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| Opinión Los nuevos servicios de Telecomunicación, los usuarios y el impacto visual
Actualmente los inmuebles suelen presentar ya un anárquico y deplorable aspecto debido al bosque de antenas de televisión que los corona. En España, con el creciente desarrollo de las redes de radiodifusión y televisión, el problema se agravará notablemente en un corto período de tiempo. Hoy, 31 años después, la implantación de la televisión digital las sigue haciendo válidas sin más que cambiar "un segundo programa, y la ampliación del servicio de radiodifusión en frecuencia modulada" por "la televisión digital", y "corona" por cubre. Recientemente el Alcalde de una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad se lamentaba, según recogía un diario, refiriéndose a las antenas individuales terrenales "Hay que conseguir de una vez por todas la erradicación del cableado y de las antenas de nuestras poblaciones, ya que afean mucho los importantes monumentos histórico- artísticos que poseen".
Solo el Ayuntamiento de Barcelona tomó en serio este problema y así, en el año 1990, publicó una Ordenanza regulando la instalación de Antenas, debiendo defenderse ante los tribunales de las reclamaciones de algunos operadores oportunistas que veían conculcados sus derechos a instalar lo que quisieran y como lo quisieran. Los Tribunales han dado la razón al Ayuntamiento en su derecho a regular el tema y éste, dado el tiempo transcurrido, ha modificado diversos aspectos de la misma aprobando el nuevo texto en Marzo de 1997. Los esfuerzos de este Colegio para hacer llegar esta preocupación a Ayuntamientos de grandes ciudades, Málaga, Granada, Toledo, etc. no han tenido, por desgracia, el éxito que deseábamos. Desde las páginas de esta revista, en 1995, ya se planteaba este tema y se apuntaban soluciones para evitar lo que está ocurriendo. ¿Cómo es posible que los sistemas para disfrutar de un desarrollo tecnológico, que se veía venir, que está viniendo, que ya ha llegado, sean motivo de agresión al medio ambiente, preocupación de autoridades y urbanistas, costes importantes e innecesarios a los usuarios, etc.? La falta de previsión de nuestros legisladores, que en lugar de adelantarse a la tecnología van a remolque de sus efectos, propicia la aparición de situaciones que luego todos lamentamos y lamentaremos durante años, todos aquellos que defendemos la compatibilidad de la tecnología con el medio ambiente. El Real Decreto 2066/1996 conteniendo el Reglamento del Servicio de Telecomunicaciones por Cable indica, en su Artículo 49 " Se establecerá la normativa que regule el régimen de instalación de las redes de telecomunicación en los edificios ya existentes o futuros... Hoy, transcurrido más de un año, este reglamento sigue sin aparecer. Las antenas individuales para televisión terrenal, las antenas y torres de telefonía móvil, las antenas parabólicas individuales y la inmediata instalación de infraestructuras para las telecomunicaciones por cable, son elementos que impactan seriamente la estética ambiental de las ciudades. Sin embargo, el tema es más amplio, ya que al eliminar el impacto estético de las instalaciones exteriores hay que añadir la inadecuación de las instalaciones internas de los edificios de viviendas que imposibilitan acceder al conjunto de la oferta de servicios de telecomunicación. Todo ello, en su conjunto constituye desde hace varios años una preocupación permanente de este Colegio. A principios de 1996, Jorge Pérez, Decano de este Colegio, recogió la preocupación de la Comunidad de Madrid por el tema del impacto estético que la implantación de las modernas tecnologías tenía en los edificios, tanto nuevos como antiguos, y el interés en participar, junto con el COIT en los estudios y trabajos de elaboración de una Normativa que pudiese ser implementada con carácter obligatorio en su ámbito territorial. Nos llenó de alegría el encontrar un interlocutor, con poder y responsabilidad, para un tema en el que el COIT llevaba mucho tiempo buscando la forma de plantearlo y llevarlo a cabo. Se creó el Grupo de Trabajo Dotación de Infraestructuras de Telecomunicación en el Interior de Edificios (GT-DITEL) con participación de diversas entidades lográndose establecer las bases para un reglamento que desarrollase una normativa sobre todas las instalaciones de telecomunicación que pueden coexistir en el interior de los edificios, así como en lo referente a la instalación de los elementos de captación o entrada de los mismos para minimizar el impacto estético. Con las aportaciones de los integrantes del GT-DITEL y especialmente con el trabajo intenso del COIT se llegó a un documento de base muy completo, que aportaba soluciones a los problemas planteados. A principios de 1997, FENITEL presentó a la DGTel, un texto desarrollado por el Comité de Trabajo de la Mesa Intersectorial, como borrador de trabajo para proyecto de Ley y el reglamento encaminado a regular las Instalaciones de Televisión en el interior de edificios, con objeto de impulsar el desarrollo de los mismos. Este texto era una redacción de la Ley 49/1996 modificada donde no se defendían los intereses de los usuarios. Todas estas inquietudes de los diversos agentes del sector, así como la necesidad del reglamento antes citado (art. 49 del R.D. 2066) movieron a la DGTel a crear una mesa nacional en torno a la cual se aglutinasen los representantes del mismo, y con la colaboración de todos, poder llegar a la redacción de dicho reglamento. Con objeto de facilitar el trabajo se decidió crear tres grupos diferentes: Telefonía, Televisión por Cable y Televisión Terrenal y Satélite. La postura del COIT en esta mesa, respondía a un claro objetivo: LA DEFENSA DEL USUARIO FRENTE A LOS PROVEEDORES DE INSTALACIONES Y SERVICIOS, en consonancia con su carácter de independencia de los grupos con fuertes intereses. La agresiva política impuesta por los diferentes proveedores de los servicios de telecomunicación que se están liberalizando convierte al usuario en un objetivo a colonizar, de forma muy similar a una situación en régimen de monopolio. Que el primer proveedor que llegue para atender la petición de uno o varios copropietarios, cope los recursos disponibles en los edificios: instalación de antena colectiva, ductos disponibles, espacio en las terrazas, azoteas o tejados, etc., da lugar en una situación de indefensión de aquellos otros que quieren disponer de una situación de elección, sin presiones ni dominio de los proveedores. Hay que tener en cuenta que los recursos existentes en un edificio ya construido son muy escasos, por no decir mínimos: - una instalación de antena colectiva, cuando existe, con una red de distribución con un ancho de Banda de 47 a 826 Mhz para hacer frente a la transmisión simultánea de la Televisión terrenal; la Televisión vía satélite, analógica y vía satélite digital (2 plataformas) y algún ducto medio vacío. Si el primer operador que llega, procesa sus señales de forma que ocupen toda la anchura de banda del cable existente ¿por dónde puede distribuir la señal el que llegue después?.
Lo mismo ocurrirá cuando Retevisión comience a operar y pretenda llegar a los actuales abonados, encontrándose con que Telefónica ya ha invadido los ductos existentes, reclamando su propiedad, e impidiendo que sus cables se mezclen con los del nuevo operador. La televisión por cable, que está llegando a algunas ciudades tenderá, si no se remedia, un cable por cada prestador del servicio, donde exista más de uno, y si los Ayuntamientos no toman medidas, los cables subirán por las fachadas de las casas, puesto que es lo más fácil y barato para los prestadores del servicio, enmarañando aún más el aspecto estético de las mismas. En esta batalla en la que se hallan sumidos los operadores no se trata de quien hace el desembolso que requiere la duplicidad de instalaciones. El que realmente paga, de una forma u otra, es el usuario y encima no obtiene buen servicio. Todos estos condicionantes son los que a lo largo de un año y medio de trabajo, trató de ir desentrañando el Grupo DITEL del COIT, con el espíritu de aportar soluciones a la problemática anteriormente planteada y con los que el COIT acudió a la Mesa convocada por la DGTel, y en la cual, y pese al intenso ritmo de trabajo a que se vio sometida durante varios meses se obtuvo, en nuestra opinión, un pobre resultado. El Grupo de Telefonía pronto llegó al acuerdo en un documento al cual Telefónica, con su gran experiencia, contribuyó muy activamente. El Grupo de Televisión por cable, dominado por los intereses del sector no pudo conciliar un documento técnico sólido, ya que la postura de los que no querían regular se enfrentaba a la de los que abogaban por una regulación congruente en defensa del usuario. Los operadores de cable insistieron una y otra vez en que no se regulase y se dejase que cada cual hiciese lo que le parece. La conclusión fue elaborar un documento de mínimos en el cual se hiciese llegar a las Autoridades competentes lo que podría representar la instalación de una infraestructura de Telecomunicación para la distribución por cable en los edificios nuevos. De esa forma, un coste en obra inicial más asequible, se convertiría en un mayor coste, al hacer las cosas sobre la marcha, a costa de los usuarios que si quieren el servicio tendrán que pagar y si no pagan la instalación inicialmente ya la pagarán en "cómodas cuotas mensuales". El Grupo de Televisión Terrenal y Satélite, encargado de redactar las especificaciones para la recepción y distribución de señales de televisión y radiodifusión sonora procedentes de emisiones terrenales y de satélite, con el tema candente de la Televisión digital, tampoco tuvo más suerte. Consumiendo las múltiples reuniones en términos y semántica, que si bien permitieron acordar unas especificaciones técnicas, fueron incapaces de conseguir el consenso preciso para resolver el problema relacionado con la ocupación del ancho de banda existente, apareciendo posturas contrapuestas en lo referente al tratamiento de las señales proporcionadas por los receptores de servicio (TV pago). Frente a la postura de regular en cabecera la distribución de las citadas señales, mediante un procesado de FI o filtrado, para seleccionar únicamente las señales que se deseen transmitir a los usuarios, aparecía la postura de que dada la gran capacidad de transporte de señal, obtenida con la distribución propuesta de dos cables con un ancho de banda de 47 a 2150 MHz., no parecía lógico que existiesen problemas de capacidad que precisasen la utilización de otros sistemas adicionales para minimizar el ancho de banda ocupado. Con esos documentos se llegó al fin de Julio y al comenzar septiembre la reorganización del Ministerio de Fomento por el R.D. 1390/97 suprime la DGTel, cesa al Subdirector General que se estaba ocupando de este asunto, sin haber nombrado un nuevo responsable y no sabemos en que situación se encuentran estos documentos ni las futuras directrices que se adoptarán sobre estos temas. Las premisas que el COIT ha defendido en estas reuniones han sido: - La independencia de los usuarios frente a los proveedores de servicios: Instalaciones que permitan la recepción de todas las señales sin subordinación del usuario a un proveedor. Instalaciones que permitan al usuario el cambio de un proveedor a otro según su conveniencia, y sin tener que hacer instalaciones adicionales. Previsión de canalizaciones interiores en las viviendas que permitan a los usuarios el disponer de los servicios en donde le haga falta, y tomas instaladas en al menos un 50% de las dependencias de las mismas. - Garantía de calidad de los servicios. Existencia de un Proyecto Técnico, acorde con la normativa solicitada, redactado por Ingeniero de Telecomunicación o Ingeniero Técnico de Telecomunicación y visado por el Colegio correspondiente, que sea la base a seguir por el Instalador en la realización de su trabajo. Certificación de Estado de las Instalaciones finalizadas como garantía de que el trabajo se ha ejecutado de acuerdo con el Proyecto Técnico correspondiente y que los niveles de señal en cada toma de usuario son los correctos. - Impacto estético. El Proyecto Técnico contemplará la instalación de las antenas necesarias de forma que se respete la normativa que al respecto sea de aplicación, minimizando el número de estas y reduciendo el impacto estético que producen. Todo lo anterior redundará, en nuestra opinión en: - Beneficio económico para los usuarios, ya que no tendrán que invertir en equipos o instalaciones que luego deben cambiar. - Beneficio para los usuarios que podrán disfrutar de multioferta y seleccionar la opción más conveniente, en cada momento, sin estar sujeto a situaciones de dominio por los operadores. - Beneficio para las ciudades, que recuperarán su estética al despojarse de un elevado número de agresores a la misma. - Beneficio para los operadores que podrán ofrecer servicios a un mayor número de usuarios. - Beneficios para los operadores que se encontrarán en igualdad de condiciones para poder acceder a los usuarios, sin posición técnicamente dominante, por parte de alguno de ellos. |