![]()
Otros
Restos arqueológicos No es sólo que el tiempo huye, sino también que la memoria es traidora. Desde que escribí el artículo sobre la prehistoria de nuestro BIT para el número 100, una serie de piezas sueltas de excavación me han permitido ordenar un poco los acontecimientos de aquel pasado remoto y ahora puedo corregir y completar algo mi brumoso relato.
La primera pista que me iluminó está en el mismo número 100 de la revista, en la reproducción de la portada del primer número, el último de mi dirección, que tiene por fecha junio de 1978. Había creído yo recordar que el BIT-revista había surgido ya a principios del 76, recién constituida la primera junta posfranquista de la Asociación, pero no fue así. ¿Qué había pasado en esos dos años y medio?, reconstruyamos los hechos. Como un reflejo de la transición política general, la de nuestras instituciones corporativas también fue, como diría Marcelino Camacho, una "ruptura astillada", o sea, a trozos. Las juntas de gobierno de la Asociación y del Colegio se renovaban sólo en su mitad cada mes de diciembre, así que en la elección de 1975 la candidatura que se denominó democrática sólo cubrió el 50% de los cargos en la Asociación, incluyendo, eso sí, la presidencia con Angel Luis Gonzalo, y ni siquiera se presentó para el Colegio por la sencilla razón de que gran parte de los ingenieros más jóvenes no podíamos aún colegiarnos a falta del proyecto fin de carrera (la Asociación tenía más manga ancha). Para rememorar lo que ocurrió por entonces con nuestro boletín han venido en mi ayuda en estos días dos viejos amigos que, ¡por fin!, me han podido proporcionar copias de algunos ejemplares perdidos del dichoso BIT-hoja. Tengo así delante los números 3 (mayo de 1976), 9 (marzo de 1977) y 10 (abril de 1977) del Boletín Informativo de Telecomunicación, órgano ya oficial de la AEIT y del COIT, que mantenía el formato de hoja DIN A3 pero duplicada para mayor capacidad, aún sin el logo "televisivo" que, ahora deduzco, no debió introducirse hasta la aparición del número 1 del BIT-revista. Esta era la publicación que yo como director depositaba puntualmente en el Ministerio de Propaganda, digo de Información. De los números y las fechas se desprende que la frecuencia de salida debía ser ligeramente mayor que bimensual y, por una reseña del primer número del BIT-revista, parece que la última de estas hojas apareció en septiembre de 1977 (situemos las fechas: las primeras elecciones democráticas en todo el país habían sido en junio), por lo que en total se debieron producir unos doce o trece números (a ver si siguen apareciendo y llega a ser posible recopilar la serie completa). El BIT-revista fue pues un resultado trabajoso de la culminación de la transición en nuestras instituciones profesionales con la renovación total de sus juntas en las elecciones de diciembre de 1977, pero ¿cómo fue entonces el principio del BIT-hoja?. Felizmente tengo también delante la copia de uno de los ejemplares precursores. Tal como recordaba, tiene el formato de una sola hoja DIN A3, hábilmente plegada para su envío postal (con sello del Caudillo de 1'50) y con agujeros pensados para coleccionar en anillas. Sin embargo aún no se llamaba BIT (en abril de 1975) y estaba numerada como circular de la AEIT y del COIT, según la autorización que, como ya dije, obtuvimos de las viejas juntas los jóvenes ingenieros para difundir los "nuevos problemas de la ingeniería". Este número no era el primero, ya que en él se recoge la segunda parte de los resultados de una encuesta (hoy diría que refrescantemente tendenciosa) sobre esos "nuevos problemas". Tampoco debió ser el último de esa etapa, de modo que aún no sé cuántos hubo ni cuándo exactamente se empezó. Pero estamos tocando el fondo, estas circulares (de cuyos creadores equivoqué en mi artículo el apellido de Fausto Benito, perdón Fausto) sí son el origen primitivo de todo el tinglado, y su formato sirvió igualmente, con un oportuno oportunismo, para el folleto de la candidatura democrática en la campana electoral que inició el cambio dentro de la Asociación en diciembre de ese mismo ano. Los BIT-hojas, ya así llamados y numerados, constituyen por lo tanto una etapa intermedia de esta historia, inaugurada cuando, según recuerda Aquilino Morcillo en su artículo conmemorativo, los redactores del invento acudimos a él, como secretario aún de las juntas, para legalizar oficialmente el boletín tras el resultado de aquellas elecciones. El suceso pienso ahora que compuso una hermosa imagen de relevo generacional, resaltada incluso por la coincidencia de que el propio Aquilino había estado unos cuantos anos atrás entre los fundadores en la Escuela de otro BIT muy distinto, como él mismo nos relata. Las generaciones corrían muy deprisa por aquel entonces, y cada una traía sus propias novedades y sus cambios. Tengo la impresión de algo de esa dinámica se ha ido aflojando posteriormente, aunque admito que algo debe haber en ello de nostalgia por la juventud perdida. Quizás sería interesante discutirlo. Ya veremos. |