| Enrique Gutiérrez Bueno es Decano y Presidente del COIT y de la AEIT, respectivamente, desde hace casi dos años. Durante este tiempo, se han emprendido todos los proyectos que fueron propuestos en sus candidaturas y se le ha dado a ambas instituciones un fuerte impulso para potenciarlas, estando actualmente inmersas en una inevitable renovación, para adecuarse a las necesidades de un sector tan estratégico como este. |
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Muchos temas sobre la mesa, pero, fundamentalmente, una nueva filosofía, un nuevo enfoque de lo que los ingenieros de telecomunicación de hoy necesitan para afrontar el reto que supone adecuarse a la evolución de una sociedad marcada por las tecnologías de la información.
Llevas dos años como Decano y Presidente ¿Qué retos destacarías, a medio plazo?
Ante todo, uno: nuestra profesión tiene que lograr, como colectivo, y no solo de forma individual, el reconocimiento social como punto de referencia en la construcción de la Sociedad de la Información. Hasta hace bien poco, existía un cierto respeto al papel de cada profesión en la sociedad. Así, nadie discutía que, por ejemplo, la red de carreteras era responsabilidad de los ingenieros de caminos, la construcción de buques era cosa de los navales, y las centrales nucleares o la red de alta tensión eran de los industriales. Ahora, la cosa es bastante más complicada, nos ha tocado vivir tiempos más difíciles, y nuestra pelea consiste en lograr el reconocimiento de que las tecnologías que soportan la Sociedad de la Información, en especial las telecomunicaciones, son cosa nuestra.
¿Cómo responde el COIT al reto de consolidar ese protagonismo?
El gran papel que están haciendo los ingenieros de telecomunicación allá donde desarrollen su trabajo es un fantástico punto de partida. Pero lo que hemos reforzado ha sido la respuesta como profesionales responsables de los proyectos de telecomunicación ante la sociedad, aquellos que las empresas, especialmente operadores e ingenierías, han de presentar ante las ventanillas públicas para construir todas nuestras infraestructuras de telecomunicaciones. El ingeniero de telecomunicación como responsable del proyecto y el COIT con su visado, conforman esa cadena de calidad que nuestra sociedad lleva aplicando desde hace muchas décadas. Esto, que es histórico en otras profesiones, es, en la magnitud actual, algo novedoso para nuestro colectivo, algo que nuestras instituciones, conscientes de lo que nos va en ello, están impulsando sin límites. Ahora se están visando más de 13.000 proyectos al año, cifra en constante crecimiento, y a todos ellos se les exige un control de calidad riguroso, que garantiza el nivel de los trabajos que el Estado y las empresas después hace suyos.
Otro aspecto que creemos fundamental es hacer de nuestras instituciones punto de encuentro de los agentes involucrados en el sector y referencia en la difusión de conocimientos hacia la sociedad. La reciente edición del libro sobre regulación del GRETEL, que está teniendo un enorme éxito, o los numerosos cursos y jornadas organizados para ayuntamientos y para otras profesiones dirigidos a mejorar el papel de cada uno el establecimiento de las infraestructuras de telecomunicaciones, o el proyecto de Foro de las Telecomunicaciones que pensamos arrancar en 2001, son algunos de los muchos ejemplos de lo que estamos haciendo.
¿Cómo afronta el Colegio el reto de la descentralización?
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La existencia de Escuelas a lo largo y ancho del territorio nacional, hasta 19 en la actualidad, está suponiendo la presencia de ingenieros de telecomunicación en todas partes. Ahora, tras los ingenieros industriales, somos los más numerosos. Sin embargo, éramos, y seguimos siendo, una profesión demasiado centralizada, consecuencia de nuestros orígenes, pues durante muchos años sólo existió una Escuela en Madrid, y aún venimos arrastrando las consecuencias. Uno de los compromisos de la candidatura que encabecé fue proceder, con carácter de urgencia, a la descentralización de nuestras instituciones. Lo primero, e inmediato, fue impulsar que las Delegaciones de la AEIT se convirtieran en Asociaciones autónomas, para darles más vida, más relación con sus Comunidades Autónomas, más protagonismo. Lo siguiente fue el cambio de estructura para la descentralización del COIT, cuestión más compleja, que nos ha llevado algo más de tiempo, pero que ya es realidad, con el nacimiento, el pasado mes de Diciembre, de las Demarcaciones de Cataluña y de la Comunidad Valenciana, donde en breve se pondrá en marcha el visado de proyectos.
¿Es posible que el COIT pierda empuje con esta disgregación de fuerzas?
En absoluto, más bien al contrario. El ingeniero de telecomunicación tiene que vivir en relación muy cercana los problemas de su entorno. Se trata también de responder a la realidad de España. Se ha buscado una solución que debe lograr mantenernos unidos, y que permite una casi total autonomía para actuar. Al sumar las capacidades alcanzadas en las comunidades autónomas, tendremos una profesión más fuerte. Este es nuestro reto.
¿Puede decirse que el papel del ingeniero de telecomunicación ante la sociedad está cambiando? |
Suelo decir que el ingeniero de telecomunicación vertebra la sociedad de hoy, cosa que antes no sucedía. Garantiza con sus conocimientos la incorporación de todos a la Sociedad de la Información, implementa los sistemas y servicios necesarios, diseña las redes que establecen los operadores, es experto en temas de consultoría de telecomunicación y cada vez está más implicado en las administraciones, tanto central, como autonómicas y locales; así que tiene una enorme presencia en todos los ámbitos. El COIT y la AEIT quieren colaborar con todas las instituciones donde el ingeniero de telecomunicación está trabajando sean empresas, administraciones, universidades, etc. para consolidar, como colectivo, ese trabajo tan excelente que cada uno hace a título individual. En general, creo que lo vamos consiguiendo, aunque, en esto, siempre queda mucho por hacer.
Parece que el ingeniero de telecomunicación no sale, en general, de las áreas técnicas de las empresas.
La formación del ingeniero está demasiado dirigida a resolver problemas de carácter técnico. Nos educan para ello. La empresa sabe que cuenta con un profesional muy capaz para resolver aquello relacionado con la tecnología. Pero también es necesario que sepa gestionar, liderar equipos de trabajo, implicarse en cuestiones y decisiones de carácter gerencial, llegar a dirigir empresas. Los contenidos de la enseñanza tienen que ir variando para adaptarse a los cambios, porque hay una tendencia general del teleco a trabajar en temas exclusivamente técnicos. Desde nuestras instituciones pedimos a las Escuelas, a través de nuestra activa participación en CODITEL, que reúne a todos los directores de las ETSITs de España, que mantengan sus cualidades actuales, pero que, además, preparen más a los alumnos para que, cuanto antes, lleguen a dirigir empresas.
La demanda de profesionales está aumentando ¿es verdad que se detecta ya una carencia de ingenieros de telecomunicación?
Existe una demanda creciente de profesionales de tecnologías de la información, y una menor oferta de lo que sería necesario. Pero no solo de ingenieros superiores de telecomunicación, que representan el extremo de arriba del abanico, sino de todas las profesiones que lo componen, hasta el nivel más elemental, quizá representado por los titulados de FP. Como somos conscientes de este hecho,el Consejo de Universidades, ANIEL y el COIT han decidido llevar a cabo un estudio sobre las necesidades reales de profesionales en el sector de la Sociedad de la Información. Ahí se va a recoger con todo detalle qué perfiles se necesitan, en qué número y qué medidas y acciones hay que tomar para resolver el problema. El proyecto se le ha encargado a un grupo de expertos dirigidos por nuestro compañero Gonzalo León. Lo que está claro es que este ciclo de estabilidad y crecimiento no va a durar toda la vida, y que épocas de baja demanda también habrá, pero seguro que nuestra profesión será de las menos afectadas, aunque algo le toque.
¿Qué pueden aportar nuestras instituciones a un sector como este, recién liberalizado, con tantos agentes involucrados y con intereses tan diferentes?
Existe, en el debate sobre lo que se debe hacer para regular correctamente la incorporación de nuestro país a la Sociedad de la Información, una cierta falta de rigor, en el sentido de que cada uno de los participantes defiende, cosa lógica, únicamente su intereses de una forma directa e inmediata, buscando su beneficio, y no el del conjunto. En ese debate falta objetividad, generosidad y la defensa del sector a medio plazo. El Colegio cree que tiene un papel que cumplir, basado en su independencia, para lograr esa objetividad a la hora de planear el futuro de todos. Para ello, estamos proponiendo a los principales agentes involucrados la creación de un Foro de las Telecomunicaciones que suponga un marco de discusión más general, en el que se analicen las diferencias existentes y se busquen soluciones entre todos.
¿Qué esperas lograr en este momento?
Solo que espero que el esfuerzo que desde las Juntas estamos haciendo para fortalecer la profesión e impulsar el papel de los ingenieros de telecomunicación en la sociedad sea valorado por todos. A todos lo ingenieros de telecomunicación les pide su complicidad para que, allá donde estén, nos ayuden a impulsar una mayor colaboración entre todos nosotros, y a mantener, con su excelente trabajo, las altas cotas de calidad y de reconocimiento que nuestra profesión tiene en la actualidad.