Personajes españoles
José María Romeo López


Los Radioaficionados y las Ondas Cortas
La radiotelegrafia Internacional. Un reto para las Ondas Cortas
Las Microondas. Los Radioenlaces
El Servicio Marítimo
Las Comunicaciones Móviles

Los Radioaficionados y las Ondas Cortas

Unos radioaficionados argentinos Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, Miguel Mujica y Luis Romero Carranza, que en 1920 habían transmitido por radio la opera Parsifal, desde el Teatro Coliseum de Buenos Aires, constituyeron la Compañía Radio Argentina como emisora de radiodifusión. Siguiendo su espíritu de pioneros al iniciarse la explotación de la radiotelegrafia de onda corta, consiguieron del Gobierno español, con la denominación de Sociedad Anónima Radio Argentina, "la concesión de un servicio radiotelegráfico internacional que permita la comunicación directa entre España y la Argentina" según decía el Real Decreto ley del 30 de marzo de 1927.

Como se trataba de una empresa sin compromiso alguno con las ya establecidas, inició el tráfico rebajando tarifas. Respondió el público de tal forma, que la mayor parte del servicio de la Argentina para Europa derivó por la vía Radiar en transito por España. En Madrid el trafico se entregaba al Telégrafo de la Administración española, para su transmisión a las distintas poblaciones españolas y demás países extranjeros.

Al establecerse la ITT en Argentina, en 1931, compró la Sociedad Anónima Radio Argentina, si bien manteniendo su denominación, marca Vía Radiar y el equipo directivo argentino. Al llegar el momento de las nacionalizaciones tanto en Argentina como en España, se constituyeron empresas independientes, que adoptaron la denominación de Compañía Internacional de Radio Argentina, en un caso y Española en el otro. En esta ultima comencé yo mi actividad profesional en 1956.

La radiotelegrafia Internacional. Un reto para las Ondas Cortas

Durante la II Guerra Mundial para hacer operativo el RADAR, se desarrollaron las llamadas microondas. Con ellas pueden lograrse mayores anchuras de banda en la modulación y, por tanto, transmitir mayor cantidad de información; pero por el contrario la propagación de las ondas de esas frecuencias no se ve afectada por la variación del índice de refracción en la ionosfera y atraviesa ésta, dando lugar a la llamada onda de espacio.

Por tanto hasta que se dispuso de otros medios, que resolvían la cuestión de la propagación de las microondas, como los cables coaxiales y los satélites, fue necesario aguzar el ingenio para satisfacer mediante las Ondas Cortas las crecientes exigencias de la gran demanda de comunicaciones intercontinentales. Se recurrió a optimizar el espectro con la técnica de Bandas Laterales Independientes, por las que se transmitían varios canales telegráficos, que permitían el uso de teletipos para cursar el tráfico. En esas condiciones se inició el Telex Internacional, que requirió el desarrollo de equipos de corrección de errores mediante detección, petición y envío automáticos de los signos erróneos, con objeto de evitar que el usuario del Telex tuviera que pedir y recibir la repetición manualmente como hacían los operadores; pero en este caso a su costa ya que se computaba el tiempo de conversación.

Sala de teletipos

Mis comienzos en estas tecnologías se iniciaron con una interesante colaboración con el especialista de antenas de ITT que me especializo en el calculo de antenas rómbicas, muy simples de construcción aunque de grandes dimensiones y con una gran ganancia directiva.

Antena rómbica

También pase unos meses es Londres en la fabrica de Radio de Standard Telephone and Cables, precisamente en el laboratorio de transmisores y receptores de Banda Lateral Independiente. Con esa preparación participe en un importante proyecto de comunicación de las Bases Norteamericanas en España con los Estados Unidos. Lográbamos mantener sin interrupción once canales telegráficos de teletipo, entre ellos los de Teles y un canal de telefoto.

Sala de receptores

A principios de 1960 hice las practicas de Alférez de Complemento en el Batallón de Transmisiones de la División 11 Experimental, al mando de la Sección de "Cable Hertziano" en la que teníamos el equipo militar mas moderno entonces, el radioenlace transportable de microondas B 70.

Equipo con trípode

Para el seguimiento del Proyecto Mercury de la NASA, primera experiencia occidental de poner en orbita a dos astronautas, se establecieron una serie de estaciones de estaciones terrenas, dos de las cuales se encontraban en un barco en el centro del Océano Atlántico y en Maspalomas en la isla de Gran Canaria. En esta isla en Las Palmas dirigí la instalación de estaciones receptoras y transmisoras que enlazaban las estaciones terrenas del barco y de Maspalomas con Londres, desde donde las señales seguían al Centro de Control de la NASA en los Estados Unidos a través del primer cable submarino coaxial de 32 canales. En esa instalación se empleaba técnica de Banda Lateral Independiente y por limitaciones de espacio en vez de antenas rómbicas se utilizaron las primeras antenas logarítmico periódicas.

Antena log periodica

Es decir en 1960 hubo dos astronautas en orbita alrededor de la Tierra, dependiendo de una red de estaciones de Onda Corta, con sus problemas de propagación, que de hecho se produjeron unos días antes de iniciarse el "paseo" por la mayor tormenta de manchas solares conocida que anuló totalmente la propagación durante unas horas. Puede ser curioso considerar ahora como esos problemas de propagación a ciertas horas de la madrugada, no habían tenido importancia hasta entonces, ya que esas horas coincidían con la noche en los dos continentes y no se transmitían telegramas. La necesidad de mantener la comunicación permanentemente obligo a un mejor estudio de la propagación ionosférica y de las técnicas de predicción para calcular la Máxima Frecuencia Utilizable (MUF) y la Frecuencia Optima de Trabajo (FOT). Las comunicaciones en Onda Corta continuaron de alguna manera hasta 1970.

Curvas de propagación

Las Microondas. Los Radioenlaces

Para aprovechar los mayores anchos de banda de transmisión que permiten las microondas y, por tanto, el envio de mayor cantidad de información, y como sus características de propagación limitan su utilización por radiación es necesario guiar las microondas a través de cables coaxiales terrestres y submarinos. No obstante esa propagación lineal por onda de espacio permitió aplicar las microondas a las comunicaciones terrestres, mediante los radioenlaces con repetidores intermedios a altitudes convenientes, para sobrepasar la curvatura de la tierra.

En el caso de España se inicia la instalación de radioenlaces de microondas en 1956, por la Compañía Telefónica, con el radioenlace Madrid-Sevilla, que es seguido de una amplia red. Poco después, el radioenlace de Televisión Española, Madrid-Barcelona, hace uso de reflectores periscópicos en las torres de antenas. También en nuestro país se hace amplio uso de los repetidores pasivos, especialmente en una afortunada solución para la zona pirenaica y se inicia la instalación de sistemas digitales.

La difícil orografía peninsular constituyo un reto para la elección de los emplazamientos y la construcción de los repetidores. Se utilizaban las hojas del Mapa Topográfico 1:50.000 del entonces llamado Instituto Geográfico y Catastral y las atenuaciones se calculaban a partir de las formulas teóricas, como consecuencia durante algún tiempo fue necesario realizar pruebas de propagación antes de decidir la adquisición de los terrenos para los repetidores.

Se adoptan sistemas capaces de transmitir hasta cinco radiocanales de banda ancha, con una antena común y, tanto para transmisión como para recepción. Las estaciones de radio o repetidores son de estructura más simple que las de las instalaciones precedentes. Esta simplificación se debe, en gran parte, al hecho de que la potencia de los equipos pudo ser disminuida, gracias a la adopción de antenas de una gran ganancia, en una banda de frecuencia muy ancha. Al disminuir las necesidades de operación y, sobre todo, el consumo de energía fue posible que las estaciones funcionaran sin personal. Las señales de vigilancia y telemando, así como los canales de servicio para el mantenimiento se transmitían sobre un radioenlace auxiliar, sobre la misma infraestructura que el enlace principal pero utilizando frecuencias del orden de los 400 MHz.

A partir de la década de los años setenta, y como consecuencia especialmente de la introducción de los sistemas de conmutación digital, fue adquiriendo importancia la llamada radio digital. Los primeros equipos digitales de microondas empleaban Manipulación por Desviación de Fase Cuaternaria (QPSK), con la que se conseguía una eficacia de espectro de menos de 2 bit/seg/Hz. A diferencia de su predecesora analógica, la radio digital es muy sensible a ciertas anomalías en la propagación, como el fading dispersivo, debido al fenómeno de caminos múltiples, así como a las imperfecciones de los equipos. Para poder desarrollar sistemas de gran capacidad que cumplan los niveles de calidad necesarios, fue necesario superar tales problemas gracias, en gran medida, a los Organismos de normalización, tales como el CCIR, el CCITT y la FCC, que aprobaron una serie de recomendaciones e informes para asegurar que se adoptan criterios uniformes sobre una base mundial. Los tres aspectos principales que se tratan en tales documentos son: la tasa de errores, la canalización de frecuencias o planes de frecuencias y las emisiones fuera de banda o interferencias.

El Servicio Marítimo

Como es sabido en un principio la principal aplicación de la radio fueron las comunicaciones marítima. A lo largo de los años, la evolución de la tecnología radioeléctrica había permitido alcanzar por medio de las ondas cualquier punto del mundo y con objeto de distribuir el tráfico de la forma más adecuada, tanto para evitar concentraciones como para adecuarlo a las características de las instalaciones de los barcos, que dependen de su tamaño y dedicación. El Reglamento Internacional de Radiocomunicaciones atribuyó al Servicio Marítimo tres bandas de frecuencias. La Onda Corta, cuyo alcance es mundial y en la que se prestaban servicios de radiotelegrafia y de radiotelefonía, que eran utilizados por los barcos que efectuaban travesías transoceánicas y por los pesqueros de altura.

Fila de transmisores

La Onda Media, a su vez dividida en dos sudbandas, una de radiotelegrafia, con un alcance de unas 1.000 millas, en la que se encuentra la frecuencia de socorro, en la que se transmite la señal de SOS, que requiere la presencia a bordo de un Radiotelegrafista y que es obligatorio, para todos los buques de más de 1.900 toneladas de desplazamiento. La otra sudbanda de radiotelefonía, que durante algún tiempo fue conocida como banda pesquera, tiene un alcance de unas 200 millas y también dispone de una frecuencia para emitir la llamada de socorro mediante la frase "may day", pronunciada en francés; es decir "me de" y es obligatoria para las embarcaciones que están en la mar, más de 72 horas. En los años sesenta se implantó una tercera banda, en radiotelefonía, llamada de VHF, con un alcance de unas 30 millas. En principio, se utilizó para dirigir las operaciones en puerto e incluso se hablaba de Estaciones Portuarias, pero posteriormente, sobre todo al aplicar los transistores a los equipos, se difundió su uso en pequeños pesqueros y en embarcaciones deportivas.

En la década de los sesenta existían en España las Estaciones Costeras explotadas por la Dirección General de Coreos y Telégrafos, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones y la Compañía Telefónica Nacional de España. Desde hacía tiempo era evidente que la situación existente no podía mantenerse. Dualidad en un mismo emplazamiento, muchos de los cuales con la expansión de las ciudades habían quedado en zona urbana; algunas estaciones se habían instalado por razones locales muy concretas y no tenían suficiente cobertura; otras lo habían sido para competir con las del otro organismo y, en definitiva, había exceso de Costeras y no se cubría la totalidad del litoral. Además, la evidencia de que la situación de intervención en el servicio de tres entidades no debería continuar, había hecho que ninguno de ellos invirtiera en la renovación y modernización de las instalaciones, que en la mayoría de los casos se encontraban en condiciones lamentables.

En 1970 se hizo cargo Telefónica de la prestación del Servicio Marítimo español en su totalidad, pasando a ella todas las Estaciones Costeras y ante esta se consideró que era preferible prescindir de todo lo existente y redactar un Plan en el que se eligieron los emplazamientos en los puntos destacados de la costa, en lugares lo más alejados posible de zonas urbanas y de forma que se cubrieran entre todos, la totalidad del litoral peninsular e insular. Así mismo, y puesto que el Plan se redactaba en 1971, se podían aprovechar las tecnologías de la época que hacían posible el que las instalaciones de las Costeras estuvieran en los lugares más adecuados y fueran operadas a distancia.

Puestos de operación

Fue interesante la ejecución de ese Plan ya que existían pocos precedentes, porque en otros países habían ido adaptándose las Costeras a medida que evolucionaba la tecnología y por tanto casi nadie tubo que empezar de nuevo ello nos permitió adoptar soluciones originales e inéditas, lo que constituyo una reconfortante experiencia

La evolución y transformación de las necesidades de la navegación, así como la de las tecnologías de telecomunicaciones han hecho que durante los últimos años hayan evolucionado los servicios, de forma que con la utilización de comunicaciones por satélite, con la mayor difusión de los equipo de VHF, e incluso por el uso de la Telefonía Móvil Celular en las costas, han perdido importancia las Ondas Cortas y Medias.

Las Comunicaciones Móviles

Pues bien a mitad de los años setenta, Telefónica amplió la actividad de los servicios móviles, que hasta entonces eran marítimos, también a los terrestres y comenzó con la instalación de un sistema en la banda de 160 MHz, con una capacidad de 600 abonados, con la peculiaridad de que estos podían tener servicio en Madrid y Barcelona; pero por supuesto no entre ellas. Constaba de un solo transmisor central de 250 vatios y seis receptores situados en distintos puntos de cada ciudad, mediante un sistema que actuaba sobre el Control Automático de Ganancia se seleccionaba aquel que recibía la mejor señal.

A nivel de la CEPT (Conferencia Europea de Correos y Telégrafos) se discutían las especificaciones de estos servicios y recuerdo que el Post Office británico era partidario de prestar el servicio con la intervención de una operadora, lo que evidentemente simplificaba técnicamente el sistema. En nuestro caso la adaptación del sistema móvil al plan de numeración español nos dio mas de un quebradero de cabeza.

Y en ese punto, a mi se me ofrecieron otras dedicaciones y deje por algún tiempo la dedicación a la radio, a la que como se ha dicho en la presentación regrese de nuevo en América, para terminar mi actividad laboral. Afortunadamente durante ese paréntesis seguí en contacto con la radio en la Cátedra de la Escuela. Posteriormente volví a las Comunicaciones Moviles en Hispanoamérica y eso puede ser motivo de otro anecdotario.



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