
Si entendemos la Sociedad de la Información como un proceso de evolución que trae consigo cambios en el modo de producir, de operar y de relacionarse de las empresas, creando repercusiones directas importantes en la forma de trabajar y en las relaciones laborales y, en consecuencia, efectos en todos los órdenes sociales; no debemos olvidarnos, a la hora de establecer las diferentes políticas en la materia, que la Sociedad de la Información debe estar dirigida al Hombre en su sentido más amplio y universal, para su beneficio y bienestar en una sociedad cada vez más integradora y respetuosa con la diversidad y con la dispersión territorial.
En este sentido, indudablemente las nuevas tecnologías pueden constituir una herramienta estratégica para reducir distancias y mejorar el acceso a la información y a los nuevos servicios, sirviendo como elemento de cohesión social y territorial. O por otro lado, pueden acentuar las desigualdades en lugar de reducirlas y crear riqueza en lugares muy concretos de desarrollo y, en consecuencia, provocar la aparición de una sociedad a dos velocidades, entre aquellos que tengan acceso a la información y aquellos que no lo tengan.
| Con estas consideraciones, en la Comunidad Foral de Navarra la acción política en materia de telecomunicaciones y Sociedad de la Información, tiene como objetivo básico la dinamización del desarrollo regional en el marco de la Unión Europea. Para ello, se persigue la movilización de los factores productivos regionales de crecimiento económico, es decir, equipamiento, infraestructuras, capital humano y capital tecnológico; así como los factores de articulación y cohesión del territorio, es decir, de vinculación de individuos, elementos de localización regional y competitividad del tejido industrial.
De esta forma en Navarra, al igual que en otras Comunidades Autónomas, se están desarrollando diversas iniciativas con este objetivo general, que se pueden agrupar en torno a las siguientes cuatro líneas de acción básicas: |
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Sin embargo, a la hora de materializar dichas iniciativas nos hemos encontrado con diversas dificultades, entiendo que muy similares a las de otras Comunidades Autónomas, debidas principalmente a la dispersión de las infraestructuras fuera de los núcleos urbanos de mayor importancia y, a la ausencia de una masa crítica de población adecuada para el despliegue de ciertos servicios.
Y, a pesar de que en Navarra hay otros aspectos de partida positivos como son una buena disponibilidad regional en general por encima de los parámetros de referencia relacionados con la economía, la educación, la sanidad y el empleo; una adecuada disponibilidad de personal técnico y; presencia de agentes regionales con capacidad para ampliar y diversificar la oferta a corto y medio plazo; se están produciendo riesgos de dualización territorial en los nuevos ámbitos sectoriales, fuertemente orientados por la rentabilidad de los negocios.
En este escenario el Servicio Universal, entendido como el conjunto mínimo de servicios que debe estar a disposición de quien lo desee y pague un precio razonable por ello, adquiere una importancia crucial en regiones con una significativa dispersión territorial. Por una parte por la amplitud y diversidad de los servicios que pueden estar incluidos en el servicio universal y, por otra por el despliegue de infraestructuras que la prestación del mismo comporta.
Respecto a la diversidad y amplitud de los servicios, el Servicio Universal ha de tener un carácter dinámico y progresivo: lo que hoy es una prestación accesoria, mañana puede ser esencial. En este sentido, la definición actual ya está desfasada y, debe incluirse ya el acceso a Internet con un ancho de banda mínimo entre las prestaciones básicas de dicho servicio.
Y, respecto al despliegue de infraestructuras hay que tener en cuenta que mientras los ciudadanos de las grandes ciudades pueden tener acceso a conexiones de varios Mbs de capacidad, hay otros muchos ciudadanos que, a duras penas, tienen acceso a una línea TRAC que, en el mejor de los casos, permite mantener una conversación telefónica estable.
Por estas razones, para que en la nueva Sociedad de la Información no se produzca la dualidad de desarrollo mencionada anteriormente, es imprescindible materializar cuanto antes los principios que rigen el Servicio Universal, de lo contrario, las políticas de promoción de las telecomunicaciones no harán otra cosa que agudizar esas diferencias.
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Angel Sanz Barea Director General de Telecomunicaciones de Navarra |