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Obituario de Claude Shannon  (1916-2001)

Claude Shannon, el fundador de la Teoría de la Información, falleció el pasado 24 de febrero en su casa de Medford, Massachussets, a la edad de 84 años por causa de la enfermedad de Alzheimer. En 1948 estableció las leyes fundamentales de la transmisión y compresión de datos en su trabajo A mathematical theory of communication, que es considerado como la Carta Magna de la era de la información

En 1941, un joven matemático de 24 años se encontraba dando una charla en la Universidad de Princeton cuando el eminente físico Albert Einstein entró en la sala, le miró, susurró unas palabras a uno de los oyentes y se marchó. Cuando minutos más tarde el joven concluyó su charla, corrió hacia la persona a quien Einstein había hablado y le preguntó qué le había dicho. ``No tiene nada que ver con usted´´, le dijo riendo, ``tan solo quería saber donde estaban las bolsas de té’’. El joven en cuestión era Claude Shannon y, naturalmente, nadie sospechó que acababa de presenciar un acontecimiento histórico. Este joven revolucionaría años más tarde la ingeniería de los sistemas de comunicación de la misma forma asombrosa que Einstein había hecho con la física. 
Claude Elwood Shannon nació el 30 de abril de 1916 en Petoskey, Michigan, en el seno de una culta familia media americana. Su padre, Claude Elwood, era el juez de una pequeña localidad de tres mil habitantes, llamada Gaylord, y su madre la directora del instituto. Además de sus padres, Shannon recibió una influencia decisiva de su abuelo, un granjero al que gustaba construir todo tipo de máquinas agrícolas, el cual le inculcó dos aficiones que siempre practicaría, la construcción de ingenios electromecánicos y los juegos malabares.


Después de graduarse en matemáticas e ingeniería eléctrica por la Universidad de Michigan en 1936, Shannon prosiguió sus estudios en el Massachussets Institute of Technology (MIT) donde consiguió una plaza de investigador asociado para trabajar bajo las órdenes de Vannevar Bush. Por aquel entonces, Bush acababa de construir uno de los predecesores de los ordenadores modernos, una máquina electromecánica para la resolución numérica de ecuaciones diferenciales a la que llamó Differential Analyser. Considerada una maravilla de la tecnología de su época, la máquina de Bush era un mamotreto inmenso de palancas, bielas y engranajes que debía ajustarse manualmente cada vez que se quería resolver un nuevo problema. Nadie mejor que Shannon podía recibir el encargo de programar y mantener aquella máquina, que le recordaba los artilugios de su abuelo.
En este contexto, Shannon realizó una de sus contribuciones más relevantes. Rememorando los trabajos sobre lógica que el matemático inglés George Boole (1815-1864) había desarrollado hacía casi cien años, y que él había conocido durante su etapa de estudiante en Michigan, se dió cuenta que el álgebra de Boole era idóneo para analizar y diseñar máquinas construidas con conmutadores. Sus hallazgos sobre la relación entre la lógica simbólica y los circuitos de conmutación constituyeron la base de su tesis de master, A Symbolic Analysis of Relay and Switching Circuits (1938). Dado que los circuitos electrónicos digitales son el fundamento de los ordenadores modernos y los sistemas de telecomunicación, muchos han calificado a esta tesis de master como la más influyente de toda la ingeniería del siglo XX. 
Después de obtener los grados de Master y Doctorado por el MIT, Shannon ingresó en 1941 en los célebres laboratorios Bell. Trabajando en el desarrollo de sistemas de encriptación digital, como el que utilizaron Churchill y Roosevelt en sus conferencias transoceánicas, Shannon empezó a interesarse por las relaciones fundamentales entre las magnitudes básicas que describen un sistema de comunicación, velocidad de transmisión, ancho de banda, relación señal a ruido y fiabilidad. Sus investigaciones culminaron en 1948 con la publicación en dos tandas de A Mathematical Theory of Communications en el que se establecen las bases de la disciplina que hoy se conoce como Teoría de la Información. 
Esta obra es fascinante y además sorprendentemente fácil de leer. En tan solo unas pocas páginas, Shannon explica cómo la cantidad de información de una fuente de mensajes se puede medir utilizando el concepto de entropía y demuestra que esta magnitud es un límite fundamental en la representación de dicha información. Es precisamente en este artículo donde aparece por primera vez el término bit, contracción de binary unit, para designar la cantidad de información de una fuente que emite mensajes binarios de forma equiprobable. A continuación, Shannon abordó el problema de transmitir la información por un canal de banda limitada que introduzca ruido blanco gaussiano y demostró que introduciendo redundancia se puede conseguir una transmisión totalmente libre de errores siempre que la velocidad de transmisión no supere una cierta magnitud que él denominó capacidad del canal. Este es el resultado que más sorprendió a los ingenieros de su época quienes hasta entonces pensaban que sobre los sistemas de comunicaciones recaía la terrible maldición de estar inexorablemente condenados a cometer errores.
Shannon permaneció 12 años más en los Bell Labs no sólo inspirando fructíferas investigaciones entre sus colegas sino también divirtiéndoles con sus juegos y ocurrencias. Sus carreras por los pasillos montado en un monociclo de su invención mientras hacia malabarismos con cuatro bolos eran toda una leyenda. En 1956 abandonó su posición de investigador permanente en los Bell Labs para convertirse en profesor de ciencias de la comunicación en el MIT. Allí pasó los últimos años de su carrera científica hasta que se retiró en 1978 como profesor emérito. 
En una época en la que la ingeniería de comunicaciones se asocia cada vez más con el mercadeo electrónico la figura de Shannon es cada vez más cautivadora. Su obra se acerca más a la idea de creación artística que a la de invención científica y, sin embargo, su aportación al desarrollo de las tecnologías de la información ha sido de vital importancia. La mayoría de los avances científicos, cuando se miran retrospectivamente, aparecen como productos inevitables de su tiempo pero los resultados de Shannon no. Cincuenta años más tarde, el problema de encontrar los códigos prácticos que nos permitan comprimir y transmitir la información con la eficiencia que él predijo aún permanece abierto. 

Bit - Nº 126

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La tesis de Shannon ha sido la más influyente de toda la ingeniería del siglo XX
En 1948 estableció las bases de la Teoría de la Información

 

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