Una muy querida visión de la comunidad
de los futuristas desde hace muchos años ha sido la del entorno inteligente. Esto es: un
medio capaz de responder inteligentemente a las preguntas que se le hagan. Las esperanzas
estaban por supuesto puestas en las tecnologías de la información y las comunicaciones,
y era cuestión de tiempo esperar a que la ley de Moore diera sus frutos.
Pues bien, se puede decir que ya está aquí. Los futuristas están de enhorabuena.
Una primera realización son los sistemas GPS, a los que se dedica este número de Bit.
Efectivamente, el entorno está hoy dotado de la capacidad de responder con su posición
geográfica a una persona dotada de un pequeño terminal, en cualquier sitio que esté. Y
de forma gratuita, como si fuera una capacidad mágica. La inteligencia del entorno se
restringe a unos pocos datos, que pueden tener gran importancia.
Una realización mucho más completa serán los sistemas UMTS. En este caso el entorno
responde innumerables cuestiones muy concretas, según se le pregunte. El ejecutivo
buscará, desde donde se encuentre, datos en los sistemas administrativos de su negocio;
el investigador, artículos científicos; el inversor, datos bursátiles; el estudiante,
material académico; el viajero buscará hospedaje, el ocioso participará en juegos
colectivos o verá vídeos, y todos intercambiarán correo y realizarán virtualmente sus
pagos y cobros.
Las respuestas del entorno dependen de la facilidad de las aplicaciones y de los
contenidos de Internet. La World Wide Web ha sido un gran avance para la consulta de
datos, como pueden atestiguar todos los que usaron Internet antes de su aparición. Los
FTPs o los Gopher eran herramientas rudimentarias felizmente sobrepasadas por la potencia
y elegancia de la www.
El problema histórico del Internet ha sido el de su lentitud, que todos hemos sufrido. Ni
el par de cobre de la línea telefónica ni los modems disponibles daban más de sí tan
solo hace unos pocos años. La RDSI, las líneas dotadas de ADSL, el cable y los
cable-modems han resuelto el problema en las telecomunicaciones fijas. Lo curioso es que
el Internet llega a las comunicaciones móviles con un ancho de banda comparable, sino
superior, al disponible en las fijas en el mejor de los casos para el usuario residencial.
Si el GPRS, antesala del UMTS, llega solo a la velocidad de 30 Kbps, el UMTS puede
alcanzar los 2 Megas. Y hereda todo lo construido sobre la www por el Internet fijo,
además de inaugurar aplicaciones basadas en la localización del terminal que provee la
propia red de estaciones base.
Se prevé una implantación comercial de GPRS en Europa comenzando el tercer trimestre de
este año, mientras que la de UMTS tendrá lugar a comienzos del año 2003, cuando se
disponga de suministro de terminales para consumo masivo, con amplio crecimiento
previsible en el 2004. Estos calendarios valen para España, país que, como es bien
sabido, fue de los primeros en conceder las licencias correspondientes.
Los expertos de marketing no se ponen de acuerdo en cual será la killer
aplication, parece más bien que habrá varias, con un mercado segmentado por
aplicaciones. Los usuarios de Internet lógicamente serán los primeros en usar el nuevo
servicio móvil, pero también las soluciones concretas que hagan uso de la capacidad de
autentificación del usuario y de localización del terminal serán posiblemente claves.
No cabe duda que los ejecutivos y muchos técnicos de las corporaciones y los
profesionales independientes serán usuarios tempranos del servicio. También puede que el
público muy aficionado al audiovisual forme un mercado emergente. Sin olvidarse de las
aplicaciones de compras y de pagos, de las de noticias y guías o de la elusiva
vídeotelefonía,. Lo que es claro es que no será un mercado homogéneo como el de la
telefonía móvil de voz. Casi todo dependerá de las aplicaciones innovadoras que se
ofrezcan.
Y también de los precios que se adopten. Una muy mala noticia ha sido la forma en que se
han adjudicado las licencias, que se han subastado en los principales países europeos,
produciendo fuertes endeudamientos de los operadores, que han visto reducido
drásticamente su cotización bursátil. Este endeudamiento, o las altas tasas sobre el
espectro que se han adoptado como alternativa en España, ejercerán una fuerte presión
al alza de los precios. Una mala noticia para los futuristas. |