 |
|
Opinión Un
triste final para una extraña historia
i uno no hubiese estado personalmente comprometido unos cuantos años con el
desarrollo de Fundesco, el conjunto de confusas y contradictorias noticias en torno a la
delicada situación que está viviendo Fundesco en estos días, se limitaría a una más
de las crisis que la fundación ha atravesado en su ya relativamente larga historia. En
este caso, aparentemente, como consecuencia de la supresión de la subvención por parte
de Telefónica o, como se ha dicho más finamente, de la reducción a cero de la
asignación de Telefónica.
Sin embargo un anuncio tan cortante, que está obligando a realizar a toda velocidad un
cambio dramático en la estructura de Fundesco parece que debería haber requerido una
cierta etapa de maduración y una planificación del proceso a seguir, antes de lanzarse a
una precipitada carrera para desembarazarse del actual equipo de profesionales que
desarrollan sus actividad en la Fundación, una gran parte de ellos compañeros nuestros.
Para los que hemos trabajado en Fundesco no constituye una novedad la dificultad de una
institución tan personalizada y dependiente de Telefónica y casi con seguridad todos
hemos vivido, como sucede en cualquier empresa, alguna modalidad de crisis. Pero, si bien
entendemos que la decisión final compete a Telefónica, parece natural que nos planteemos
algunos interrogantes sobre una decisión que a muchos nos parece cuando menos
sorprendente y lamentable. Por otra parte las noticias que se van recogiendo de la prensa
diaria y nos llegan a través de compañeros nos afectan muy especialmente por la singular
forma en que se está instrumentando lo que podríamos llamar la voladura controlada de la
mayor parte de Fundesco.
En un país como el nuestro, estructurado de forma tan cartesiana en grupos y carreras
convenientemente distanciados para evitar perniciosos contagios y donde la práctica del
dialogo social no es moneda de cambio, hay que reconocer el valor y el mérito que supone
la existencia de una institución, como Fundesco, que siempre ha tratado de romper esa
tradicional separación entre "territorios" y ha dedicado su esfuerzo a
transmitir a la sociedad en general el mensaje del cambio social que están produciendo
las recientes tecnologías de la información y las comunicaciones.
Desde mi punto de vista que creo compartido por bastantes profesionales de muy diversas
ramas del saber, es realmente motivo de agradecimiento que Telefónica haya promovido,
impulsado y apoyado una institución que se ha dedicado a crear un puente entre
Tecnología y Sociedad en un país tradicionalmente poco motivado por el progreso
tecnológico y que siempre ha considerado, y en gran medida continúa considerando, que
las tecnologías y la cultura son dos mundos aparte.
Gracias a iniciativas como Fundesco, Telefónica ha liderado una aproximación, fuera del
exclusivo punto de vista del negocio, a los aspectos sociales de las tecnologías de la
información y las comunicaciones, favoreciendo temas como la prospectiva tecnológica, el
análisis crítico del proceso de integración de dichas tecnologías en nuestra sociedad,
la evaluación de su impacto en los diferentes aspectos de la vida social y el
mantenimiento de un debate permanente sobre las mismas, orientado a contribuir al
desarrollo y modernización de la sociedad española.
Creo sinceramente que Fundesco ha sido un ejemplo de amplitud de miras en el servicio a la
sociedad y que no abundan en España instituciones como Fundesco. Por ello me resulta más
sorprendente la situación actual. ¿Porqué, de forma súbita, se adopta una medida tan
contundente? ¿Había establecido Telefónica, con anterioridad, unos criterios que no se
han respetado y, en consecuencia, se toman estas medidas?
No parece haber respuesta clara. Lo más alarmante es que, sin un nuevo proyecto de
fundación conocido, que se fije como objetivo a perseguir, se inicia el desmantelamiento
del equipo de profesionales de Fundesco y mi sorpresa y la de muchos compañeros ha sido
enterarnos "por la prensa" de que aparentemente esos profesionales son los
causantes de la situación creada.
Parece que repentinamente Telefónica ha decidido aplicar criterios empresariales a
Fundesco, no sabemos si estos criterios se van a extender a las otras fundaciones de
Telefónica. También nos enteramos que los profesionales de la fundación se duermen en
sus laureles y como señala, siempre según la prensa, un directivo de Telefónica,
Fundesco se había convertido en un dinosaurio al que conviene adelgazar. Por supuesto no
se puede negar originalidad a llamar, desde Telefónica, dinosaurio a Fundesco y desde
luego la eficacia de la cura de adelgazamiento aplicada está fuera de toda duda.
Es probable que se haya producido en los últimos años una cierta hipertrofia de personal
de todo tipo en Fundesco, cuyas causas no estaría de más determinar y analizar como paso
previo a las oportunas medidas correctoras. Pero tal como han trascendido las noticias no
se ha producido esta reflexión interna y lo que nos llega es un profundo cambio de
criterios y directrices; del que, al parecer, la dirección de la fundación fue
"informada" en la propia sesión del último Patronato. En cualquier caso la
decisión repentina de mantener Fundesco pero sin concederle subvención es realmente muy
sorprendente y novedosa.
El modelo de Fundesco ha ido evolucionando con los años y ha pasado por diferentes
etapas. Es lógico y evidente que cualquiera de nosotros, inmersos en el mundo de las
telecomunicaciones más o menos de acuerdo con las líneas que la fundación ha seguido en
una etapa o en otra, pero dudo que exista alguien que crea posible que Fundesco pueda
desarrollar actividades en desacuerdo con la opinión de su Patronato presidido
estatutariamente por el presidente de Telefónica.
Porque eso y no otra cosa es lo que se nos transmite. A Fundesco no se le cambian los
objetivos, su dirección elabora el plan de actividades para 1998 y presenta dicho plan de
actividades al Patronato y parece que éste, con lo que podríamos llamar una sorprendente
carga de refinado sadismo, tuvo a bien escuchar el planteamiento del ambicioso plan que el
presidente ejecutivo le presentó en su última sesión y tan sólo después de escucharle
le comunicó amablemente la decisión de no conceder ni un céntimo de subvención.
¿Estaremos presenciando el nacimiento de un nuevo modelo de gestión? Mis conocimientos
de alta gestión empresarial son muy escasos, pero la originalidad de la relación
percibida entre el Presidente del Patronato y el presidente de la Comisión Delegada marca
un modelo inédito que no creo que muchos profesionales de Fundesco, tan instruidos en
estrategias institucionales hubiesen podido prever. Su presidente no fue capaz de
preverlo. Y uno no puede resistir preguntarse cómo es posible que por parte de Fundesco
no se conociese la nueva opinión de Telefónica, contraria a conceder subvenciones a
fondo perdido.
Es fácil imaginar la sorpresa del equipo directivo que sin saber esta decisiva opinión
elabora un plan de actividades solicitando una subvención. Casi tanta como la de los
observadores cuando se enteran de que las víctimas de este desaguisado no son, como
algún ignorante podía pensar sus autores, sino los profesionales quizá excesivamente
dormidos en los laureles.
El modelo de gestión y el sistema de información para la gestión es, como se puede
apreciar enormemente creativo, no sabemos si procede de alguna renombrada escuela y si
bien no resulta muy convincente, hay que recordar que todas las nuevas teorías encuentran
dificultades en sus comienzos.
En cualquier caso, ¿ Qué tiene que ver este extraño procedimiento que, se cuente como
se cuente, manifiesta evidentemente una íntima contradicción entre Telefónica y la
actual presidencia de la Fundación con los profesionales de la casa ?
Nadie puede negar que gracias al mecenazgo de Telefónica, Fundesco ha sido y en parte
continúa siendo una referencia nacional e internacional en todo lo referente a la
promoción y difusión de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la
sociedad. Pero ese posicionamiento nacional o internacional no se consigue únicamente con
mecenazgo. Una variable de extraordinaria importancia es la seriedad y el prestigio de los
profesionales de la Fundación.
A lo largo de cerca de tres décadas Fundesco favoreció la creación de equipos
interdisciplinarios que supieron ganarse la credibilidad de los diferentes sectores de la
sociedad y han llegado a tener una envidiable capacidad de convocatoria.
Esos profesionales que, por ejemplo, mucho antes que se adoptase ninguna medida desde las
esferas gubernamentales impulsaron en España el tema de la Informática en la Escuela,
haciendo de Fundesco una de las escasas instituciones pioneras en España de este impulso.
La siembra que se hizo en su día, hace más de 20 años, ha sido un factor determinante
en la formación y motivación de un considerable número de técnicos, asesores y
educadores que posteriormente han puesto lo mejor de ellos mismos en integrar las
posibilidades de las modernas tecnologías en las escuelas.
Desde sus comienzos los profesionales de Fundesco, como resultados de una serie de
encuentros celebrados en Buitrago en los albores de la Fundación y seguidos
posteriormente bajo la forma de Grupos de Trabajo, han aportado a la sociedad el resultado
de las reflexiones de incontables equipos de expertos y pensadores sobre las
consecuencias, las ventajas e inconvenientes de la integración de las tecnologías en las
diferentes ramas del quehacer humano. Estas aportaciones, frecuentemente en forma de
informes técnicos todavía se buscan por los estudiosos, a pesar de la rápida evolución
del cambio tecnológico y algunos de ellos han superado ampliamente el valor coyuntural de
un informe de situación.
Esos profesionales que de forma incansable han dedicado una ingente cantidad de energía
en difundir en la sociedad española tan poco dada a la labor de divulgación los
conceptos más o menos enrevesados de las tecnologías de la informática y las
telecomunicaciones y extenderlos favoreciendo así el avance y modernización de la
sociedad. Fundesco durante muchos años ha subsanado un vacío informativo en el campo de
las tecnologías de la información ofreciendo informes de los mejores expertos
españoles, traduciendo obras de reconocidos autores extranjeros y fomentando mediante
premios la labor de creación en este ámbito.
Durante años se realizó una seria labor de promoción de campos tecnológicos
emergentes, proponiendo iniciativas en línea con los países más avanzados del mundo,
después de encuentros con instituciones de otros países, similares a Fundesco. Las
relaciones internacionales experimentaron un notable cambio y el prestigio de la
fundación se extendió realmente por todas partes. Desde antes de la incorporación de
España a la entonces Comunidad Europea, Fundesco fue una de las pocas instituciones
españolas con una presencia activa en los Programas relacionados con las aplicaciones
sociales de las tecnologías de la información incluyendo su análisis prospectivo. En
muchos de esos proyectos Fundesco ha sido, fuera de la natural presencia universitaria, la
primera institución española que empezó a participar en proyectos, llegando incluso a
ser contratista principal de alguno de ellos.
En colaboración con otras unidades del entorno de Telefónica, Fundesco ha venido
constituyendo una pieza importante en la instrumentación de la presencia de Telefónica
en Latinoamérica y ha sido motor de un gran número de iniciativas con importante
proyección en el ámbito de numerosas operadoras latinoamericanas, en temas como
formación y capacitación de cuadros técnicos, prospectiva, políticas de colaboración
etc.
Desde sus inicios hasta el día de hoy Fundesco ha constituido un punto de referencia
indudable e indiscutible en todos los temas relacionados con la aplicación y
posibilidades de las nuestras tecnologías en el campo de la discapacidad. Ha colaborado
en los Programas más importantes de la Unión Europea en ese campo y su presencia ha sido
asimismo importante en muchas de las acciones de cooperación científica y técnica
dirigidas a este sensible campo de actuación donde además ha colaborado en múltiples
ocasiones para crear en España una opinión y una imagen social más elevada y digna
sobre la discapacidad, luchando contra las tradiciones de nuestro país, tan retrasado en
movimientos de integración y de respeto a las personas con minusvalías y discapacidades.
No puedo evitar en estos momentos de vivencia personal, recordar cuando en el entorno
europeo las redes científicas públicas de cada país estaban iniciando sus esfuerzos
para interconectarse entre sí y, ante la carencia en España de una red académica
pública, Fundesco promovió su puesta en marcha, realizó los estudios iniciales en
colaboración con las altas instancias del MEC y se consiguió poner en marcha un proyecto
para el intercambio de recursos informáticos entre científicos españoles que,
finalmente, se convirtió en RedIRIS, gestionada directamente por Fundesco durante varios
años, actividad que generó un grupo de expertos de innegable prestigio.
Desde el punto de vista de la difusión no se pueden olvidar esfuerzos de la importancia y
significación de la colaboración con la Administración en promover los servicios de
telecomunicación en las PYMES españolas en el marco del Proyecto STAR. Ni la permanente
contribución y ayuda a las autoridades de las diferentes comunidades autonómicas
españolas en los estudios para la integración de las telecomunicaciones en el desarrollo
regional.
En otro orden de colaboraciones, en su momento fue una satisfacción y hay motivos para
que lo siga siendo que la Presidencia del Gobierno solicitase la colaboración de Fundesco
cuando, producida la integración en la Unión Europea, se consideró necesaria una
reflexión sobre el papel de las recientes tecnologías, no sólo las telecomunicaciones y
la informática, en la evolución de la sociedad y fruto de esa confianza fue la
organización de los Encuentros de Buitrago sobre Nuevas Tecnologías, con participación
de un nutrido grupo de representantes de la Administración y de expertos de gran número
de campos tecnológicos de muy diferentes países.
El mundo de la comunicación también fue siempre objeto de atención preferente de la
fundación, durante bastantes años se han producido encuentros entre profesionales de
Fundesco y representantes del mundo del periodismo científico, así como con destacados
representantes del mundo de la comunicación en general. Fundesco ha ofrecido a la
sociedad una importante panoplia de publicaciones con un esfuerzo editorial muy
considerable que, aunque ahora se pretenda minimizarlo merece un reconocimiento
profesional más generoso y menos frívolo.
Fuera de partidismos y lecturas sesgadas de la historia de Fundesco estoy convencido de
que desde todos los ángulos de la sociedad se percibe, o al menos se ha percibido, la
Fundación como una plataforma interdisciplinaria de debate y análisis social con un
acusado sentido de la independencia de pensamiento y que progresivamente fue alcanzando
una gran credibilidad y un relevante poder de convocatoria.
Al margen de la preocupación personal por nuestros compañeros de la fundación, que
personalmente para mí lo son todos los profesionales que han aportado su esfuerzo, sean o
no ingenieros de telecomunicación, cabe preguntarse si no era posible haber instrumentado
el cambio necesario de otra forma, aunque sólo fuese para evitar la sombra de otras
sospechas. Los interrogantes pueden continuar: si Telefónica, como se ha dicho, considera
mejor financiar proyecto a proyecto ¿porqué se destruyen los equipos de profesionales
antes de saber qué proyectos son de interés para ella?. ¿Porqué no se ha señalado un
modelo de fundación y se ha establecido un plan de aproximación progresiva al mismo?
Se pretende tranquilizar diciendo que la fundación no va a desaparecer. Por el momento
parece que no hay que temer la lluvia de fuego purificador desde las alturas y esperamos y
deseamos que, con estos modernos procedimientos de gestión y coordinación organizativa y
el esforzado, aunque reducido, grupo de custodios del fuego sagrado institucional,
Fundesco ocupe el lugar que todos le deseamos.
Esperemos, de todo corazón, que la situación se normalice y Fundesco no tenga que
buscar, es un ejemplo, el mecenazgo de alguna bebida espumosa para publicar de nuevo sus
reputados anuarios sobre Telecomunicación, sustituyendo la presencia y subvención de la
primera operadora nacional.
En cualquier caso se siente la desaparición de una referencia de las más claras de la
sociedad española en el ámbito de las tecnologías y no se puede evitar un cierto
sentimiento de nostalgia, aunque se nos informe que ahora la nueva Fundesco, libre de
lastres, va a seguir navegando.
Siempre basándonos en la información de los medios, nos parece que la forma de largar
lastre ha sido innecesariamente desabrida y precipitada. Si hay que cambiar hágase, pero
sin rebajar la categoría y el reconocimiento al esfuerzo de tantos profesionales de
prestigio y, sobre todo, hágase con mucho cariño y cuidado porque se trata de una
institución prestigiosa que ha prestado muy significativos servicios a Telefónica, entre
otros la mejora de su imagen, muchas veces necesitada de un toque de generosidad social.
Porque de no ser así, más de uno podría pensar que se trata de un procedimiento de
asegurar lealtades internas, o que se trata de un caso de enfrentamientos personales de
muy alto nivel que dirimen sus desavenencias con una frivolidad peligrosa. En ambos casos
habría motivos de honda preocupación.
|