| En su día, la Unión Europea
decidió que el desarrollo del sector de las telecomunicaciones exigiría competencia
tanto en servicios como en infraestructuras. Pero las redes alternativas no se están
desplegando al ritmo adecuado y como consecuencia de ello, la parte final de la red de
distribución, o bucle local, que constituye el cuello de botella por las
inversiones que exige su despliegue, sigue siendo un monopolio de facto.
La solución propuesta hace menos de un año consistió en abrir esta parte de la red a
los nuevos operadores. El apoyo político de la cumbre de Lisboa fue decisivo para que
dicha apertura haya sido realidad, en todos los países de la Unión, desde el pasado 1 de
enero.
Convertir en realidad esta alternativa, exige esfuerzos y colaboración entre todos los
agentes. Sus efectos prácticos no se sentirán hasta finales del presente año, pero
consideramos de gran interés para nuestros lectores informar sobre el grado de avance de
los diferentes trabajos.
Para conocer los pormenores, contamos con la colaboración de diversos autores, cada uno
desde su óptica: El último eslabón en la apertura de las redes fijas de
telecomunicaciones, por Bernando Lorenzo Almendros; La CMT como facilitador de
la competencia en el Bucle de Abonado, por José Luis Ferrero; La
liberalización del Bucle de Abonado, por Rafael Díez Vega;El Bucle Local
visto por un fabricante, por Luis Martínez Amago; Propuesta para la
realización de una experiencia común de pruebas de apertura del Bucle de Abonado,
por Juan Gascón Cánovas; La carrera de la implantación de la apertura del Bucle
en España y primeros incidentes, por Félix Álvarez-Miranda y La
desagregación vista por los usuarios empresariales, por Miguel Ángel Eced.
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