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OPINIÓN
Los nuevos operadores ante la construcción de sus redes de
telecomunicación
ucho se ha hablado y escrito acerca de los profundos cambios que, en estos
últimos tiempos, están sacudiendo al sector de las telecomunicaciones. La evidencia de
estos cambios resulta patente no solo en lo tecnológico sino en la variación del
escenario empresarial causada por la aparición de los segundos y terceros operadores y el
nacimiento de los operadores de cable. Estos cambios están, a su vez, originando
modificaciones sustanciales tanto en la organización y gestión de los referidos
operadores como en los suministradores de servicios, empresas fabricantes y sociedades de
ingeniería e instalaciones. Uno de los factores del cambio ha sido la aparición de la
competencia que podríamos definir como global y que ha dado al traste con los monopolios
que caracterizaron universalmente en el pasado al sector de las telecomunicaciones. Otro
factor causante de la transformación del sector, es la evolución de la tecnología y los
servicios que pone a disposición nuevos equipamientos y sistemas que permiten una gran
variedad de aplicaciones y una reducción de precios de los equipos y de la construcción
de las infraestructuras.
Los cambios han afectado tanto a los operadores tradicionales como a
los nuevos. En efecto, los primeros han debido variar sus estructuras y sus políticas de
gestión con miras a cubrir las nuevas áreas de negocio en base a los nuevos servicios
emergentes y a poder enfrentarse con éxito a la competencia. Durante mucho tiempo estos
operadores trabajaron en territorios geográficos propios y limitados, sin competencia
alguna ni variaciones rápidas en la propia oferta de servicios. Los desarrollos y
evolución de sus redes fueron progresivos en el tiempo hasta cubrir el territorio de su
área geográfica. Como contraste, los nuevos operadores de servicios de
telecomunicación, se encuentran ante el reto de crear sus redes en breves espacios de
tiempo, usando la mejor tecnología disponible para transportar por ellas servicios
suficientemente atractivos como para ser capaces de captar clientes y acortar los plazos
del retorno de las enormes inversiones puestas en juego.
Para
conseguir la difusión amplia de los servicios, las nuevas redes que se deberán construir
tienen que realizar una cobertura del territorio lo mas capilar posible utilizando, para
este fin, todas las infraestructuras disponibles y construyendo aquellas nuevas que sean
necesarias. Se trata de proyectos complejos que, como se ha dicho, conllevan fuertes
inversiones y cuya ejecución está limitada en el tiempo. Estas circunstancias hacen que,
en opinión del que suscribe este artículo, los operadores deben darles un tratamiento
especial y diferente a lo que ha sido la tradicional forma de contratar la construcción
de redes. En efecto, las antiguas administraciones de telecomunicación se planteaban la
construcción de la red subdividiendo las diferentes tareas o actividades (ingeniería,
obra civil, instalación. ...) entre diversas sociedades cada una de ellas especializada
en cada sector en particular. Esta fórmula no es adecuada para los nuevos operadores por
la falta de experiencia y recursos técnicos y de gestión y control que padecen en sus
recién constituidas organizaciones. Un aspecto importante a tener en cuenta son los
problemas de coordinación que es necesario afrontar. Esto puede provocar, a su vez, la
dificultad de delimitar responsabilidades en aquellas tareas en las que las referidas
responsabilidades quedan siempre difuminadas ante la problemática de definir sus
fronteras y acotarlas contractualmente en su totalidad. Todo esto, al final redunda en una
pérdida de eficacia, un alargamiento de los plazos de ejecución y en definitiva retardo
en la llegada de los servicios a los usuarios y por tanto retraso en la generación de los
recursos económicos para rentabilizar las inversiones realizadas con la construcción de
la red.
Por otra parte, los operadores tradicionales, a lo largo de su historia
han logrado constituir, organizar y hacerse con un Know How de definición, control y
valoración de unidades, así como con una selección de empresas colaboradoras de su
confianza, y conocimientos precisos de la mejor fórmula de contratación lo que, unido a
la realización paulativa y progresiva de la construcción de las redes, permitieron ir
tejiendo poco a poco las infraestructuras actualmente disponibles. Esta progresividad y
avance paulatino en el tiempo no es aplicable a los nuevos operadores porque es
precisamente la variable tiempo la que resulta escasa y limitada para alcanzar los
objetivos requeridos.
Para obviar las carencias puestas de manifiesto y conseguir la
celeridad, fiabilidad y calidad exigidas, la solución está en buscar el apoyo de una
entidad capaz de constituirse en un auténtico "integrador de sistemas".
La forma de contratación adecuada en estas circunstancias que garantiza una auténtica
efectividad de los resultados finales al concentrar de forma precisa las responsabilidades
es la "llave en mano". Esta modalidad permite integrar la totalidad de
las tareas partiendo del análisis de las necesidades del Cliente hasta llegar a la
entrega final del sistema funcionante garantizando, al mismo tiempo, la consecución de la
funcionalidad técnica dentro de los plazos y dentro de los presupuestos económicos
previstos. |
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| *Jose A. Alonso José
Antonio Alonso Hernández es Ingeniero Superior de Telecomunicación y Director del
Departamento de Tecnología y Sistemas de SEIRT S.A. |
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El "partner" o sociedad de integración debe ser capaz de ofrecer todos los
servicios conexos con la creación de planta de forma contemporánea y por tanto disponer
de los conocimientos, experiencia, herramientas de control y software de aplicación
adecuado a las diferentes etapas que constituyen la "network creation".
Las sociedades o empresas que tradicionalmente han realizado trabajos
de construcción de redes y están dispuestas a afrontar los nuevos mercados deben, en
primer lugar, reconsiderar su propia organización, buscando tecnificarse y así
incrementar el bagaje técnico de sus ofertas para adecuarse a las nuevas necesidades que
requieren capacidad para ofrecer proyectos innovadores a costes contenidos. Esto abre
amplias perspectivas a los profesionales de la telecomunicación que están llamados a ser
los artífices de la creación de una sociedad mundial "on line" cuyos miembros
podrán interconectarse entre si y con miles de centros servidores de información en
cualquier momento y desde cualquier lugar del orbe. |