En Europa, la clase política ha tomado conciencia de la importancia del desarrollo sin tardanza de la Sociedad de la Información, movida por la explosión del uso del Internet en los Estados Unidos de América. El auge que allí están tomando los negocios sobre la Red pone de manifiesto el atraso en este lado del Atlántico. Se teme desde aquí que la Red se puede convertir en una herramienta de colonización comercial y cultural de una dimensión sin precedentes. Romano
Prodi ha lanzado la iniciativa eEurope como uno de los pilares de su presidencia comunitaria, en España los partidos mayoritarios han incluido el asunto como uno de los principales puntos de la campaña electoral para las elecciones del 12 de marzo.
También en España, la última encuesta de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (El PAIS 25-1-2000) indica que los dos mayores problemas que el usuario encuentra al utilizar Internet son la velocidad (83,7%) y el coste telefónico (67,1%). Tres soluciones se están proponiendo para alcanzar una velocidad suficiente con un coste razonable: utilizar las redes de televisión por cable; usar accesos vía radio o emplear tecnologías Asymmetrical Digital Subscriber Line ADSL o semejantes sobre los actuales pares de cobre de la red telefónica.
Las nuevas redes de televisión por cable que están empezando a desplegarse en España ofrecen una solución muy buena para el acceso rápido a Internet y a un precio que no resulta alto, pues el operador de cable ofrece al usuario un paquete de servicios (televisión, telefonía, acceso a Internet y servicios multimedia) que, si se toma en su conjunto, resulta económico para cada componente, considerando el precio que éstos tienen hoy por separado. El problema es más bien de plazo. El despliegue de las redes de cable es necesariamente lento, por lo que pueden tardar bastantes años en llegar a la generalidad de los hogares españoles.
Las tecnologías de acceso radio también aportan una buena solución para el acceso a Internet, en cuanto a velocidad se refiere, pero por ahora se desconocen los precios que pueden ofrecer. Están en fase de concurso en España y en otros países de Europa. También se desconocen los calendarios de despliegue que resulten de las propuestas de los ganadores de los concursos, por todo lo cual no se puede esperar que constituyan una solución a corto plazo del problema del acceso generalizado a Internet que se está buscando.
De las tres soluciones que discutimos solo la última, la del despliegue de tecnologías ADSL sobre pares de cobre de la red telefónica, puede llegar hasta los hogares de los españoles en un tiempo reducido: los pares de cobre sobre los que se instala ya existen, son el parque de más de 16 millones de líneas telefónicas hoy en uso. La inversión se reduce a dotar a estos circuitos de modems y splitters específicos en ambos extremos, la cual, aunque no despreciable, no tiene punto de comparación con la del cable o la del acceso radio.
Se han ensayando dos formas de hacer los despliegues ADSL. Una es la de obligar al operador histórico que posee los circuitos a alquilarlos a la generalidad de los demás operadores, de modo que la tecnología (modems y splitters a ambos lados del bucle) pueda ser aportada por todos ellos en competencia y así ofrecida a la cliente, y la otra es la de que ésta sea solo cuestión del operador dominante y éste ofrezca al resto de
ellos un servicio de transmisión de bits a alta velocidad.
En España, una orden ministerial de marzo del 99 ha encomendado a Telefónica el servicio de acceso rápido a Internet con tecnología ADSL y tarifa plana, servicio que ha empezado a ofrecerse desde el pasado septiembre. Este enfoque cuadra con la propuesta que ha hecho el gobierno español en la Unión Europea de
que este servicio pase a ser parte de los incluidos en el servicio Universal.
En Europa, sin embargo, siguiendo el ejemplo de los EE.UU., se está adoptando país por país la solución del alquiler del bucle e instalación competitiva de la tecnología, la solución del “acceso al cobre” como ha venido en llamarse. En estos momentos siete países europeos (Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia,
Italia, Países Bajos, y Reino Unido) tienen tomada esta decisión, que se encuentra en estudio en otros dos (Francia e Irlanda). En vez de encomendar el acceso rápido a Internet al servicio universal provisto por el operador dominante se le encomienda a la competencia. En vez de una tecnología homogénea impuesta por el operador dominante, diversas soluciones tecnológicas ofertadas por varios operadores.
La Comisión Europea no tiene mecanismos regulatorios por los que pueda obligar a los países miembros a adoptar la solución competitiva, pero no pierde ocasión de recomendarla. Así lo hace en su documento “1999 Communications Review” en el que propone un nuevo esquema regulatorio general para el sector, pero que no
podrá estar vigente hasta entrado el año 2003, dada la lentitud de los procedimientos comunitarios. Así lo hizo el Comisario Liikanen en su reciente visita a Madrid con ocasión de la reunión “Europa en la economía de Internet”. Por último, la Comisión está a punto de emitir una recomendación formal en este sentido.
Las autoridades españolas de telecomunicaciones, que han sabido reaccionar al reto de la modernización del sector con la promulgación de una legislación liberalizadora perfectamente homologable en tiempo y forma, deberían reaccionar ante esta importante cuestión. Si han sido, además, pioneras en la regulación
del despliegue ADSL por parte del operador dominante, no deberían llegar tarde a esta nueva y más radical manera de actuar, que es compatible con lo hecho, pues en varios de los países nombrados conviven ambas soluciones.

Félix Alvarez-Miranda
Director General de ASTEL