Louis Armstrong. Este año se cumple el centenario del nacimiento
en Nueva Orleans de este excepcional trompetista y cantante, que falleció en Nueva York
el 6 de julio de 1971. Hasta hace unos años se creía que nació en 1900 pero la
aparición de un certificado de bautismo señaló que había nacido el 4 de agosto de
1901. Ya de niño actuaba en un cuarteto vocal por las calles de Nueva Orleans. A los 11
años lo metieron en un hospicio después de haber salido a la calle en nochevieja a
disparar al aire con el revólver de su padre. Allí aprendió en la banda de música a
tocar la corneta (más adelante la cambiaría por la trompeta). Después de salir se
acercaba con mucha frecuencia al barrio de diversión (Storyville) a escuchar, desde fuera
de los cabarets, la música de jazz (entonces jass) de baile. En su
autobiografía, Mi vida en Nueva Orleans (1955), publicada en español en 1960
(Ed. Plaza & Janés) hoy inencontrable, y que abarca los primeros 22 años de su vida,
recordaba como trompetistas dotados de gran sensibilidad artística a los músicos King
Oliver (1885-1938) y Bunk Johnson (1879-1949), de los que se conservan grabaciones. En
cambio, del legendario Buddy Bolden (1877-1931), que no llegó a grabar, decía que tocaba
muy fuerte la trompeta pero sin delicadeza artística.
En 1918 Armstrong ingresó en el grupo del trombonista Kid Ory. Posteriormente tocó hasta
1921 en la orquesta del pianista Fate Marable, que amenizaba el recorrido de los típicos
barcos (riverboats) que subían desde Nueva Orleans por el río Misisipí hasta S. Louis y
Davenport y luego volvían.
King Oliver partió en 1920 para tocar en Chicago y en 1922 telegrafió a Armstrong para
que viajara hasta allí y se uniese a su grupo, lo que hizo y grabó con aquél en 1923.
Como cabeza de grupo, Armstrong grabó sus primeros discos con su primer Hot
Five en 1925, y después siguió con su primer y segundo Hot Five y su
Hot seven entre 1926 y 1928. Estas grabaciones son fundamentales en el jazz.
En el tema Heebies Jeebies (1926), Armstrong tararea frases onomatopéyicas
sin pronunciar palabras (lo que se conoce como scat vocal) por primera vez en
el jazz grabado. Otro tema genial es el Potato Head Blues de 1927, en el que
aparece un stop time (el grupo toca durante unas frases de la trompeta-
sólo instantáneamente, marcando un sonido cada ocho tiempos, mientras Armstrong se luce
dialogando por encima). En otro tema: West End Blues (1928) Luis inicia con
una escala de trompeta subiendo al cielo con sonidos cada vez más agudos,
para después bajar hacia la tierra con sonidos cada vez más graves.
Posteriormente dialoga con el clarinetista, con un sact vocal de enorme sensibilidad, y al
final nos ofrece un espléndido solo de trompeta. Estos tres temas están en el primer CD
más abajo reseñado.
Con Armstrong se desarrolla de forma patente el concepto de swing (alteración
creativa instantánea de los tiempos teóricos, sin perder éstos, para humanizar más la
parte rítmica de la música, o sea todo lo contrario a lo que haría una caja
electrónica programada con un machacón ritmo inalterable), y del feeling
(alteración instantánea en la melodía, acompañada de emoción, sensibilidad y
conocimiento), siendo la improvisación más importante que el tema escrito que figura en
las partituras, el cual, por muy bonito que sea, queda relegado a una mera referencia de
lo que se tocará una vez expuesto el mismo. Además con Louis aparece, de forma ya
patente, el concepto de solista. Antes de él existían en el jazz de Nueva Orleans
improvisaciones colectivas, también muy interesantes. Podemos decir que Armstrong dio un
paso de gigante tanto en la trompeta como en la voz, y, aunque hubo otros, quiero citar
aquí a otro genio de entonces: el pianista Earl Hines (1903-1983) al que la Historia
debería hacer más justicia; es precisamente el pianista que interviene en el citado West
end Blues de 1928 con un estupendo y moderno solo.
Armstrong a pesar de su voz cascada y arenosa ha sido el mejor
cantante de jazz de todos los tiempos según mi criterio, entre otras cosas porque otras
figuras destacables vinieron después y se apoyaron notablemente en él. Además Louis fue
cantando cada vez mejor hasta el final de su vida.
Entre 1929 y 1947 colaboró frecuentemente con grandes orquestas de jazz, empezando por la
de Louis Rusell a la que engrandeció (ya lo había hecho durante un año en 1924 con al
orquesta de Fletcher Henderson) y a partir de 1947 hasta su muerte tocó casi siempre con
sus sextetos sucesivos de All Stars. Como curiosidad, ahora que está de moda
el rap, Armstrong ya se adelantó en los años 20 a grabar alguno (ej. I
want a big butter de 1926, contenido en el primer CD más adelante reseñado). Para
más detalles sobre él, como es difícil de encontrar el libro sobre su vida escrito por
J. Lincoln Collier (Javier Vergara editor, 1990) recomiendo leer el apartado que le dedica
en el Diccionario del Jazz (Ed. Anaya & Mario Muchnik, 1995) el estupendo crítico
francés Michel Laverdure, (por cierto, gran amigo de España) y el capítulo sobre él en
el libro de otro gran crítico: el alemán J.E. Berendt (fallecido hace unos meses a los
78 años) titulado El jazz (Ed. Fondo de Cultura Económica, reimpresión del año 2000).
En cuanto a discos compactos compraría todos los que encontrase. Citaré dos: uno de su
época antigua (años 20) titulado Louis Armstrong. West End Blues, sello
Music Club, MCCD 421. El otro CD se llama Doctor Jazz, grabado en 1959 con sus Al
Stars (sello blue moon, BMCD 3067). |