
La importancia de la Tecnología y la necesidad de innovar en métodos, sistemas y servicios para que la humanidad avance en esa búsqueda incesante de bienestar y solidaridad, es hoy en el año 2000 más palpable que en ningún otro momento de nuestra historia.
| La contribución al crecimiento económico de un país, de su capital tecnológico es hoy tan evidente, que la Ingeniería y sus profesionales vuelven a estar en el centro de mira de las empresas y los gobiernos que quieren liderar el siglo XXI.
El Instituto de la Ingeniería de España se acerca al siglo XXI con una renovada plenitud, con un estrenado convencimiento del lugar que la sociedad española y esa sociedad interdependiente, internacionalizada, e impregnada de tecnología le está exigiendo ocupar. Cargado de historia, el Instituto de la Ingeniería de España, Federación de todas las ramas de la ingeniería española, vigentes hasta fechas |
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Si entonces el objetivo era impulsar, llevar a cabo la industrialización de España, diseñar un sistema de transformación técnica de España, hoy lo es esa necesidad de situar a España en la sociedad post-industrial del conocimiento en el uso intensivo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones para dar el salto cualitativo como Nación, en la calidad de vida de sus habitantes, en su formación, en su asistencia social y sanitaria, innovando más, generando más empleo y más cualificado.
Nombres como José Echegaray, Juan de la Cierva, Leonardo Torres Quevedo, Rafael Benjumea, Eduardo Torroja, Leopoldo Calvo Sotelo, Gregorio López Bravo, José MĒ Oriol y Urquijo, Manuel Gil de Bernabé, Juan José Alzugaray y otros muchos que dieron y dan vida al Instituto están presente con intensidad. El impulso y la apuesta que en su día hicieron los Jefes de Estado (Alfonso XIII, General Franco) por hacer del Instituto una Institución de referencia, vuelve de nuevo con frescura renovada en el comienzo del siglo XXI.
Los ingenieros son maestros en el arte de corregir la tradición sin desarticularla y así lo están haciendo. Conservando lo mejor. Saben que los requerimientos del siglo XXI son otros. Profundamente diferenciados.
La complejidad y multidisciplinariedad de los proyectos y de las soluciones, la necesidad de una innovación tecnológica fuerte y sostenida, las exigencias de rigor y calidad precisan de instituciones como el Instituto de la Ingeniería de España que con carácter horizontal agrupe todas las especialidades para dar respuesta armónicas, sistémicas y aportando a los Centros de decisión lo que es su haber: el conocimiento.
Pero al mismo tiempo, se precisa de un Instituto abierto, descentralizado, flexible, adecuado en su estructura y en su forma de organizarse.
En el umbral del Siglo XXI, el Instituto de la Ingeniería de España puede ser una Estructura fija de Innovación donde se favorezca que los desarrollos de investigación que se lleven a cabo en las Universidades españolas se traduzcan en ideas tecnológicas para ser elaboradas por las Empresas y traducidas en productos y servicios.
El Instituto puede ser un lugar de encuentro entre Universidades y Empresas tamizado por el saber hacer que representan las Asociaciones de Ingenieros. El Instituto puede ser esa Agencia que asegure que hay que financiar proyectos de innovación bien preparados para ser traducidos en productos competitivos.
El Instituto de la Ingeniería puede ser ese Espacio en que día a día se realce el prestigio social del valor añadido español porque suministre los indicadores y las metodologías de referencia para que se conozca el estado del arte de la Innovación y la Tecnología en España, y dichos indicadores se comuniquen.
El Instituto de la Ingeniería de España debería ser un objeto deseado y de atención de los poderes públicos, por lo que de apoyo de la Sociedad Civil a sus políticas podría suponer. Desde esta Tribuna así lo estimulo.
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María JesúsPrieto Laffargue Presidenta del Instituto de la Ingeniería de España Ingeniera de Telecomunicación |