Para que una obra del peso de ésta pudiera ser realidad era necesario que, como todo proyecto, y para empezar, hubiera personas, también de peso, que lo hicieran suyo. Fueron César Rico y José Luis Adanero, dos de los más destacados y experimentados protagonistas de este sector, quienes se encargaron de impulsar un proyecto que, al final, cuenta con siete autores, todos ellos ingenieros de telecomunicación, y hasta cincuenta colaboradores, muchos de los cuales son también «telecos», lo que, a la postre, demuestra el enorme peso de estos profesionalesen el desarrollo tecnológico de nuestro país.
A todos ellos quiero rendir mi más sincero homenaje, pues no es habitual, pero sí encomiable, encontrar un grupo de profesionales que se unan para, deforma desinteresada, tratar de que no se pierda la memoria histórica de nuestras telecomunicaciones.
La historia, especialmente cuando se trata de hechos cercanos en el tiempo, como es el caso, pertenece al que la escribe. Por eso, lo que el lector tiene ensus manos es la crónica de un sector, el de las telecomunicaciones, que cuenta ya con 150 años, los que van desde la invención del telégrafo y su implantaciónen España en tiempos de Isabel II, a nuestros días. Es, y en ello se diferencia deotras historias de este sector, un repaso a situaciones y a los personajes que las protagonizaron. Se trata de una sucesión de relatos vivos, objetivos en su conjunto, dentro de la inevitable subjetividad de muchos de los autores de los episodios, pues se trata de realidades que todos ellos han vivido en primera persona. Estamos ante un trabajo colectivo serio, sólido, riguroso y, en muchoscasos, minucioso, que será, con seguridad, referencia futura para otras generaciones que quieran saber más de un período histórico trascendental, apasionante,impulsado por un desarrollo permanente de la tecnología.
Un trabajo que rescata del olvido situaciones, decisiones, personajes e instituciones que han ido conformando una realidad de la que debemos sentirnos orgullosos.
Espero que todos los que, de una forma u otra, han disfrutado de estosaños de permanente progreso, encuentren en estas páginas su historia particular, y se identifiquen con lo que, entre unos y otros autores, aquí se recoge.
Y que, en cualquier caso, de no ser así hagan llegar a César Rico sus experiencias personales, porque ésta debe ser la versión 1.0 de una historia abierta, con, en el más puro estilo informático, sucesivas versiones actualizadas, a lo queemplazo a sus autores, a quienes de nuevo agradezco el tiempo empleado paraque este libro vea la luz.
Finalmente, quisiera destacar que el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, al impulsar con su patrocinio este trabajo colectivo, cumple unade las funciones que como institución pública le corresponde: difundir nuestrosconocimientos y nuestra historia y ser interlocutor entre tecnología y sociedad.
Y que este caso es uno más, pero muy importante, de los que, a lo largode los últimos años, han jalonado la actividad de nuestra Institución.