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"La enseñanza necesita ser mimada desde la administración"

Los directores de seis escuelas de Telecomunicación, con diverso nivel de tradición e incluida una privada, se reunieron con BIT para hablar de la problemática que encuentran en los nuevos planes de estudios, sus "peleas" con las distintas administraciones, sus deseos de aumentar la calidad de la enseñanza que imparten y asegurar un buen futuro a sus alumnos. A la llamada de Bit, acudieron Jesus Sánchez Miñana, por la ETSIT de la Universidad Politécnica de Madrid, recién reelegido como director de la Escuela; Antoni Elías, por la ETSIT de Barcelona; José Santos Suarez, por la de VIGO; Miguel López Coronado por la de Valladolid; Antonio Jesús Torralba Silgado (Subdirector de Planificación) por la de Sevilla, en representación de José Domínguez Abascal y poniendo el contrapunto de las universidades privadas, Francisco Javier Gabiola, por la Alfonso X el Sabio. El peso de la moderación corrió a cargo del Decano del COIT, Jorge Pérez y de Raúl Cabanes,miembro de la Junta Directiva.

BIT: Vamos a iniciar la reunión con una presentación propia de cada escuela, para situar al lector.

J. Sánchez Miñana:
La Escuela Politécnica de Madrid es la heredera directa de la inicial Escuela General de Telegrafía de 1913, la primera que tuvo nivel de estudios superiores, y ha sido la única de España hasta que en 1972 se creó la de Barcelona... Hay 255 profesores y el total de personas que tienen un puesto de trabajo o beca de colaboración en la Escuela pasa de 500. La dirección gestiona directamente un presupuesto de unos 400 millones pesetas al año y el Rectorado gestiona además la mayor parte del presupuesto para personal y otras atenciones centralizadas..., es posiblemente el primer centro de investigación del país en tecnologías de la información. (Esto, que es muy bueno para la Escuela, no indica una situación muy saludable de la I+D del sector). En cuanto a la orientación del equipo directivo, principalmente "cuidamos del jardín", o sea tratamos de mantener la posición...

Antoni Elías: La Escuela de Barcelona cumplió 25 años en 1977, fue creada por Ricardo Valle, en aquél entonces secretario de la ETSIT de Madrid, y se encargó de hacer unos fichajes de profesores. Habré tenido 18 profesores en la carrera, todos grandes premios a la docencia, muy buenos. Hoy hay 239 profesores, de los cuáles 146 son doctores y, salvo dos, todos están en dedicación exclusiva. Esto me ha planteado la necesidad de hacer aulas de empresa, para evitar la visión del ingeniero, que separa empresa y universidad. La escuela tiene un sistema cuatrimestral puro, no hay examenes de septiembre y la fase selectiva es en los dos primeros cuatrimestres. Una tercera parte de los estudiantes se va y tras la fase selectiva, tenemos un rendimiento del 82 por cien, sólo el 15 por ciento repiten una vez. En el curso anterior, tuvimos un intercambio de unos 70 estudiantes que van fuera y 22 que vienen. El volumen de la investigación y desarrollo de los profesores con docencia en la escuela fue de 2 mil millones de pesetas en proyecto de convenio en los últimos tres años. En el curso 96-97 hicimos 301 prácticas en empresas, de ellos 21 fueron al extranjero. Esto representó para la escuela unos 90 millones de los que nos quedamos un 10 por ciento. Sacamos 300 titulados al año, estamos liquidando el plan viejo, tenemos dos titulaciones, ingeniería de telecomunicaciones e ingeniería electrónica, y mantenemos acuerdos de doble titulación con diversas universidades europeas como la de Toulousse, de forma que estando tres cuatrimestres o cuatro, pueden obtener en seis años esa doble titulación.

J. Santos Suarez: La escuela de Vigo se creó en el año 1985. Tiene actualmente 1639 alumnos y 100 profesores, de los que aproximadamente un 75% son ingenieros de Telecomunicación. Se leen unos 120 proyectos fin de carrera anuales. Existen cuatro programas de doctorado con unos 30 alumnos.

Estamos implantando el nuevo plan de estudios con notable aceptación estando en el cuarto curso y con un significativo, por no esperado, número de alumnos en la especialidad de electrónica. Se piensa implantar en un futuro todas las titulaciones previstas para el ámbito (las cuatro titulaciones de ingenierías técnicas e ingeniero electrónico).

M. López Coronado: Valladolid se creó en 1991, aunque el primer curso se impartió en el curso 90-91 y tiene una entrada de 100 alumnos anuales. La tasa de alumnos que terminan teleco cada año son unos 75/80. Hay dos titulaciones: Ingeniero de Telecomunicación e Ingeniero en Electrónica. De unos 750 alumnos, 150 son estudiantes de electrónica. Esta es claramente una especialidad de nuestra titulación. Hay 55 profesores dedicados únicamente a nuestra titulación y suben hasta 60 con los electrónicos; la mayoría son doctores ingenieros de telecomunicación. En doctorado hay unos 65 alumnos, siendo una parte importante de universidades hispanoamericanas. En investigación, a pesar de ser una escuela joven, movemos cerca de 300 millones, en el campo de la teleenseñanza, telemedicina, comunicaciones ópticas, etc. Se están leyendo tesis desde hace tres años. En la actualidad estamos obligados por la normativa vigente a cambiar el plan de estudios.

A. J. Torralba Silgado: En Sevilla existe la escuela desde el 91/92. La escuela nace en torno a la de industriales, hoy engloba a seis titulaciones, el número de alumnos es de unos 1000. Cada año entran 220, han salido dos promociones, va creciendo el interés y este año pasarán de los 80. Ahora hay unos 30 de postgrado, los profesores son unos 70. En cuanto a los proyectos de investigación, tenemos en la Escuela una asociación del tipo Universidad-Empresa, sin ánimo de lucro, denominada AICIA, cuyos proyectos están muy vinculados a la industria y este año moverá unos 690 millones de pesetas, aproximadamente un cuarto corresponde a las áreas más vinculadas a teleco, esto sólo en contratos directos con empresas y proyectos financiados por la Unión Europea de tipo ESPRIT, ya que los proyectos con financiación pública de carácter nacional o regional son gestionados directamente por la Universidad y pueden tener un montante similar. La escuela tiene dos retos, uno de ellos es el traslado a un nuevo centro en la Isla de la Cartuja y el añadir 4 nuevas titulaciones, entre ellas la de ingeniero electrónico que comenzará en un plazo muy breve. Ahora hay 80 alumnos extranjeros, y enviamos fuera unos 50 de los cuales aproximadamente la tercera parte son telecos, porcentaje que va creciendo. Estabamos preocupados por el número de ingenieros que salen cada año, pero no está habiendo paro en el entorno industrial local.

F. Javier Gabiola: La Universidad Alfonso X el Sabio comenzó su andadura en el curso 94/95 por lo que la primera promoción se encuentra todavía en cuarto curso. La titulación de Ingeniería de Telecomunicación está adscrita a la Escuela Politécnica Superior que está organizada en tres departamentos: Tecnología Industrial, Matemáticas y Física Aplicada, y Departamento de Electrónica y Sistemas. Los tres departamentos están implicados en la titulación si bien a partir de segundo curso está centrada prácticamente en el Departamento de Electrónica y Sistemas. En este departamento hay 54 profesores que en su gran mayoría son telecos. Tenemos profesores a tiempo completo, profesores a tiempo parcial que compatibilizan su labor docente con la realización de sus tesis doctorales y profesores a tiempo parcial que trabajan en empresas, lo que permite mantener al día al alumno. Entre los cuatro cursos hay cerca de 400 alumnos, 65 de los cuales se encuentran total o parcialmente en segundo ciclo.

BIT: Se observa que hay una gran diferencia en las escuelas representadas, con problemas comunes y específicos con cambios de tecnologias, cambios de mercados. ¿cómo los vivís?

Antoni Elías:
Los planes de estudios son adecuados y flexibles, pero no lo es el nivel de preparación con que llega el estudiante. El alumno es bueno, con una nota de corte alta, pero sin habito de trabajo porque ha hecho el bachillerato de forma sobrada y el primer suspenso se lo lleva en la escuela. Esta relajación va in crescendo. Un 30 por ciento no supera la fase selectiva, y esto nos preocupa.

J. Sánchez Miñana: En Madrid nos preocupa que pasará con la LOGSE. La preocupación es más bien mantener el alto nivel de los estudiantes en el futuro. Nos preocupa también la posible falta de demanda por la disminución de la natalidad, pero también por la falta de interés en la enseñanza superior en general y las carreras técnicas en particular, lo que está pasando en el resto de Europa, absolutamente alarmante. Ahora estamos implantando el nuevo plan, y esperamos tener unos ingenieros con una preparación muy parecida a la anterior y con un año menos de estudios, y vamos a ver si los sacamos mejores, incidiendo en la formación en gestión de la tecnología. Pero quiero proponeros un problema concreto: un centro como el nuestro, rodeado de grandes centros de toda la vida, puede perder su identidad ante el resto. Queremos mantener una cierta descentralización de la gestión. Y otra cosa que percibo preocupante es la falta de interés por el mecenazgo, por el apoyo a lo genérico. Las empresas cuando tienen interés recurren a la universidad, pero no veo al sector preocupado por la formación en temas de tecnología y por dotar a la universidad de recursos suficientes para su función formativa.

M. López Coronado: En Valladolid, nuestra universidad es la segunda de España en antigüedad y nuestro problema es de contenidos, no tanto por el número de alumnos que terminan, ahora no hay paro pero podía llegar. Los cambios de planes de estudios pendientes del Ministerio, me preocupa lo mismo que la posible pérdida de identidad en medio de la universidad.

BIT: Tenemos la impresión de que hace mucho que se sacó el cambio de planes de estudios, pero no en todos lados está igual de implantado ¿cómo lo veis desde vuestra perspectiva?

Antoni Elías:
A mi me molesta mucho la polémica en torno a esto porque los que nos hemos evaluado varias veces, pero no nos sentimos escuchados, y los que más hablan son los que más deberían escuchar porque han fracasado en la reforma de sus planes de estudios.

M. López Coronado: El tema de los planes de estudios no depende del numero de asignaturas, sino de gestionar una serie de programas obsoletos. Las licenciaturas han fracasado porque no tienen experiencia en la división de las asignaturas en algo más corto que el año académico, con lo cual la división en cuatrimestres es algo que detestan. El problema es que se retoman los temas para no favorecer a titulaciones como la nuestra, hiperflexible, con optatividad. El problema está muchas veces en el rectorado.

BIT: En cuanto al nuevo profesorado, a su reforma ¿qué tenéis que comentar?

Antoni Elias:
El profesorado está mal pagado y todo lo que sea reinventar figuras nuevas es inútil. El problema de fondo es que somos los funcionarios peor pagados de la Administración.

Lo que pasa es que estamos sacando ingenieros muy buenos al coste de una cuarta parte del resto de Europa. Cuando veo cualquier escuela como Telecom Paris, con más profesores que estudiantes, con grupos de 20 alumnos, mientras nosotros tenemos 60.

M. López Coronado: Además la cualificación no es la adecuada. Habría que poner en cuarentena las figuras del profesorado: catedráticos, titulares, ayudantes. Crear una carrera docente, bien conocida, bien cualificada y bien pagada.

J. Sánchez Miñana: A lo mejor no es tan importante lo que se regule, cada escuela puede seguir las normas adaptándolas. Hay que preocuparse de cual es la cantera para cubrir los puestos del futuro profesorado. No hay una pauta para seguir.

BIT: Miremos otro aspecto: Los estudiantes ¿participan en las actividades del centro?

J. Santos Suarez:
En Vigo se potencian todas las actividades relacionadas con los estudiantes a través de la delegación de alumnos dedicando una parte del presupuesto a apoyar estas actividades. No obstante, la participación no es elevada, en torno al 20% aunque sorprende su capacidad de iniciativa y de inventiva en todas las actividades que realizan. En general el estudiante no valora el aspecto complementario que para su formación tienen este tipo de actividades y de ahí que la participación no sea mayor. Es un hecho contrastado que los estudiantes de telecomunicación son muy valorados por los compañeros de otras facultades tanto de esta universidad como de las otras universidades de Galicia por su capacidad de trabajo y de organización. Una peculiaridad la encontramos en el denominado "San Teleco" que se ha convertido en la fiesta por antonomasia de la universidad de Galicia con presencia masiva de estudiantes de las otras universidades y repercusión a nivel de prensa.

F. Javier Gabiola: Los alumnos nuestros participan bastante, tienen iniciativas, pero tampoco tienen mucho tiempo disponible, al menos no tanto como en otras titulaciones. Las ingenierías exigen mucha dedicación.

Antoni Elías:Con los planes nuevos tenemos más asignaturas humanísticas, con una formación más abierta, para llegar a la imagen ideal del ingeniero gestor senior. Los empresarios contratan no solo por los conocimientos técnicos pero ellos parecen no verlo.

BIT: Los empresarios demandan lo último de la tecnología, si se reconoce a los centros de teleco por sus labores de investigación; el problema se plantea en que esos ingenieros a los cuatro años son menos útiles porque no se han reciclado y otro tipo de titulados les quitan puestos en el sector porque ya no se les llama para gestión. ¿Estáis de acuerdo?

J. Sánchez Miñana:
En Madrid está considerada la faceta de gestión pero el estudiante de ingeniero de Telecomunicación debe hoy aprender a considerar la técnica no como determinante de las soluciones, sino como una parte de ellas, y eso es antes de entrar en una especialidad de gestión. Uno de los retos está en la dificultad de introducir este tipo de formación en la enseñanza reglada, porque el alumno a por lo que viene es a por las materias duras, técnicas, que es lo que le atrae de esta carrera. Hay que conseguir que se abra más.

Antoni Elías: Y por libre elección, reconocimiento de créditos, apoyo en las practicas, a las empresas "junior". Hemos pensado en poner estas enseñanzas en la red, que se tome a distancia.

J. Sánchez Miñana: Pero no olvidemos que en Sillicon Valley sigue importando la tecnología pura y dura y eso es importante mantenerlo.

M. López Coronado: Desde luego, hay que seguir incidiendo en la tecnología pura y dura, no la podemos abandonar. Hay una cantidad enorme de gente que se matricula en empresariales también. O sea, que un 10/15 por ciento ven esa doble vertiente.

Antoni Elías: Pero hay una optatividad. Es problema de porcentaje, demasiados van por este sector.

J. Sánchez Miñana: No es tanto un problema de enseñanza reglada, sino de formación general.

Y las empresas tienen que invertir en formación, no les importa renovar el software o el hardware, pero no piensan en que al ingeniero hay que reciclarle en tiempo laborable. Y hay que darle más salidas a su formación permanente.

F. Javier Gabiola: Nuestros alumnos en general son vocacionales, les gusta la tecnología, y si les pones otras asignaturas suelen consideran que son marías, adornos, y tienden a no darles importancia.

J. Santos Suarez: El alumno elige esta titulación motivado por estas tecnologías, interés que mantiene casi en exclusiva durante el primer ciclo pero en el segundo ya si empiezan a ver las "orejas al lobo" y orienta su preocupación por las salidas profesionales, lo que lleva a interesarse por materias de otra índole distintas de las tecnológicas.

Antoni Elías: Yo lo que veo es que en el segundo ciclo la gente disfruta, más optatividad, prácticas en empresas...

BIT: En otro orden de cosas, la creación de escuelas por todo el territorio nacional plantean otras disyuntivas ¿estáis pensando en alumnos formados para entornos locales o pensaís en un titulado para ámbitos globales?

J. Santos Suarez:
En Vigo, desde luego, no hacemos telecos para entornos locales o determinados. Intentamos que sean buenos ingenieros y ellos serán los que tengan una decisión respecto a su futuro trabajo.

A. J. Torralba Silgado: En Sevilla lo que se potencia es que salgan los alumnos al exterior, que tengan contacto con universidades y empresas del extranjero, que tengan experiencias múltiples y abrirles las mayores posibilidades de empleo para cuando acaben.

M. López Coronado: Nosotros en Valladolid, cuando creamos la escuela planteamos que desde el punto de vista de I+D no había que cubrir nichos que estuvieran saturados, lo cual no quiere decir que en la escuela, muy potenciada por el gobierno autonómico, en investigación como en formación, no se olvida el entorno local. Se ha creado la escuela para potenciar el entorno local, no somos un suministrador de ingenieros para el exterior, sino que buscamos potenciar la región nuestra y por eso la autonomía lo apoya y nosotros apoyamos esa idea. Uno de nuestros problemas es ajustar el número a lo que necesita nuestro entorno. No seremos los grandes emigrantes de telecomunicaciones. Nos parece bien que salga fuera, pero que vuelvan para aportar lo que hayan aprendido. Hay muchos que están formando sus empresas allí mismo. Si no se regula la creación de escuelas de telecomunicación, caminamos hacia el paro en la titulación.

A. J. Torralba Silgado: No estoy de acuerdo, el propio titulado va marcando el tipo de empresa que se posiciona en su tierra. Si te limitas al entorno local estás limitando mucho su futuro y su formación.

Antoni Elías: Nosotros lo que procuramos es hacer lo que conviene: en el futuro inmediato, el ingeniero necesita tener espíritu emprendedor para decirle al empresario el valor que él puede aportar al puesto de trabajo. Me da igual que sea a nivel local de Cataluña o a nivel geográficamente global. Hay que tener en cuenta que muchos telecos van a ocupar puesto que antes eran de otras ingeniería. Es curioso que pase en Cataluña, donde empezamos a tener una importante masa crítica, donde siempre hemos estado tras otras titulaciones. En el entorno profesional global, nuestros ingenieros van a ser los industriales del futuro, trabajarán en todas partes.

J. Santos Suarez: Eso es contrastable, se puede ver que cuando un teleco entra en una pequeña o mediana empresa intentará reorientar parte de su actividad hacia el sector de telecomunicaciones. Existen ejemplos en Galicia que lo pueden demostrar. Cuando reducimos el número de alumnos se hace por cuestiones de racionalidad, de presupuesto y no pensando que el mercado local no pueda absorberlos.

A. J. Torralba Silgado: El propio entorno marca, pero no quiere decir que les des una enseñanza localista. En nuestro caso, tenemos una colaboración muy importante con las empresas de alrededor, tratamos de que se integren en el entorno, pero no les ponemos trabas, solo intentamos que se integren en el entorno.

BIT: Otro aspecto interesante es ver por qué en las privadas se interesan por telecomunicación.

F. Javier Gabiola:
Lo que puede ofrecer la enseñanza privada es una atención más personalizada, tenemos cincuenta alumnos por clase. Por otro lado, cuando en el 94 se creo la Universidad Alfonso X el Sabio, había solo una escuela de teleco en Madrid, y era dar otra opción. Además, la realidad es que cerca de un 40% de nuestros alumnos proceden de fuera de Madrid, es decir, favorece la movilidad. También hay que valorar que hoy por hoy el 60% del mercado laboral está en Madrid, si bien es cierto que el estudiar en Madrid no significa quedarse a trabajar o encontrar una mejor oportunidad en sus lugares de origen.

J. Sánchez Miñana: A mi cada vez me gustan menos los centros privados, a secas, porque ello puede llevar a comparaciones odiosas. Habría que hablar de centros privados con animo de lucro o sin ánimo de lucro, confesionales, etc. Ultimamente han pasado cosas que parece tienen que ver con si a algunos les es rentable o no suspeder al que no sabe. En EEUU no se suelen hacer estas comparaciones, entre otras cosas porque hay muchas grandes instituciones de enseñanza superior que nadie se para a pensar si son estríctamente públicas o privadas. Y creo que aquí hay que esperar a la evolución de las diversas opciones.

BIT: Pasando a temas de Investigación y desarrollo, desde el COIT hay una percepción de que la investigación va dedicada a una parte más básica, las escuelas se resienten porque las empresas van más a un desarrollo a corto plazo. La falta de financiación a largo plazo es frecuente. ¿Quizás sería conveniente una coordinación entre las escuelas?

J. Sánchez Miñana:
La realidad es que cada vez son más cortos los contratos con las empresas, lo que obliga a un tipo de trabajo menos interesante, desde el punto de vista formativo. Son contratos de menor envergadura. Prefieren comprar fuera la investigación que invertir aquí. El I+D que queda está dirigido hacia una consecución comercial inmediata.

M. López Coronado: Tal y como está planteada la liberalización, está justificandose el que esas grandes empresas, a pesar de que se les obliga a que inviertan en I+D, sus contratos son de menor interés, en temas muy concretos. Se pierde un acerbo de conocimientos que proviene de la I+D.

Antoni Elias: Es muy triste que en este país no haya ningún centro que se dedique a bioelectrónica o al híbrido entre electrónica y biología, en el fondo pasar de la química del silicio a la del carbono. No hay perspectivas, para atender a lo que va ya a pasar a diez años vista.

BIT: ¿Qué tal son las relaciones con la Administración?

J. Santos Suarez:
En Galicia, las relaciones son escasas. Actualmente hay una aproximación hacia la escuela en temas de consultoría. En Vigo no nos quejamos de malas relaciones, nos quejamos de que se utiliza poco la escuela, que no se realicen consultas.

M. López Coronado: Nuestras relaciones con el gobierno autonómico en Valladolid son inmejorables, hay coordinación entre ambos y buena conexión.

A. J. Torralba Silgado: En Sevilla, las relaciones van bien. La Junta de Andalucía acaba de realizar un esfuerzo inversor muy importante en nuestra Escuela, con una inversión total superior a los 10.000 millones de pesetas, poniendo a nuestra disposición unas instalaciones de 50.000 m2 en la Isla de la Cartuja. En las instalaciones se incluyen también unos Institutos de Investigación financiados por la Junta, si bien echamos de menos algún Instituto más directamente relacionado con nuestra titulación. Incluso las relaciones con la Universidad que, al no ser Politécnica podría carecer de la sensibilidad necesaria para conocer nuestros problemas, son actualmente buenas.

Antoni Elias: Ahora si hay buena relacion pero no la ha habido con anterioridad.

J. Sánchez Miñana: Ahora con la Comunidad de Madrid estamos mejor que con el Ministerio de Educación en los últimos años. Ahora va a haber un Consejo de las Universidades de Madrid que ya veremos lo que da de sí. Y respecto a las relaciones con los diversos ministerios, Fomento, etc., cada vez se adelgaza más el grupo propio de telecomunicaciones, con lo que hay menos apoyo.

BIT: En cuanto al COIT ¿qué le pediríais al colegio, en la modestia que es en sí mismo?

J. Santos Suarez:
Yo le pediría reuniones periódicas con el alumnado, con iniciativa del Colegio, para analizar distintos problemas que afectan al sector.

M. López Coronado: El COIT ha apoyado a la ETSIT de la Universidad de Valladolid en todo lo que se le ha pedido, lo malo está en el tema de las titulaciones, la confusión que existe. No es lo mismo un industrial que un teleco y hay que redefinir muchas cosas, la posibilidad de fagocitarse es grande, la metástasis de las ingenierías aparentemente similares o que entran en campos comunes, es una batalla actual.

Antoni Elias: Yo le pediría mas presencia en los media, que opine más, que cuente lo que hace y opine ante los medios de información general también y que se abra a todos los profesionales de las TIC.

J. Sánchez Miñana: A mi también me parece necesario que se emita una opinión en los medios de comunicación, cuando la ocasión lo requiera.

F. Javier Gabiola: Por parte de la Alfonso X, pediríamos que apoyen las salidas del teleco al acabar, que se ayude a los recién licenciados a buscar opciones, salidas profesionales diferentes a las que todos hemos conocido y que se sientan respaldados.