ci2.gif (97 bytes)

cd2.gif (98 bytes)

especial.gif (538 bytes)

 

La contribución de la Agencia Espacial Europea

 

La misión de la Agencia Espacial Europea (ESA), organización creada en 1975 y de la que España es miembro fundador consiste en promover la cooperación espacial entre sus Estados miembros para fines exclusivamente pacíficos. Este mandato se ha traducido en el desarrollo de misiones científicas y de utilización práctica del espacio, desde la meteorología a las telecomunicaciones, pasando por la observación

 

En lo que a estas aplicaciones prácticas se refiere, la ESA ha interpretado su misión de manera particularmente flexible a lo largo de los años. Así, desde el desarrollo de una capacidad europea, tanto industrial como operacional entre finales de los ‘70 y la primera mitad de los ‘80, el énfasis se fue trasladando al desarrollo y experimentación de nuevos servicios en cooperación con los operadores que se constituyeron a caballo entre los ‘80 y los ‘90.
Actualmente, la ESA y la Unión Europea están decididas a reforzar su compromiso con el espacio a través de una Estrategia definida conjuntamente y cuyos principios fueron ratificados el 16 de noviembre de 200 por los Ministros europeos. Orientada a satisfacer las necesidades de los ciudadanos europeos y a impulsar la participación del espacio en la construcción europea, la ejecución de esta Estrategia en un momento en el que ambas instituciones se esfuerzan en acercarse aún más a los ciudadanos, contribuirá a poner definitivamente el espacio al alcance de toda la sociedad.
El objeto de este artículo es ilustrar la capacidad de adaptación de la ESA desde su creación y su disposición para cooperar con todos los agentes del sector, desde la industria a los operadores, los usuarios y las instituciones. Aún siendo esta perspectiva histórica el hilo conductor de la exposición, este recorrido servirá también para recordar la participación de España en los programas de telecomunicaciones y navegación por satélite de la ESA.

Los pioneros: OTS, ECS y MARECS
En la misma líneas que otras potencias espaciales, en sus inicios la ESA centró su actividad de telecomunicaciones en dotar a Europa de suficiente autonomía tecnológica e industrial para diseñar y fabricar satélites capaces de soportar los servicios, esencialmente públicos, que se propusieron en aquellos primeros años: desde los enlaces para comunicaciones telefónicas y la distribución de programas de televisión a los servicios especializados para usuarios móviles.
Si bien las primeras investigaciones en este área databan de finales de los ´60, los desarrollos tecnológicos asociados al satélite OTS (Orbital Test Satellite), lanzado con éxito en 1978 abrieron el camino a la implantación de sistemas operacionales en Europa. Basado en un diseño flexible, integrado por un módulo de servicio (también llamado plataforma) y un módulo de carga útil (o de pago) capaz de adaptarse a diferentes misiones, OTS inspiró más de 30 satélites sólo en Europa, además de calificar tecnologías que se han generalizado posteriormente como la estabilización en tres ejes y la banda Ku.
Los satélites sucesores desarrollados por la ESA, cuatro ECS (European Communications Satellite) lanzados entre 1983 y 1988, y dos MARECS (ECS para comunicaciones móviles, inicialmente en entorno marítimo), lanzados entre 1981 y 1984, consolidaron la posición industrial europea y contribuyeron a la creación de EUTELSAT e INMARSAT, las dos organizaciones encargadas de su mantenimiento y operación. Asimismo, ECS y MARECS demostraron nuevos servicios de negocios y de difusión de televisión y radio basados en tecnologías digitales, paneles solares más potentes y otras innovaciones.
España participó de manera modesta en ECS (0,53 %), al concentrarse por entonces la mayor parte de la contribución española a la ESA en los programas científicos. Sin embargo, nuestro país apostó decididamente por los servicios móviles, aeronáuticos en particular, a través del programa PROSAT asociado a MARECS (40,15 %) liderando el desarrollo de terminales de usuario para datos y voz (PRODAT y MSBN), software de control y operando las instalaciones que la ESA decidió ubicar en la estación de satélites de Villafranca del Castillo.

Nuevas tecnologías y servicios: OLYMPUS y ARTEMIS
La creación de los operadores de satélites regionales y globales, junto a la proliferación de sistemas domésticos al amparo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 1977, en particular, que reguló el usó de la órbita geoestacionaria para servicios de radiodifusión por satélite) condujeron a una primera renovación del papel de la ESA en el ecuador de los ´80.
En consecuencia, OLYMPUS se diseñó como un satélite multimisión de demostración tecnológica, para ensayar equipos y componentes necesarios en futuros satélites de telecomunicación, desde antenas orientables a repetidores en banda Ka (20/30 GHz), multiplexores conmutables y amplificadores de alta potencia basados en tubos de onda progresiva (TWTA). Este carácter tecnológico explica que su vida útil no fuera ajena a sobresaltos, cumpliendo no obstante la mayor parte de sus objetivos antes del final de su vida útil en 1993.
Tras su lanzamiento en 1989 y como es habitual en satélites experimentales, la ESA puso la capacidad de OLYMPUS a disposición de las organizaciones, operadores y usuarios interesados. De este modo, sus cuatro cargas útiles permitieron un gran número de demostraciones piloto: televisión directa en 11/14 GHz con antenas de recepción de 0,3 a 1 m; servicios especializados de negocios a 12/14 GHz con estaciones VSAT de 2,5 m; nuevos servicios en 20/30 GHz con estaciones VSAT de 0,8 a 1,8 m. Asimismo se llevaron a cabo intensivas campañas y estudios de propagación para la banda Ka.
Aprovechando estas oportunidades, España incrementó su contribución al 1% y posibilitando el acceso del entonces incipiente sector espacial español a tecnologías críticas que con el paso de los años se han traducido en productos suministrados habitualmente para satélites comerciales. Tal es el caso, por ejemplo, de las antenas de telecomando y telecontrol (TTC) o las estaciones de pruebas en órbita (IOT). Asimismo, España apostó fuertemente por el desarrollo de terminales y aplicaciones basadas en redes VSAT (DIANA y CODE) posteriormente adaptadas a INTELSAT e HISPASAT con los proyectos MERCURE y ETSIT, impulsados respectivamente por la ONU y el COIT.
En paralelo con estas experiencias y otras actividades agrupadas desde 1992 en el programa marco de telecomunicaciones de la ESA denominado ARTES (y en los que España ha asumido un papel importante, OBP-SKYPLEX por ejemplo), se fueron ultimando los estudios para la puesta en marcha de otro satélite multimisión de demostración, ARTEMIS, diseñado particularmente para soportar servicios de retransmisión de datos entre artefactos espaciales y tierra, tanto en frecuencias ópticas (proyecto SILEX) como en microondas (bandas S y Ka). Tras su puesta en órbita en julio de este año, ARTEMIS apoyará también la introducción extensiva de servicios móviles y de navegación satélite en Europa. Por otra parte, dicho satélite incorpora innovaciones tecnológicas de gran potencial como la propulsión iónica, susceptibles de aplicación en satélites comerciales.
España incrementó sustancialmente su contribución a ARTEMIS con un 7,5 %, impulsando la participación de la práctica totalidad de las empresas del sector que han demostrado y consolidado su madurez con trabajos como la estructura de la plataforma, los reflectores embarcados, equipos electrónicos, mecanismos y componentes de radiofrecuencia. Asimismo, España ha asumido también un papel clave en el segmento terreno de control y pruebas en órbita, que reutilizó gran parte de las instalaciones de OLYMPUS, e instalando una estación óptica en las Islas Canarias (IAC) para la calificación de SILEX.

Espacio y sociedad: EGNOS-GALILEO
Como puede inducirse de la exposición precedente, la ESA ha cooperado de manera ininterrumpida con operadores y usuarios en la concepción de sus programas. No obstante, es quizá con el interés renovado de Europa por la navegación por satélite en la segunda mitad de los ’90 cuando asistimos a lo que podría llamarse la “democratización del espacio”. Esto es así ya que, si bien los satélites de comunicaciones constituyen hoy el mayor mercado para el sector espacial, la navegación por satélite es un área con enorme potencial.
Aún compartiendo esta convicción, Europa no dispone de un sistema propio de satélites capaz de aportar todos los servicios y beneficios de la navegación por satélite y las telecomunicaciones. El impulso inicial para resolver esta paradoja ha venido de la mano de la comunidad aeronáutica, a través de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que aprobó en 1991 un plan para el desarrollo de los sistemas futuros de navegación aérea, figurando entre ellos, el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS). El sistema se apoyaba, en una primera etapa, en los satélites de posicionamiento GPS estadounidense y GLONASS ruso, complementados con las instalaciones terrenas necesarias para satisfacer las exigencias de la navegación aérea.
La importancia estratégica del sistema hizo que la Comisión Europea, la Agencia Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol) y la Agencia Espacial Europea (ESA) decidieran coordinar sus actuaciones. En 1994, la ESA propuso a sus Estados miembros el desarrollo de una contribución europea, proyecto que se denominó EGNOS. Los beneficios derivados de EGNOS son numerosos: aparte de las muchas e importantes mejoras que proporcionará al tráfico aéreo será de gran utilidad para otros medios de transporte (marítimo, terrestre -tanto por carretera como por ferrocarril, etc.-) además de tener multitud de aplicaciones de valor añadido.
Para coordinar e incrementar la participación española en EGNOS, el CDTI como delegación oficial ante la ESA, ofreció a AENA la posibilidad de participar en la iniciativa europea. Con la firma de un acuerdo de colaboración en enero de 1998 se alcanzó un hito fundamental al consolidar una participación del 11 %, lo que coloca a España en el quinto lugar y que permitió negociar un importante paquete de instalaciones – incluido uno de los cuatro centros de control o MCC, los cerebros del sistema -, en cuyo desarrollo e integración intervendrán diversas empresas españolas con responsabilidades de alto nivel.
La complementariedad de los intereses de AENA y el CDTI ha facilitado la coordinación. En el caso del CDTI, su interés en el proyecto EGNOS deriva de que la iniciativa permitirá movilizar inversiones tecnológicas en España y contrataciones con empresas españolas con las que se reforzará la posición de la industria espacial. Por su parte, el de AENA reside principalmente en que permitirá disponer de unas infraestructuras que le asegurarán un papel activo en la introducción progresiva de GNSS a escala mundial.
Europa se dispone a abordar el desarrollo completo de un sistema GNSS de segunda generación con satélites propios que le dotarán de autonomía técnica y operativa y que se ha denominado GALILEO. Del mismo modo que en EGNOS, la ESA está dispuesta a jugar su papel como agencia especializada de Europa para el desarrollo y aprovisionamiento de la constelación de satélites GALILEO y su segmento terreno de control asociado. España, que está muy bien posicionada en EGNOS, participa muy activamente en GALILEO.

Corolario
Cuando se prepara la próxima Conferencia Ministerial de la ESA, prevista para noviembre de 2001, todo indica que las aplicaciones espaciales ocuparán un lugar importante en el futuro de la ESA. En particular, se ultima ya un Plan que incluirá actividades para móviles, navegación y multimedia por satélite, además de las tecnologías necesarias para reforzar la posición de la industria europea en las grandes plataformas geoestacionarias. Asimismo, la ESA se dispone a promover aún más la cooperación con todos los agentes del sector y muy particularmente con los operadores de sistemas de satélites, al objeto de incrementar no sólo las garantías de éxito técnico, sino también las perspectivas de implantación de sus desarrollos.

Bit - Nº 127

 

Puntitos.gif (823 bytes) Sumario
Puntitos.gif (823 bytes) Editorial
Puntitos.gif (823 bytes) Opinión (1)
Puntitos.gif (823 bytes) Opinión (2)
Puntitos.gif (823 bytes) A Vuelapluma
Puntitos.gif (823 bytes) T. Castilla y León
Puntitos.gif (823 bytes) Islas Baleares 
Puntitos.gif (823 bytes) Display
Puntitos.gif (823 bytes) Display Empresa
Puntitos.gif (823 bytes) Gente Bit
Puntitos.gif (823 bytes) Entrevista
Puntitos.gif (823 bytes) Especial
Puntitos.gif (823 bytes) Café Redacción
Puntitos.gif (823 bytes) FITCE 2001
Puntitos.gif (823 bytes) Bienvenida. FITCE
Puntitos.gif (823 bytes) Perfil
Puntitos.gif (823 bytes) GRETEL
Puntitos.gif (823 bytes) Galería Operador
Puntitos.gif (823 bytes) ¿Qué es?
Puntitos.gif (823 bytes) Rincón  Internet
Puntitos.gif (823 bytes) Pulso del Mercado
Puntitos.gif (823 bytes) Tecn. y Sociedad
Puntitos.gif (823 bytes) Bit Recomienda

 

José Manuel Leceta García Ing. de Telecomunicación 
Jefe del Dpto. de Programas Tecnológicos y de Aplicaciones, CDTI

 

 

Los satélites de 
comunicaciones 
constituyen hoy el 
mayor mercado para  el sector espacial 

 

ARTÍCULOS

Telecomunicaciones y navegación por satélite
Radiocomunicaciones por satélite
Hispasat, hacia la internacionalización
Galileo: el sistema europeo de navegación por satélite
El satélite como soporte para la innovación en productos y servicios
La contribución de la Agencia Espacial Europea
Industria y tecnología en el sector espacial de telecomunicaciones
Estrategia europea en los sistemas de posicionamiento y navegación por satélite. Los programas EGNOS y GALILEO
La nueva “edad de oro” del Satélite: Servicios Avanzados IP de Banda Ancha
Los sistemas de satélites no geoestacionarios
EUTELSAT, la respuesta a las necesidades IP y multimedia
Comunicaciones bidireccionales por satélite utilizando la banda Ka