ci2.gif (97 bytes)

especial.gif (538 bytes)

 

El satelite como soporte para la innovación en productos y servicios

 

Normalmente, el término innovación va asociado a mejora tecnológica: más potencia, más rapidez, más servicios, más posibilidades de acceso … y casi siempre, a menos coste. La innovación es bastante más que una mejora tecnológica; cuando su objeto es un cambio conceptual, su alcance suele ser más profundo. En un país y un entorno sociocultural poco dado a ser generador de innovación aunque sí, afortunadamente al menos, consumidor de ella, resulta realmente difícil describir la naturaleza de las innovaciones sino no es en un entorno comercial enfocado más a su consumo que a su posible asimilación. “Hay que ser más comercial”, “hay que intentar explicarlo sin tantos términos técnicos”. Estas y otras frases, además de su parte de razón, suelen denotar la propia falta de cultura innovadora: una cosa es no saber nada a nivel “técnico” y otra es la falta de un lenguaje común que describa los conceptos innovadores independientemente de su soporte técnico.
En este sentido, el propósito de este artículo es doble: por una parte, intentar separar las innovaciones conceptuales de las técnicas y, por otra, intentar describir un ejemplo de cada una de ellas en el entorno que nos ocupa, esto es, las comunicaciones vía satélite, con la ventaja, en este caso, de tener unos lectores “cultos” en la materia como es nuestro colectivo.
Cuando una empresa se plantea “innovar”, la primera aproximación va encaminada a la mejora tecnológica sobre conceptos existentes que afecte a una o más variables del producto o servicio final: incrementar las prestaciones al mismo coste, bajar el coste con las mismas prestaciones, incrementar la utilidad y el coste en la misma o mejor proporción, etc. En nuestro sector, este camino requiere, entre otras cosas, inversiones realmente cuantiosas por encima de todo, siendo la componente “creadora” menos relevante salvo casos muy excepcionales. En definitiva, se trata de mejorar la materialización física de un concepto ya consolidado, centrando la innovación en materias exclusivamente tecnológicas. Por ejemplo, diseñar y fabricar un modem ADSL, un sistema de radio para servicios ya existentes con las mejoras que se quiera, un nuevo tipo de antena, una aplicación para comercio electrónico, un sistema multimedia para redes de cable, etc, etc. La posición competitiva de las empresas españolas que, admirablemente y con un mérito excepcional, compiten en los distintos campos, depende en gran medida, de sus posibilidad de inversión y su propia capacidad para intuir los productos y servicios más valorados en el futuro. Los resultados, cuando son positivos, tienen un problema añadido a la hora de materializarlos completamente: todavía se requiere más capital para su producción a escala, además de la necesaria credibilidad de la empresa en cuanto a tamaño, red comercial, cobertura, etc.
Existe otra vía de innovación, difícil de concebir en nuestro entorno y, por tanto, más difícil de llevar a cabo si ni siquiera se tiene conciencia de ella, que se centra en la innovación conceptual: se trata de pensar en otros sistemas, en otra forma de proporcionar los productos y servicios, que se materializará en ciertas tecnologías que no solo mejoran sino que pueden llegar a romper con las anteriores. Las innovaciones conceptuales son los auténticos motores de las revoluciones tecnológicas, las que permiten el desarrollo de un entorno industrial centrado en la mejora permanente de gamas completas de productos y servicios nacidos como consecuencia de las nuevas ideas y conceptos.
Para que se produzcan este tipo de innovaciones hacen falta un entorno favorable en muchos aspectos: entorno regulatorio motivador para los pioneros, mentalidad de liderazgo a todos los niveles, disponibilidades de capital (quizás menos pero más arriesgado), infraestructuras, …
El satélite puede ser un elemento que ayude a eliminar las barreras decimonónicas para la innovación, además de ser, en sí mismo, un objetivo de la propia innovación. Veamos por qué.

Entorno de partida: la eclosión de las redes IP
La eclosión de las redes IP ha sido debida fundamentalmente a su carácter de red multiservicio (una única red para todos los servicios), la propia normalización (TCP/IP como protocolo universal, servicios universales Web, correo electrónico, transferencia de ficheros, etc) y un curioso fenómeno de “desregulación tecnológica” (imposibilidad de regular los servicios finales basados en redes IP), han llevado al abaramiento de los servicios, la universalización del acceso y las economías de escala en terminales, alimentando iterativamente el ciclo.
El fenómeno IP lleva consigo cambios conceptuales importantes (Piénsese por ejemplo en el servicio de telefonía). Algunos de ellos se relacionan a continuación:
–    Las arquitecturas de red son totalmente “contrarias” a las convencionales: por ejemplo, tradicionalmente los servicios de red de transporte (WAN) eran circuitos físicos (un E1 por ejemplo). Ahora los circuitos son virtuales con interfaces Ethernet. Los circuitos tradicionales se proporcionan mediante conversores de interfaz para poder “enchufar” los sistemas antiguos (centralitas, por ejemplo). Las propias centrales telefónicas están siendo relegadas a una función de interconexión o a funciones a nivel local, pasando la conmutación a nivel de los “Command Centers” de VoIP (Voz sobre IP) que ofrecen, además de la propia conmutación, servicios de red inteligente, soporte a tarjetas prepago, etc, etc. El impacto de lo anterior (conmutación de paquetes IP en lugar de circuitos) en la industria ha quedado patente en la reorganización de los principales agentes a la que estamos asistiendo en los últimos cuatro años.
–    Se tiende a que todos los dispositivos dispongan de una “conexión IP”: el ordenador (todos la tienen ya), el teléfono (“teléfono IP”), una cámara, una pantalla, un altavoz,…conectados a la misma red en lugar de una red física para cada uno de ellos.
–    El valor económico de los servicios se corresponde con la disponibilidad y ancho de banda en lugar de por “tiempo” y “distancia”. Este concepto puede ser auténticamente revolucionario: vale el bit por segundo, no importa hacia dónde (distancia) y durante qué tiempo. Y aún más, vale el bit por segundo garantizado durante cierto instante de tiempo (tiempo real, o la llamada garantía de calidad de servicio QoS).
–    Al no asociar una red y unas infraestructuras a un servicio sino a un conjunto de servicios, resulta muy difícil determinar el coste real de cada uno de ellos y, por tanto, del posible precio de venta asociado.Como consecuencia de lo anterior, aunque el valor de un determinado conjunto de servicios (paquete) no sea cero, sí pueden serlo cada uno por separado en función del tipo de “paquete” que construya cada operador: Telefonía+Internet, regalando el Internet, o TV+Telefonía+Internet regalando o con tarifa plana la telefonía local, etc).
Todo lo anterior, más conceptual que puramente tecnológico proporciona un enorme campo a la innovación, centrada en dos aspectos principales: las problemáticas técnicas asociadas a las redes IP que son, principalmente, la garantía de calidad de servicio y el soporte multicast, y la posible combinación de tecnologías para crear servicios nuevos. Para que lo anterior pueda ser posible, hay dos necesidades básicas: infraestructuras e inversión.
A continuación se desarrollan los puntos clave anteriores, tanto tecnológicos como no tecnológicos.

Necesidad de calidad de servicio
Debido a que el principio de la “revolución” fue originado por la comunicación de datos propiamente dicha (entre ordenadores) y éstos no requieren un ancho de banda efectivo en tiempo real sino “en media” o estadístico (multiplexación estadística), la propia naturaleza de TCP/IP (versión actual en uso) y las mayor parte de las tecnologías desplegadas, a pesar de poder gestionar enormes anchos de banda, no pueden garantizar ni siquiera 1 bit por segundo en un instante dado (aunque se disponga de 1 Gbps, por ejemplo) y, encima, garantizarlo para un determinado servicio extremo a extremo. Las sucesivas mejoras tecnológicas en todos los ámbitos (mejoras no conceptuales) van proporcionando soporte a la VoIP en redes de amplia cobertura y algunos servicios en tiempo real, pero queda lejos la transmisión garantizada de vídeo (extremo a extremo) y otros servicios de banda ancha.



Soporte multicast
IP soporta dos tipos fundamentales de “sesión” o conexión:
Servicios UNICAST (sesión TCP): la conexión se establece entre dos puntos (conexión punto a punto) A y B. Por cada paquete de información que A envía a B, éste debe responder con un reconocimiento (ACK) de su validez, obviando de esta manera todo el “viaje” del paquete a través de la red. El proceso es el mismo cuando B envía un paquete de información a A. Las características del servicio, consecuencia de lo anterior, son:
–    La información aceptada por los sistemas extremos no tiene errores. Se pedirán retransmisiones si éstos se producen pero los sistemas (aplicaciones) “no los ven”. Algunos lectores que hayan utilizado las “antiguas” BBS y sistemas parecidos recordarán que cuando había ruido en la línea, la pantalla se llenaba de caracteres raros (errores de transmisión). En cambio, si se conecta a una Web, podría ser lenta pero no hay errores.
–    La comunicación punto a multipunto (n) se realiza mediante varias comunicaciones secuenciales (con el mismo ancho de banda y con n veces más tiempo) o en paralelo punto a punto (con n veces el ancho de banda para el mismo tiempo). Piénsese un momento qué significa esto para usuarios del cable, por ejemplo, con aplicaciones que utilicen sesiones Unicast.
Servicios MULTICAST (sesión UDP): en este caso no hay una conexión lógica extremo a extremo sino que una fuente A envía paquetes de información a un grupo concreto de destinos (N) sin esperar ningún tipo de confirmación sobre la validez de los datos recibidos en cada caso. No hay que confundir este tipo de sesión IP con las transmisiones “BROADCAST”: en este caso la información se transmite a toda la red sin identificar la fuente ni el grupo destino. Las sesiones Multicast permiten realizar un “broadcast” selectivo, identificando para cada fuente de información el grupo de destinos que puede recibir dicha información. Por tanto:
–    No hay garantía de transmisión libre de errores. Aunque las “mejoras tecnológicas” afinan cada vez más con correcciones basadas principalmente en redundancias en la información transmitida, nadie puede garantizar que cada destino tiene la información correcta dado que nadie contesta con ningún tipo de confirmación. (¿Utilizaría un banco aplicaciones basadas en UDP para consolidar cuentas aunque se le garantizará una probabilidad de error de 10e-10?. Desde luego sería una gran temeridad.)
–    La comunicación es punto a multipunto, con las consiguientes ventajas para los servicios de esta naturaleza.

Disponibilidad de banda ancha GARANTIZADA
La innovación requiere, al menos, infraestructuras para su desarrollo. Los países con menos infraestructuras de telecomunicaciones tienen menos probabilidades de innovar dado que se requieren para:
–    En primer lugar, para poder intuir las propias innovaciones, cosa difícil si no se tiene algo físico que mejorar.
–    Son el laboratorio real de ensayos tecnológicos, viabilidad comercial, adaptación a los requerimientos del usuario, etc. Realmente proporcionan una ventaja competitiva de gran valor para cualquier posicionamiento innovador en equipos, aplicaciones y servicios.
–    Representan un escaparate comercial para todo tipo de operadores, donde pueden evaluar las posibilidades reales de nuevos productos y servicios.
En este apartado, nuestro país se caracteriza por acumular todo tipo de trabas al despliegue de infraestructuras, incluso a nivel experimental, salvo muy raras excepciones: barreras regulatorias, poca disponibilidad de capital, pocos acuerdos industriales entre los agentes para infraestructuras comunes, falta de agilidad para el uso de infraestructuras institucionales de centros de investigación (aunque cada vez menos en este caso), etc. Los dos primeros aspectos, las barreras regulatorias y la poca disponibilidad de capital, son los más relevantes y significativos: por una parte, no existe la “prioridad del pionero” como en Estados Unidos en cuanto a licencias especiales sobre recursos escasos o cierto tipo de infraestructuras. Los excepcionales casos donde ha habido algo (por ejemplo, en algunas licencias experimentales concedidas durante 1998 y 1999) han sido debidos más a la voluntad personal de algunos responsables de la Administración que a acciones sistemáticas sostenidas por una regulación específica. La falta de aplicaciones y servicios propios en sectores como el cable, LMDS e incluso satélite es debido, fundamentalmente, a la indisponibilidad de dichas infraestructuras a nivel experimental ANTES de la concesión de las licencias definitivas y la escasa dedicación de infraestructuras desplegadas para este propósito. Por otra parte, muy pocos inversores en nuestro país “ven” la utilidad de invertir en dichas infraestructuras si no son para comercializar inmediatamente servicios. No ven, en definitiva, la potencialidad de la innovación sino los resultados a corto plazo de la implantación de servicios “existentes”. Eso sí, se espera un retorno parecido al obtenido en una inversión destinada a infraestructuras soporte a innovaciones exitosas.

El Satélite
El satélite representa un importante soporte para la innovación y, como consecuencia directa, para el despliegue de nuevos productos y servicios, ya que puede permitir el ensayo de mejoras conceptuales y tecnológicas muy relevantes, sin los inconvenientes señalados.
Se analiza, en primer lugar, la disponibilidad de banda ancha, para terminar con los factores tecnológicos (calidad de servicio y soporte multicast) que configuran una nueva concepción de productos y servicios de banda ancha realmente innovadores.

Disponibilidad de banda ancha.
El satélite proporciona capacidad (en Mhz) transformable directamente en Mbps totalmente garantizada (no hay “nadie” extremo a extremo) y bajo demanda, sin limite de distancia en su zona de cobertura. Esta posibilidad lo convierte en un soporte ideal para el desarrollo de soluciones innovadoras permitiendo el ensayo a todos los niveles: tecnológico, comercial, operación, mantenimiento, etc, con un nivel de inversiones muy razonable, en comparación a otros soportes. Por otra parte, no tiene barreras regulatorias como otros sistemas vía radio.
La normalización del encapsulado de paquetes IP sobre el estándar de transporte MPEG-DVB permite la utilización de plataformas con amplia base (TV Digital) para la transmisión de datos IP, con el beneficio del abaratamiento de los terminales debido a la popularización del servicio de TV Digital. Es decir, utilizando el sistema de transporte de un servicio muy extendido para establecer una red IP multiservicio con un amplio alcance.

Calidad de Servicio y soporte Multicast.
La calidad de servicio extremo a extremo puede ser evaluada en toda su extensión para cada uno se los servicios al no existir ningún elemento extremo a extremo. Esta disponibilidad es fundamental de cara al estudio de la viabilidad comercial de dichos servicios. Por otra parte, por la misma razón anterior, el soporte Multicast está garantizado si las cabeceras de servicio y los terminales están diseñados para ello, aspecto muy recomendable en este y en otros casos.

Una nueva concepción de las arquitecturas.
Resulta bastante obvio que si el tráfico observado en una autopista en un sentido es permanentemente cuatro o más veces mayor que en el otro, no se diseñe la autopista “simétrica”, es decir, con el mismo número de carriles en los dos sentidos. El acceso ADSL es una autopista asimétrica y el satélite también. Si eso se entiende, no debe resultar tan difícil entender que, además, los carriles (sentidos) no tienen por qué pasar por el mismo soporte físico, es decir, uno puede ser proporcionado por el satélite (sentido “hacia” el usuario) y el otro (“desde” el usuario) por accesos convencionales. En resumidas cuentas, se “combinan” dos redes IP físicamente distintas para proporcionan un camino de ida y vuelta utilizando para cada uno de ellos lo “mejor” en cada caso. Si el satélite proporciona banda ancha, con amplia cobertura y “bajo demanda” parece razonable que se utilice para soportar el tráfico hacia el usuario mientras que el “bucle” de abonado convencional de banda estrecha, con cobertura también universal, se utilice para el otro. Lógicamente, esta arquitectura sólo será válida para los servicios cuyo tráfico se asemeje a la naturaleza física de la red utilizada, esto es, servicios de acceso de sedes o usuarios remotos a redes IP centralizadas, acceso a Internet y todo tipo de servicios multimedia de banda ancha: teleenseñanza, telemedicina, distribución masiva de información, telepublicidad, etc.
Dada la limitación de capacidad disponible, será necesario evaluar muy bien en qué se emplea dicha banda ancha finita: su valor es su disponibilidad mientras que su peligro es que por el exceso de oferta en todo tipo de servicios a todos los usuarios se “mate” su calidad de servicio.


Una nueva concepción de las aplicaciones.
Siguiendo con el intento de ruptura del “piñón fijo” de la innovación exclusivamente tecnológica, pensemos en aplicaciones con soporte mixto unicast y multicast. Dado que uno garantiza la entrega de la información punto a punto y el otro su distribución multipunto, ¿sería posible realizar aplicaciones para el soporte de servicios con todas las ventajas sin los inconvenientes?. Si se piensa solo en la naturaleza del protocolo TCP/IP la respuesta es NO. Si se trasciende un poco más, sin llegar a romper el protocolo a nivel de red, pero sí a nivel de arquitectura, la respuesta es SI.
–    Es posible realizar sistemas con soporte unicast-multicast totalmente dinámicos, que permiten soportes multimedia de calidad (por ejemplo, imágenes con calidad TV para teleenseñanza, telepublicidad, transmisión de eventos) sin perder las características unicast de sesiones interactivas basadas en páginas Web.
–    Es posible realizar sistemas de envío masivo de información con técnicas multicast garantizando la recepción SIN ERRORES como si fuera una sesión unicast (Obsérvese que no es una “mejora” reduciendo la probabilidad de error mediante técnicas de corrección, sino que es un “cambio” a CERO errores garantizados).
Lo anterior requiere soporte multicast, aspecto que no todas las redes ofrecen (la propia red Internet no lo soporta).
Como conclusión, las nuevas concepciones de productos y servicios están originando un salto cualitativo en el propio desarrollo tecnológico asociado a ellos. El despliegue de nuevas redes IP tiene (o debería de tener en cuenta) estos conceptos dado que los servicios de nueva generación son realmente impensables en redes convencionales. El satélite proporciona un entorno ideal para su desarrollo y, en ciertos casos, para su propio despliegue comercial.

Bit - Nº 127

 

Puntitos.gif (823 bytes) Sumario
Puntitos.gif (823 bytes) Editorial
Puntitos.gif (823 bytes) Opinión (1)
Puntitos.gif (823 bytes) Opinión (2)
Puntitos.gif (823 bytes) A Vuelapluma
Puntitos.gif (823 bytes) T. Castilla y León
Puntitos.gif (823 bytes) Islas Baleares 
Puntitos.gif (823 bytes) Display
Puntitos.gif (823 bytes) Display Empresa
Puntitos.gif (823 bytes) Gente Bit
Puntitos.gif (823 bytes) Entrevista
Puntitos.gif (823 bytes) Especial
Puntitos.gif (823 bytes) Café Redacción
Puntitos.gif (823 bytes) FITCE 2001
Puntitos.gif (823 bytes) Bienvenida. FITCE
Puntitos.gif (823 bytes) Perfil
Puntitos.gif (823 bytes) GRETEL
Puntitos.gif (823 bytes) Galería Operador
Puntitos.gif (823 bytes) ¿Qué es?
Puntitos.gif (823 bytes) Rincón  Internet
Puntitos.gif (823 bytes) Pulso del Mercado
Puntitos.gif (823 bytes) Tecn. y Sociedad
Puntitos.gif (823 bytes) Bit Recomienda

 

J. Fabián Plaza Fernández
Presidente de InfoGLOBAL
 

Las innovaciones 
conceptuales son 
los auténticos 
motores de las 
revoluciones 
tecnológicas

 

Para que la 
innovación en estos 
campos pueda ser 
posible, hay dos 
necesidades 
básicas: 
infraestructuras e 
inversión

 

El satélite puede ser un elemento que  ayude a eliminar las barreras 
decimonónicas para
la innovación, 
además de ser, en sí mismo, un objetivo  de la propia  innovación

 

Muy pocos inversores 
en nuestro país "ven" la utilidad de invertir en infraestructuras si no son para
comercializar 
inmediatamente 
servicios

ARTÍCULOS

Telecomunicaciones y navegación por satélite

Radiocomunicaciones por satélite

Hispasat, hacia la internacionalización

Galileo: el sistema europeo de navegación por satélite

El satelite como soporte para la innovación en productos y servicios

La contribución de la Agencia Espacial Europea

Industria y tecnología en el sector espacial de telecomunicaciones

Estrategia europea en los sistemas de posicionamiento y navegación por satélite. Los programas EGNOS y GALILEO

La nueva “edad de oro” del Satélite: Servicios Avanzados IP de Banda Ancha

Los sistemas de satélites no geoestacionarios

EUTELSAT, la respuesta a las necesidades IP y multimedia

Comunicaciones bidireccionales por satélite utilizando la banda Ka