En octubre
de 1999, la Comisión Europea realizó una consulta sobre tres áreas que consideraba
fundamentales: el suministro y precio de las líneas alquiladas, los servicios itinerantes
de servicios móviles y el suministro de acceso desagregado al bucle local; y todas ellas
necesitadas de una solución urgente, a juicio de AUTEL, asociación que agrupa a los
usuarios empresariales de las telecomunicaciones. Diversas circunstancias han hecho que
los avances se produjeran únicamente en una de ellas.
En efecto, la Cumbre de Lisboa, de la que se cumple un año al escribir estas líneas,
adoptó el compromiso político de dotar a las empresas y a los ciudadanos europeos de
acceso a una infraestructura de comunicaciones barata y de alcance mundial, exhortando a
los Estados miembros a introducir más competencia en las redes de acceso local, antes de
diciembre de 2000, y a desagregar el bucle local a fin de llegar a una reducción
sustancial de los costes de utilización de Internet. Posteriormente, el Consejo de Feira
(20-06-2000) refrendó lo anterior con la iniciativa eEuropa.
Con ello se respondía también a lo señalado en el Quinto Informe sobre el
cuello de botella que representa el bucle local para el desarrollo de la competencia, ante
la imposibilidad de que los nuevos entrantes puedan realizar inversiones sustanciales en
la red de acceso, en un corto plazo. Por todo ello, como defensores a ultranza de la
competencia, aplaudimos todas las medidas tomadas, si bien nos parecen exageradas las
expectativas existentes con motivo de la desagregación del bucle.
Punto de partida
La primera cuestión a considerar es: ¿cuál va a ser la respuesta de los usuarios a los
posibles servicios, consecuencia de la desagregación del bucle? Ante una nueva situación
caben planteamientos optimistas y pesimistas, todos igual de respetables, salvo que
existan experiencias aplicables, en cuyo caso no se deben obviar ni extrapolar
directamente sus resultados, pero que suelen ser de gran valor desde el punto de vista
cualitativo. Y en este caso existen datos de gran interés.
En primer lugar, tenemos el caso de España, primer país europeo que ha regulado el
servicio ADSL a través de acceso indirecto, precisamente para atender la demanda de los
internautas de una tarifa plana para acceso a Internet. Por otra parte, la existencia de
ciertos países que abrieron el bucle con anterioridad a la fecha establecida por la
Unión Europea. Su análisis nos puede orientar sobre las posibles barreras y sobre la
aceptación de los nuevos servicios.
Tecnologías DSL en España
Desde los comienzos de la telefonía se ha intentado obtener el máximo provecho de la
capacidad de transmisión del par de cobre, y así deben entenderse los sistemas de
multiplexación (primero por división de frecuencia y ya, desde los años 60, con las
técnicas de multiplexación digital) que permitieron transmitir varias conversaciones
sobre el mismo par. Pero ante estos avances el usuario estaba ajeno, ya que el par sólo
le servía para el servicio telefónico clásico. Fue con la llegada de las tecnologías
Digital Subscriber Line (DSL), mediante el servicio RDSI, cuando dispuso de dos canales de
64 kbps más uno de 16 kbps para señalización, permitiendo a un usuario, por ejemplo,
acceder a Internet a 64 kbps sin ocupar la línea para las llamadas entrantes. Su éxito y
su nivel de penetración han sido mucho menores de lo que se esperaba en todos los
países, excepto en Alemania. (En España, tan sólo el 2,95% de los accesos a los
servicios soportados por el par de cobre corresponden a RDSI).
En España la segunda aplicación de DSL llegó con la Orden 1999/08181, de 28 de marzo,
que establecía las condiciones para el acceso indirecto al bucle de abonado de la red
pública de telefonía fija y regulaba las condiciones para proveer el acceso indirecto,
incorporando tecnologías de Línea de Abonado Digital Asimétrica (ADSL). Otra Orden, de
esa misma fecha, fijaba los precios que deberían abonar los operadores autorizados a
Telefónica.
Como se sabe, ADSL es una tecnología de módem que transforma las líneas telefónicas
convencionales en líneas de alta velocidad permanentemente establecidas que, mediante
técnicas de codificación digital, establece tres canales independientes sobre la línea
telefónica: dos de alta velocidad (una para recepción y otra para envío de
información) y una tercera para la comunicación normal de voz. En principio es una
solución ideal de acceso a Internet, por el acceso permanente y por la alta velocidad de
recepción de información posible. Sin embargo, su carácter asimétrico limita su
aplicación a aquellos usuarios que acuden a Internet como fuente de información, pero no
es una solución adecuada para empresas que necesitan flujos simétricos para sus
intranets o extranets. Otro inconveniente es la necesidad de intervención, por parte del
operador, en los equipos del cliente para la instalación del sistema. La consecuencia es
que, 15 meses después de la OM, Telefónica tiene preparadas ya 12,5 millones de líneas
para soportar este servicio, pero solamente existen 47.500 usuarios del mismo.
Los nuevos entrantes que se acojan a las posibilidades que brinda la desagregación del
bucle tienen que ofrecer soluciones de la familia DSL competitivas, aprovechando la banda
de las altas frecuencias. Vía precio parece difícil poder competir con el propietario de
la red que hay que alquilar, por lo que deberán derrochar imaginación para ofrecer la
gama de servicios de alta velocidad que sus clientes objetivo puedan necesitar. Si éstos
son empresas, deberían ofrecer servicios simétricos de alta velocidad, con un mínimo,
generoso, de ancho de banda garantizado. No lo tienen fácil. Aunque inicialmente existan
muchas alternativas, los consultores especializados consideran que en el 2004, en cada
país europeo únicamente tres o cuatro operadores continuarán ofreciendo este servicio.
Puesta en marcha del proceso
Con el calendario de actuaciones que actualmente conocemos es previsible que hasta el
tercer trimestre de este año no se disponga de ofertas detalladas de los nuevos servicios
ofertados por los nuevos entrantes, incluido, claro está, el precio de los mismos. A
algunos les parecerá un plazo excesivo, teniendo en cuenta que la fecha oficial de
apertura fue el pasado uno de enero, pero la realidad es que se trata de un proceso muy
complejo sin parangón en ningún otro sector. Ubicar en los locales del operador
dominante los equipos de la competencia, para que sea más fácil la utilización del
bucle local que llega hasta el domicilio de los clientes, es algo insólito pero normal en
el mundo de las telecomunicaciones.
Esta posibilidad de coubicación ha sido vista de forma muy diferente por los operadores
dominantes de los diversos países en donde la apertura ya ha tenido lugar. Para unos, es
sinónimo de expropiación y han puesto todas las barreras posibles. Para
otros, una oportunidad de rentabilizar los inmuebles de las centrales, después de que el
desarrollo tecnológico ha reducido el tamaño de los equipos.
En Europa los casos extremos son Alemania y Holanda. En el primero, los obstáculos
típicos han sido la falta de espacio en las centrales, la lentitud en los procesos
administrativos e incluso la negativa a ofrecer el servicio compartido. Por el contrario,
KPN ha actuado como socio de un problema común y gracias al diálogo se ha establecido un
ambiente muy positivo. En España, existía cierto morbo por ver la actitud
que iba a adoptar Telefónica y, como testigo de muchas negociaciones, puedo señalar un
cierto grado de desconfianza inicial por parte de los nuevos entrantes. Aunque el proceso
no ha concluido, se puede constatar con satisfacción la postura abierta de Telefónica,
especialmente en cuanto al número de centrales en las que la coubicación es posible e
incluso la posibilidad de acceder a la modalidad de acceso desagregado compartido, no
solicitada aún por ningún operador.
En AUTEL pensamos que la desagregación del bucle es una forma útil de prolongar la vida
de la red de telecomunicaciones de mayor capilaridad existente, pero que no fue diseñada
para transmitir los anchos de banda que las comunicaciones multimedia demandarán en mayor
medida día tras día. No es una panacea, pero sí una solución para el corto plazo,
especialmente en el mundo de los usuarios domésticos, los profesionales independientes y
los pequeños negocios, colectivos que tienen una mayor inercia ante el cambio generado
por el proceso de innovación tecnológica.
Problema pendiente
Señalábamos al principio que la desagregación del bucle local responde a un mandato
político de la Unión Europea. No resuelve el problema de fondo de la falta de redes
alternativas, especialmente grave en países como España e Italia en los que las redes de
cable tienen una penetración muy débil, y por tanto está aún pendiente el problema de
ofrecer a las empresas accesos de banda ancha alternativos y de calidad suficiente. Es
necesario impulsar el despliegue de las redes de cable favoreciendo el desarrollo de las
empresas que han apostado por esta tecnología; sin duda, su éxito será el éxito de
España como país. Otro tanto hay que decir sobre la alternativa del bucle de abonado de
banda ancha mediante técnicas radioeléctricas (LMDS): las nuevas licencias concedidas
deben igualmente encontrar un campo de actuación libre de incertidumbres y dificultades.
La peor situación relativa de España frente a otros países europeos es motivo
suficiente para que determinadas empresas multinacionales desistan de implantar en nuestro
país determinadas actividades, especialmente las de mayor valor añadido, tales como
centros de desarrollo e innovación que tienen que estar integrados en sus grandes redes
corporativas, con intercambio de amplios ficheros, para poder desarrollar su trabajo. Es,
por lo tanto, un grave problema para la competitividad de las empresas españolas
actuales, pero que, además, condiciona el desarrollo de nuestro futuro tejido industrial
y de servicios. Nuestra competitividad como país se encuentra por el momento limitada,
pero existen proyectos empresariales en marcha que nos pueden situar a la cabeza de los
países de nuestro entorno; la tardanza en el despliegue de red de cable es un
inconveniente grave, sin embargo, si los proyectos en marcha alcanzan el éxito, España
dispondrá de la red de cable más moderna de Europa.
En octubre de 1999, la Comisión Europea
realizó una consulta sobre tres áreas que consideraba fundamentales: el suministro y
precio de las líneas alquiladas, los servicios itinerantes de servicios móviles y el
suministro de acceso desagregado al bucle local; y todas ellas necesitadas de una
solución urgente, a juicio de AUTEL, asociación que agrupa a los usuarios empresariales
de las telecomunicaciones. Diversas circunstancias han hecho que los avances se produjeran
únicamente en una de ellas.
En efecto, la Cumbre de Lisboa, de la que se cumple un año al escribir estas líneas,
adoptó el compromiso político de dotar a las empresas y a los ciudadanos europeos de
acceso a una infraestructura de comunicaciones barata y de alcance mundial, exhortando a
los Estados miembros a introducir más competencia en las redes de acceso local, antes de
diciembre de 2000, y a desagregar el bucle local a fin de llegar a una reducción
sustancial de los costes de utilización de Internet. Posteriormente, el Consejo de Feira
(20-06-2000) refrendó lo anterior con la iniciativa eEuropa.
Con ello se respondía también a lo señalado en el Quinto Informe sobre el
cuello de botella que representa el bucle local para el desarrollo de la competencia, ante
la imposibilidad de que los nuevos entrantes puedan realizar inversiones sustanciales en
la red de acceso, en un corto plazo. Por todo ello, como defensores a ultranza de la
competencia, aplaudimos todas las medidas tomadas, si bien nos parecen exageradas las
expectativas existentes con motivo de la desagregación del bucle.
Punto de partida
La primera cuestión a considerar es: ¿cuál va a ser la respuesta de los usuarios a los
posibles servicios, consecuencia de la desagregación del bucle? Ante una nueva situación
caben planteamientos optimistas y pesimistas, todos igual de respetables, salvo que
existan experiencias aplicables, en cuyo caso no se deben obviar ni extrapolar
directamente sus resultados, pero que suelen ser de gran valor desde el punto de vista
cualitativo. Y en este caso existen datos de gran interés.
En primer lugar, tenemos el caso de España, primer país europeo que ha regulado el
servicio ADSL a través de acceso indirecto, precisamente para atender la demanda de los
internautas de una tarifa plana para acceso a Internet. Por otra parte, la existencia de
ciertos países que abrieron el bucle con anterioridad a la fecha establecida por la
Unión Europea. Su análisis nos puede orientar sobre las posibles barreras y sobre la
aceptación de los nuevos servicios.
Tecnologías DSL en España
Desde los comienzos de la telefonía se ha intentado obtener el máximo provecho de la
capacidad de transmisión del par de cobre, y así deben entenderse los sistemas de
multiplexación (primero por división de frecuencia y ya, desde los años 60, con las
técnicas de multiplexación digital) que permitieron transmitir varias conversaciones
sobre el mismo par. Pero ante estos avances el usuario estaba ajeno, ya que el par sólo
le servía para el servicio telefónico clásico. Fue con la llegada de las tecnologías
Digital Subscriber Line (DSL), mediante el servicio RDSI, cuando dispuso de dos canales de
64 kbps más uno de 16 kbps para señalización, permitiendo a un usuario, por ejemplo,
acceder a Internet a 64 kbps sin ocupar la línea para las llamadas entrantes. Su éxito y
su nivel de penetración han sido mucho menores de lo que se esperaba en todos los
países, excepto en Alemania. (En España, tan sólo el 2,95% de los accesos a los
servicios soportados por el par de cobre corresponden a RDSI).
En España la segunda aplicación de DSL llegó con la Orden 1999/08181, de 28 de marzo,
que establecía las condiciones para el acceso indirecto al bucle de abonado de la red
pública de telefonía fija y regulaba las condiciones para proveer el acceso indirecto,
incorporando tecnologías de Línea de Abonado Digital Asimétrica (ADSL). Otra Orden, de
esa misma fecha, fijaba los precios que deberían abonar los operadores autorizados a
Telefónica.
Como se sabe, ADSL es una tecnología de módem que transforma las líneas telefónicas
convencionales en líneas de alta velocidad permanentemente establecidas que, mediante
técnicas de codificación digital, establece tres canales independientes sobre la línea
telefónica: dos de alta velocidad (una para recepción y otra para envío de
información) y una tercera para la comunicación normal de voz. En principio es una
solución ideal de acceso a Internet, por el acceso permanente y por la alta velocidad de
recepción de información posible. Sin embargo, su carácter asimétrico limita su
aplicación a aquellos usuarios que acuden a Internet como fuente de información, pero no
es una solución adecuada para empresas que necesitan flujos simétricos para sus
intranets o extranets. Otro inconveniente es la necesidad de intervención, por parte del
operador, en los equipos del cliente para la instalación del sistema. La consecuencia es
que, 15 meses después de la OM, Telefónica tiene preparadas ya 12,5 millones de líneas
para soportar este servicio, pero solamente existen 47.500 usuarios del mismo.
Los nuevos entrantes que se acojan a las posibilidades que brinda la desagregación del
bucle tienen que ofrecer soluciones de la familia DSL competitivas, aprovechando la banda
de las altas frecuencias. Vía precio parece difícil poder competir con el propietario de
la red que hay que alquilar, por lo que deberán derrochar imaginación para ofrecer la
gama de servicios de alta velocidad que sus clientes objetivo puedan necesitar. Si éstos
son empresas, deberían ofrecer servicios simétricos de alta velocidad, con un mínimo,
generoso, de ancho de banda garantizado. No lo tienen fácil. Aunque inicialmente existan
muchas alternativas, los consultores especializados consideran que en el 2004, en cada
país europeo únicamente tres o cuatro operadores continuarán ofreciendo este servicio.
Puesta en marcha del proceso
Con el calendario de actuaciones que actualmente conocemos es previsible que hasta el
tercer trimestre de este año no se disponga de ofertas detalladas de los nuevos servicios
ofertados por los nuevos entrantes, incluido, claro está, el precio de los mismos. A
algunos les parecerá un plazo excesivo, teniendo en cuenta que la fecha oficial de
apertura fue el pasado uno de enero, pero la realidad es que se trata de un proceso muy
complejo sin parangón en ningún otro sector. Ubicar en los locales del operador
dominante los equipos de la competencia, para que sea más fácil la utilización del
bucle local que llega hasta el domicilio de los clientes, es algo insólito pero normal en
el mundo de las telecomunicaciones.
Esta posibilidad de coubicación ha sido vista de forma muy diferente por los operadores
dominantes de los diversos países en donde la apertura ya ha tenido lugar. Para unos, es
sinónimo de expropiación y han puesto todas las barreras posibles. Para
otros, una oportunidad de rentabilizar los inmuebles de las centrales, después de que el
desarrollo tecnológico ha reducido el tamaño de los equipos.
En Europa los casos extremos son Alemania y Holanda. En el primero, los obstáculos
típicos han sido la falta de espacio en las centrales, la lentitud en los procesos
administrativos e incluso la negativa a ofrecer el servicio compartido. Por el contrario,
KPN ha actuado como socio de un problema común y gracias al diálogo se ha establecido un
ambiente muy positivo. En España, existía cierto morbo por ver la actitud
que iba a adoptar Telefónica y, como testigo de muchas negociaciones, puedo señalar un
cierto grado de desconfianza inicial por parte de los nuevos entrantes. Aunque el proceso
no ha concluido, se puede constatar con satisfacción la postura abierta de Telefónica,
especialmente en cuanto al número de centrales en las que la coubicación es posible e
incluso la posibilidad de acceder a la modalidad de acceso desagregado compartido, no
solicitada aún por ningún operador.
En AUTEL pensamos que la desagregación del bucle es una forma útil de prolongar la vida
de la red de telecomunicaciones de mayor capilaridad existente, pero que no fue diseñada
para transmitir los anchos de banda que las comunicaciones multimedia demandarán en mayor
medida día tras día. No es una panacea, pero sí una solución para el corto plazo,
especialmente en el mundo de los usuarios domésticos, los profesionales independientes y
los pequeños negocios, colectivos que tienen una mayor inercia ante el cambio generado
por el proceso de innovación tecnológica.
Problema pendiente
Señalábamos al principio que la desagregación del bucle local responde a un mandato
político de la Unión Europea. No resuelve el problema de fondo de la falta de redes
alternativas, especialmente grave en países como España e Italia en los que las redes de
cable tienen una penetración muy débil, y por tanto está aún pendiente el problema de
ofrecer a las empresas accesos de banda ancha alternativos y de calidad suficiente. Es
necesario impulsar el despliegue de las redes de cable favoreciendo el desarrollo de las
empresas que han apostado por esta tecnología; sin duda, su éxito será el éxito de
España como país. Otro tanto hay que decir sobre la alternativa del bucle de abonado de
banda ancha mediante técnicas radioeléctricas (LMDS): las nuevas licencias concedidas
deben igualmente encontrar un campo de actuación libre de incertidumbres y dificultades.
La peor situación relativa de España frente a otros países europeos es motivo
suficiente para que determinadas empresas multinacionales desistan de implantar en nuestro
país determinadas actividades, especialmente las de mayor valor añadido, tales como
centros de desarrollo e innovación que tienen que estar integrados en sus grandes redes
corporativas, con intercambio de amplios ficheros, para poder desarrollar su trabajo. Es,
por lo tanto, un grave problema para la competitividad de las empresas españolas
actuales, pero que, además, condiciona el desarrollo de nuestro futuro tejido industrial
y de servicios. Nuestra competitividad como país se encuentra por el momento limitada,
pero existen proyectos empresariales en marcha que nos pueden situar a la cabeza de los
países de nuestro entorno; la tardanza en el despliegue de red de cable es un
inconveniente grave, sin embargo, si los proyectos en marcha alcanzan el éxito, España
dispondrá de la red de cable más moderna de Europa.
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