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| Opinión Las telecomunicaciones, elemento de desequilibrio entre regiones
Esta Comunicación forma parte del seguimiento a las recomendaciones y análisis de un Informe anterior sobre la Cohesión Económica y Social en el ámbito de la sociedad de la información. Los redactores de la Comisión alertan del peligro que supone para la Cohesión el desarrollo desigual de las regiones (en versión comunitaria habría que hacer corresponder este concepto aproximadamente a nuestras CC.AA.) en materia de telecomunicaciones, que podría conducir a una nueva clasificación de los territorios entre ricos en información y pobres en información (realmente estas categorías ya existen, y entiendo que se trata de no ahondar diferencias). Es absolutamente claro que para la Comisión, la información es un producto igual que cualquier otro que podamos imaginar, con la diferencia de que en su visión, el futuro estará aún más marcado por las diferencias en los parámetros que van a definirle de modo cuantitativo y cualitativo. Recuerdo aquí que para la Unión Europea, las Telecomunicaciones están englobadas en la Dirección General XIII, que abarca además el Mercado de la Información (si hay mercado es que hay producto) y Valoración de la Investigación, (es decir a lo que está por venir), y depende del mismo Comisario del que dependen los Asuntos Industriales y las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones. En España, por contra, sigue siendo un tema ligado orgánicamente a las "Obras Públicas" independiente del nombre administrativo que tenga formalmente, es decir ni se relaciona con la Industria, que lo es, ni con las Tecnologías de la Información, cuyo soporte constituye. Ello tiene consecuencias como las que detecta en la Comunicación la Comisión y serán mencionadas en otro lugar. Por todo ello resaltan los redactores comunitarios la necesidad de tomar medidas a los diferentes Gobiernos y Administraciones en los ámbitos de política legislativa, de inversiones y de solicitud de ayudas. La Comunicación pone de manifiesto que las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) pueden ser un factor clave para superar aislamientos de regiones cuya ubicación deje fuera de los ejes de desarrollo tradicionales, lo que es evidentemente el caso de bastantes Comunidades del Estado. La Comunicación parte de la base de que sólo una infraestructura adecuada de información y telecomunicaciones permitirá participar en esa sociedad que viene. Pero asimismo, detecta que al cuantificar en datos promedios los parámetros que miden la posición de partida de las regiones europeas, se manejan siempre datos a nivel Estado y por tanto el desequilibrio dentro de ellos, al no estar valorado estadísticamente puede producir retraso de algunas en relación con otras, con efectos muy perjudiciales en los años futuros. Como es lógico, resulta difícil corregir lo no identificado. Llama la atención a la Comisión el bajo porcentaje (algo menos del 2%) de inversiones del Fondo Europeo de Desarrollo Regional se dedica a inversiones en el sector de Telecomunicaciones. Parece claro que se tiende a inversiones en infraestructura de corte tradicional, como carreteras, o de tipo lúdico como pabellones deportivos etc., que por otra parte son más identificables por el ciudadano medio y dejan bien a los políticos del lugar. La adscripción orgánica de las Telecomunicaciones ya citada anteriormente las hace entrar siempre en competencia para ser elegidas con obras civiles de elevado precio, y los gestores les asignan sistemáticamente la peor parte. Es aún más significativo que el porcentaje dedicado a fomentar la demanda es sólo el 0,3 %, cuando para los redactores de la Comunicación se trata de uno de los elementos claves para entrar en esa nueva sociedad. Resulta de interés la afirmación de la Comisión de que el servicio universal que hoy parece reducirse al servicio de telefonía vocal debería concebirse "a la carta" por utilizar un término al uso popularizado por la transmisión de acontecimientos deportivos, es decir que para una PYME puede ser algo muy distinto que para un Hospital o una anciana que vive sola en su domicilio. La Comisión alerta del peligro de dejar el acceso a los servicios avanzados a las fuerzas del mercado, puesto que el resultado puede ser causa de retrasos irrecuperables para las regiones menos favorecidas. Esto me parece de gran importancia en estos momentos en que existen tantos adoradores de la diosa Mercado. La Comisión pide a los Estados Miembros y a las regiones interesadas que sopesen bien sus decisiones de inversión para evitar que se abra aún más la distancia entre los ya potencialmente ricos en información y aquellos que son pobres, y cuyas clases políticas ni siquiera llegan a percatarse de ello. Resulta curiosa la afirmación de que el nivel regional es el más adecuado para determinar las oportunidades que ofrece la sociedad de la información, cuando tradicionalmente hemos considerado que las Telecomunicaciones son tema ligado al Estado Central, y así se ha reflejado en nuestro texto constitucional. En dicha comunicación se identifican una serie de parámetros que definen las telecomunicaciones como instrumento de evolución hacia la sociedad de la información, y que resumo a continuación. En primer lugar tendríamos los indicadores de acceso, tales como cobertura de la Red Digital de Servicios Integrados, la digitalización de centrales telefónicas, el número de nodos de servicios en línea, tiempos de instalación de una línea, calidad de servicios, gama de servicios soportados etc. En segundo lugar tendríamos los indicadores de asequibilidad, ligados a las tarifas de los servicios, cuyo análisis pone ya de manifiesto que aquellas regiones centrales de la Unión Europea tienen siempre precios más bajos que las regiones de cohesión, (léase nosotros) lo que refleja simplemente la tendencia de la riqueza a perpetuarse. En tercer lugar, se citan los indicadores de suscripción que son otro dato clave para calibrar el retraso de las regiones de la cohesión. La Comunicación cita por ejemplo el número de servidores de Internet, abonos a servicios de transmisión de datos, redes de cable, densidad telefónica, abonos a telefonía móvil, que como no, son muchísimo más alto en las regiones centrales de Europa que en las regiones de cohesión entre las que nos encontramos. |
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Las conclusiones del documento, pese a
que van dirigidas a los Estados, deberían ser conocidas
por los responsables políticos de nuestras CC.AA.,
aunque sólo fuera para reclamar de aquel el cumplimiento
de sus obligaciones y de las indicaciones que se le
hacen. Tengo dudas sobre la existencia de estadísticas de las propias Administraciones de las CC.AA. de todos estos parámetros y de su seguimiento. Estoy seguro de que existen bastantes datos, pero obrarán lógicamente en poder de nuestro Operador dominante, y estarán referidos únicamente a las áreas de negocio propios. No me resulta evidente que este tema sea prioritario para toda la clase política de nuestras Comunidades Autónomas, y por ello, aquellas que preocupadas por el presente se estén olvidando de las Telecomunicaciones van a condicionar gravemente su proyección hacia el tercer milenio. |