2 W, igual a la del terminal móvil que nos ponemos en el oído o llevamos en el bolsillo) y por emitir con una apertura mínima del haz hacía el suelo (se orientan a cubrir los tejados de otros edificios), no se las ha excluido de la aplicación del Real Decreto sobre radiaciones, convirtiéndolas, injustificadamente, en sospechosas, e imponiendo a los operadores medidas anuales, mimetizaciones, señalizaciones y otras obligaciones que encarecen innecesariamente la implantación y explotación de sus instalaciones. (Figura 2).

PAÍS LICENCIAS OTORGADAS
Alemania 860 licencias otorgadas por concurso en 3,5 y 26 Ghz,
pocas operativas
Austria 30 licencias disponibles, sólo 9 vendidas en 3,5 y 25 Ghz..
Próxima venta en 26 Ghz
Dinamarca 7 licencias otorgadas en 3,5 Ghz y 26 Ghz. 2 activas actualmente
España Otorgadas por concurso 3 en 3,5 Ghz y 3 en 26 Ghz, otorgadas
por "lege" 3 a 2 operadores
Finlandia 8 licencias otorgadas en 3,5 Ghz, 1 en 10,5 Ghz, 1 en 38 Ghz,
8 en 26 Ghz 
Francia Concurso fallido, después 2 nacionales en 3,5 y 26 Ghz,
5 regionales
Holanda Previsto concurso, anulado por la privatización de KPN
Irlanda Otorgadas 4 en banda ancha y 4 en banda estrecha.
Previstas en 2,5, 5, y 10 Ghz
Noruega Otorgadas 3 en 3,5 Ghz, 7 (5 regionales) en 26 Ghz,
3 en 40 Ghz
Reino Unido 42 disponibles en 28 Ghz. 16 vendidas. 1 en 3,5 Ghz,
más previstas. 1 experimental en 10 Ghz.
USA Decenas de licencias unidireccionales, transformadas en
bidireccionales. Los mayores: Sprint, WorldCom y ATT.
Nuevas bandas y nuevas subastas en preparación

Su realidad y perspectivas de futuro
A pesar de estas crecientes dificultades, las empresas que han obtenido una licencia para implantar y explotar estas redes han cumplido sus compromisos de despliegue y están ofreciendo sus servicios a sus clientes. La crisis económica que está afectando al sector de telecomunicaciones, y que ha eliminado prácticamente la posibilidad de financiación externa de las inversiones, ha puesto en especiales dificultades a estas empresas, y muy especialmente a los socios tecnológicos que, como "new comers", esperaban financiar sus inversiones con la flotación en los mercados de capitales. Esta crisis ha expulsado a los socios tecnológicos de estas empresas (Formus, Teligent, UPC, FirstMark, quedando sólo Star 21), pero los socios españoles de las mismas han respondido admirablemente para mantener la solvencia de sus empresas, aportar la financiación propia que la crisis les ha exigido, y potenciar su viabilidad.
Esta crisis de financiación ha obligado a la mayoría de ellas a replantear sus estrategias de financiación. Así, muchas han externalizado la parte de obra civil de sus emplazamientos (casetas, mástiles, alimentación, etc.), cambiando inversiones por gastos corrientes, Por ejemplo, Iberbanda (antes FirstMark), Basa, Banda 26. Otras están en proceso de reducir sus costes operativos mediante una fusión, con su empresa matriz o con otra similar, por ejemplo, Banda 26 se ha integrado en Jazztel, y Neo y SkyPoint están ultimado su fusión; como ambas habían hecho su despliegue de red prácticamente en las mismas ciudades, esta fusión no supondrá un aumento de penetración de sus redes, e Iberbanda seguirá liderando el mercado, por su presencia en el doble de ciudades (72) y con más estaciones que la empresa resultante. Y todas ellas están acomodando sus nuevas inversiones a la realidad de la demanda y de los mercados.
En esta situación, es predecible que el número de empresas independientes disminuya, que el despliegue de las redes sea más lento y selectivo de lo que era previsible hace un año, y que la oferta de servicios avanzados de banda ancha sobre redes inalámbricas se siga desarrollando, más por la vocación y ambición de esas empresas que por la creación de un entorno regulatorio y promocional favorable. Su futuro parece tan prometedor, que ya en los laboratorios se están probando las siguientes generaciones de productos, que permiten una mejor utilización del espectro (mayor capacidad de transmisión por ancho de banda), un mayor alcance incluso sin requerir visión directa, unas arquitecturas de red más eficaces (en malla en lugar de en estrella), y una mejor gestión del ancho de banda para su compartición entre distintos usuarios. Confiemos en que los Gobiernos vuelvan a pensar en el valor estratégico que supone la creación de redes alternativas de banda ancha, y ayuden a eliminar las actuales barreras a su desarrollo e implantación.

Bit - Nº 131

 

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Puntitos.gif (823 bytes) Aragón
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Puntitos.gif (823 bytes) Gente Bit
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Emilio Lera

Director de Proyectos Especiales. Iberbanda