Cuando me lo contaron no me lo podía
creer. Tanto esfuerzo para conseguir los fondos para implantar Ingeniero Técnico de
Telecomunicación (Especialidad Telemática) e Ingeniero Técnico de Telecomunicación
(Especialidad Sistemas de Telecomunicación), y cuando ya los tenemos concedidos para una
de las dos titulaciones y el Plan de Estudios perfectamente elaborado, se aborta su
implantación en plena Junta de Gobierno de la Universidad. La razón, impresentable: una
lucha para que la nueva titulación no se impartiese en la Escuela Superior (como estaba
previsto), sino en la Escuela Universitaria Politécnica que, pese a que ahora imparte la
titulación de Ingeniero Técnico de Telecomunicación (Sistemas Electrónicos), ¡no
tiene prácticamente presencia del área de conocimiento de Teoría de la Señal y
Comunicaciones y de Ingeniería Telemática! (¿?).
No lo entiendo. El mercado laboral está demandando a gritos titulados en
telecomunicación, de grado medio, con una formación suficientemente práctica para que
puedan ponerse a trabajar de inmediato, con veintiuno o veintidós años, y con excelentes
posibilidades para continuar su formación mientras trabajan, y encima pagado por las
propias empresas. ¿Acaso, la E.T.S. de Ingenieros de Telecomunicación de Valladolid, no
tenía la obligación de hacerse eco de esa demanda y, dado que aglutina a casi todos los
doctores en telecomunicaciones, tomar la iniciativa para desarrollar un Plan de Estudios
adecuado y sacar adelante la titulación?
Por si fuera poco, todo el jaleo ha sido puntualmente recogido por la prensa, además en
un tono sensacionalista (una parte de los medios). ¿Qué impacto habrá creado este
asunto en la sociedad castellanoleonesa?. Desde luego, nuestra profesión no ha salido
reforzada, ni mucho menos. Quizá ya va siendo hora de que pongamos en marcha la AEIT de
Castilla y León y, en cuanto se pueda, la demarcación del COIT de Castilla y León, y
así poder defendernos corporativamente ante la sociedad de estos desprestigios hacia
nuestra profesión, que son muy injustos.
Supongo que notaréis que estoy decepcionado por este lamentable asunto. Pues bien hoy,
además, he empezado a preocuparme. En El Norte de Castilla (el periódico de más tirada
en Castilla y León) he visto un anuncio a toda página de la oferta educativa de la
Universidad Europea de Madrid (UEM) para el curso que viene. Leo que ofertan una
titulación combinada telecomunicaciones/empresariales. ¡Que gran idea!. Desde luego un
producto muy competitivo. Si yo fuese un alumno que el año que viene quisiera empezar
Telecomunicaciones, tras leer en la prensa el jaleo de la Universidad de Valladolid con
las titulaciones de grado medio y comparar un mes más tarde esa actitud con la oferta de
la UEM, me cuestionaría si lo mejor es estudiar en la universidad pública (que
tradicionalmente se ha dicho que tenía más calidad) o en la universidad privada.
La Universidad de Valladolid parece que no aprende. Hace dos años ya tuvimos que asistir
al lamentable espectáculo de una Comisión de Doctorado que, con una reprochable falta de
transparencia, luchó por no admitir a trámite las primeras dos Tesis Doctorales
interdisciplinares relacionadas con la Sociedad de la Información, que se desarrollaron
estupendamente con gran fe en lo interdisciplinar y con un loable esfuerzo de un equipo de
investigación de pedagogía (Universidad de Salamanca) y otro de telecomunicaciones
(Universidad de Valladolid). El asunto lo conozco bien, y lo tengo perfectamente
documentado, pues yo era uno de los directores de las tesis, y os aseguro que aún hoy
siento una profunda vergüenza ajena cuando pienso que hubo que resolverlo con la
intervención de abogados, y presentar las siguientes dos tesis doctorales
interdisciplinares en la Universidad Politécnica de Madrid. O sea, que la Universidad de
Valladolid perdió dos tesis y, lo que es peor, ahora es difícil que un doctorando acceda
a desarrollar una tesis de estas características.
En el último número de El Bucle, Raúl Cabanes también muestra su
preocupación y la del COIT respecto a la homogeneidad de todas las escuelas de
telecomunicación (las diecinueve) en relación con su nivel de calidad, y que este nivel
sea el mismo que el de las escuelas más reconocidas. En mi opinión, y en la de muchos,
la escuela de Valladolid es de las mejores pero como la Universidad de Valladolid siga con
esta línea de incomprensión hacia el sector y hacia la profesión de las
telecomunicaciones me temo que nos van a ir hundiendo poco a poco. ¡Déjennos trabajar y
permítannos ser competitivos y poner nuestro granito de arena para el progreso de la
sociedad a la que nos debemos!. Estamos ya en el siglo XXI, ¿no?. |