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El
año que vivimos peligrosamente
urante
el presente año se ha producido una aceleración
vertiginosa y hasta cierto punto caótica en los cambios
de todo tipo dentro del sector, que llevará a España a
pasar de ser uno de los países constantemente calificado
como más lento en la aplicación de las medidas
liberalizadoras a ser uno de los estados de la U.E. con
mayor grado de liberalización. Así pues, a principios o
mediados del próximo año nos encontraremos con:
* tres operadores de telefonía fija (Telefónica,
Retevisión y la empresa que resulte adjudicataria de la
tercera licencia, cuya convocatoria está prevista para
finales de este año);
* dos operadores de telefonía móvil (y pendiente la
adjudicación de una licencia para telefonía personal
DCS-1800 adicional a la que también obtendrán
Telefónica Móviles y Airtel);
* un operador de redes de telecomunicaciones por cable
en cada demarcación (además de Telefónica) que estará
autorizado para la prestación del servicio telefónico;
* dos plataformas para la difusión de televisión
digital por satélite;
* varios operadores de servicios de valor añadido
(conmutación de datos, acceso a información, etc.),
reorientación de la situación actual del mercado de
servicios de acceso a información;
* la empresa británica Colt Telecom S.A. ha obtenido
de la CMT la concesión administrativa para prestar
ciertos servicios de valor añadido de telecomunicación,
excluidos el servicio final telefónico básico y el
servicio público de difusión de televisión, por medio
de una red propia que se le autoriza construir (con lo
que se podría definir como un primer paso hacia la
liberalización efectiva de infraestructuras), y otras
empresas, tales como WorldCom por ejemplo, ya se han
dirigido a la CMT con solicitudes similares;
* y, para finalizar, destacar que, estará presente la
perspectiva del 1 de diciembre de 1998, fecha en la que
cualquier empresa podrá competir en el sector de la
telefonía básica que, en la actualidad, representa
alrededor del 60% del valor total del mercado de
telecomunicaciones.
También hay que mencionar especialmente la
constitución de operadores regionales de
telecomunicaciones con participación pública, como el
caso de Euskaltel en el País Vasco o el previsible
operador que se forme en Cataluña, que contribuirán a
complicar todavía más el espectro de agentes presentes
en el mercado.
A la vista de todo lo anterior, no es fácil
plantearse cuál será la evolución del sector en el
apasionante futuro que le espera. Tendrán que ser las
fuerzas del mercado las que, en función de los intereses
y estrategias puestos en juego por cada agente, decidan
sobre la futura conformación del mismo, así como sobre
la coherencia existente entre la multiplicidad de la
oferta y las necesidades reales existentes, procediendo
en consecuencia a la selección de aquellos operadores
que sepan escoger con mayor acierto el nicho de mercado
donde desarrollar su actividad y adaptarse al especial
entorno social que presenta la configuración autonómica
española. En este proceso de evolución del mercado
hacia la plena competencia deberá jugar un papel
preponderante la labor de la CMT como salvaguarda de
dicha competencia.
Desde estas instituciones creemos que, aunque no es
deseable que el Estado tenga un papel excesivamente
intervencionista sino que, por el contrario, es necesario
dejar jugar libremente a los agentes del sector, tampoco
se deben dejar determinados aspectos sólo a la libre
confrontación de intereses del mercado. En concreto, los
objetivos de consecución y mantenimiento de la cohesión
social y territorial en materia de telecomunicaciones
llevan a desear una intervención del Estado en aquellos
aspectos que el mercado por sí solo no es capaz de
resolver. Tanto más en un caso como el español en el
que la existencia de profundas diferencias entre las
distintas regiones podría redundar en que dichas
diferencias se manifestaran también en la calidad y la
cantidad de los servicios de telecomunicación esenciales
disponibles, produciéndose de hecho la existencia de
ciudadanos de primera y de segunda en cuanto al tipo de
servicios a los que tienen acceso.
Resumiendo, podríamos decir que ante el excitante
reto que supone la próxima apertura del mercado de las
telecomunicaciones desde el COIT y la AEIT consideramos
que, por un lado, se debe dejar jugar libremente a los
intereses del mercado en todo aquello que signifique la
introducción de nuevos servicios y de competencia en los
existentes, pero, por otra parte, en aras a la cohesión
social y territorial, se debería llegar a un compromiso
o pacto de Estado para la definición y exigencia del
cumplimiento de las obligaciones de servicio público,
tanto las contenidas en el denominado servicio universal
como las imponibles a las licencias de operación de
redes o servicios, debiendo involucrar dicho pacto de
estado a todas las administraciones con competencias
directas o indirectas sobre la materia, esto es, la
central, la autonómica y la local. Asimismo, la labor de
la CMT será fundamental nuevamente para garantizar el
cumplimiento de las obligaciones de servicio público que
se impongan a los operadores.
Posiblemente el marco ofrecido por el próximo debate
parlamentario de las enmiendas al proyecto de Ley General
de Telecomunicaciones fuera la ocasión idónea para, al
tiempo que se evita un excesivo intervencionismo en el
libre juego del mercado, introducir en la Ley estas
consideraciones sobre la imposición de obligaciones de
servicio público y la necesaria colaboración entre las
distintas administraciones.
SUCEDIÓ
EN 1997
* Inicio de la actividad de la Comisión del
Mercado de las Telecomunicaciones (O.M. de 31/1).
* Aprobación del Reglamento Técnico y de
Prestación del servicio de telecomunicaciones
por satélite (RD 136/1997).
* Privatización completa de Telefónica de
España, S.A. y posterior alianza de esta
compañía con BT, abandonando su participación
en Unisource.
* Irrupción de la TV digital por satélite en
el mercado español.
* Incorporación de la Directiva 95/47/CE
sobre el uso de normas para la transmisión de
señales de TV, cuyos aspectos principales son:
la introducción de la figura del operador de
servicios de acceso condicional, la utilización
de sistemas de acceso condicional abiertos y
compatibles, y la estandarización del algoritmo
de cifrado (RD-Ley 1/1997, tramitado como Ley
17/1997).
* Entrada de Telefónica en el sector
audiovisual (Vía Digital y Antena 3) y en el de
contenidos (Audiovisual Sport).
* Aprobación de la Ley de Liberalización de
las Telecomunicaciones, cuyos principales
aspectos son: la creación de la CMT, la
modificación de la LOT, la modificación de la
Ley de Telecomunicaciones por Cable, y la
creación del segundo operador (Ley 12/1997, que
se había iniciado como el RD-Ley 6/1996).
* Determinación de las tarifas y condiciones
de interconexión a la red telefónica básica
operada por Telefónica (O.M. de 18/3)
* Concurso y adjudicación del proceso
privatizador de Retevisión. El consorcio
liderado por Endesa y Stet se hace con un 70% del
capital de la sociedad y se inicia la andadura
del nuevo operador.
* Inicio de la tramitación parlamentaria en
el Congreso del Proyecto de Ley General de las
Telecomunicaciones (junio).
* Regulación del régimen de prestación de
la telefonía móvil en su modalidad DCS-1800 (RD
1252/1997).
* Establecimiento de procedimientos y
condiciones para la selección y preasignación
de operador en las llamadas de larga distancia
(O.M. de 18 de julio), para la conservación del
número de los abonados al servicios telefónico
básico en caso de cambio de operador (O.M. de 4
de agosto) y aprobación del plan nacional de
numeración.
* Liberalización de la prestación del
servicio de acceso a información a través de la
RTC o RDSI (O.M. de 8/9).
* Disolución de la Dirección General de
Telecomunicaciones.
* La CMT empieza a ejercer sus funciones
suspendiendo determinadas campañas de
Telefónica, aprobando la concesión a Colt
Telecom para prestar servicios de valor añadido
e iniciando una consulta pública sobre sistemas
de acceso condicional.
* Convocatoria de los concursos para la
adjudicación de la prestación de servicios de
telecomunicaciones por cable en la práctica
totalidad de las demarcaciones, y adjudicación
de los mismos en demarcaciones que representan
más del 70% de la población.
* Consolidación del segundo operador de
telefonía móvil (la previsión de facturación
de Airtel para el presente ejercicio supone
alrededor de un 50% de la de Telefónica Móviles
y cerca de un tercio del valor total del
mercado).
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