En
Europa, Telefónica Móviles planea hacer un gran despliegue a corto plazo, que le va a
permitir colocarse en un nivel de competencia con los grandes operadores globales y
compensar los ciclos económicos variables de Latinoamérica.
¿Cuál es la situación del ámbito europeo en telefonía móvil y cómo estamos con
respecto a EEUU?
Luis López-van Dam. El mercado ha tenido el año
pasado un comportamiento espectacular con el 50 por ciento de crecimiento. Continúa igual
en los primeros trimestres del año para telefónica Móviles y para todo el sector. Las
perspectivas son buenas, aunque falta maduración. Hay un sentimiento negativo en la
Bolsa, que ha penalizado las telecomunicaciones y también los móviles por el retraso en
la salida de UMTS, o los precios de las licencias. Son elementos de incertidumbres que se
irán descartando en cuanto esté operativo en el 2002/3. Hay una generación intermedia,
que tendrá su despegue significativo a finales de año, el GPRS. Como generación
intermedia, permite estar siempre conectado a Internet y se factura por el volumen de
información que se maneja. Ahora, con GSM, a través de WAP, se factura por tiempo de
conexión. Con GPRS tienes básicamente las mismas funciones de UMTS pero con menor ancho
de banda.
Europa es el mayor mercado de móviles del mundo en volumen, facturación y negocio . Hay
que seguir apostando por ello. Somos un mercado significativamente mayor que Estados
Unidos. Aquí, se ha realizado una estandarización tecnológica que no ha habido en EEUU,
en GSM. Además, tienen un sistema de tarificación y una política comercial menos
coherente y mucho menos rentable. De hecho, los grandes operadores, los que tienden a ser
globales incluido Telefónica Móviles, somos europeos.
¿Qué camino lleva el desembarco de Telefónica Móviles en Europa, le afectará la
ralentización prevista?
Luis López-van Dam. En general, Telefónica ha tenido
una visión estratégica al abordar los negocios internacionales. En el 87 fue en
Latinoamérica, con operaciones muy contestadas internacional y nacionalmente, por el
momento de hiperinflación argentina, la situación política de Chile o los precios
excesivos de Perú. Hoy resulta obvio que le da una gran fortaleza a Telefónica, pero
entonces no se entendió. De manera similar, hoy se cuestiona la expansión de Telefónica
Móviles en Europa, muy selectiva por cierto. Se está llevando a cabo, a través de la
adquisición de licencias UMTS en los principales mercados europeos y hay críticas sobre
todo desde el punto de vista financiero. Sin embargo, ni siquiera ellos cuestionan el
futuro de UMTS como negocio. Dudan de la rentabilidad a corto plazo, el retraso de su
implantación, pero no de su futuro. Telefónica Móviles empezó en el 99 - desde
Telefónica InterContinental- a trabajar en UMTS, cuando casi nadie sabía en qué
consistía.
Europa es el mayor mercado y somos un operador europeo, aunque con gran presencia en
Latinoamérica. Europa es una gran oportunidad, un mercado fantástico y una obligación,
a la hora de defender nuestra posición doméstica. Estando en Europa tendremos una escala
y una presencia en donde se va a desarrollar el móvil en el futuro: los contenidos, las
aplicaciones, esos accesos a contenidos, a proveedores, a primicias del software. Lo
necesitamos para fortalecer nuestra presencia en España. Por primera vez, con las
concesiones de licencias UMTS abordamos los principales mercados de manera simultánea. Y
al ser nuevas, nos permiten integrar equipos, sistemas, marcas, lanzar un producto
paneuropeo y acceder a las ventajas de la escala. Es un elemento crítico para tener poder
competir en España con operadores globales, como Vodafone, el primero del mundo, que hizo
una operación muy parecida hace unos años con GSM. También se cuestionaron los precios
y la oportunidad en su momento. La nuestra es una apuesta muy analizada, con un modelo de
ejecución claro. Estamos en Alemania, el mayor mercado europeo. Estamos en Italia, el
mercado más sofisticado, y también en Austria y Suiza, que tienen muchas sinergias con
los anteriores y cuyas licencias se consiguieron a un precio muy atractivo. En Inglaterra,
abandonamos la subasta por los precios tan altos. En Francia, decidimos no presentarnos
finalmente y puede que entremos más adelante, porque es un mercado prioritario.
En el caso de Alemania ¿cómo quedará organizado el modelo de trabajo para compartir
las infraestructuras?
Luis López-van Dam. Estamos trabajando hace meses
para encontrar un modelo que nos permita compartir infraestructuras. Mantenemos
conversaciones con los operadores de los cuatro países para alcanzar un modelo que
permita compartir redes, no sólo emplazamientos, sino hasta la red física, los nodos B,
las nuevas antenas UMTS, y mantener la propiedad de la base de datos. La red de
conmutación sería propia y haremos un modelo de compartir espacios geográficos. Este
modelo requería la confirmación del regulador alemán, que la ha acogido y el 5 de junio
confirmó nuestra interpretación y la posibilidad de compartir infraestructuras en un
amplio espectro. Así que hemos retomado las conversaciones con todos los operadores para
formalizar los acuerdos de compartir redes. Son muy beneficiosos porque supone un gran
ahorro compartir unas redes tan costosas. Además, compartir estructuras permite defender
el medio ambiente porque se evita multiplicar el número de antenas en lugares sensibles
ecológicamente. Tiene un sentido de racionalidad social y ecológica, como se ve.
¿El modelo de Alemania es exportable? ¿Cómo se ve desde la UE?
Luis López-van Dam. Desde luego, es exportable y
además paradigmático porque Alemania es el principal mercado en telefonía móvil. Los
precios de las licencias han sido elevados y ha habido mucha visibilidad en lo que ha ido
ocurriendo. La Comisión Europea intenta armonizar criterios, con algunas reticencias
desde el Comisariado de Telecomunicaciones. Es muy probable que se vaya a una regulación
similar a la que tiene lugar en Alemania. Al margen de eso, los países permiten compartir
estructuras hasta cierto punto. Según los acuerdos que seamos capaces de alcanzar en cada
país, se irá adoptando un modelo bastante común. Se trata de compartir una red en todos
sus extremos con uno, o incluso con dos operadores, si técnicamente es posible.
¿Por dónde pueden venir los problemas con UMTS: aparatos, líneas, demanda, exceso de
competencia?
Luis López-van Dam. En realidad, el problema de UMTS
es el retraso de su disponibilidad comercial de terminales duales de UMTS y GPRS porque
habrá un período compartido. Ya contábamos con el retraso y con la competencia con
otros seis operadores. Es normal en el desarrollo del mercado. Con GPRS viene un nuevo
mundo de telefonía móvil, que será completo con UMTS y tendremos un mundo desconocido,
porque es difícil imaginar la multiplicidad de servicios que se irán ofreciendo a
través del Internet móvil por parte de otros agentes económicos. Estoy convencido de
que estamos en la infancia del negocio de la telefonía móvil
Respecto a la regulación ¿debería quizás centralizarse en Bruselas para evitar
confusión?
Luis López-van Dam. El proceso de concesión de
licencias UMTS debería haber sido armonizado, quizás por Bruselas. Ha habido mucha
confusión y podría hacernos perder la ventaja inicial con Estados Unidos. Desde luego,
la regulación o su falta no ayuda. Si pensamos en el regulador independiente de cada
país, creo que debería mantenerse muy al margen. La telefonía móvil hoy tiene un nivel
de competencia muy elevado, y sin embargo la tendencia que se observa es a una mayor
intervención del regulador en España y otros países. Es un error tanta intervención,
cuando hay ya fuerzas económicas que lo regulan y muchos agentes compitiendo. Hasta
ahora, la telefonía móvil celular ha crecido sin intervención apenas de la regulación.
¿Cual es tu opinión sobre los operadores móviles virtuales? ¿Cómo debe regularse
su actividad?
Luis López-van Dam. Hay proveedores de servicios que
están teniendo una función decreciente, están desapareciendo o integrándose con
operadores tradicionales de móviles. Creo que UMTS va a propiciar la existencia de
operadores de móviles virtuales en ciertos casos. Habrá un ancho de banda muy grande que
inicialmente no se va a llenar y entonces surgirá la posibilidad de que los operadores
cedan a terceros parte de sus redes. Creo que la regulación no debe imponerse en ningún
mercado porque podría destruir valor, provocar que se deje de invertir en este campo y se
abandone, como ha ocurrido con telefonía fija. Los operadores móviles virtuales deben
serlo en virtud de acuerdos comerciales. Somos un nuevo entrante en Europa y nuestro
lanzamiento en Europa a finales de este año/principios del próximo tiene un modelo
cercano al del operador móvil virtual. Tenemos acuerdos en esa dirección en diversos
países, sobre la base de acuerdos comerciales.
Hemos contratado equipos gestores de primera fila en cada país, los acuerdos de
roaming están en marcha. Los acuerdos para tiendas propias y ajenas están en
marcha y nuestra prioridad es lanzarnos con éxito.
Respecto a tu carrera, tres años después de terminar Derecho en 1987 entraste en
Telefónica ¿cómo has vivido las distintas etapas?
Luis López-van
Dam. Tras dos años en CommerzBank , empecé en Telefónica Internacional. Se
dedicaba a promover la exportación de equipos fabricados en España, muy rentable sobre
todo para las otras empresas. El presidente era Luis Solana, abogado también, que inició
la internacionalización de la compañía. En el 87, presentamos la oferta de la primera
privatización del mundo, CTC de Chile. No ganamos. La presentamos conjuntamente con
France Telecom. Perdimos contra un financiero que luego entró en quiebra y fue cuando ya
lo conseguimos definitivamente. Y después, entramos en todos los demás países. Tuve la
suerte de estar en todos los procesos de privatización , lo que ha sido un privilegio
para mi. Solana lanzó el proyecto, Cándido Velázquez lo retomó e impulsó con Iñaki
Santillana. Con Juan Villalonga se entró en Brasil, se consolidó el proyecto en cuanto a
Latinoamérica, una apuesta difícil, cuestionada, delicada. Villalonga me solicitó
responsabilizarme de alianzas internacionales y tras, negociar con BT y WorldCom, así
como con Portugal Telecom, creó Telefónica InterContinental, para desarrollar éstas
alianzas. Digamos que nos hicimos responsables también de nuevos proyectos de inversión,
fuera del área latinoamericana, de telefonía fija, móvil y además entraron en
Marruecos, Austria, Italia, Suiza y Alemania.
¿Es fácil trabajar en equipos formados por ingenieros de Telecomunicación, abogados,
economistas?
Luis López-van Dam. Lo que cuenta es la motivación y
el trabajo en equipo, lo demás es secundario. He tenido mucha relación con telecos,
lógicamente, y he aprendido mucho con ellos. En cuanto a los jóvenes, quizás les
aconsejaría que complementasen su formación profesional con conocimientos vinculados al
área de negocio. Que buscaran una mayor imbricación en lo que es el negocio, su óptica
estratégica, comercial. A los jóvenes les cuesta aceptar esa implicación, pero les
otorga una mayor visión de su propio trabajo y aprovechar su capacidad de análisis y
síntesis, tan importante. |