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Especial. El negocio del cable
Pedro Piñar

Antes y después del cable

Los servicios integrados de telecomunicaciones por cable de banda ancha sobre redes HFC serán analizados, en las próximas décadas, como uno de los factores del cambio en las condiciones de vida de los habitantes del planeta del 2000. Un factor de transformación de la economía y la sociedad comparable al que en su día representaron el teléfono o el automóvil

La historia de la humanidad se ha ido construyendo de hitos, grandes momentos que, en un instante determinado de la evolución, han contribuido a una gran transformación que da paso a una nueva época. En algunos casos, se ha tratado de fenómenos sociales o políticos; en otros, de descubrimientos o avances científicos. En todas esas ocasiones, ha habido un antes y un después. Antes y un después del fuego o de la rueda; antes y después de la penicilina; antes y después de la conquista del espacio.

De manera parecida y en lo que al entorno de servicios de telecomunicaciones se refirere, las modernas redes HFC de fibra óptica y cable coaxial marcarán una frontera entre el paleolítico cibernético y la verdadera sociedad de la información cuando el despliegue de las tecnologías de cable de banda ancha, de alta capacidad y elevada rapidez, en los principales países desarrollados sea una auténtica realidad.

En España, y no es un caso aislado en nuestro entorno, el desarrollo del cable de banda ancha se está produciendo de manera un tanto tardía. Se acaban de dar los primeros pasos en nuestro país para conectar los 11,5 millones de hogares y aproximadamente 2,5 millones de empresas existentes, con redes de última generación, capaces de realizar, por ejemplo, conexiones a Internet 350 veces más rápido que actualmente.


Adelantados al futuro


Aunque hasta finales de este año no se completará la adjudicación de licencias para operar servicios de telecomunicaciones por cable en las diferentes demarcaciones españolas, algunas compañías han recorrido ya ese camino, adelantándose al futuro. Cableuropa viene operando licencias provisionales de televisión por cable desde 1993 en varias ciudades españolas, como Barcelona, Valencia, Sevilla, Oviedo, Santander, Palma de Mallorca, Murcia o Jerez, habiendo cableado ya algunas de estas capitales casi en su totalidad, con las últimas tecnologías, lo que representa inversiones en redes que ascienden a 8.000 millones de pesetas.

Para nadie es desconocido que la clave del negocio de los operadores de cable consiste en proporcionar servicios de telefonía y otros de telecomunicaciones avanzadas. La desigualdad entre los volúmenes globales de mercado de telefonía y de televisión o entretenimiento (cinco a uno a favor del primero) se traducirá en una situación en la que, si bien la televisión por cable representará inicialmente el 60 por ciento de los ingresos del sector, a largo plazo, la telefonía supondrá dos tercios de la cifra de negocios de estas empresas.

En el umbral del tercer milenio, ¿qué requisitos deben reunir las compañías operadoras de cable, las cuales van a jugar el papel que desempeñaron hace siglo y medio los ferrocarriles o los altos hornos?. En primer lugar, deben tener una extraordinaria fortaleza financiera, que permita garantizar los elevados volúmenes de inversión necesarios para instalar las redes de acceso local. Un compromiso que, por otra parte, no puede esperar retornos de la inversión más que a largo plazo.

Es fundamental, además, contar con la experiencia internacional en los mercados de servicios de telecomunicaciones por cable más avanzados, dado que tanto el desarrollo de las redes como la puesta en marcha del servicio o las propias peculiaridades de éste, componen un negocio con elementos diferenciadores y características únicas en el sector de las telecomunicaciones, know how del que carecemos hasta el momento en España.

Pero no menos importante es conocer perfectamente el mercado y sus necesidades, no sólo presentes sino futuras, para poder establecer una política de servicios que conjugue productos tanto de telefonía como de información y entretenimiento, capaces de resultar atractivos por oferta, precio y atención al cliente, en un mercado crecientemente competitivo.


Solvencia financiera, experiencia y conocimento del mercado


Consciente de esa realidad, Cableuropa ha integrado en su accionariado las compañías y entidades financieras con mayor solvencia financiera y experiencia en proyectos de infraestructura y telecomunicaciones en todo el mundo. Asimismo, sus primeros ejecutivos han jugado un papel clave en la puesta en marcha y desarrollo de los servicios de telecomunicaciones por cable pioneros en Europa, como el Reino Unido. La ventaja es que pueden aprovechar los logros y aprender de los errores producidos en ese campo de pruebas sin igual para asegurar el éxito del proyecto en España. Por último, su equipo directivo y sus socios, mayoritariamente españoles, han participado en los procesos de las telecomunicaciones españolas y los servicios multimedia desde hace años, lo que proporciona un dominio único del mercado.

Si es posible hablar de un antes y un después del cable de banda ancha, es porque significa, dentro del progreso de las telecomunicaciones, el punto de inflexión entre la transmisión limitada de contenidos, con capacidades de uno o dos canales de voz o datos de baja velocidad, a la intercomunicación simultánea de centenares de mensajes de voz, datos e imágenes en movimiento; entre las redes de acceso con velocidad limitada a las decenas de kilobits por segundo, a las superautopistas de la información con bits viajando miles de veces más rápidos y seguros; entre el modelo de difusión unidireccional, a la relación interactiva con el usuario, que permite un servicio personalizado y convierte al espectador pasivo en un decisor activo del proceso de comunicación.

Por supuesto, la revolución del cable tiene que pagar tributo a otros desarrollos tecnológicos, que se encuentran en la base de su evolución, como la digitalización, Internet o el complejo fenómeno multimedia, que a su vez han experimentado una dinamización, mayor aún en los próximos años, como consecuencia de la implantación generalizada de las redes de fibra óptica.

Hoy ya nadie duda que el futuro cercano se está escribiendo en clave de redes HFC. En el campo de la televisión digital y los contenidos de ocio, pero también en el de la telefonía y las comunicaciones avanzadas.

Y en esta aventura tecnológica y de servicios, Cableuropa viene apostando y continuará haciéndolo, por la industria española del sector. Esta relación de colaboración se extenderá y afianzará durante el proceso de despliegue de redes que ahora comienza y que tendrá su mayor intensidad en los próximos cinco años.


El tercer operador, compañía de cable


El ciudadano español del 2007 accederá al mundo de la información y el entretenimiento, y se relacionará a través de esa puerta abierta al universo de los contenidos que es cable de banda ancha, una tecnología devenida en sí misma servicio, que hace buena la célebre frase de Marshall McLuhan, el medio es el mensaje.

Las circunstancias del proceso de liberalización de las telecomunicaciones españolas han querido que los servicios de comunicaciones por cable desempeñen un papel destacado, al identificarse en las bases del concurso para tercer operador de telefonía fija, cuya licencia se adjudicará en Primavera, al candidato ideal con el de una empresa con fuerte presencia en el bucle local, como es el caso de los operadores de cable. En este sentido, la misma forma que han adoptado las concesiones de cable, a través de demarcaciones, hacen especialmente significativas las concesiones en los mercados clave, como Madrid, condicionando el peso y la presencia de mercado del futuro tercer operador.

La importancia de garantizar la existencia de un tercer operador de telefonía, que supere el duopolio de Telefónica y Retevisión, con un beneficio sobre todo para el usuario, encuentra su oportunidad en la decisión sobre las grandes demarcaciones españolas del cable. A partir del 1 de diciembre, la apertura total del mercado hará posible la concurrencia de múltiples operadores. Pero, a diferencia de éstos, que podrán concentrarse en los mercados y segmentos más rentables, los operadores de cable se han comprometido a conectar hasta los núcleos de población más distantes de las grandes urbes y aislados. También entonces, estaremos hablando de un antes y un después.

* Pedro Piñar
Pedro Piñar es Ingeniero Superior de Telecomunicación y Director de Desarrollo de Redes de Cableuropa.