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Especial. El negocio del cable
Antes y después del cable
Los servicios integrados de telecomunicaciones por cable de
banda ancha sobre redes HFC serán analizados, en las próximas décadas, como uno de los
factores del cambio en las condiciones de vida de los habitantes del planeta del 2000. Un
factor de transformación de la economía y la sociedad comparable al que en su día
representaron el teléfono o el automóvil
a
historia de la humanidad se ha ido construyendo de hitos, grandes momentos que, en un
instante determinado de la evolución, han contribuido a una gran transformación que da
paso a una nueva época. En algunos casos, se ha tratado de fenómenos sociales o
políticos; en otros, de descubrimientos o avances científicos. En todas esas ocasiones,
ha habido un antes y un después. Antes y un después del fuego o de la rueda; antes y
después de la penicilina; antes y después de la conquista del espacio.
De manera parecida y en lo que al entorno de servicios de telecomunicaciones se refirere,
las modernas redes HFC de fibra óptica y cable coaxial marcarán una frontera entre el
paleolítico cibernético y la verdadera sociedad de la información cuando el despliegue
de las tecnologías de cable de banda ancha, de alta capacidad y elevada rapidez, en los
principales países desarrollados sea una auténtica realidad.
En España, y no es un caso aislado en nuestro entorno, el desarrollo del cable de banda
ancha se está produciendo de manera un tanto tardía. Se acaban de dar los primeros pasos
en nuestro país para conectar los 11,5 millones de hogares y aproximadamente 2,5 millones
de empresas existentes, con redes de última generación, capaces de realizar, por
ejemplo, conexiones a Internet 350 veces más rápido que actualmente.
Adelantados al futuro
Aunque hasta finales de este año no se completará la adjudicación de licencias para
operar servicios de telecomunicaciones por cable en las diferentes demarcaciones
españolas, algunas compañías han recorrido ya ese camino, adelantándose al futuro.
Cableuropa viene operando licencias provisionales de televisión por cable desde 1993 en
varias ciudades españolas, como Barcelona, Valencia, Sevilla, Oviedo, Santander, Palma de
Mallorca, Murcia o Jerez, habiendo cableado ya algunas de estas capitales casi en su
totalidad, con las últimas tecnologías, lo que representa inversiones en redes que
ascienden a 8.000 millones de pesetas.
Para nadie es desconocido que la clave del negocio de los operadores de cable consiste en
proporcionar servicios de telefonía y otros de telecomunicaciones avanzadas. La
desigualdad entre los volúmenes globales de mercado de telefonía y de televisión o
entretenimiento (cinco a uno a favor del primero) se traducirá en una situación en la
que, si bien la televisión por cable representará inicialmente el 60 por ciento de los
ingresos del sector, a largo plazo, la telefonía supondrá dos tercios de la cifra de
negocios de estas empresas.
En el umbral del tercer milenio, ¿qué requisitos deben reunir las compañías operadoras
de cable, las cuales van a jugar el papel que desempeñaron hace siglo y medio los
ferrocarriles o los altos hornos?. En primer lugar, deben tener una extraordinaria
fortaleza financiera, que permita garantizar los elevados volúmenes de inversión
necesarios para instalar las redes de acceso local. Un compromiso que, por otra parte, no
puede esperar retornos de la inversión más que a largo plazo.
Es fundamental, además, contar con la experiencia internacional en los mercados de
servicios de telecomunicaciones por cable más avanzados, dado que tanto el desarrollo de
las redes como la puesta en marcha del servicio o las propias peculiaridades de éste,
componen un negocio con elementos diferenciadores y características únicas en el sector
de las telecomunicaciones, know how del que carecemos hasta el momento en España.
Pero no menos importante es conocer perfectamente el mercado y sus necesidades, no sólo
presentes sino futuras, para poder establecer una política de servicios que conjugue
productos tanto de telefonía como de información y entretenimiento, capaces de resultar
atractivos por oferta, precio y atención al cliente, en un mercado crecientemente
competitivo.
Solvencia financiera, experiencia y conocimento del mercado
Consciente de esa realidad, Cableuropa ha integrado en su accionariado las compañías y
entidades financieras con mayor solvencia financiera y experiencia en proyectos de
infraestructura y telecomunicaciones en todo el mundo. Asimismo, sus primeros ejecutivos
han jugado un papel clave en la puesta en marcha y desarrollo de los servicios de
telecomunicaciones por cable pioneros en Europa, como el Reino Unido. La ventaja es que
pueden aprovechar los logros y aprender de los errores producidos en ese campo de pruebas
sin igual para asegurar el éxito del proyecto en España. Por último, su equipo
directivo y sus socios, mayoritariamente españoles, han participado en los procesos de
las telecomunicaciones españolas y los servicios multimedia desde hace años, lo que
proporciona un dominio único del mercado.
Si es posible hablar de un antes y un después del cable de banda ancha, es porque
significa, dentro del progreso de las telecomunicaciones, el punto de inflexión entre la
transmisión limitada de contenidos, con capacidades de uno o dos canales de voz o datos
de baja velocidad, a la intercomunicación simultánea de centenares de mensajes de voz,
datos e imágenes en movimiento; entre las redes de acceso con velocidad limitada a las
decenas de kilobits por segundo, a las superautopistas de la información con bits
viajando miles de veces más rápidos y seguros; entre el modelo de difusión
unidireccional, a la relación interactiva con el usuario, que permite un servicio
personalizado y convierte al espectador pasivo en un decisor activo del proceso de
comunicación.
Por supuesto, la revolución del cable tiene que pagar tributo a otros desarrollos
tecnológicos, que se encuentran en la base de su evolución, como la digitalización,
Internet o el complejo fenómeno multimedia, que a su vez han experimentado una
dinamización, mayor aún en los próximos años, como consecuencia de la implantación
generalizada de las redes de fibra óptica.
Hoy ya nadie duda que el futuro cercano se está escribiendo en clave de redes HFC. En el
campo de la televisión digital y los contenidos de ocio, pero también en el de la
telefonía y las comunicaciones avanzadas.
Y en esta aventura tecnológica y de servicios, Cableuropa viene apostando y continuará
haciéndolo, por la industria española del sector. Esta relación de colaboración se
extenderá y afianzará durante el proceso de despliegue de redes que ahora comienza y que
tendrá su mayor intensidad en los próximos cinco años.
El tercer operador, compañía de cable
El ciudadano español del 2007 accederá al mundo de la información y el entretenimiento,
y se relacionará a través de esa puerta abierta al universo de los contenidos que es
cable de banda ancha, una tecnología devenida en sí misma servicio, que hace buena la
célebre frase de Marshall McLuhan, el medio es el mensaje.
Las circunstancias del proceso de liberalización de las telecomunicaciones españolas han
querido que los servicios de comunicaciones por cable desempeñen un papel destacado, al
identificarse en las bases del concurso para tercer operador de telefonía fija, cuya
licencia se adjudicará en Primavera, al candidato ideal con el de una empresa con fuerte
presencia en el bucle local, como es el caso de los operadores de cable. En este sentido,
la misma forma que han adoptado las concesiones de cable, a través de demarcaciones,
hacen especialmente significativas las concesiones en los mercados clave, como Madrid,
condicionando el peso y la presencia de mercado del futuro tercer operador.
La importancia de garantizar la existencia de un tercer operador de telefonía, que supere
el duopolio de Telefónica y Retevisión, con un beneficio sobre todo para el usuario,
encuentra su oportunidad en la decisión sobre las grandes demarcaciones españolas del
cable. A partir del 1 de diciembre, la apertura total del mercado hará posible la
concurrencia de múltiples operadores. Pero, a diferencia de éstos, que podrán
concentrarse en los mercados y segmentos más rentables, los operadores de cable se han
comprometido a conectar hasta los núcleos de población más distantes de las grandes
urbes y aislados. También entonces, estaremos hablando de un antes y un después.
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